No es la primera vez que hablamos del álbum «Born under a bad sign» (1967), del guitarrista Albert King, uno de los discos de blues más conocidos e influyentes de esta época. Ya lo hicimos a propósito del tema homónimo, escrito por William Bell Y Booker T. Jones, con interesantes versiones como las de Big Mama Thorton o Cream. Este Lp está lleno de buenas canciones: «The Hunter», «Crosscut saw» o la protagonista de hoy, «Oh, Pretty Woman» (no confundir con la famosa melodía de Roy Orbison). Fue compuesta por el músico y escritor de canciones Andrew (A.C.) «Moohah» Williams e incorporada, como cuarta canción de la cara A, a este trabajo perteneciente al catálogo de la discográfica Stax Records, el primero de Albert King con esta compañía. Apenas unos días después de publicarse este álbum, salió al mercado «Crusade«, el tercer Lp de estudio de la banda de british blues John Mayall & the Bluesbreakers, un excelente trabajo de blues-rock que, producido por Mike Vernon, contó con un plantel de músicos realmente sensacional: Keef Hartley, Chris Mercer, un jovencísimo Mick Taylor y prácticamente los primeros Fleetwood Mac al completo (John McVie, Peter Green y Mick Fleetwood). Existen más versiones de «Oh, Pretty Woman», como las de Steve Crooper, Junior Wells, The Kenny Wayne Sheperd Band, McKenna Mendelson Mainline o dos que a mí me parecen especialmente buenas, las interpretadas por Savoy Brown Blues Band y Joe Bonamassa, respectivamente. Sin embargo, no podía terminar esta entrada sin proponer, como tercera opción de hoy, la versión de Gary Moore, con el propio Albert King como invitado especial; fue incluida en su álbum «Still Got the Blues» (1990), con el que el guitarrista norirlandés inició una nueva etapa en su carrera, desde el hard rock y el heavy metal de sus primeros trabajos al blues-rock; y lo hizo a lo grande, con un gran disco en el que trabajaron músicos tan destacados como Nicky Hopkins, George Harrison, Bob Daisley, Don Airey, Albert Collins o, el ya mencionado, Albert King. La balada homónima fue la canción más conocida y reconocible de este álbum, pero está plagado de buenos temas, algunos compuestos por Gary Moore, otros debidos a autores como A.C. Williams, Jimmy Rogers o Deadric Robey. Si nunca habíais escuchado «Oh, Pretty Woman», ahora podéis hacerlo en cualquiera de las versiones propuestas; si os apetece seguir escuchando blues, hoy tenéis a vuestra disposición tres discos de lo mejorcito de este género: «Born under a bad sign«, «Crusade» y «Still Got the Blues«.
Joan Báez. «Donna, Donna»
Joan Chandos Báez, conocida con el nombre artístico de Joan Báez, nació en Staten Island (Nueva York), el 9 de enero de 1941. Su madre, hija de un sacerdote anglicano, nació en Edimburgo (Escocia) y su padre en México, aunque creció en Brooklyn (Nueva York), lugar donde su padre ejercía como pastor metodista. Joan se crió en un ambiente religioso, humanista y antibelicista que, sin duda, influyó en su carrera como compositora, cantante y activista en favor de la justicia, la paz y la defensa de las causas sociales; de hecho, su padre, el científico Albert Vinicio Báez, declinó en alguna ocasión la posibilidad de incorporarse como investigador al lucrativo negocio de la industria armamentística. Los primeros contactos de Joan Báez con la música, siendo niña, fueron a través de un ukelele con el que aprendió a tocar las canciones que sonaban en la radio; decidió dedicarse al folk cuando, con trece años, acudió a un concierto de Pete Seeger, una experiencia que nunca olvidaría. Se dio a conocer en el Festival de Folk de Newport (Rhode Island), en 1959, donde cantó un par de temas haciendo dúo con Bob Gibson; gracias a esta actuación consiguió un contrato con Vanguard Records, discográfica con la que grabó al menos una docena de álbumes. El primero se tituló «Joan Baez» (1960); se trata de un trabajo de folk compuesto por trece canciones populares arregladas por Joan e interpretadas con la única ayuda de su guitarra y, en algunos temas, la de Fred Hellerman, en la que destacan cortes como «Silver Dagger«, «East Virginia«, «House of The Rising Sun» (versión anterior a la muy conocida de los Animals), «El Preso Número Nueve» (cantada en español) o «Donna, Donna», el tema protagonista de hoy. Compuesto en yidis, a comienzo de los cuarenta, por Sholom Secunda y Aaaron Zeitlin para una obra de teatro, adquirió gran repercusión con la traducción al inglés de Arthur Kevess y Teddi Schwartz, y la interpretación de Joan Báez, que modificó el título original de «Dana, Dana» por el de «Donna, Donna», con el que, desde entonces, se conoce a esta canción, una de las imprescindibles en los movimientos estudiantiles de los años sesenta debido a su metafórica letra, en la que se cuenta la historia de un ternero atado camino del matadero y una golondrina que revoloteaba en el cielo libre y orgullosa. Se han realizado varias versiones, en inglés, francés, hebreo y, probablemente, algún otro idioma; de entre todas ellas me gustaría destacar la de Donovan, publicada en su primer álbum: «What’s Bin Did and What’s Bin Hid».
