La banda estadounidense Dream Theather, habitualmente englobada en la categoría de metal progresivo, fue creada en 1985 por Mike Portnoy, John Myung y John Petrucci. Publicaron su primer álbum en 1989 («When Dream and Day Words») y tres años más tarde aparecería «Images and Words», su disco más vendido y uno de sus mejores trabajos; en los años siguientes sacaron un par de álbumes más o menos interesantes («Awake» y «Falling into infinity»), aunque no tan potentes como el anterior; cuando todo parecía indicar que el grupo no daba para más, nos sorprendieron con un disco excepcional, de esos que cualquier aficionado al progresivo debería conocer: «Metropolis Pt 2: Secenes from a Memory» (1999). La historia de este disco arranca varios años antes, precisamente con «Images and Words», donde se incluyó una canción titulada «Metropolis Pt 1: The Miracle and the Sleeper«; aunque probablemente nunca pensaron en hacer una segunda parte de «Metropolis», finalmente la acabaron componiendo ante la ruidosa insistencia de los aficionados. Al principio pensaron en grabar una canción, pero acabó convirtiéndose en un álbum conceptual de casi ochenta minutos dividido en dos actos. «Metropolis Pt 2: Scenes from a Memory» es una obra exquisita; nos narra una compleja y enigmática historia de asesinato, amor y reencarnación en la que Nicholas trata de averiguar, a través de la hipnosis y de sus propios sueños, qué fue lo que le sucedió a Victoria Page en 1928, cómo y por qué fue asesinada. Durante la gira en la que se promocionó este disco tocaban todo el álbum en directo e, incluso, llegaron a grabar un DVD con imágenes de esta historia, casi como si fuera una película. El penúltimo tema es «The Spirit Carries On», una preciosa balada épica, una de las piezas más sentidas y emocionantes que jamás haya escuchado en el rock progresivo, con cierto regusto pinkfloniano y donde la voz y la maestría instrumental de estos grandes músicos -muy reconocidos y premiados en el ámbito del rock- hacen que esta pieza sea irresistible. Si os habéis quedado con ganas de volver a escucharla, os recomiendo que, esta vez, lo hagáis viendo esta excelente actuación en directo, donde el coro gospel y la voz de Theresa Thomason cobran un mayor protagonismo.
Etiqueta: Rock progresivo
Wishbone Ash. «Throw Down the Sword»
En el mundo del heavy metal es bien conocido el término «guitarras gemelas», el empleado cuando una determinada banda cuenta con dos guitarras solistas en lugar de los clásicos roles de guitarra rítmica y primera guitarra. Quienes popularizaron este concepto fueron Iron Maiden y Judas Priest, aunque fueron más lo que participaron de esta modalidad: Whitesnake, Thin Lizzy o Lynyrd Skynyrd, por mencionar sólo algunas formaciones. Parece que existe un cierto consenso a la hora de hablar del grupo pionero en el uso de «guitarras gemelas»: los británicos Wishbone Ash; como ya he comentado en alguna ocasión, tal vez por deformación profesional, no me suelen gustar mucho estos juicios tan categóricos; probablemente sea así y a Wishbone Ash les debamos este festival guitarrero, pero grupos desconocidos hay muchos y, tal vez, alguno pudo utilizar este recurso con anterioridad. Por ejemplo -y no son precisamente unos desconocidos-, The Allman Brothers Band, en su primer álbum de estudio, grabado en 1969, tuvieron a Duane Allman y a Dickey Betts como guitarristas, nada más y nada menos. De lo que no hay duda es de que Wishbone Ash fueron quienes impulsaron el uso de las «guitarras gemelas», lo que debería haberles deparado un mayor suerte en su carrera musical; el suyo es uno de los casos más injustos que nos ha dejado la historia del rock, apenas son conocidos y eso que cuentan con un puñado de excelentes discos, sobre todo los cuatro primeros («Wishbone Ash», «Pilgrimage», «Argus» y «Wishbone Four»), además de los dos primeros registrados en directo («Live From Memphis» y «Live Dates»), todos ellos publicados entre 1970 y 1973. Su propuesta musical es francamente original; algunos los etiquetan como rock progresivo y otros como blues rock, pero también cuentan con elementos de hard rock y de folk, una mezcla de sabores y texturas dignas del mejor gourmet. Aún continúan en activo pero ya lejos de aquellos cinco años dorados, en los que fueron capaces de parir obras tan increíbles como «Argus» (1973). Aquí podéis escuchar el disco entero, del que me ha sido muy difícil elegir una canción porque todas son muy buenas: «Leaf and Stream«, «Sometime World«, «The King Will Come» o la finalmente escogida, «Throw Down the Sword», donde se pueden apreciar bien las guitarras gemelas de Andy Powell y Ted Turner (los dos últimos minutos son sensacionales).
