Genesis. “Firth of Fifth”

De todas las grandes bandas de rock sinfónico que nacieron a finales de la década de los sesenta y comienzos de los setenta, Genesis es, tal vez, la que mejor ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y, lo que es más importante, a los cambiantes paladares de los aficionados a la música. Tras su formación en 1968 y un primer disco de corte folk-pop, publicaron cinco álbumes que siguen siendo obras de referencia de este género. En 1975 abandonó el grupo su carismático líder, Peter Gabriel, para iniciar una exitosa carrera en solitario. El bastón de mando recayó en el batería Phil Collins que, de manera paulatina, fue alejando al grupo de lo que empezaba a ser un estilo anticuado, para acercarlo a sonidos más próximos al pop y al rock melódico. “Firth of Fifth” es la tercera canción de “Selling England by the Pound” (1973), uno de los mejores discos de Genesis. Estamos ante nueve minutos y medio de rock sinfónico excepcional, construido sobre un melodioso hilo conductor a cargo de Peter Gabriel y un poderosa presencia de los teclados y la flauta, que impregnan toda la composición; sin embargo, lo más interesante de esta pieza, lo verdaderamente emocionante, es el solo de guitarra de Steve Hackett, que comienza en el minuto 5:48 para transformarse, a partir del 6:30, en una maravillosa réplica de la parte interpretada a la flauta minutos antes. Dos minutos para recordar, de los más bellos que se pueden escuchar en el rock progresivo.

The Rolling Stones / Rick Wakeman / M Clan. “Paint it Black”

Si la canción protagonista de la última entrada fue la antibélica “Querida Milagros”, de El Último de la Fila, hoy nos ocupamos de uno de los temas que más me gustan de los Rolling Stones, “Paint it Black” (1966), habitualmente asociado a la Guerra del Vietnam por su inclusión en videojuegos, series y, sobre todo, películas –la más conocida es “La Chaqueta Metálica”, del gran maestro Stanley Kubrick- asociados a este conflicto bélico. Sin embargo la canción no habla de la guerra, sino de dolor y desesperación por la pérdida de alguien querido, donde lo negro simboliza la muerte y se repite de manera obsesiva; al parecer la idea la tomaron de los funerales de la Reina Victoria, cuando se pintaron puertas y rejas de ese color. Fue compuesta por Keith Richards y Mick Jagger, aunque intervinieron en ella todos los miembros del grupo, que aceleraron la canción e introdujeron algunos de sus elementos más característicos, como el hipnótico riff de sitar de Brian Jones y la enérgica batería de Bill Wyman, con esa entrada inolvidable al comienzo de la canción. Existen muchas versiones debidas a grupos de Hard y Metal, como las de W.A.S.P., Anvil, Type O Negative, The Black Dahlia Murder o, incluso, Deep Purple; sin embargo, me he decidido por otra instrumental francamente sorprendente, la debida al ex miembro de la banda de rock progresivo Yes, Rick Wakeman, uno de mis teclistas preferidos. La última tenía que ser para un grupo español; bien podría haber sido la de Los Salvajes o, incluso, la de Medina Azahara, pero ese “Todo negro” de M Clan, grabado en directo (“Sin enchufe”, 2001), creo que aún sigue estando en la memoria de todos.

Johnny Winter. “Johnny B. Goode” / “Jumpin’ Jack Flash” / “Sweet Home Chicago”

“Estoy escuchando en Rock FM ahora mismo que Johnny Winter ha muerto. Vaya palo. Dedícale algo en la guitarra de las musas amigo”. Así se expresaba ayer Salva, cuando me contestaba a un comentario que le había realizado en su blog Mentalparadise. Las entradas de los viernes las suelo dedicar a aquellos estilos que caminan conmigo desde siempre, que han dejado una huella imborrable en mi gusto musical: el rock progresivo, el rock psicodélico, el rock melódico, el hard rock o el género en el que destacó Johnny Winter, el blues-rock, en este caso tal y como lo entendían en los estados americanos del sur. Nacido en 1944, en la ciudad texana de Beaumont, mostró interés por la música desde niño, primero con el clarinete y el ukelele, luego con la guitarra el instrumento que lo encumbró y lo llevó a participar en el Festival de Woodstock (1969). Un año antes había grabado su primer trabajo, “The Progressive Blues Experiment” (1968). Desde entonces no ha dejado de publicar discos y de actuar en directo; de hecho, según he podido leer, la muerte le sobrevino ayer mismo en un hotel de Zurich, donde se alojaba con motivo de la gira que estaba realizando por Europa. Nos ha dejado uno de los pioneros del blues-rock con una manera de entenderlo muy próxima al hard rock, por su actitud en el escenario y por su contundente y aguerrida manera de cantar y tocar la guitarra. Los que ya me váis conociendo sabréis de mi interés por las buenas versiones; hoy os voy a dejar dos superclásicos interpretados por este albino desgarbado que, lamentablemente, ayer nos dejó: Johnny B. Goode, de Chuck Berry, y Jumpin’ Jack Flash, de los Rolling Stones; para finalizar, os enlazo a una entrada anterior de este blog, una increíble “Jam Sessión” a cargo de un grupo de guitarristas de tronío, entre ellos un ya mermado Johnny Winter, haciendo frente al conocidísimo tema de Robert Johnson “Sweet Home Chicago”. Descanse en paz.

