Jerry Lee Lewis. “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”

Jerry Lee Lewis, apodado “The Killer”, es una de las figuras más destacadas de la edad de oro del R&R. Nació en una familia pobre de Ferriday (Luisiana -EE.UU.-); comenzó a tocar el piano desde niño y, durante su adolescencia, solía ir a guetos negros para escuchar a los músicos de blues. A los dieciséis años ya estaba casado y, un año después, en 1953, volvía a contraer nupcias sin haberse separado de su primera esposa. Durante estos años grabó algunas canciones, aunque sin mucho éxito. Comenzó a ser conocido en diciembre de 1956, al aparecer en aquella mítica fotografía de “el cuarteto del millón de dólares”, en la que también estaban Elvis Presley, Carl Perkins y Johnny Cash, unidos para una sesión de grabación que, sin embargo, no sería difundida hasta varias décadas después. El éxito le llegó con el tema protagonista de esta entrada, “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”, compuesto por Dave “Curlee” Williams y grabado por primera vez por la cantante de blues Big Maybelle, en 1955. Apenas unos días después, apareció otra versión de esta canción a cargo del pianista Roy Hall, quien aseguraba ser el verdadero compositor de la melodía, según él, escrita y registrada bajo el pseudónimo “Sunny David”. Para enmarañar aún más el asunto, Jerry Lee Lewis llegó a decir en un documental, de manera equivocada, que la canción era de Big Mama Thorton. La versión de Lewis se publicó en 1957, aunque antes también la habían grabado otros artistas, como Dolores Fredericks o The Commodores.

La explosiva interpretación que Jerry Lee Lewis hizo de este tema, y de otros que vendrían después, lo catapultó a la fama, llegándose a codear con figuras coetáneas del R&R como Elvis Presley o Chuck Berry. El “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On” del “Killer” en realidad parece en tema nuevo; su ritmo endiablado, la agresividad con la que tocaba el piano, la potente percusión que se añadió a este arreglo, y su atrevida y descarada manera de cantar, convierten a esta versión en una de las canciones fundamentales del R&R, de la que se han hecho cientos de versiones, casi todas a partir del arreglo realizado por Lewis y los productores musicales de Sun Records, el sello responsable de esta inolvidable grabación. Según comentó Lewis en alguna ocasión, él estaba convencido de que sería un éxito, a pesar de las reticencias iniciales del productor Sam Phillips, un poco asustado por la explícita letra del tema, con un contenido sexual que parecía más apropiado para el público negro que para el blanco; de hecho, fue censurado en muchos programas de radio y televisión, como el de Ed Sullivan, uno de los más famosos en aquella época, aunque logró colarse en otro de los más conocidos, el de Steve Allen; aquí os dejo ese documento histórico, no os lo perdáis, sobre todo si queréis saber por qué Jerry Lee Lewis revolucionó el R&R. Según cuentan las crónicas, el tema lo interpretó por primera vez en un bar de Arkansas, el 22 de febrero de 1957; dicen que, gustó tanto al público, que lo tuvieron que repetir veinticinco veces en una sola noche. Dejaremos para otra ocasión todo lo relacionado con su escabrosa vida y su irregular trayectoria musical a partir de los años sesenta. A sus ochenta y cinco años, parece que aún continúa en activo.

The Beatles / Richie Havens / Nick Cave. “Here Comes The Sun”

En 1969 los Beatles no pasaban por su mejor momento; de hecho, se separaron poco después, tras un comunicado de Paul McCartney, el 10 de abril de 1970. Estaban inmersos en problemas económicos y fiscales que tensionaron, aún más, las difíciles relaciones personales que había entre los miembros del grupo. Hacía ya tiempo que no tocaban en directo, apenas había comunicación entre ellos y, cuando coincidían, las discusiones eran habituales. La situación fue empeorando poco a poco, hasta que las hostilidades se incrementaron durante la grabación del que, en principio, iba a ser su siguiente álbum: “Get Back”; el proceso de grabación fue tan complicado que finalmente se tituló de otra manera (“Let it Be”, 1970) y, a la postre, fue el último trabajo de estudio del cuarteto de Liverpool, el mismo en el que incluyeron algunas de las canciones que tocaron en la azotea de aquel edificio en el que ofrecieron su primer concierto, tras varios años sin dar ninguno, y el último antes de su definitivo adiós. El fracaso de “Get Back” abrió el camino a otro proyecto, que finalmente saldría publicado antes que “Let it Be”. Durante el verano de 1969, se volvieron a reunir en un estudio de grabación, con el propósito de aparcar sus diferencias y hacer un buen álbum, que sirviera como colofón a su exitosa aventura musical. Paul McCartney llegó a decir que

