«Ferrocarril subterráneo» fue el nombre que adquirió la red de hogares clandestinos, organizada para ayudar a escapar a los esclavos afroamericanos durante el siglo XIX. El nombre viene dado por la terminología ferroviaria que utilizaban los esclavos y los abolicionistas que se sacrificaron por este colectivo; los fugitivos eran los «pasajeros», quienes facilitaban la salida de éstos eran los «conductores» o maquinistas», las casas de acogida eran las «estaciones» y los «revisores» eran los encargados de todo el proceso de comunicación y mensajería. La música fue una fiel acompañante en este viaje hacia la libertad. Estas canciones, según algunas fuentes, solían estar repletas de códigos ocultos, de instrucciones para planificar la fuga; otros especialistas en la materia sostienen que, en realidad, no hay pruebas de que estos cánticos ayudaran a los esclavos a escapar y califican todo esto de «leyenda urbana». Sea como fuere, «Wade in the Water» fue una de aquellas canciones, un espiritual negro tradicional publicado por primera vez en 1901 en el álbum «New Jubilee Songs as Sung by the Fisk Jubilee Singers»; narra la huida de los judios de Egipto a través del Mar Rojo, tal y como relatan las Sagradas Escrituras. El código oculto bien podría ser el de continuar la huida por el agua, para que los perros de los cazadores de esclavos no pudieran seguir el rastro. Algunos autores calculan que, en los años previos a la Guerra de Secesión, lograron huir alrededor de cuarenta mil afroamericanos a Canadá. Ni que decir tiene que las versiones de «Wade in the Water» son numerosas, sobre todo las de tipo gospel: The Charioteers, The Staple Singers, Odetta, Ella Jenkins o la elegida como primer vídeo, la del Golden Gate Quartet. En segundo lugar me apetecía recomendar una en clave swing o jazz, en este caso la de Johnny Griffin & The Big Soul-Band, aunque también es muy interesante la de Ramsey Lewis Trio, incluso hay una de latin jazz, la de Herb Alpert and the Tijuana Brass. En tercer lugar una más cercana al blues-rock, la de The Graham Bond Organisation, grupo del que formaron parte Ginger Baker y Jack Bruce antes de que se creara Cream. Añado una más, la de Pacific Gas & Electric, que me comentó el compañero Irotula («Algo de Jazz, Blues, Rock …«), el verdadero artífice de esta entrada y a quien agradezco la sugerencia que me hizo para que me ocupara de este tema. Y aún hay más versiones, incluso en otros estilos, como las de Bob Dylan, Eva Cassidy, Marlena Shaw o Big Mama Thorton.
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JJ Cale / Eric Clapton /Nazareth. «Cocaine»
Slowhand, además del apodo con el que se conoce a Eric Clapton, es uno de sus discos en solitario más aclamados. Fue publicado en 1977, después de pasar buena parte de la primer década de los setenta luchando contra sus adicciones; en él se incluía el clásico «Cocaine», un tema compuesto por JJ Cale. Este músico norteamericano fue uno de los creadores del estilo conocido como «Sonido Tulsa», en el que confluyen géneros como el blues, el country y el rock & roll. Falleció hace dos años dejando una importante obra no excesivamente conocida por el público, en gran medida por su propia posición ante la música, el éxito y la vida; siempre huyó de la fama, actuaba de espaldas al público porque decía que así se comunicaba mejor con los músicos, creaba sus propias guitarras y prefería trabajar en la soledad de su casa, donde se construyó su propio estudio de grabación. Pese a todo, acabó convirtiéndose en un artista de culto, muy conocido y valorado en determinados círculos, especialmente por sus colegas; músicos como Randy Crawford, Waylon Jennings, Kansas, Lynyrd Skynyrd, Carlos Santana, Tom Petty o Eric Clapton han versionado sus temas, mientras que otros, como Mark Knopfler, no pueden ocultar la influencia de JJ Cale en su estilo; ese aire sosegado, tranquilo, casi arrastrado de JJ Cale, y su manera de tocar la guitarra, son bien reconocibles en los primeros trabajos de Dire Straits. «Cocaine» apareció en su cuarto álbum de estudio, «Trobadour» (1976), uno de sus mejores discos (aquí lo podéis escuchar). Un año después, como ya he comentado, fue grabado por Eric Clapton y, a partir de entonces, se han hecho algunas versiones; la última que os voy a proponer es la de Nazareth, incluida en sus álbumes «The Fool Circle» (1981) e «It’sNaz» (1981). «Cocaine» es una canción polémica, a menudo puesta como ejemplo de como el rock glorifica las drogas, y eso a pesar de la opinión de Eric Clapton que siempre ha manifestado lo contrario, es decir, que «Cocaine» es una canción antidroga que pretende fomentar la reflexión entre los jóvenes. Con el paso de los años, añadió a la letra las palabras «sucia cocaína», para que no quedaran dudas e, incluso, llegó a hacer donaciones a un centro de ayuda a la drogadicción. Con todo, algunos autores como Harry Shapiro (Historia del Rock y las Drogas. Barcelona: Ma non Troppo, 2006; pág. 214) mantienen que, en alguna ocasión, Clapton cambió la frase «She don’t lie» («ella no miente») por «She’s all right» («ella está bien»); yo nunca lo he escuchado, ¿y vosotros?
