Las Cinco Canciones de Eduardo (IV): «You’re driving me crazy» (Guy Lombardo)

Si tuviéramos la suerte de tener a nuestra disposición una máquina del tiempo o un dispositivo tele-transportador, como en «Star Trek», que nos permitiera realizar visitas musicales a tiempos pasados, seguro que cada uno de nosotros daría un uso bien diferente a estos improbables inventos. Os digo algunos de mis posibles viajes: Festival de Woodstock, algunos de los conciertos de Deep Purple que dieron lugar al «Made in Japan», estar presente en la grabación del documental «Pink Floyd at Pompeii», una fiesta de graduación americana como la de la película Grease, un garito lleno de humo -como el Birdland- donde escuchar a Sarah Vaughan o a Billie Holiday, o un baile de esos, muy elegantes, donde tocara cualquier big band: Glen Miller, Benny Goodman, Arti Shaw, Duke Ellington o la propuesta que nos trae Eduardo: Guy Lombardo.

«Otros de mis recuerdos más vivos es cuando recorría las tiendas de discos de Madrid en busca de algún tesoro, a menudo descatalogado y muchas veces de saldo. Una de esas tiendas era «La Metralleta», en el centro de la ciudad. Allí encontré una recopilación de éxitos de los 30 y 40 en un CD doble, que grabé en un MP3 ya obsoleto y que, sin embargo, sigo conservando. Lo solía escuchar en el metro cuando volvía del trabajo. La canción con la que se abría era ésta que os traigo hoy, la más antigua de las cinco que he seleccionado. Tiene varias versiones, pero la del disco era la de la orquesta de Guy Lombardo».

 

Las Cinco Canciones de Eduardo (III): «Bohemian Rhapsody» (Queen)

Aquí tenéis la canción rockera de Eduardo, probablemente el tema más aplaudido y venerado de Queen: «Bohemian Rhapsody» y, para quien les habla, mi preferido de esta gran banda. Ya salió en este blog, cuando daba sus primeros pasos; entonces dije de ella que es una canción sin estribillo y, sin embargo, un gran clásico. Todo gracias a una eficaz mezcla: rock sinfónico + rock duro + la inigualable voz de Freddie Mercuy. Para mi gusto Queen tiene de todo, cosas que no me agradan mucho, como en general sus últimos discos, y también maravillas como ésta; un historia desgarradora, mecida por el piano y agitada por la increíble guitarra de Brian May. Eduardo, es tu turno.

«No todo eran canciones “lentas” en mi fonoteca particular. También había espacio para el rock. Una de las que me ha gustado desde siempre –y que significó una revolución en mi formación musical– fue ésta de Queen ¿Qué me atrajo de ella? Quizá su título tan evocador, “Rapsodia Bohemia”, que remitía a la música clásica, las famosas Rapsodias Húngaras de Liszt, o a la insuperable «Rhapsody in Blue» de Gershwin».

 

Las Cinco Canciones de Eduardo (II): «Crazy» (Patsy Cline)

Quienes seguís este blog ya os habréis dado cuenta de mi debilidad por las voces femeninas; por supuesto en el rock, donde se encuentran algunas de mis preferidas, como Janis Joplin o Tina Turner; sin embargo, en otros estilos como el jazz, el soul, el pop o el country hay una mayor abundancia, hasta el extremo de ensombrecer a las voces masculinas. Cuando empecé a escuchar country lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de mujeres que había dedicadas a este género, la mayor parte de ellas cantantes; a Eduardo ya se lo he comentado en alguna ocasión, y siempre me reitero con todo aquel que me quiere escuchar: las cantantes de country son de otra galaxia. A mí, particularmente, me gustan mucho Emmylou Harris, Lynn Anderson, Linda Rondstad, Loreta Lynn, Billie Jo Spears, Alison Krauss, Tammy Wynette, también algunas de las más jovenes (aunque a éstas las conozco menos) y, por supuesto, Patsy Cline, la protagonista de hoy. No me extraña que Eduardo se pasara al country cuando la escuchó, veamos qué nos cuenta.

«La perfección de la voz femenina, ahí queda dicho. Eso es lo que os propongo hoy. Como alguno de vosotros sabrá, tengo un blog sobre música country, River of Country. Pero, paradójicamente, no fue este tipo de canciones el que primero me interesó. La “culpable” de que todo cambiara (una de ellas, por lo menos) fue «Crazy». Es tan buena que ha traspasado las fronteras del country, para convertirse en todo un clásico de la música del siglo pasado. Inmortalizada por la versión de Patsy Cline, en realidad fue compuesta por un hombre, Willie Nelson, la mayor leyenda viva del country».

 

Las Cinco Canciones de Eduardo (I): «I’m a Fool to Want You» (Frank Sinatra)

«River of Country» es uno de los blogs de música donde más aprendo y que sigo con verdadero gusto, un lugar donde se puede encontrar todo lo que se quiera saber sobre el country y, en menor medida, otros estilos limítrofes, como el blues, el country-rock, el rockabilly, el swing o el soul. Eduardo es el responsable de esta excelente web, en la que se nos presenta a las grandes figuras del country, las canciones emblemáticas de este estilo, los discos que han hecho historia, los territorios donde se cultiva, la historia de los Estados Unidos vista a través de la música y, por supuesto, la actualidad de este género analizada a través de festivales, premios y nuevos lanzamientos discográficos.