“el truco para las sesiones del Abbey Road fue que de alguna manera teníamos que ponernos los guantes de boxeo; tratamos de reunirnos para hacer un álbum muy especial. De alguna manera, pensábamos que este sería nuestro último trabajo, así que… todavía podíamos mostrarnos a nosotros mismos de lo que éramos capaces de hacer, y tratamos de divertirnos mientras lo hacíamos”.

A pesar de las desavenencias y discusiones, habituales durante la grabación, los Beatles no defraudaron; “Abbey Road” (1969), que fue como finalmente se tituló el disco, en homenaje a la calle en la que se encontraban los estudios de grabación de EMI, donde los Beatles grabaron casi todas sus canciones, es uno de los mejores discos de este grupo (lo cual es mucho decir) y, además, tiene una de las portadas más recordadas del rock, con esa fotografía de los cuatro integrantes del grupo en un paso de cebra, sin más indicaciones en la cubierta, ni siquiera el nombre de la banda o el título del Lp. Dos de las canciones que forman parte de “Abbey Road”, “Here Comes The Sun” y “Something”, fueron compuestas por George Harrison, un músico a menudo ninguneado por Lennon y McCartney, en aquella época cansado de su situación en la banda, que además acababa de ser arrestado por posesión de marihuana y aún convalecía de una reciente amigdalectomía. Harto de todo, Harrison se apartó del grupo y buscó el apoyo de su vecino y amigo Eric Clapton; fue precisamente en su casa donde empezó a componer “Here Comes The Sun”, la canción con la que trató de expresar todo lo que entonces le preocupaba; así nos lo ha contado Eric Clapton:

“Estábamos sentados en lo alto de un gran campo, en la parte sur del jardín, provistos de nuestras guitarras, y simplemente rasgueábamos, cuando se puso a cantar ‘de da de de, it’s been a long cold lonely winter’ y, poco a poco, dio cuerpo a la canción hasta la hora de almorzar” (consultado en Guesdon, Jean-Michel & Margotin, Philippe. Todo sobre los Beatles, la historia de cada una de sus 211 canciones. Barcelona: Blume, 2013; pág. 574).

Según señalan Jean-Michel Guesdon y Philippe Margotin en el libro señalado líneas arriba, se grabaron quince tomas de esta canción, sin John Lennon porque estaba recuperándose de un accidente de coche. De entre las muchas versiones que se han hecho de “Here Comes The Sun” voy a destacar las de Peter Tosh, Steve Harley & Cockney Rebel, Nina Simone, George Benson, Paul Simon (con Graham Nash y David Crosby), Joe Brown, John Pizzarelli, Riot, John Entwistle, el propio George Harrison en solitario y, por supuesto, las dos que he elegido para acompañar al original de los Beatles: la del estadounidense Richie Havens, incluida en su álbum “Alarm Clock” (1971), y la de Nick Cave, que formó parte de la banda sonora original de la película “Yo soy Sam” (2001), compuesta exclusivamente por canciones de los Beatles.

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Renaissance. “Prologue”

Renaissance es una banda británica de rock progresivo creada en 1969 que, según creo, aún continúa en activo, con la vocalista Annie Haslam al frente. Ya hablamos de ellos en una entrada anterior, publicada en mayo de 2016; entonces decíamos que este grupo se había formado tras la disolución de The Yardbirds, banda que dio lugar a los míticos Led Zeppelin y a una de las formaciones más delicadas y sensuales que ha dado el rock sinfónico: Renaissance. Tras un período inicial, en el que grabaron dos discos, reestructuraron el grupo para dar entrada a la formación más reconocida por los aficionados del género: Rob Hendry (guitarras), John Tout (teclados), Jon Camp (bajo), Terence Sullivan (batería) y, por supuesto, la inigualable Annie Haslam, el verdadero signo distintivo de esta formación, que parece querer acariciarnos con su cálida y privilegiada voz. “Prologue” (1972) fue el tercer álbum de estudio de Renaissance, aunque a menudo se le considera como el primero porque, como ya hemos comentado, fue con el que se inició el ciclo de álbumes más representativo de la banda, con su formación clásica. Sin embargo, resulta paradójico que los temas estén compuestos por dos antiguos miembros del grupo, Michael Dunford y Jim McCarty, con el concurso de la letrista Betty Thatcher.

