Extreme. «More than Words»

El domingo se celebrará el Día de los Enamorados. Imagino que, como todos los años, las canciones románticas camparán a sus anchas por la radio, la televisión y, por supuesto, la blogosfera. Por eso, y porque no suelo publicar entradas los domingos, he decidido adelantarme y proponer una canción de esas que parecen insustanciales en su letra pero que, en realidad, tienen más retranca de lo que pudiera parecer. “More Than Words” es una balada acústica escrita por Nuno Bettencourt y Gary Cherone, líderes de la banda estadounidense de heavy metal Extreme, muy conocida a finales de los ochenta y principios de los noventa gracias a esta canción romántica; fue tal el éxito de este tema que hay quien piensa que Extreme fue el típico grupo de un solo éxito. “More Than Words”, que fue publicada en el álbum titulado “Pornograffiti” (1990), tan solo cuenta con la participación de sus autores: guitarra acústica y voz, respectivamente, lo que dota de cierta singularidad a esta pieza si la comparamos con la mayoría de power ballads ochenteras. Lo que más llama la atención en esta canción es su bonita melodía y su meloso tono romántico; la letra nos habla, como bien os podéis imaginar, del amor que siente una persona hacia otra y de la necesidad de trascender las palabras, de superar el clásico “te quiero” o “te amo”. Obviamente, ésta podría ser la lectura más inmediata de la canción. No obstante, si hurgamos un poquito más en la letra la cosa no parece tan inocente; con una cierta dosis de cinismo, el narrador no hace otra cosa que reclamar el cuerpo de su amada, de solicitar de ella algo más que palabras, un recurso eufemístico que acaba transformándose en una maniobra de seducción manipuladora y chantajista:

«Decir ‘te quiero’ no es lo que quiero escuchar de ti. No es que no quiera que lo digas, pero si supieras qué fácil sería mostrarme lo que sientes … ‘Más que palabras’, es todo lo que tienes que hacer para hacerlo real. Entonces no tendrías que decir que me amas, porque ya lo sabría ¿Qué harías si mi corazón se rompiera? ‘Más que palabras’ para mostrar lo que sientes, que tu amor por mí es real ¿Qué dirías si eliminase estas palabras? Entonces no podrías volver a empezar sólo diciendo ‘te quiero’. He tratado de hablar contigo y hacerte entender que todo lo que tienes que hacer es cerrar tus ojos, extender tus manos y tocarme, abrazarme y no dejarme ir jamás».

Quiero dedicar esta canción a todos lo que estén enamorados, a quienes crean estarlo, a quienes lo buscan con desigual fortuna, a los enamorados del amor y, por supuesto, también a quienes creen que el amor es algo más que palabras. Espero que el domingo paséis un bonito día de San Valentín.

Caetano Veloso / The Platters / Golpes Bajos. «Come Prima»

A mediados del pasado siglo la canción italiana continuaba muy influenciada por la ampulosidad y rigidez del bel canto; la mayor parte de sus cantantes seguían este patron, muy del gusto del público adulto. Sin embargo, los jóvenes demandaban los nuevos sonidos procedentes de los Estados Unidos, nuevas maneras de cantar, al modo de los Platters o de otros grupos de doo wop similares. Precisamente un admirador de Tony Williams, el solista de The Platters, fue uno de los principales responsables de que este género calara en la sociedad italiana; me estoy refiriendo al cantante y actor Antonio Lardera, conocido con el nombre artístico de Tony Dallara quien, tras trabajar como camarero, recepcionista y repartidor, comenzó su carrera artística en la banda Rocky Mountains; en 1957 firmó con la discográfica Italiana Music y, a finales de ese mismo año, publicaba su primer sencillo: “Come Prima”, un tema compuesto por Mario Panzeri (letra) y Vicenzo di Paola y Sandro Taccani (música). Llegaron a venderse 300.000 copias de este disco, según algunas fuentes, el single más vendido en la historia de la música italiana. “Come Prima” era toda una revolución musical, magnificada por el hecho de haber sido rechazada a concurso en el Festival de la Canción de San Remo debido a su “naturaleza anómala”, en opinión del jurado de este conocido y prestigioso festival. Mientras que la estructura musical de la canción atentaba contra la ortodoxia italiana, la letra era sencilla, repetitiva y almibarada, muy al gusto de la época. Como he comentado antes, la versión de Tony Dallara (aquí la podéis escuchar) fue la primera que se grabó y la más popular de todas, aunque pronto se lanzaron otras, como las de Marino Marini Quartet, Domenico Modugno, Dalida, Mina o Jimmy Fontana. Desde entonces ha seguido siendo grabada, incluso en diferentes idiomas; en inglés destaca la versión de The Platters (el segundo vídeo destacado de hoy), aunque también hay otras como las de Malcolm Vaughan o Patrizio Buanne; en español ha sido versionada, con desigual fortuna, por artistas y grupos como Los Cinco Latinos, José Guardiola, Francisco o Lucho Gatica. Para la primera versión os propongo Caetano Veloso, uno de los grandes de la escena brasileña, se publicó en el álbum en directo titulado “Omaggio a Federico e Giulietta” (1999). La segunda versión propuesta es la de The Platters (en inglés) y la tercera, también en italiano, es la del grupo español Golpes Bajos, incluida en su disco “A Santa Campaña” (1984).