Esta semana La Guitarra de las Musas se viste de gala para recibir a Eduardo y a las cinco exquisitas y elegantes canciones de su vida; eso sí, salvo un tema -y en contra de lo que, a priori, pudiéramos pensar- no son melodías country. Tal y como nos cuenta en la presentación que acompaña a su primera canción, él se inició en la música clásica, las comedias musicales, el swing y los grandes temas del cancionero americano, estilos que van a ser los protagonistas esta semana, aunque ya os adelanto que también habrá un tema rockero.

Y comienza a lo grande, nada más y nada menos que con Frank Sinatra, en homenaje a las grandes voces y a las emisiones de radio que se ocupaban de ellas; Eduardo menciona «Voces con swing», yo me acuerdo (aunque era muy pequeño) de un programa de televisión que se llamaba «Voces de Oro», donde se emitían actuaciones ya grabadas, me imagino que procedentes de Estados Unidos, de cantantes como Frank Sinatra y de otras grandes voces del cancionero americano; yo no me enteraba demasiado pero sí me acuerdo que a mi padre no le gustaba mucho (él prefería el flamenco), y llamaba a este programa «Voces de Hojalata», obviamente de manera despectiva. Fue mi primer contacto con este tipo de música, que pronto abandoné por el rock; sin embargo, años más tarde volvería a ella, desde entonces siempre ha tenido un hueco en mis escuchas y, por supuesto en este blog, donde de vez en cuando aparece algún tema de éstos abordado a través de diferentes versiones. Os dejo con Eduardo.

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«Parafraseando una vieja película de 1948, «Jennie», que volví a ver el otro día, diré que Madrid es bastante templado en septiembre y no lo era menos en septiembre de 1978, cuando nací. Tras mi paso por los estudios reglamentarios, empecé a interesarme por la música. Lo primero fue la clásica; luego, en menor medida, el jazz; y especialmente las comedias musicales».

Me sentía como un pez fuera del agua, porque a los de mi generación estas cosas no le interesaban ni mucho ni poco. Pero bueno, seguí a lo mío, y entonces descubrí la música country y, en general –solo había un paso– el folk americano y de otros países.

Teniendo en cuenta que mi cumpleaños coincide con la fecha de nacimiento de Hank Williams (de otro año, obviamente), estaba predestinado a ocuparme del country. Si os interesa este tipo de música podéis entrar en el blog River of country. Es vuestra casa».

 

«15 de mayo de 1998. A simple vista parecía un día de San Isidro más, festivo en la capital de España. Pero nada más levantarme me sorprendió la noticia de la muerte de una de las mejores voces del siglo XX, Frank Sinatra. En aquellos tiempos, yo estaba muy interesado por los grandes solistas, Sinatra, Jacques Brel, Edith Piaf, Ella Fitzgerald … y siempre a la caza de grabaciones en la radio (lo malo es que muchas veces el locutor pisaba los últimos versos). Uno de los programas que solía respetar las canciones hasta el final era «Voces con swing», que emitía Radio Nacional, y, como no podía ser de otra manera, dedicaron un especial a las canciones más emblemáticas de Sinatra. Una de ellas fue «I’m a Fool to Want You» que, se según se dice, La Voz compuso pensando en su gran amor, Ava Gardner. Sea como fuere, aquí os dejo la canción».

Renaissance. «Ashes are Burning»

Las mujeres nunca han tenido fácil su incorporación a un mundo tan masculinizado como el del rock. El progresivo es uno de los géneros donde la presencia femenina ha sido siempre más escasa, un estilo prácticamente reservado para los hombres. No es habitual encontrar mujeres en estos grupos y, menos aún, que tengan un papel protagonista o, al menos, destacado; Annie Haslam, la vocalista de Renaissance, una de las mejores bandas de rock sinfónico británico, lamentablemente no tan conocida como otras coetáneas (Pink Floyd, King Crimson, Camel, Génesis, ELP o Yes), es una excepción. Renaissance se creó en 1969, tras la disolución de The Yardbirds; como ya he comentado en otra ocasión, una parte de esta banda acabaría dando lugar a Led Zeppelin gracias al establecimiento previo de una «banda puente» -The New Yardbirds- que estuvo liderada por Jimmy Page; mientras tanto, otros ex-Yardbirds (Keith Relf y Jim McCarty) se inclinaron por una apuesta más próxima a la música clásica y al folk-rock, una formación que acabarían denominando Renaissance. Tras un período de implantación y transición, en el que grabaron dos discos («Renaissance» -1969- e «Illusion» -1970-), reestructuraron totalmente la banda para dar entrada a nuevos músicos, entre ellos Annie Haslam, quien pronto acabó convirtiéndose en pieza fundamental de lo que habría de ser la nueva Renaissance. Ya con ella como vocalista, grabaron sus mejores trabajos -casi todos en los años setenta-, de entre los que destacan «Prologue» (1972), «Scheherazade and other Stories» (1975) y «Ashes are Burning«, el álbum en el que se incluyó el tema homónimo del que hoy nos ocupamos; para mi gusto, uno de los mejores de este grupo y de los más representativos de su estilo. En Renaissance la guitarra eléctrica no es la protagonista; su propuesta es dulce, tranquila y sensible, como podría esperarse de unas melodías de una gran riqueza instrumental, en las que predominan el piano, la voz angelical de Annie y la instrumentación acústica. Dadle una oportunidad a «Ashes are Burning«; si queréis podéis empezar por el final, con la suite de 11:20 minutos que cierra el álbum, dejaos acariciar por la suavidad de su música y con algo que no es muy habitual en este grupo: la guitarra eléctrica (a partir del minuto 8:35), en este caso ejecutada por un invitado de excepción: Andy Powell, de la banda Wishbone Ash.