Labanda. «Sueños diabólicos»
El folk-rock celta tiene bastante aceptación en España; bandas como Mago de Oz o Celtas Cortos tuvieron momentos de gloria y hoy día siguen teniendo su público. Los pioneros tal vez fueron los franceses Gwendal, que ya han tenido cabida en este blog a propósito del tema «Irish Jig«; a pesar de su nacionalidad, fueron más conocidos aquí que en su país de origen y, sin duda, influyeron en los grupos que acabo de mencionar y en otro aún más próximo a su estilo. Me estoy refiriendo, en concreto, a los madrileños Labanda, una formación creada en 1979 en torno a los hermanos Silva -Luis (mandolina y buzuki) y José María (bajo)- y del que también formaron parte Joaquín Blanco (gaita), Pedro Guerrero (guitarra acústica), Carlos de Yebra (batería), Josué Vea (guitarra eléctrica), Álvaro Domínguez (violín) y otros músicos, generalmente procedentes de bandas españolas muy interesantes, como Leo Vignola (ex-Trilogía), Jean François Andrè (ex-Ñu), Jorge «Flaco» Barral (ex-Azahar), Manolo Jiménez (ex-Crack), Terry Barrios (ex-Topo), Rafa de Guillermo (ex-Orquesta Mondragón) o Begoña Larrañaga (ex-Franklin), entre otros. La etapa más genuina de Labanda es la primera, cuando grabaron los álbumes «Labanda» (1979) y «Fiesta Campestre» (1981), disco en el que intervino Rosendo Mercado como invitado. Ya sin los hermanos Silva, volvieron a reunirse en 1986, bajo el liderazgo de Leo Vignola, para grabar algún disco más durante los años ochenta y noventa. Quizá otro día volvamos a escuchar algún tema de su excelente «Fiesta Campestre», mientras tanto para esta ocasión os propongo el tema «Sueños Diabólicos», incluido en su primer Lp -totalmente instrumental-, probablemente su canción más conocida y de las más representativas de su estilo; está basada en una melodía tradicional, aunque en la SGAE figuran como autores Joaquín Blanco, Luis Silva, José María Silva, Pedro Manuel Guerrero y Miguel Ángel Campos. A continuación, en sus enlaces correspondientes, también os dejo todos los temas que he podido encontrar de este disco en youtube, en concreto «Danza de entrezado«, «Escalera de Caracol«, «El Duendecillo Tirado«, «Gallego en Puerto Rico» -donde les podemos ver en directo-, «El Valle» -también en vivo-, «Abridme Galanica» y «Pavananchel«. Mago de Oz hizo su versión de «Sueños Diabólicos» (aquí la podéis escuchar), con homenaje incluido a Deep Purple al final del tema; seguro que los purplemaniacos sabrán identificarlo.