Según señala Javier Herrera en la web La Caja de Música, “el método de trabajo era curioso: Thatcher enviaba poemas por correo a McCarty, quien los musicaba; posteriormente el proceso se invirtió, y Dunford enviaba partituras y cintas a Betty Thatcher por correo, quien escribía las correspondientes letras. De esta manera nació ‘Prologue’, la primera joya”. Estamos ante un excelente álbum de rock sinfónico, en el que también predominan elementos procedentes de la música clásica, el jazz e incluso los ritmos latinos y orientales; en lo instrumental, destacan los teclados, protagonistas de este disco junto con la voz de Annie Haslam. El resultado final es una experiencia sensitiva que no os deberíais perder (aquí podéis escuchar el disco), con canciones tan buenas como “Rajah Khan”, “Kiev” o la que da título al disco, la misma que hemos elegido para encabezar esta entrada. Comienza con unos acordes de piano clásico, a los que pronto se incorporan los otros instrumentos para construir la melodía, cuya parte vocal no está cantada sino tarareada, un bellísimo y magistral tarareo, un recurso vocal difícil de olvidar. En este directo de 1977 podéis ver a Renaissance interpretando esta canción; también lo podéis hacer en éste otro, más reciente, en el que el tarareo ya no tiene aquella vieja magia setentera.

Rory Gallagher. “Shadow Play”

Cuentan las crónicas musicales que le preguntaron a Jimi Hendrix cómo se sentía siendo el mejor guitarrista del Mundo, a lo que él respondió algo así como “no lo sé, pregúntale a Rory Gallagher”.

Este inolvidable guitarrista irlandés está considerado como uno de los grandes del blues-rock y el hard rock, a pesar de su temprana muerte, a los cuarenta y siete años, debido a un fallo hepático grave causado por un excesivo consumo de alcohol y por un tratamiento para la aerofobia, que le generó aún más daños en su maltrecho hígado; fue sometido a un trasplante pero, cuando estaba hospitalizado, contrajo una infección bacteriana que acabó con su vida. William Roy Gallagher nació en Ballyshannon (Irlanda), el 2 de marzo de 1948, en el seno de una familia de músicos: su padre tocaba el acordeón y cantaba en una banda local, mientras que su madre también era cantante en la agrupación Abbey Players. Tuvo su primera guitarra -una acústica- a los nueve años, que aprendió a tocar por su cuenta; a los doce ganó un concurso de talentos y, con lo que ganó, pudo comprarse su primera guitarra eléctrica; a los quince adquirió su primera Fender Stratocaster, que acabó convirtiéndose en una seña de identidad de este músico. No se conformó con dominar la guitarra, también aprendió a tocar otros instrumentos, siempre de manera autodidacta, como el banjo, la mandolina, el bajo, el sitar o el saxo. Se inició como profesional a los quince años, en el grupo Fontana, donde tocaba temas de R&R y blues, probablemente de sus admirados Eddie Cochran, Buddy Holly o Muddy Waters, entre otros. En 1966 formó, junto con Norman Damerey y Eric Kitteringham, la banda de blues-rock Taste, en la que estuvo hasta 1970. Tras su etapa con Taste, en la que grabó dos discos de estudio y otros dos directos, Rory comenzó su carrera en solitario con un álbum titulado “Rory Gallagher” (1971); después vinieron “Deuce” (1971), “Blueprint” (1973), Tattoo (1973), “Against the Grain” (1975), “Calling Card” (1976), “Photo-Finish” (1978) y “Top Priority” (1979); todos durante la década de 1970, la mejor en la carrera del guitarrista irlandés. Aún grabaría tres discos de estudio más, entre 1982 y 1990, alternando su actividad musical con prolongados períodos de ausencia profesional.

