Bee Gees. “I Started a Joke”

 

“La música de esta canción surgió a bordo de un Vickers Viscount British Airways, a unos 100 kilómetros de Essen. Era uno de esos antiguos aviones de cuatro motores, que parecían sumir a los pasajeros en una especie de trance hipnótico, sólo que en esta ocasión había algo diferente, pues después de un tiempo el zumbido parecía tomar la forma de una melodía, que misteriosamente sonaba como un coro de iglesia. Así que estaba decidido, abordamos al piloto y lo obligamos a aterrizar en el pueblo más cercano y allí, en un pequeño pub, escribimos la letra… Bueno, en realidad no era un pueblo, era una ciudad; y no era un pub, era un hotel; y no obligamos al piloto a aterrizar en medio del campo… Pero ¿Por qué arruinar una historia perfecta?” (Robin Gibb. Reproducido de Cabina Musical).

“I Started a Joke”, uno de los éxitos más importantes de los Bee Gees con anterioridad a “Fiebre del Sábado Noche” (1977), formó parte del quinto álbum de los británicos, titulado “Idea” (1968). Un trabajo, al igual que el resto de discos que grabaron durante los años sesenta, portador de un sonido bien diferente al de la etapa discotequera de finales de los setenta; aquellos Bee Gees eran más rockeros, también más poperos, incluso tenían temas cercanos al folk-rock y, sobre todo, destacaban por su baladas, por las interpretaciones vocales y por la utilización de recursos orquestales en algunas canciones. La melodía que hoy nos ocupa, tal y como nos cuenta Robin Gibb al comienzo de esta entrada, fue escrita por él (aunque en la autoría también aparecen sus hermanos Barry y Maurice) tomando como inspiración los sonidos característicos que pueden escucharse a bordo de un avión. A simple vista, parece una canción melancólica, que habla de alguien arrepentido por una broma, probablemente de mal gusto, que hacía llorar en lugar de provocar risas, incluso se volvía en contra de quien la había hecho. Sin embargo, es bastante enigmática: “Miré a los cielos, pasando mis manos sobre mis ojos, y me caí de la cama, maldiciendo mi cabeza por las cosas que dije. Hasta que finalmente morí, lo que hizo que todo el mundo comenzara a vivir” (traducción de la web La Vida en Sonidos). Los propios Bee Gees comentaron en alguna ocasión que, en plena psicodelia, era normal escribir cosas así, siempre habría alguien que encontraría un significado metafórico u oculto; Robin Gibb admitió que era una canción muy espiritual, que cada persona debería interpretar a su manera, incluso llegó a decir en alguna ocasión, antes de interpretarla en directo: “ésta es sobre el Diablo”, para incrementar aún más el desconcierto entre sus fans. Cuando falleció, en el año 2012, su hijo hizo sonar esta canción utilizando un vídeo de youtube, después dejó el móvil en su ataúd y comentó que lo hizo porque, tanto la melodía como la letra, le habían parecido perfectas para ese momento. De “I Started a Joke” se han hecho parodias, ha aparecido en películas y tiene bastante versiones, como las de Faith No More, Vonda Shepard, Richie Havens, Pet Shop Boys o The Wallflowers, por mencionar algunas. Para finalizar, os dejo un interesante directo, de 1974, en el que los Bee Gees interpretan esta canción.

Prince and The Revolution / The Waterboys / Dwight Yoakam. «Purple Rain»

En 1984 Prince ya era un músico conocido, había grabado cinco álbumes de estudio y se había rodeado de una banda, The Revolution, que le acompañaría en sus tres siguientes discos: «Purple Rain» (1984), «Around the World in a Day» (1985) y «Parade» (1986). «Purple Rain» fue, en realidad, la banda sonora de la película del mismo nombre, dirigida por Alberto Magnoli en 1984 y protagonizada por el propio Prince; fue todo un éxito de taquilla, recaudó más de ochenta millones de dólares cuando apenas había costado una décima parte, y logró un Oscar a la mejor banda sonora original, de la que se vendieron más de veinte millones de copias en todo el mundo, pero también un par de premios Razzie, los antioscars que premian a las peores películas, actores, directores y guionistas del año. El disco obtuvo el respaldo de la crítica y dos premios Grammy; suele estar en la lista de mejores discos de rock de todos los tiempos y, para muchos, es el mejor trabajo de este singular artista, fallecido el 21 de abril de 2016, a los cincuenta y siete años. «Purple Rain» finaliza con la canción que da título al disco, una balada pop-rock de casi nueve minutos de duración compuesta por Prince -como la práctica totalidad de los temas que componen este álbum-, grabada en directo en el Club First Avenue de Minneapolis (Minnesota) que, con el paso del tiempo, se convirtió en una de las imprescindibles en casi todos sus conciertos; a destacar el excelente trabajo de guitarra, su ritmo misterioso, envolvente, y la bella y enigmática letra. A Prince le preocupaba que hubiera algunas partes de la canción similares al tema «Faithfully«, de Journey; al parecer, Prince habló con el teclista de la banda, Jonathan Cain, autor de la melodía y éste no puso pegas, en realidad apenas sólo había tres o cuatro acordes en común. Existen versiones de «Purple Rain» orientadas hacia el jazz (Holly Cole, Randy Crawford, etc.), otras a capella (Flying Pickets), y las hay próximas al country (LeAnn Rimes), al soul (Lucky Peterson o Etta James), al reggae (Radio Riddler) o al rock (Bruce Springsteen, Rumble on the Beach, etc.), hasta David Gilmour -el guitarrista de Pink Floyd- quiso homenajear a Prince cuando falleció incluyendo un fragmento de esta canción en una interpretación en directo de «Confortably Numb» (hacia el minuto 4:30). Para acompañar a la interpretación original de «Purple Rain» he elegido dos versiones bien diferentes; la primera es la de la banda de rock y folk celta The Waterboys, incluida en su álbum en vivo «The Live Adventures of the Waterboys» (1998); la segunda pertenece al último disco del músico country Dwight Yoakam, titulado «Swimmin’ Pools, Movie Stars» (2016).

