Cuando el pasado mes de mayo aparecía en este blog una de las obras maestras del rock progresivo, «Epitaph«, de King Crimson, comentaba que a este movimiento musical suelen acusarlo de estilo frío y alambicado, donde el virtuosismo y la experimentalidad suelen ganar la partida al lado pasional y melódico. Tal vez sea así, por eso cuesta tanto meterse en él. Cuando propuse «Epitaph» lo hice pensando en todos aquellos que desearan iniciarse en este estilo, no supieran bien por donde empezar y quisieran hacerlo con uno de los grupos más representativos de esta corriente. Si King Crimson, salvo en piezas como ésta, puede atragantársele a cualquiera, yo diría que con Emerson, Lake & Palmer el efecto puede llegar a ser aún más acusado; este trío es un buen ejemplo de rock progresivo incómodo, pleno de alardes instrumentales, de nuevos sonidos y de atrevimientos artísticos al alcance de muy pocos. Esta banda británica se creó en 1970, a partir de una formación de lujo: el bajista, cantante y guitarrista Greg Lake, procedente de King Crimson; el batería Carl Palmer, proveniente de Atomic Rooster, y el excepcional teclista Keith Emerson (ex miembro de The Nice), uno de los mejores músicos que ha dado el rock sinfónico, a quien llegaron a bautizar como el Jimi Hendrix del órgano. Por cierto, no quiero ni pensar lo que hubiera sido este grupo si se llega a concluir con éxito el plan inicial: un supergrupo, llamado HELP, que también habría contado con el mismísimo Jimi Hendrix; lamentablemente, el gran guitarrista zurdo falleció en septiembre de 1970, dejando a este proyecto deficitario de calidez y pasión. Con todo, Emerson, Lake & Palmer es uno de los grupos de referencia del rock progresivo, capaces de firmar obras emblemáticas como «Emerson, Lake & Palmer» (1970), «Tarkus» (1971), «Brain Salad Surgery» (1973) y, por supuesto, «Trilogy» (1972), donde apareció el tema de hoy: «From the beginning», una balada acústica -fácil de escuchar- compuesta por Greg Lake. Los amantes del metal tal vez conozcáis la versión del grupo californiano Dokken, aquí la dejo.
Categoría: Rock
Uriah Heep. «Sympathy»
Desde que este blog comenzó su andadura ha querido llamar la atención sobre la importancia que tuvieron los grupos setenteros de hard rock en el establecimiento, durante los años ochenta, del heavy metal. Ya han pasado por La Guitarra de las Musas formaciones como Steppenwolf, Nazareth, Van Halen, Iron Butterfly, Led Zeppelin o Deep Purple, y espero que también lo hagan otras como Humble Pie, Vanilla Fudge, Black Sabbath, etc. Hoy le toca el turno a Uriah Heep, una banda británica formada en 1969 y que, aún hoy día, sigue en activo. Para quien no conozca a este grupo os diré que guardan bastantes similitudes en su estilo con Deep Purple, no en vano fueron criticados en sus comienzos por parecerse demasiado a éstos; hasta cierto punto es normal, ya que compartían inquietudes musicales y salas de ensayo y, probablemente, se dejaron influir por el característico sonido de los teclados de Jon Lord. También compartieron con ellos el gusto por el rock progresivo, algo que se evidencia más en algunos discos que en otros, como por ejemplo en “Salisbury”, trabajo del que probablemente me ocupe en otra ocasión. La etapa más brillante de este grupo fue la primera, donde se concentran álbumes como el mencionado “Salisbury” (1971), “Look at Yourself” (1971), “Demons & Wizards” (1972), “The Magician’s Birthday” (1972) o “Sweet Freedom” (1973). Tras una etapa de crisis, el grupo se reestructura dando entrada al cantante John Lawton y al bajista Trevor Bolder; a esta época pertenece “Firefly” (1977) –un comentario de este Lp ha sido recientemente publicado en el blog “Living at 33 rpm”-, un excelente disco de hard rock melódico en el que se incluyó “Sympathy”, tema que se ajusta como un guante al estilo de hard rock que más me gusta, y que siempre me hace recordar a canciones y grupos que, durante los ochenta, gozarían de un gran éxito. Existe una versión (aquí os la dejo) a cargo del grupo GunHill, del que formó parte el mismo John Lawton.