Neil Young / Johnny Cash. “Four Strong Winds”

“Four Strong Winds” es una bellísima canción escrita por el compositor y cantante country canadiense Ian Tyson, que fue grabada -por primera vez- por el dúo Ian and Sylvia, integrado por él mismo y su mujer. En 1978 Neil Young la incluyó en su álbum “Comes a Time”, enriqueciéndola y dotándola de matices folk-rock como sólo el genio canadiense sabe hacer. El primer vídeo de hoy está tomado del documental “Heart of Gold” (2006), dirigido por el cineasta Jonathan Demme (Philadelphia, El Silencio de los Corderos, El Mensajero del Miedo, etc.), un acercamiento al cantautor canadiense con ocasión de la presentación del disco “Prairie Wind” en el Ryman Auditorium de Nashville, para la que se rodeó de viejos amigos y colegas, como su propia esposa (Pegi Young), Emmylou Harris o el guitarrista Ben Keith. “Prairie Wind”, uno de los álbumes más emotivos de su carrera, fue concebido y grabado en vísperas de una delicadísima operación de aneurisma cerebral de la que finalmente salió victorioso; tal y como manifestó el propio Young, se trataba de plasmar lo que pasaba por su cabeza y su corazón en aquellos momentos difíciles: la familia, la pérdida de los seres queridos y la necesidad que tenía de contar historias cotidianas como parte fundamental de su vida. La otra versión que os propongo es la del gran Johnny Cash, más pausada y con esa irresistible voz grave y profunda que lo caracteriza. Despues de escuchar a Neil Young y a Johny Cash desisto de incluir una tercera versión, aunque entiendo que a vosotros os puedan gustar otras, algunas debidas a artistas de primerísima fila, como Marianne Faithfull, Judy Collins, Bob Dylan o John Denver, entre otros; al fin y al cabo sobre gustos no debe haber disputas.

 

Stanley Jordan. “The Sound of Silence” / “Stairway to Heaven”

Casi todos los que amamos el rock no podemos concebir nuestra música sin un buen guitarrista, y cuando nos piden quiénes son nuestros favoritos no dudamos en dar una retahíla de nombres, todos a cuál más rockero. Sin embargo hay otros estilos musicales, como el blues, el jazz o el flamenco, donde campan a sus anchas guitarristas que quitan el hipo. El estadounidense Stanley Jordan es uno de esos genios de las seis cuerdas. Grabó su primer disco (“Touch sensitive”) en 1982 y pronto se hizo famoso por su singular manera de tocar la guitarra, basada en una técnica conocida como “tapping” que, en líneas generales, consiste en presionar las cuerdas con las dos manos, en lugar de presionar y rasgar; con ello se consigue el efecto de dos guitarras, sonidos similares a los de piano y un irresistible atractivo estético, habida cuenta que las dos manos se sitúan sobre el mástil. Stanley Jordan no es, ni mucho menos, el inventor del “tapping”; otros guitarristas ya lo habían venido utilizando con anterioridad, pero fueron Eddie Van Halen y Stanley Jordan quienes comenzaron a utilizarlo con asiduidad, éste último prácticamente no toca de otra manera. Para muestra un botón, aquí tenéis una versión del clásico de Paul Simon “The Sound of Silence”. Si os apetece seguir escuchando algo más de él os recomiendo el segundo video, donde interpreta el conocidísimo tema de Led Zeppelin “Stairway to Heaven”, para el que se vale de dos guitarras que ejecuta de manera simultánea.