Los Brincos. «Flamenco»

Los Brincos fueron, en mi opinión, la banda de pop más importante que hubo en España durante los años sesenta; su éxito fue incontestable, consiguieron un fuerte apoyo mediático, fueron lanzados al mercado musical como un producto beat pero con una fortísima carga de idisincrasia hispana (letras en castellano, guitarras españolas, capas, zapatos con cascabeles …) y, por si esto fuera poco, componían sus propias canciones, algo poco habitual entre las formaciones españolas de la época, más orientadas hacia las versiones. El grupo se crea en 1964, tras la disolución de Los Estudiantes, banda pionera del pop y el pop-rock de nuestro país; el cuarteto inicial, el más conocido por el gran público, estaba integrado por Fernando Arbex a la batería (procedente de Los Estudiantes), Juan Pardo y Junior a las guitarras (habían sido cantantes ocasionales en Los Pekenikes) y Manuel González al bajo (ex de The Blue Shadows); Luis Sartorius, el representante, fue en gran medida el artífice del proyecto y quien consiguió la inclusión del grupo en el recién creado sello discográfico Novola, subsidiario de Zafiro, si bien nunca lograría ver en funcionamiento su idea pues falleció pronto en un accidente de coche, siendo sustituido en las labores de producción por Maryni Callejo, la directora artística y arreglista de Zafiro, una persona que siempre estuvo muy bien valorada por los miembros de la banda, para muchos «el quinto Brinco». El primer Lp se tituló «Los Brincos«, fue publicado en 1964 incluyendo en él todas las canciones que habían ido apareciendo anteriormente en formato single o EP. El tema que nos ocupa, «Flamenco», se publicó como cara B del tema «Cry«, tal vez por miedo a que el público juvenil lo considerara «una españolada»; no fue así, «Flamenco» se convirtió en la quintaesencia de su estilo: un pop beat de influencia británica pero con mucha personalidad española, como bien puede comprobarse en el arranque de la canción (batería y guitarra española) -uno de los mejores y más recordados comienzos de nuestra música popular- y en los característicos juegos vocales, que acabarían siendo una de las señas de identidad de esta formación. En cuanto a la letra, posiblemente hoy se podría considerar como políticamente incorrecta debido a ese tono chulesco-machista de quien se cree muy seguro de sí mismo y de su encanto ante las mujeres. Finalizamos con tres versiones de esta canción, las realizadas por Los Sencillos, Los Coronas y la sofisticada de Juan D’Ors, que podéis escuchar gracias a este interesante videoclip.

Eric Carmen. «All By Myself»