Ibio. «Cuevas de Altamira»

Andalucía, Cataluña, País Vasco y Madrid fueron, probablemente, los territorios donde mejor se desarrolló el rock progresivo durante la década de los setenta, las zonas donde aparecieron más grupos y las que contaron con un mayor seguimiento por parte de los aficionados. Sin embargo, también hubo muy buenos representantes de este estilo en otras zonas de España como, por ejemplo, en Cantabria. Ya nos hemos ocupado de la banda más importante que salió de allí, Bloque; hoy vamos a dedicar nuestra entrada a otra formación de aquella tierra: Ibio, creada en 1977 con el ánimo de fusionar el rock sinfónico con elementos característicos del folklore cántabro; grabaron un único álbum, con el sello Gong, que fue producido por el omnipresente Gonzalo García Pelayo. Bajo el título de «Cuevas de Altamira» (1978), Ibio nos invita a un paseo musical por tierras cántabras guiado por el teclista Mario Gómez Calderón, responsable del sonido de este grupo gracias al empleo de piano eléctrico, el mellotron y los sintetizadores. Este álbum se remasterizó y reeditó por la firma Dro en el año 2003, con un bonito trabajo adicional en el diseño de portada. Veintiocho años después, volvieron a reunirse para grabar «El Regreso» (2006), un doble Cd con nuevas canciones, en el que también incluyeron el tema propuesto para hoy, «Cuevas de Altamira». Pero volvamos a su primer Lp; se abre con la canción ya mencionada, la más conocida de todas y, tal vez, la que puede llegar a mayor cantidad de gente por su tono lánguido y su pegadiza parte cantada. Pero la voz no es, en mi opinión, el principal valor de este grupo; ya hemos comentado la importancia de los teclados, sin embargo lo que más me gusta de Ibio son sus pasajes de guitarra, que ya se pueden apreciar en el tema «Cuevas de Altamira» (no os perdáis el breve solo que comienza en el minuto 3:20 y el que se inicia en el 4:28, que nos lleva hasta el final de la canción). Para los más progresivos, aquí podéis escuchar el álbum completo (también está en spotify); si no tenéis tiempo suficiente, os recomiendo «La virulencia del ferrocarril«, «Pastor» y «La baila de Ibio«, en estos tres cortes también destaca la excelente guitarra de Dioni Sobrado Fernández.

The Spencer Davis Group. «Keep on Running»