“Shadow Play” formó parte del álbum “Photo-Finish” (1978), grabado en formato power trio junto al bajista Gerry McAvoy y al batería Ted McKenna. Es uno de los temas más recordados de Rory Gallagher, de los imprescindibles en sus conciertos, como éste de 1978, éste otro de 1979 -verdaderamente espectacular- o el de la grabación que se utilizó para el álbum en directo titulado “Stage Struck” (1980). Os aconsejo que echéis un vistazo a estos vídeos, para que veáis cuáles eran los principales atributos musicales de Rory Gallagher, y las razones por las que este guitarrista es tan querido y respetado por todos los aficionados al rock. Aunque sus discos de estudio son excelentes, era en directo donde Gallagher se mostrada en toda su plenitud, con esos interminables solos llenos de pasión y energía.

Ya que hemos empezado con una cita de Jimi Hendrix, vamos a acabar con otra del gran Ritchie Blackmore, el que fuera guitarrista de Deep Purple: “Rory fue probablemente el guitarrista más natural que he visto en mi vida. En todos los conciertos que hicimos juntos, creo que nunca lo escuché tocar lo mismo dos veces … Fue el mejor artista”.

Elvis Presley / John Fogerty / Brian Setzer. “Blue Moon of Kentucky”

“That’s All Right” fue el primer sencillo publicado por Elvis Presley, corría el año 1954; de los detalles de este acontecimiento musical, de capital importancia para la historia del rock, nos ocupamos en una entrada anterior. Si en aquella grabación hubo un poco de serendipia y, sobre todo, mucha magia entre Elvis y los dos músicos que lo acompañaban (Winfield “Scotty” Moore a la guitarra y Bill Black al contrabajo), algo parecido sucedió con el tema que ocupa la cara B de ese single, “Blue Moon of Kentucky”. Mientras que “That’s All Right” era un blues de Arthur Crudup, inicialmente grabado en 1946, “Blue Moon of Kentucky” era una pieza de country compuesta por Bill Monroe, uno de los padres del bluegrass, que fue publicada en septiembre de 1947. En ambos casos, Elvis y los dos músicos que lo acompañaron aceleraron estas canciones hasta límites insospechados para aquella época (1954).

En el caso que nos ocupa, parece que fue Bill Black el que empezó a tocar la canción en un descanso durante las grabaciones, mientras la cantaba en falsete, como burlándose de Bill Monroe; después, se unieron Elvis y Scotty, hasta transformar esta melodía bluegras en una pieza de rockabilly; el productor Sam Phillips -dueño de Sun Records– lo vio claro, se dirigió a Elvis y le debió decir algo así como: “muchacho, está bien, está bien ¡Ahora es una canción pop!” A Bill Monroe no parece que le gustara mucho aquella versión, algo que Elvis probablemente sabía; en una ocasión en la que ambos se encontraron, Elvis le pidió disculpas por haber dado un ritmo tan rápido a su canción; Monroe le debió felicitar, probablemente había llegado a adorar aquel alocado arreglo que, al fin y al cabo, le permitió ingresar una cantidad importante de dinero por derechos de autor. Como antes comentábamos, Bill Monroe publicó “Blue Moon of Kentucky” en 1947 (aquí lo podéis escuchar), aunque ya la cantaba en directo en 1945; la grabó con su banda habitual, los Blue Grass Boys, de la que entonces formaban parte otras dos leyendas del género: Lester Flatt (guitarra) y Earl Scruggs (banjo).

De esta canción también se ha ocupado el compañero Eduardo en su blog River of Country, concretamente en una entrada cuyo título me parece muy significativo: “De cómo un vals bluegrass se transformó en rock”. Desde luego, “Blue Moon of Kentucky” es, en origen, una pieza de bluegrass, como así lo atestiguan las numerosas versiones que se han hecho dentro de este estilo: The Stanley Brothers & The Clinch Mountain Boys, Patsy Cline, Jerry Reed, Rose Maddox, Roy Acuff, Levon Helm o LeAnne Rimes. Sin embargo, Elvis la transformó en R&R y, desde entonces, no son pocas las versiones que se han realizado dentro de este género: The Beatles, Ray Charles, Ronnie Hawkins, Roberta Sherwood, Al Kooper, Carl Perkins, Sleepy LaBeef, Tom Petty & The Heartbreakers, Rory Gallagher o las dos que hemos elegido para acompañar a Elvis Presley: la de John Fogerty, el que fuera líder de Creedence Clearwater Revival, que fue recogida en un álbum homenaje a Bill Monroe publicado en el año 2000 (el tema comienza con un fragmento del original), y la de Brian Setzer, fundador de los Stray Cats, grabada como instrumental para su álbum “Setzer Goes Instru-Mental!” (2011).