Las Cinco Canciones de Laacantha (II): «Yesterday» (The Beatles)

«Cuando una puerta se cierra, otra se nos abre», «no mal que por bien no venga» o «no hay daño que no tenga apaño» son algunas expresiones o refranes que solemos utilizar cuando queremos ver el lado bueno de las desgracias o las cosas malas. También es verdad que son propias de personas optimistas porque los pesimistas siempre se acogerán a alguna de las variantes de la Ley de Murphy: «cuando parezca que ya nada puede ir peor, empeorará», «todo lo que empieza mal, acaba peor» o «nada es tan malo nunca como para que no pueda empeorar». Laacantha pertenece a la primera categoría, la de los optimistas, al menos por lo que nos cuenta en este relato, con los Beatles y un chico que canturreaba «Yesterday» como protagonistas. Es la primera vez que aparece este conocido tema en La Guitarra de las Musas, así que recordemos que se trata de una canción compuesta por Paul McCartney, incluida en el álbum «Help!» (1965); según señalan algunas fuentes, se trata de la canción más retransmitida a través de la radio (seis millones de transmisiones en los Estados Unidos) y la más versionada de la historia, con unas 1.600 interpretaciones distintas.

«- Yesterday … Why she had to go I don’t know…-, canturreaba el chico con los ojos cerrados, exaltado. Era casi un hippy, de pelo largo y despeinado, y le gustaban los Beatles . Yo casi una comunista, y «la cultura podrida» del Oeste hostil no estaba en mi círculo de intereses. Pero, pese a ello, estaba enamorada de él.

– ¿Te gustan los Beatles? -, el chico me pilló de improviso. No tuve ni menor idea de que se trataba. Así que él seguía insistiendo con esos dichosos Beatles, yo febrilmente buscaba una salida digna para aquella situación. – ¿Qué canción te gusta más? -, sonrió maliciosamente .

No era muy lista, pero tampoco una idiota. Entendí que, si le decía que mi canción preferida era «La internacional», sería un fracaso total y definitivo. Nunca me rindo fácilmente, y cuando era más joven aún menos; era una chica con carácter, de esas que dicen: «no me toques los cojones» …

– ¡Ah! … ¿Que soneto de Shakespeare te gusta más? -, desvié de golpe la conversación a mi terreno. «El amor es tan loco, tan ingenuo y leal, que hagas lo que hagas, él nunca piensa mal» – ¿Te gusta?-

Él tampoco tenía mucha idea de a qué me refería. Acabamos en un justo empate. La semana entera busqué toda la información posible, e imposible, sobre este grupo, conseguí memorizar la melodía de «Let it Be»: … leidi biiii, leidi biiii … Pero aquel chico no volvió, desapareció de mi vida para siempre, dejándome un valioso regalo … cuatros chicos cantando ‘Yesterday'».

Elton John / Transatlantic / Sarah Blasko. «Goodbye Yellow Brick Road»

