Aquí tenéis la canción rockera de Eduardo, probablemente el tema más aplaudido y venerado de Queen: «Bohemian Rhapsody» y, para quien les habla, mi preferido de esta gran banda. Ya salió en este blog, cuando daba sus primeros pasos; entonces dije de ella que es una canción sin estribillo y, sin embargo, un gran clásico. Todo gracias a una eficaz mezcla: rock sinfónico + rock duro + la inigualable voz de Freddie Mercuy. Para mi gusto Queen tiene de todo, cosas que no me agradan mucho, como en general sus últimos discos, y también maravillas como ésta; un historia desgarradora, mecida por el piano y agitada por la increíble guitarra de Brian May. Eduardo, es tu turno.
«No todo eran canciones “lentas” en mi fonoteca particular. También había espacio para el rock. Una de las que me ha gustado desde siempre –y que significó una revolución en mi formación musical– fue ésta de Queen ¿Qué me atrajo de ella? Quizá su título tan evocador, “Rapsodia Bohemia”, que remitía a la música clásica, las famosas Rapsodias Húngaras de Liszt, o a la insuperable «Rhapsody in Blue» de Gershwin».
Quienes seguís este blog ya os habréis dado cuenta de mi debilidad por las voces femeninas; por supuesto en el rock, donde se encuentran algunas de mis preferidas, como Janis Joplin o Tina Turner; sin embargo, en otros estilos como el jazz, el soul, el pop o el country hay una mayor abundancia, hasta el extremo de ensombrecer a las voces masculinas. Cuando empecé a escuchar country lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de mujeres que había dedicadas a este género, la mayor parte de ellas cantantes; a Eduardo ya se lo he comentado en alguna ocasión, y siempre me reitero con todo aquel que me quiere escuchar: las cantantes de country son de otra galaxia. A mí, particularmente, me gustan mucho Emmylou Harris, Lynn Anderson, Linda Rondstad, Loreta Lynn, Billie Jo Spears, Alison Krauss, Tammy Wynette, también algunas de las más jovenes (aunque a éstas las conozco menos) y, por supuesto, Patsy Cline, la protagonista de hoy. No me extraña que Eduardo se pasara al country cuando la escuchó, veamos qué nos cuenta.
«La perfección de la voz femenina, ahí queda dicho. Eso es lo que os propongo hoy. Como alguno de vosotros sabrá, tengo un blog sobre música country, River of Country. Pero, paradójicamente, no fue este tipo de canciones el que primero me interesó. La “culpable” de que todo cambiara (una de ellas, por lo menos) fue «Crazy». Es tan buena que ha traspasado las fronteras del country, para convertirse en todo un clásico de la música del siglo pasado. Inmortalizada por la versión de Patsy Cline, en realidad fue compuesta por un hombre, Willie Nelson, la mayor leyenda viva del country».
«River of Country» es uno de los blogs de música donde más aprendo y que sigo con verdadero gusto, un lugar donde se puede encontrar todo lo que se quiera saber sobre el country y, en menor medida, otros estilos limítrofes, como el blues, el country-rock, el rockabilly, el swing o el soul. Eduardo es el responsable de esta excelente web, en la que se nos presenta a las grandes figuras del country, las canciones emblemáticas de este estilo, los discos que han hecho historia, los territorios donde se cultiva, la historia de los Estados Unidos vista a través de la música y, por supuesto, la actualidad de este género analizada a través de festivales, premios y nuevos lanzamientos discográficos.
Esta semana La Guitarra de las Musas se viste de gala para recibir a Eduardo y a las cinco exquisitas y elegantes canciones de su vida; eso sí, salvo un tema -y en contra de lo que, a priori, pudiéramos pensar- no son melodías country. Tal y como nos cuenta en la presentación que acompaña a su primera canción, él se inició en la música clásica, las comedias musicales, el swing y los grandes temas del cancionero americano, estilos que van a ser los protagonistas esta semana, aunque ya os adelanto que también habrá un tema rockero.
Y comienza a lo grande, nada más y nada menos que con Frank Sinatra, en homenaje a las grandes voces y a las emisiones de radio que se ocupaban de ellas; Eduardo menciona «Voces con swing», yo me acuerdo (aunque era muy pequeño) de un programa de televisión que se llamaba «Voces de Oro», donde se emitían actuaciones ya grabadas, me imagino que procedentes de Estados Unidos, de cantantes como Frank Sinatra y de otras grandes voces del cancionero americano; yo no me enteraba demasiado pero sí me acuerdo que a mi padre no le gustaba mucho (él prefería el flamenco), y llamaba a este programa «Voces de Hojalata», obviamente de manera despectiva. Fue mi primer contacto con este tipo de música, que pronto abandoné por el rock; sin embargo, años más tarde volvería a ella, desde entonces siempre ha tenido un hueco en mis escuchas y, por supuesto en este blog, donde de vez en cuando aparece algún tema de éstos abordado a través de diferentes versiones. Os dejo con Eduardo.
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«Parafraseando una vieja película de 1948, «Jennie», que volví a ver el otro día, diré que Madrid es bastante templado en septiembre y no lo era menos en septiembre de 1978, cuando nací. Tras mi paso por los estudios reglamentarios, empecé a interesarme por la música. Lo primero fue la clásica; luego, en menor medida, el jazz; y especialmente las comedias musicales».
Me sentía como un pez fuera del agua, porque a los de mi generación estas cosas no le interesaban ni mucho ni poco. Pero bueno, seguí a lo mío, y entonces descubrí la música country y, en general –solo había un paso– el folk americano y de otros países.