Stevie Winwood tenía sólo veinte años cuando ya brillaba como cantante y teclista en uno de los álbumes clave del blues-rock británico: “Blind Faith”, el único trabajo del supergrupo homónimo, del que ya nos hemos ocupado a propósito del tema de Eric Clapton “Presence of the Lord”. Stevie procedía de otra banda importante, Traffic, creada en 1967 por Jim Capaldi, Dave Mason y el propio Steve Winwood después de haber abandonado The Spencer Davis Group, formación que empezó a ser conocida a mediados de los años sesenta de la mano de Spencer Davis, un antiguo maestro de escuela. Junto a Spencer estaban los hermanos Winwood, Muff y Steve, éste último apenas un adolescente. Tras publicar algunos singles, la mayor parte de ellos versiones –al menos en las caras A-, editan su primer Lp en 1965 (“Their First Lp”) y, un año después, su segundo disco de larga duración (“The Second Album”). Os animo a que lo escuchéis entero (aquí lo podéis hacer); en él podréis disfrutar de la música negra (soul, R&B o blues) pero ejecutada por un grupo pop, cercano al beat, formado por músicos blancos de Birmingham (Reino Unido). Es una delicia de disco, con varias versiones –al igual que sucedía con el primer Lp- y otras canciones compuestas por los miembros de la banda. Aunque The Spencer Davis Group estaba liderado por Spencer Davis, quien realmente destacaba era Stevie Winwood, con esa manera de cantar tan característica, como si estuviera poseído por el espíritu de un cantante de soul negro. El segundo corte de “The Second Album” es “Keep pon Running”, compuesta y grabada inicialmente por el músico jamaicano Jackie Edwards (éste es el original); la versión de la Spencer Davis llegó al número uno en las listas británicas y se ha utilizado en alguna película (“Buster: el robo del siglo” o “Corredor de Fondo”) y serie de televisión (“Coronation Street” o “Two Pints of Lager and a Packet of Crisps”), además de haber sido versionada por diferentes grupos y solistas, por ejemplo Phil Collins, The Misunderstood, The Trojans, Tom Jones, The Mads, Grant Smith and the Power, Robben Ford o The Romantics; también hay alguna en español, que rescataremos para la sección “Grandes canciones en versión española”. Por cierto, hay otros temas diferentes con este mismo título, como los de Stevie Wonder, Milli Vanilli y, tal vez, alguno más.

The Beatles / Joe Cocker / Toto. «With a Little Help from my friends»

«Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band» es el octavo álbum de estudio de los Beatles. Un disco adelantado a su tiempo, en el que se pueden ver elementos precursores de tendencia y estilos musicales; aún conservando su esencia pop, el sonido de «Sgt. Peppers» es más complejo, más rockero, más barroco y más psicodélico; se trata de un álbum conceptual, tal vez el primero que ha tenido el rock, que busca la complicidad del oyente, su implicación con la historia y sus sensaciones ante lo que le sugiere la obra; otra de las genialidades del disco es la portada de Jann Haworth y Peter Blake, en la que podemos ver una imagen llena de personajes ilustres (aquí tenéis la lista completa). Por todos estos motivos, muchos de los que amamos el rock progresivo consideramos a esta obra como una de las precursoras del género. Tras el primer tema, titulado igual que el disco, se daba paso a «With a Little Help from my friends», un tema compuesto por Lennon y McCartney y cantado por el batería Ringo Starr, tal vez porque era el más necesitado de ayuda, incluso entre sus propios compañeros, y porque era el mejor Billy Shears posible, ese personaje incierto que tantos ríos de tinta ha hecho correr. Esta canción, construida a modo de diálogo entre un cantante y un grupo de gente, en principio se iba a titular «Bad finger Boogie», debido a que Lennon la compuso al piano sin utilizar su lesionado dedo índice; mas tarde, el nombre sería utilizado por la banda The Iveys como nueva denominación: Badfinger. Hay versiones de esta melodía en varios estilos: pop (Wet Wet Wet, Bee Gees & Peter Frampton o The Beach Boys), reggae (Easy Star All-Stars), Bossa Nova (Rita Lee o Monique Kessous), rock melódico (Cheap Trick o Bon Jovi) o rock latino (Santana). Sin embargo, ninguna tiene la fuerza de la grabada por Joe Cocker en su primer álbum de estudio, llamado igual que la canción y publicado en 1969; en esta versión, que fue utilizada para la serie «Aquellos maravillosos años«, llama la atención el ritmo (mucho más lento) y la desgarrada voz de Joe Cocker, entre el soul y el blues-rock, bien diferente de la de Ringo Starr; ésta otra es la versión que hizo en el Festival de Woodstock. La tercera propuesta de hoy es la del grupo Toto, grabada en directo para el álbum «Absolutely Live» (1993). Para terminar, aquí os dejo otro directo, a cargo de Mumford & Sons con la colaboración de otros artistas. Otro día os hablaré de las versiones latinas y españolas.