Banco del Mutuo Soccorso. «L’Evoluzione»
El rock progresivo es un estilo rico y complejo, que se manifiesta de manera diferente en función de la cultura que lo acoge; en Reino Unido está muy influenciado por el blues-rock y la música folk-celta; en España tenemos una gran variedad, desde el rock laietano hasta el rock urbano, pasando por el rock andaluz; en Italia sucede algo parecido, existe un rock progresivo italiano portador de elementos y sonidos característicos de este movimiento, como la Ópera, la tradición pop melódica, el melodrama y el empleo del barroquismo como recurso compositivo e instrumental (piano, clavecín, violín, laúd, todo tipo de flautas, etc.) Tuvo su período de esplendor en la primera mitad de los años setenta, con grupos como Le Orme, Premiata Forneria Marconi, Il Rovescio della Medaglia, New Trolls o el grupo de hoy: Banco del Mutuo Soccorso. Formada en 1972 en torno a los hermanos Nocenzi, esta banda publicó sus dos primeros trabajos ese mismo año: «Banco del Mutuo Soccorso» y «Darwin!», dos obras maestras del rock progresivo. «L’Evoluzione» es un tema de catorce minutos, con el que se abre «Darwin!», trabajo dedicado al evolucionismo y a la figura de su principal impulsor, Charles Robert Darwin (1809-1882). «Darwin!» es un disco excepcional, ideal para quienes deseen empezar a conocer esta corriente progresiva, pleno de sensaciones, delicadeza, derroche instrumental y con una voz singular, de esas que no abundan en el rock. Francesco di Giacomo, fallecido el pasado mes de febrero, es uno de los mejores cantantes que ha dado el progresivo, aunque también tiene sus detractores precisamente por el tono lírico-operístico de su tesitura vocal; no os perdáis «750.000 anni fa … L’Amore?«, canción también incluida en «Darwin!» que, por cierto, podéis escuchar entero aquí, una hermosa balada con la voz de Francesco di Giacomo como protagonista. Pero volvamos al tema de hoy, «L’Evoluzione», pleno de intensidad, con un cóctel instrumental fabuloso, donde destacan, entre otros, el piano, el órgano, la guitarra y, por supuesto, la irresistible voz de Francesco; hacia el minuto 6 parece querer transformarse en un tema de ELP -fijaos en el sonido de los teclados, al más puro estilo Emerson-, para abandonar esta parte -hacia el minuto 8:45- con una magistral salida de batería; es entonces cuando todo se vuelve más vivo, hasta que el piano rompe este crescendo. Para entonces ya hemos recuperado la melodía inicial. «L’Evoluzione» se acaba, pero el que siga escuchando «Darwin!» no se va a sentir defraudado.