Erma Franklin / Big Brother & The Holding Company / Etta James. «Piece of My Heart»
Hacer versiones no es nada fácil y menos aún superar los originales, eso está al alcance de muy pocos, sólo de grandes artistas con cualidades vocales suficientes, intensidad y mucha personalidad como, por ejemplo, Janis Joplin. Una de sus obras maestras es «Piece of My Heart», una canción compuesta por Jerry Ragovoy y Bet Berns para la hermana mayor de Aretha Franklin, Erma Franklin, que la grabó en el año 1967; Erma sólo publicó dos álbumes y, en 1972, se retiró para trabajar en una empresa de relaciones públicas aunque, de manera esporádica, siguió actuando con su hermana Aretha durante los años ochenta y noventa. El éxito de «Piece of My Heart» le duró bien poco a Erma Franklin; apenas un año después fue grabada por la banda californiana Big Brother and the Holding Company, que contaba con Janis Joplin como cantante. Se había unido a este grupo de rock psicodélico en 1966 y grabó con ellos dos Lps: «Big Brother & The Holding Company» (1967) y «Cheap Thrills» (1968). Este último disco está considerado como una de las obras fundamentales del sonido psicodélico de San Francisco; además de composiciones propias, contó con tres maravillosas versiones: «Summertime» (George Gershwin, Ira Gershwin y DuBose Heyward), «Ball and Chain» (Big Mama Thornton) y la canción de hoy que, en la voz de Janis Joplin, se transformó completamente. De hecho, la propia Erma Franklin confesó no haber reconocido la canción cuando la escuchó por la radio. Desde luego ya no parecía un contenido tema pop interpretado por una cantante de soul; la nueva versión era más rockera, más ácida, más descarnada y más pasional; se había convertido en un grito desesperado, en una rabiosa invitación para desintegrar los pedazos de un corazón roto. Puedo comprender que, después de escuchar a Janis Joplin, ya no queráis más versiones, lo entiendo; no obstante, si aún queda alguien interesado, os recomiendo otras que me parecen interesantes, aunque se han hecho bastantes, por ejemplo, las de Delaney & Bonnie, Melissa Etheridge, Beverley Knight, Faith Hill, Nazareth, Sammy Hagar o la tercera destacada de hoy, la de Etta James, incluida en su álbum «Deep in the Night» (1978).