Teniendo en cuenta que mi cumpleaños coincide con la fecha de nacimiento de Hank Williams (de otro año, obviamente), estaba predestinado a ocuparme del country. Si os interesa este tipo de música podéis entrar en el blog River of country. Es vuestra casa».
«15 de mayo de 1998. A simple vista parecía un día de San Isidro más, festivo en la capital de España. Pero nada más levantarme me sorprendió la noticia de la muerte de una de las mejores voces del siglo XX, Frank Sinatra. En aquellos tiempos, yo estaba muy interesado por los grandes solistas, Sinatra, Jacques Brel, Edith Piaf, Ella Fitzgerald … y siempre a la caza de grabaciones en la radio (lo malo es que muchas veces el locutor pisaba los últimos versos). Uno de los programas que solía respetar las canciones hasta el final era «Voces con swing», que emitía Radio Nacional, y, como no podía ser de otra manera, dedicaron un especial a las canciones más emblemáticas de Sinatra. Una de ellas fue «I’m a Fool to Want You» que, se según se dice, La Voz compuso pensando en su gran amor, Ava Gardner. Sea como fuere, aquí os dejo la canción».
Las mujeres nunca han tenido fácil su incorporación a un mundo tan masculinizado como el del rock. El progresivo es uno de los géneros donde la presencia femenina ha sido siempre más escasa, un estilo prácticamente reservado para los hombres. No es habitual encontrar mujeres en estos grupos y, menos aún, que tengan un papel protagonista o, al menos, destacado; Annie Haslam, la vocalista de Renaissance, una de las mejores bandas de rock sinfónico británico, lamentablemente no tan conocida como otras coetáneas (Pink Floyd, King Crimson, Camel, Génesis, ELP o Yes), es una excepción. Renaissance se creó en 1969, tras la disolución de The Yardbirds; como ya he comentado en otra ocasión, una parte de esta banda acabaría dando lugar a Led Zeppelin gracias al establecimiento previo de una «banda puente» -The New Yardbirds- que estuvo liderada por Jimmy Page; mientras tanto, otros ex-Yardbirds (Keith Relf y Jim McCarty) se inclinaron por una apuesta más próxima a la música clásica y al folk-rock, una formación que acabarían denominando Renaissance. Tras un período de implantación y transición, en el que grabaron dos discos («Renaissance» -1969- e «Illusion» -1970-), reestructuraron totalmente la banda para dar entrada a nuevos músicos, entre ellos Annie Haslam, quien pronto acabó convirtiéndose en pieza fundamental de lo que habría de ser la nueva Renaissance. Ya con ella como vocalista, grabaron sus mejores trabajos -casi todos en los años setenta-, de entre los que destacan «Prologue» (1972), «Scheherazade and other Stories» (1975) y «Ashes are Burning«, el álbum en el que se incluyó el tema homónimo del que hoy nos ocupamos; para mi gusto, uno de los mejores de este grupo y de los más representativos de su estilo. En Renaissance la guitarra eléctrica no es la protagonista; su propuesta es dulce, tranquila y sensible, como podría esperarse de unas melodías de una gran riqueza instrumental, en las que predominan el piano, la voz angelical de Annie y la instrumentación acústica. Dadle una oportunidad a «Ashes are Burning«; si queréis podéis empezar por el final, con la suite de 11:20 minutos que cierra el álbum, dejaos acariciar por la suavidad de su música y con algo que no es muy habitual en este grupo: la guitarra eléctrica (a partir del minuto 8:35), en este caso ejecutada por un invitado de excepción: Andy Powell, de la banda Wishbone Ash.
El primer Lp de los Beatles, titulado «Please Please Me», fue publicado en marzo de 1963 tras una única sesión de grabación que apenas duró diez horas; aquello ocurrió un 11 de febrero, con John Lennon resfriado y la voz prácticamente rota, sobre todo al llegar al último tema -el número catorce-, titulado «Twist and Shout». Tras una primera toma en la que Lennon cantó como pudo, se intentó una segunda pero la garganta de John no aguantó más; el productor George Martin se vio así obligado a validar esta grabación y a incluirla en el disco. Según he podido leer, «Twist and Shout» fue el único éxito de los Beatles no escrito por ellos que fue capaz de vender un millón de copias. La canción había sido compuesta por Phil Medley y Bert Russell, con el título inicial de «Shake it Up, Baby», para los Top Notes (éste es el original de 1961). A pesar de que la producción corrió a cargo del solvente Phil Spector, apenas fue tenida en cuenta hasta que el compositor Bert Berns decidió modificarla con el fin de incrementar su energía; esta nueva adaptación fue entregada al grupo de funk-soul The Isley Brothers, quienes la publicaron como cara A en un single editado en 1962. La cara B se titulaba «Spanish Twist», algo que no es casual si tenemos en cuenta que el «Twist and Shout» de Berns se parecía mucho en ritmo y concepto musical a una canción hispana muy conocida: «La Bamba«, de Ritchie Valens. Utilizando como referencia la versión de los Isley Brothers, popularizada y definida poco después por los Beatles, han sido muchos los artistas que se han animado con este clásico; formaciones como The Kingsmen, The Searchers o Brian Poole & The Tremeloes lo han hecho con aires beat/garage rock; desde el soul también se han hecho buenas versiones, como las de The Sangri-Las o Ike & Tina Turner; las hay en tono melódico, como la de The Mamas & The Papas, Minnah Karlsson o Petra Viková & Band; y también más rockeras, como las de los Who, Bruce Springsteen o la tercera destacada de hoy, a cargo de tres buenos músicos: el batería Gregg Bissonette, el guitarrista Scott Ian (Anthrax) y el bajista y cantante Lemmy Kilmister (Motörhead). Esta versión fue grabada para el álbum «Harder and Heavier» (2010).