En casi todos los concursos de cantantes siempre hay alguna chica que intenta emular a las divas del alarde vocal, esas prestidigitadoras de la escala musical que fundamentan su propuesta artística en la capacidad para subir y bajar notas sin apenas esfuerzo. En julio de 2015 os hablaba de “Without You”, del grupo Badfinger, una de esas canciones que suelen ser protagonista en estos certámenes; desde mi punto de vista un tema maltratado desde que se hiciera la versión de Mariah Carey. Hoy os traigo otro de los temas preferidos en estos concursos: “All By Myself”, habitualmente asociado a Celine Dion. Sin embargo, esta melodía ya dispuso de versiones desde el año siguiente de su lanzamiento por Eric Carmen -autor de la canción- en 1975. Este cantante, teclista, guitarrista y compositor estadounidense, nacido en 1949, inició su carrera a comienzos de los setenta con el grupo Raspberries; en 1975 publicó su primer álbum en solitario (“Eric Carmen”), en el que se incluyó “All By Myself”, una canción que, a pesar del éxito que tuvo en la voz de Eric Carmen (aquí le podéis ver en directo) y del reconocimiento posterior en forma de versiones, no es del todo original. Algunos acordes fueron copiados de otro tema suyo, “Let’s Pretend”, grabado con los Raspberries, tal y como ha señalado el propio Eric Carmen; y si escucháis el segundo movimiento (“Adagio sostenuto”) del “Concierto para piano nº 2”, del músico ruso Serguéi Rajmáninov, en seguida os daréis cuenta que la melodía es clavada. Eric Carmen no incluyó en la autoría al músico ruso, aunque posteriormente lo reconoció como fuente de inspiración; pensó, tal vez mal informado, que la obra pertenecía al dominio público y que sobre ella ya no se podían ejercer derechos de autor; no fue así, los herederos de Rajmáninov quisieron hacer valer sus derechos y consiguieron un acuerdo, finalmente establecido en el 12% de las regalías de “All By Myself” y de “Never Gonna Fall in Love Again” –otro de los temas de este álbum de debut-, ambos por su parecido con la obra del músico ruso. La letra nos habla de alguien que, ya en su madurez, se siente solo y arrepentido de ciertos comportamientos durante sus años juventud, cuando no necesitaba a nadie para amar y divertirse. Existen más de un centenar de versiones, incluso en diferentes idiomas, algunas habituales en publicidad, películas y series. Ya que en televisión no tienen la delicadeza de mostrarnos al autor de las canciones, al menos en esos concursos de los que os hablaba al principio (“La Voz”, “OT”, “X Factor”, etc.), recordad que este tema es de Eric Carmen y, en última instancia, de Serguéi Rajmáninov.

Smokie. “Living Next Door to Alice”

Los hombres de mi generación estamos acostumbrados a que las mujeres nos den calabazas, aprendimos a vivir con ello cuando éramos adolescentes, tal vez para que no nos sucediera lo mismo que al protagonista de esta canción. “Living Next Door to Alice” nos cuenta la historia de alguien que lleva toda la vida enamorado de una chica, que siempre ha vivido en la casa de al lado; un buen día, su amiga Sally le comunica que Alice, el amor de su vida, se marcha en una limusina y sin despedirse; él se lamenta de no haberle dicho nunca que la ama y se ve incapaz de vivir separado de ella pero, como se dice coloquialmente, siempre hay un roto para un descosido y su fiel amiga Sally, que también ha estado esperando veinticuatro años, enamorada en secreto de él, se ofrece como paño de lágrimas y solución para olvidar a Alice. “Living Next Door to Alice” es una melodía escrita por Nicky Chinn y Mike Chapman, grabada por primera vez por la banda australiana New World en el año 1972 (aquí la podéis escuchar), sin embargo todo el mundo asocia este tema a los británicos Smokie, un grupo de pop-rock y rock melódico creado en 1963 con el nombre inicial de “The Yen”; antes de tomar su denominación definitiva tuvieron otras, como “The Sphynx”, “Essence”, “Four Corners”, “The Elizabethans” o “The Kindness”. Publicaron sus dos primeros álbumes (“Pass it Around” y “Changing all the Time”), ya como Smokie, en 1975 y el tercero (“Midnight Cafe”) un año después. “Living Next Door to Alice” también se editó en 1976, como single, aunque no formó parte de “Midnight Cafe” hasta la remasterización llevada a cabo en 2007. Esta canción ha tenido otras versiones, incluyendo la del vocalista y líder de Smokie, Chris Norman –de quien nos ocuparemos en otra ocasión-, aunque ninguna tan conocida como la realizada en 1995 por los holandeses Gompie, todo un éxito en países como Holanda, Bélgica, Alemania, Austria, Suiza o Noruega. La historia es bastante curiosa; este tema, en la versión de Smokie, sonaba habitualmente en un bar de Nimega (Holanda); allí la escuchó Rob Peters y se dio cuenta de que el pinchadiscos bajaba el volumen en el estribillo, cuando se mencionaba el nombre de Alice, mientras los clientes del local coreaban: “Alice, who the fuck is Alice?” Rob decidió ponerse en contacto con Peter Koelewijn para grabar este tema incluyendo esta frase. Visto el éxito que tuvieron, incluso grabaron un Lp (“Who the X is Gompie!, 1995) en el que, por supuesto, incluyeron este tema, que titularon “Alice (Who the X is Alice?)”. La versión de Gompie pronto se hizo famosa, incluso se cantaba en los conciertos de Smokie por el público; los británicos no lo dudaron, poco después volverían a grabar este éxito al estilo Gompie.