Stevie Ray Vaughan / S.R. Vaughan & Albert King / Bonnie Raitt. «Pride and Joy»
Si en los años 90′ el blues-rock contó con una figura tan destacada como Gary Moore, de quien ya nos hemos ocupado en un par de ocasiones anteriores, la sensación de los 80′ fue Stevie Ray Vaughan, un guitarrista portador de estilo propio, a medio camino ente el blues negro (Albert King, Otis Rush, etc.) y el hard y blues rock que practicaron guitarristas tan grandes como Jimi Hendrix, Eric Clapton o Carlos Santana; incluso era singular en la manera que tenía de preparar su Fender Stratocaster, su «Number One», con un grosor en las cuerdas fuera de lo común. Tras varios años como semi-amateur, en 1970 formó su primera banda estable: los Blackbirds; siete años más tarde creó su grupo definitivo: «Double-Trouble», con el que se dio a conocer en festivales de música y también ante los inevitables productores musicales. En 1983 se publicaba su primer trabajo, «Texas Flood», un magnífico disco en el que se incluía «Pride and Joy», canción de amor que, al parecer, fue escrita por Stevie Ray Vaughan para la que entonces era su mujer (Leonora), aunque ésta creía que la había compuesto pensando en una novia anterior; ante la duda, incluyó otra canción en este mismo álbum dedicada, de manera expresa, a su mujer: «Lenny». Como tantos otros genios del rock, Vaughan nos dejó prematuramente, a los 35 años de edad, debido a un accidente de helicóptero. Propongo tres vídeos de «Pride and Joy»: un directo del año 1983, un alucinante duelo de guitarras junto a Albert King y la versión realizada por Bonnie Raitt, guitarra en mano, más rocanrolera, cantada y tocada con tal gusto que, a los pocos segundos de iniciada, uno ya se tiene que levantar para ponerse a bailar.
Pink Floyd. «Echoes»
El pasado junio reflexionaba sobre la grandeza de algunos grupos, de aquellos que poseen un curriculum vitae privilegiado, con obras tan importantes para la historia de la música capaces de silenciar otras aportaciones también de altísimo nivel que, a veces, pasan desapercibidas. Entonces trataba de poner en valor la pieza sinfónica «April«, del grupo británico Deep Purple. Con Pink Floyd sucede algo similar; obras como «The Dark Side of the Moon», «Wish you were here», «Animals» y «The Wall» son patrimonio del rock y, desde luego, no están al alcance de cualquiera. Aunque desde mi punto de vista los primeros álbumes de Pink Floyd, los grabados entre 1967 y 1972, no son tan buenos como los primeros de Deep Purple, podemos encontrar en ellos temas verdaderamente excepcionales, como «Echoes», una suite progresiva de veintitrés minutos y medio de duración que ocupaba toda la cara B del Lp «Meddle» (1971), el sexto álbum de estudio de los londinenses. Fue escrita por los cuatro miembros de la banda (Roger Waters, Richard Wright, David Gilmour y Nick Mason), y podríamos decir que fue el punto culminante de su etapa más experimental; no en vano, Roger Waters la calificó de «poema sónico», debido a los efectos de sonido presentes en toda la canción. «Echoes» fue, probablemente, la antesala de lo que poco más tarde sería el Pink Floyd conocido del gran público. Estamos ante una pieza que alterna momentos de rock progresivo complejo, en ocasiones árido, con fases donde las voces y la melodía se apoderan de la frialdad experimental. Aunque para los temas largos e importantes del rock progresivo suelo preferir la versión inicial de estudio, en esta ocasión os propongo el «Echoes» que tocaron para el documental «Pink Floyd: Live at Pompeii» (1972), parcialmente grabado en el sitio arqueológico de Pompeya (Italia). No obstante, aquí tenéis también la versión de estudio.
Stray Cats. » Rock this town» / «Stray cat strut» / «I won’t stand in your way»
¿Qué estilos musicales fueron los dominantes durante los años 80’? Según a quien preguntes obtendrás respuestas diferentes; para algunos no hay discusión posible, fue la época dorada del Heavy Metal; otros defenderán al Punk como elemento innovador, sin el cual no podría entenderse la música de aquellos años; muchos verán en el Pop, en sus distintas vertientes, facetas u orientaciones, al verdadero rey de los 80’; y aún hubo más movimientos musicales, como el Rockabilly, un subgénero del Rock & Roll originado en los años 50’ que experimentó un renacimiento en la década de los 80’. Me acuerdo de ver en la tele a rockabillies como Sleepy LaBeef, Robert Gordon o al grupo que nos ocupa: Stray Cats, una banda estadounidense formada en 1979 que podríamos considerar como de las más representativas de este movimiento y de otro emparentado con éste, el Psychobilly, en el que se fusionaban el Rock & Roll y el Punk. De hecho, sin ser en sentido estricto psychobillies, Stray Cats participaban de algunos elementos comunes con aquellos, como la indumentaria, el uso del contrabajo y el ritmo acelerado de alguna de sus canciones. Desde mi punto de vista, sus mejores discos fueron los tres primeros: “Stray Cats” (1981), donde se incluyeron dos de sus éxitos más conocidos: “Rock this town” y “Stray cat Strut”; “Gonna Ball” (1981); y “Rant N’Rave with the Stray Cats” (1983), que contenía la bonita balada “I won’t stand in your way”; para los más nostálgicos recomiendo su álbum de versiones “Original Cool” (1993). Se disolvieron en 1993, aunque ya en 1990 su líder, Brian Setzer, había creado The Brian Setzer Orchesta, a la que dotó de sonidos cercanos al Swing de los años 40’ en un estilo conocido como Swing Revival o Neoswing.