Albert King / Big Mama Thornton / Cream. «Born under a bad sign»
El renacimiento del blues clásico durante los años sesenta se vio favorecido por músicos, generalmente británicos, englobados dentro del movimiento de la psicodelia y el blues rock. Incluso podríamos hablar de un fenómeno simbiótico; artistas como Eric Clapton, Jimi Hendrix o Jim Morrison tuvieron como referentes a algunas de las grandes figuras del blues, y su repertorio está plagado de clásicos de este género; pero también hay que decir que genios como B.B. King, Muddy Waters o el protagonista de hoy, Albert King, se aprovecharon de este rock ácido, electrificado y vigoroso para renovar el blues. Albert King, sin ir más lejos, no logró adquirir fama hasta los años sesenta; su primer álbum lo publicó cuando tenía treinta y nueve y el segundo (“Born under a bad sign”, 1967), en el que se incluyó la canción homónima de la que nos ocupamos hoy, a los cuarenta y cuatro. Éste es uno de los discos de blues más conocidos e influyentes de esta época, con varios reconocimientos y premios, y cuatro o cinco canciones que son clásicos imperecederos de este estilo, como “Oh pretty woman”, “The hunter”, “Crosscut saw” o la ya mencionada “Born under a bad sign”. “The Velvet Bulldozer”, apodo con el que se le conocía debido a su envergadura, comenzó tocando la batería, aunque su faceta más conocida y destacada es la de cantante y, por supuesto, guitarrista; tocaba este instrumento con la guitarra invertida, como lo hacían la mayoría de los zurdos, aunque sin alterar el orden del encordado. “Born under a bad sign” es un tema compuesto por Brooker T. Jones y William Bell, que habla de aquellos que siempre han tenido la vida en contra, de los que han nacido con mala estrella, de los que no han logrado aprender a leer y escribir, continuamente luchando y con amigos de tan dudosa reputación como los problemas o la mala suerte; el estribillo de este tema no puede ser más irónico: “si no fuese por mi mala suerte, no tendría ninguna suerte”. Comenzamos con un directo de Albert King grabado en 1980, donde podéis leer la letra de esta canción; después pasamos a la poderosa voz de la cantante norteamericana Big Mama Thornton, que incluyó esta versión en su álbum “Stronger than dirt” (1969); y finalizamos con la que nos dejó el power trío por excelencia, Cream, en su álbum “Wheels of Fire” (1968). Se han quedado fuera otras versiones también muy interesantes, como las de Etta James, Koko Taylor & Buddy Guy, Jimi Hendrix (irreconocible) o la más melódica de la cantante de country Rita Coolidge (a partir del minuto 20:26).
Them / Van Morrison & John Lee Hooker / The Doors. «Gloria»
No es la primera vez que confieso mi admiración por Van Morrison, un artista que, a pesar de su dilatada y extraordinaria carrera musical, aún sigue ofreciéndonos su talento. Con once años ya tocaba la guitarra y poco después ya tenía su propia banda, The Sputniks; pronto aprendió a tocar el saxo y con ese instrumento participó en algunos grupos como The Monarchs. Pero no fue conocido internacionalmente hasta que, en 1964, creó un nuevo grupo a partir de otro más antiguo: The Gamblers. La nueva formación acabaría llamándose Them, nombre tomado, al parecer, de la película de ciencia-ficción «Them!», conocida en España como «La Humanidad en peligro«. El primer trabajo de estudio de Them se tituló «The Angry Young Them» (1965) y finalizaba con «Gloria»; parece que Van Morrison compuso esta canción cuando tocaba con The Monarchs, con apenas dieciocho años; era una de las habituales en los conciertos de Them y, en ocasiones, se alargaba hasta los veinte minutos, por la costumbre que tenía de improvisar versos durante los directos. En 1966, Them llevó a cabo una gira en la que llegaron a participar, como teloneros, los míticos Doors; de hecho, el irlandés debió ejercer una poderosa influencia sobre Jim Morrison y, según algunas fuentes, llegaron a cantar y tocar juntos -con sus respectivas bandas- una versión de «Gloria» de la que lamentablemente no quedan grabaciones que puedan corroborar este hecho. Vamos a comenzar con una versión en directo de Them (el original de estudio lo podéis escuchar aquí), donde se puede ver a un jovencísimo Van Morrison. El segundo vídeo es otro directo, esta vez con John Lee Hooker, que se corresponde con la versión grabada en el vigésimo segundo álbum de estudio del irlandés («Too long in exile», 1993); fue mi amigo Pedro (a quien dedico esta canción) el que me comentó que no se mencionaba, ni una sola vez, la palabra «Gloria», si no me equivoco la deletrean. La última es la que nos dejaron los ya citados Doors, publicada en su álbum en vivo «Alive, she cried» (1983). Sin embargo hay muchas más, en ocasiones con cambios en la letra; seguro que a vosotros os gusta alguna en concreto, yo voy a mencionar (también os dejo enlace) las debidas a Shadows of Knight, Patti Smith, The Spektors (el grupo en el que tocaba Bon Scott, antes de su paso a AC/DC), Jimi Hendrix, Tom Petty & The Heartbreakers o The Spectres (el embrión de Status Quo).