Premiata Forneria Marconi. «La Carroza di Hans»
Reino Unido fue, durante los años setenta, el país que acaparó el mayor protagonismo en el desarrollo del rock progresivo; sin embargo, en la entrada dedicada al grupo Banco del Mutuo Soccorso ya os comentaba que la escena italiana fue importantísima para la consolidación de este estilo y, lo que es más importante, para dotarle de nuevos elementos característicos de la cultura italiana, como la tradición melódica, la ópera o el empleo de instrumentos sinfónicos. De todas las bandas italianas que cultivaron este género, tal vez Premiata Forneria Marconi (PFM) fue la más conocida y la que alcanzó un mayor éxito, incluso fuera de Italia; compartieron escenario -la mayoría de las veces como teloneros- con bandas como Yes, Deep Purple, Procol Harum, Ten Years After, Santana o los Beach Boys. Aunque el año de constitución fue 1970, algunos de sus integrantes ya habían formado previamente otra banda, I Quelli, que sería el germen de PFM, nombre que proviene de la panadería Forneria Marconi en cuyo sótano ensayaban, muy cerca de un documento de principios del siglo XX, que colgaba de la pared, con el que se recordaba un premio obtenido por dicho establecimiento. Su primer álbum se tituló «Storia di un minuto» (1972), un trabajo de poco más de media hora en el que se incluyeron siete cortes, prácticamente todos compuestos por Franco Mussida (guitarras, mandolina) y Mauro Pagani (flauta, violín); a la batería estaba Franz di Cioccio, al bajo Giorgio Piazza y a los teclados -piano, Moog y mellotron- Flavio Premoli. «Storia di un minuto» es uno de los álbumes clásicos del rock sinfónico italiano, muy representativo del barroquismo instrumental de estos grupos, en cuyas composiciones casi siempre se escuchan con nitidez los instrumentos, eso sí superpuestos unos sobre otros de manera armoniosa y delicada. Bien podría haber elegido las dos partes del tema «Dove … Quando«, una de las composiciones más valoradas de PFM, sin embargo finalmente me he inclinado por «La Carroza di Hans», su primer single, por su riqueza melódica e instrumental y porque me parece un ejemplo de concisión y brevedad en un estilo, como el progresivo, tan dado a los excesos de minutaje. Dura 6:45 minutos, pero su estructura es la de una suite de 20 minutos: la canción comienza con un recitado y una potente guitarra, casi en tono hardrockero, pronto toma el relevo el violín, que da paso una bonita parte cantada entremezclada con la flauta; en el minuto 2:22 entra una evocadora y bella guitarra acústica que nos acompaña hasta aproximadamente el minuto 5, momento en el que entran el resto de instrumentos de manera desbocada, para finalizar con un logrado fragmento de mellotron.
JJ Cale / Eric Clapton. «After Midnight» / «Sensitive Kind»
JJ Cale falleció el 26 de julio de 2013, de un infarto de miocardio. De la actitud que siempre tuvo ante la vida, y de sus valores como músico y compositor, hemos dado cuenta en una entrada anterior dedicada a la canción «Cocaine«. Comenzó su andadura musical a finales de los años cincuenta, aunque no grabó su primer Lp hasta 1971, cuando sacó al mercado «Naturally«, en el que se incluía un tema, «After Midnight», que dos años antes había tenido bastante éxito en la versión de Eric Clapton. Hasta entonces JJ Cale no había tenido mucha suerte en su carrera artística, llegó a trabajar en los años sesenta como ingeniero de sonido e, incluso, valoró la posibilidad de abandonar la industria musical, pero entonces se enteró del éxito de su canción y todo cambió, tal y como él mismo ha manifestado en alguna ocasión: «yo era extremadamente pobre, no tenía suficiente para comer y ya no era joven. Estaba en mi treintena, de modo que era feliz. Fue muy agradable hacer algo de dinero». No fue ésta la última vez que Clapton versionó temas de JJ Cale, por no hablar de la elevada opinión que tenía de sus aptitudes como compositor y guitarrista: «JJ Cale era muy crítico y muy despectivo con su talento y estaba reconocido como compositor. Pero cuando traté de tocar como él … Me di cuenta de que la mayoría de músicos no podemos hacerlo. Tenemos la mano muy pesada. Su modo de tocar era sensible y sutil» (entrevista de Eric Clapton para Rolling Stone). En el año 2006 JJ Cale y Eric Clapton publicaron conjuntamente el disco titulado «The Road to Escondido«, en el que intervinieron músicos como Billy Preston, John Mayer, Taj Mahal o Pino Palladino; el álbum fue Premio Grammy en la categoría de Mejor Disco de Blues Contemporáneo. Cuando Clapton recibió la noticia del fallecimiento de JJ Cale estaba pescando en Inglaterra; según su propio relato: «Me quedé sentado frente al río (…) y me escuché a mí mismo soltar cada tanto un quejido muy bajito, como de dolor. Fue muy profundo». No lo dudó ni un instante, decidió grabar un disco en homenaje a su amigo que tituló «The Breeze: An Appreciation of JJ Cale» (2014), en el que se incluyeron dieciséis de sus canciones además de participar en él varios invitados ilustres (Tom Petty, Mark Knopfler, John Mayer, Don White, Willie Nelson y Chistine Lakeland). Hoy os voy a proponer un día de versiones diferente a los habituales: dos canciones en lugar de una, las dos interpretadas por su autor (JJ Cale) y por Eric Clapton, la primera es la ya mencionada «After Midnight» y la segunda «Sensitive Kind», publicada por Cale en su álbum «5» (1979), de la que existe una una versión bien conocida a cargo de Santana («Zebop!», 1981) y que, en este disco homenaje a JJ Cale, Clapton la interpretó junto a Don White, un habitual en los discos del homenajeado.