«El Mago de Oz» (Victor Fleming, 1939) es una de las grandes películas infantiles y del cine musical de todos los tiempos. Como nos recuerda el amigo Antonio en su blog Diccineario, un filme rebosante de encanto kitsch, una «armoniosa, dinámica y enternecedora apología al coraje, a la solidaridad y la cordura que habitan en nuestro interior». Dorothy sueña con viajar más allá del arco iris, lo que finalmente consigue cuando es arrastrada por un tornado al mágico mundo de Oz; allí comenzará su aventura, primero con la bruja mala y luego con la bruja buena, quien le aconseja que, si quiere regresar a su hogar en Kansas, antes debe llegar a la Ciudad Esmeralda, donde reside el poderoso Mago de Oz. Para ello sólo debe seguir el camino de baldosas amarillas; en él se va encontrando a sus compañeros de viaje: un león poco fiero, un espantapájaros y un hombre de hojalata, con ellos deberá buscar el equilibrio necesario (fuerza, inteligencia y corazón) para llegar a su destino sorteando todos los problemas a su paso. Sólo así, con esfuerzo, perseverancia y resolución, y no con la magia, puede llegar a conseguir sus propósitos. Utilizando esta imagen metafórica, Bernie Taupin escribió la letra de «Goodbye Yellow Brick Road» -con música compuesta por Elton John- para hablarnos de ese camino de baldosas amarillas que conduce al mundo de fantasía al que todos hemos querido ir en alguna ocasión, el que nos ayuda a encontrar las respuestas que buscamos para justificar nuestra propia existencia, y el que acaba por señalarnos el deseo de volver a la vida de siempre, tras la estancia en nuestros particulares mundos de Oz. Este tema formó parte del séptimo álbum de estudio del británico Elton John, titulado igual que la canción y publicado en 1973 como Lp doble; otro día os hablaré de él porque está lleno de buenas canciones, una incluso en la frontera con el rock progresivo. Hoy sólo vamos a recordar algunas de las versiones que se han hecho de «Goodbye Yellow Brick Road»; por ejemplo la segunda que destacamos, a cargo de la banda de rock progresivo Transatlantic, formada por grandes musicos como Neal Morse (Spock’s Beard), Pete Trewavas (Marillion), Mike Portnoy (Dream Theather) y Roine Stott (The Flower Kings); la incluyeron en su álbum «Kaleidoscope» (2014), en el segundo disco que formó parte de la edición especial de este álbum. La tercera versión es la de la cantante indie australiana Sarah Blasko, una preciosa versión acústica interpretada en directo en el programa «Like a Version» de la emisora australiana Triple J, en el que los artistas allí invitados suelen tocar una canción suya y una versión. Si queréis escuchar otras adaptaciones os recomiendo las de Dream Theather, Sara Bareilles, Hunter Hayes, Keane, Emmerson Nogueira o Ellie Drennan.

Las Cinco Canciones de Antonio (II): «If you leave me now» (Chicago)

«If you leave me now» ya ha tenido cabida en este blog, allá por marzo de 2015; entonces comentaba que Chicago tuvo una primera etapa de una gran calidad, donde el rock y el jazz convivieron en armonía, en gran medida gracias a la inclusión de instrumentos de viento. Sin embargo son más conocidos por su segunda etapa, más cercana al soft-rock, al AOR y la balada, género en el que se especializaron. Esta canción apareció en el álbum «Chicago X» (1976); estamos ante una de las canciones preferidas para acompañar momentos románticos, una melosa historia de amor contada por alguien que se resiste a perder a su amada. Seguro que vosotros también tenéis vuestra canción romántica preferida, y seguro que por alguna razón muy concreta …

https://www.youtube.com/watch?v=uIfirHUzacI&feature=youtu.be

«Iba a continuación del sensual «Sharring the night together» de Dr. Hook como segundo tema de la primera cinta de cassette que me grabaron y una de las que con mayor ahínco y nostalgia he tratado de conservar desde entonces. Con los años, otras baladas (casi siempre vinculadas, en mayor o menor medida, a algún recuerdo sentimental) han ido conformando mi selección particular de lentas, pero ninguna de ellas ha conseguido desbancar del primer puesto a esta arrebatadora joya musical compuesta por Peter Cetera».

Las Cinco Canciones de Rockologia (II): «Love of my Life» (Queen)

En la entrada que en su día dediqué a esta canción os confesaba que «Love of my Life» es mi canción preferida de Queen, junto con «Bohemian Rhapsody». Fue compuesta por Freddie Mercury con una base de piano clásica, a la que se incorporaron algunos fragmentos de arpa y guitarra a cargo de Brian May, aunque en directo Mercury la solía cantar con el único acompañamiento de una guitarra de doce cuerdas tocada por May. «Love of my Life» es una preciosa historia de amor, verdadera y sincera, libre de tópicos y convencionalismos, que nos recuerda el romance que vivieron Freddie y Mary Austin; duró varios años, hasta que la fama y, sobre todo, la homosexualidad de Mercury se hicieron patentes. Entonces me pareció un tema perfecto para celebrar «San Valentín», algo bien diferente de lo que ha motivado a nuestro invitado para seleccionar esta canción entre las cinco de su vida. No os digo más porque no quiero destripar su relato.