Focus. «Sylvia»
Focus es uno de los grupos más desconcertantes del rock progresivo clásico, el que se cultivó en los años setenta. En un mismo disco eran capaces de pasar del hard rock, al progresivo y de ahí al jazz-rock y a los ritmos étnicos o a temas tan sorprendentes como «Hocus Pocus«, en el que se incluyen elementos de opereta y hasta un canto tirolés. Hasta su nacionalidad constituye una singularidad; Focus es una banda neerlandesa, creada en 1969 por cuatro músicos formados en la música clásica, liderados por Thijs van Leer (teclados, flauta) y Jan Akkerman (guitarra). Saltaron a la fama a partir de su segundo trabajo, «Focus II», conocido fuera de Holanda como «Moving Waves» (1971), en el que se incluyó el mencionado «Hocus Pocus». Tras cambiar primero de bajista y luego de batería, grabaron «Focus III» (1972), «Focus at he Rainbow» (1973), «Hamburger Concerto» (1974) y «Mother Focus» (1975); a comienzos de 1976, Jan Akkerman abandona el grupo para iniciar su carrera en solitario, lo que acaba por desencadenar el final de esta formación. Toda la historia posterior no es más que un relato de idas y venidas, reuniones y nuevas separaciones, y discos que, en líneas generales, son menos atractivos que los primeros. Sus dos mejores trabajos son probablemente «Moving Waves» y «Focus III», dos álbumes de una gran calidad instrumental. Tal y como vengo haciendo de vez en cuando, hoy os voy a proponer un tema de rock progresivo apto para todos los públicos: «Sylvia», una canción de «Focus III» al parecer inspirada en una cantante de cabaret, que fue todo un éxito y acabó por encumbrar a este grupo, especialmente a sus dos líderes; también os dejo una versión en directo, donde se puede comprobar la maestría de estos músicos. Llevo toda la semana tratando de averiguar si este tema formó parte de la sintonía de algún programa de televisión; yo creía que sí, en particular la conocida melodía de guitarra, pero debo estar equivocado porque no he encontrado referencias sobre ello ¿Os suena a vosotros? Por último, me gustaría recordar la participación de Thijs van Leer en la mítica gira «Rock & Ríos», de nuestro Miguel Ríos, en la que actuó como músico (teclados y flauta), arreglista y compositor; y, también, en el siguiente álbum: «El rock de una noche de verano» (1983).
Bloque. «Abelardo y Eloísa» / «La noche del alquimista» / «Nostalgia»
En mis años de estudiante universitario impartía clases particulares, repartía propaganda y aprovechaba los trabajillos puntuales que salían en la empresa de mi padre; de esta manera ganaba lo suficiente para salir con los amigos y para comprar cintas en las que grabar todos los discos de vinilo que me interesaban. Mis preferidas eran las TDK de cromo, pero tampoco hacía ascos a otras como las Sony, Philips, Scotch 3M, Maxell o Basf de esa misma calidad. Antes, cuando iba al instituto, mi poder adquisitivo era próximo a cero y apenas subsistía con la exigua paga que recibía de mis padres. En aquella época, una TDK de cromo era un artículo de lujo para mí, por lo que me tenía que conformar con marcas y calidades cutres a más no poder: KDK, Belair y otras de las que ahora mismo ni me acuerdo, más que nada porque eran tan malas que ya no conservo casi ninguna. En una ocasión, aprovechando un viaje a Ceuta, compré un lote de cintas Belair a un precio irrisorio, una de ellas resistió las escuchas obsesivas en mi viejo reproductor mono; en ella grabé el primer disco de los cántabros Bloque, publicado en 1978 y titulado igual que el grupo (al final de la entrada he dejado una foto). Tuve la fortuna de verlos en directo en la Escuela de Caminos de Madrid, allá por 1980 ó 1981, con todo un despliegue de medios técnicos y efectos ambientales -aún recuerdo el humo simulando la niebla- al servicio de un rock progresivo poético, comprometido y trascendente, en el que las guitarras gemelas de Sixto Ruiz y Juan José Respuela, y los teclados de Juan Carlos Gutiérrez, te sumergían en un mar de sensaciones difícil de olvidar. Grabaron cuatro discos de estudio, un recopilatorio y un directo, disolviéndose en 1981 -aunque posteriormente, y de manera esporádica, han vuelto a reunirse-. Sus mejores discos son, tal vez, el segundo («Hombre, Tierra y Alma», 1979) y el tercero («El Hijo del Alba», 1980). Sin embargo, ninguno de ellos caló en mí como el primero; por eso, os voy a dejar con tres de sus temas: «Abelardo y Eloísa», una de sus canciones más conocidas, «La noche del alquimista» y «Nostalgia», justo lo que me produce a mí volver a escuchar estas canciones. Si os apetece, os recomiendo también «Undécimo Poder» y «Conociendo Abraxas«, tal vez los temas más progresivos de este disco.
