En 1979 la canción protesta apenas se escuchaba en España. Los más combativos utilizaban el rock para hablar de libertad, ecologismo o desigualdades sociales; y los más “modernos” intentaban emular al punk, el pop y la new wave de procedencia británica a través de jóvenes grupos, sin apenas formación musical, que veían estos viejos cantos reivindicativos como una reliquia del pasado, inadecuados para la explosión de libertad que estaba por llegar. Así estaba yo, mirando de reojo a Radio Futura y Kaka de Luxe, mientras escuchaba mis cintas de Asfalto, Topo o Leño. Entonces sucedió algo inesperado; una persona que entonces era muy importante para mí quiso que escuchara un disco en directo de un tal Paco Ibáñez, que había vivido exiliado en Francia durante la dictadura franquista.
Aquel álbum fue grabado en directo en la sala Olympia de París (“Paco Ibáñez A L’Olympia”, 1970); corría el año 1969 y fue todo un acontecimiento para los franceses, que ya conocían a Paco de un concierto anterior en la Sorbona, y sobre todo para la numerosa colonia de españoles que vivían en París, que no ocultaban su emoción ante aquel evento: se sentaban en el escenario, aplaudían a rabiar y no paraban de corear el nombre del cantautor durante todo el concierto. Frente a ellos, Ibáñez con una guitarra y un puñado de canciones, lo mejor de sus tres discos de estudio, cuyas letras habían sido rescatadas de entre la obra de los grandes poetas hispanos: Góngora, Quevedo, el Arcipreste de Hita, Alberti, Nicolás Guillén, Federico García Lorca, Jorge Manrique, León Felipe, Gabriel Celaya, Antonio Machado, José Agustín Goytisolo, Blas de Otero, Gloria Fuertes, Luis Cernuda y Miguel Hernández; y, junto a ellos, un poeta y cantautor francés, libertario y anarquista: George Brassens.
El tema que Paco Ibáñez eligió de este autor fue “La mauvaise réputation”, grabado y publicado en 1952 en el álbum homónimo del galo (aquí podéis ver a Brassens interpretando esta canción en directo). La historia de Brassens sobre un inconformista, a contracorriente de lo políticamente correcto (aquí tenéis la letra), fue adaptada por Paco Ibáñez, gracias a Pierre Pascal, en una letra sin ambigüedades, mucho más explícita que el original, que acabó convirtiéndose en un himno contra la dictadura franquista. La tercera versión que he querido destacar es la de Loquillo y los Trogloditas, incluida en su quinto álbum de estudio (“Morir en primavera”, 1988), aunque hay bastantes más, en diferentes estilos y por artistas de diferentes nacionalidades y culturas, como Sinsemilia, Arbolito, Bïa, Sandra Nkaké, Danyèl Waro, The Dead Brothers, Nacha Guevara, Jacinta o Sole Giménez.