«Hace muchos años (en un reino junto al mar) una mujer que aún me quiere se quedó embarazada. Fue largo y difícil. Desde el principio no había muchas esperanzas y, tras dos amagos de aborto, nos atacó el fantasma de la depresión. La tercera vez sonaba en casa esta canción de Queen. Me acerqué al ombligo de mi mujer y susurré la letra. Igual no os hacéis idea de lo ridículo del momento: una pequeña plegaria blasfema suplicando “amor de mi vida, no me abandones, has robado mi corazón, me has dejado desierto, ¿no lo ves? tráelo de vuelta”. Las contracciones pararon. Los meses siguientes, cada vez que volvía a asustarnos, arrimaba mi boca a ese ombligo y cantaba insistentemente “Love of my Life”. Quizá no fue determinante, pero me gusta pensar que gracias a esta canción y al poder de la plegaria Mercury amplificada por un ombligo el milagro sucedió. Esta canción cambió mi vida: me trajo una hija. Aún se la canto cada cumpleaños a mi hoy adolescente. Por cierto, la original apareció en el álbum de 1975 «A Night at the Opera». Os pego el vídeo con la letra».

Las Cinco Canciones de Rockologia (I): «Tocaba correr» (Ñu)

El mundo bloguero del rock cuenta con una web que haríais bien en seguir todos los que améis este género; Rockologia es un espacio consolidado, con varios años de experiencia, donde tienen cabida los diferentes sub-estilos en los que se organiza el rock a través de una serie de secciones que vertebran los contenidos de esta bitácora: «Algunos discos que sigo escuchando», «Arte-Rock», «Blues para novatos», «Casi famosos», «Crítica: Ahora estoy escuchando …», «Crítica: discos míticos y pequeños tesoros», «Discos que cumplen años», «Escuchando libros», «Guerra de Décadas», «Las mejores canciones de …», «Lugares míticos», «Productores, compositores y otros personajes», «Sexo en el rock», «Versioneando: las mejores versiones de …» y «Versioneando: Versión Española». Sé que muchos de vosotros ya conocéis Rockología, sólo espero que os animéis alguno más porque se trata de un blog hecho con conocimiento y rigor, donde se aprenden muchas cosas, además de ser ameno y divertido. Esta semana podremos disfrutar de cinco canciones rockeras llenas de recuerdos, tres de ellas a cargo de grupos españoles; por ejemplo ésta primera, el tema «Tocaba correr» de Ñu, la banda de Jose Carlos Molina, una de las más longevas y reconocidas del panorama patrio, con la que nuestro invitado ha querido personalizar sus inicios en el R&R.

«Con la canción del lunes quiero transportaros a mis inicios en esto del rocanrol. Por una vez comencemos por el origen: mi primer concierto. Fue, quizá el año 86, en una carpa de Leganés, Madrid, con Ñu como cabeza de cartel. Bien es cierto que en aquella ocasión no pudo sonar “Tocaba correr”, la canción de hoy, porque fue editada dos años más tarde. Sin embargo, al elegir un tema he intentado fundir dos historias en una, dos historias iniciáticas, la de mi primer concierto y la de mis horas de colegas, recreativos, cigarros robados, litronas, parque, bares de barrio y mucha, mucha música ruidosa. Horas de girar casetes, leer revistas de música y compartir. “Tocaba correr” me lleva a aquella comodidad juvenil y, de paso, sirve de homenaje a una generación de músicos únicos, los que cambiaron mi vida incendiando la hoguera del rocanrol. Para quien le interesen los datos, se publicó en 1988 cerrando el disco ‘Vamos al lío'».