En 1960 Carole King apenas tenía dieciocho años y ya se había casado con Gerry Goffin, para desesperación de Neil Sedaka, compañero de clase de Carole, quien sólo un año antes le había expresado su amor en la conocida canción “Oh, Carol”. Hasta su divorcio en 1969, Carole y Gerry formaron, además de pareja sentimental, un excelente tándem artístico; durante esta época (los años sesenta) compusieron juntos (él la letra y Carole la música) temas tan populares como “The Loco-Motion”, “You make me feel like a natural woman”, “One fine day” o la canción que traemos hoy a este miércoles de versiones: “Will you love me tomorrow”. La primera grabación de esta melodía, de 1960, fue la del grupo pop femenino The Shirelles, formado en 1958. Parece que, cuando la canción fue ofrecida a este grupo, la cantante principal (Shirley Allston-Reeves) se negó a cantarlo porque le parecía demasiado country; no obstante, tras algunos arreglos musicales, al final transigió y, en unos meses, acabó convirtiéndose en un éxito rotundo. Y eso a pesar de que fue prohibido en algunas emisoras de radio por considerarlo excesivamente sexual y comprometedor para la moral puritana de la época. “Will you love me tomorrow” es un poema musical lleno de interrogantes, en el que una joven le pregunta a su novio si la seguirá queriendo después de haber realizado el acto sexual; si el placer, los suspiros y la dulzura del momento tendrán continuación, en definitiva si “mañana” la continuará amando. Hay muchas versiones de este tema, os animo a que digáis cuál es la vuestra; yo voy a descatar algunas, como las de The Prophets (el grupo en el que militó Ronnie James Dio, el mítico cantante de heavy metal), Brenda Lee, Cher, Roberta Flack, Mauren Tucker, Linda Rondstad, Laura Nyro, Bryan Ferry, Norah Jones o Amy Winehouse. Sin embargo, desde mi punto de vista, ninguna supera a la de la propia autora, grabada para su álbum “Tapestry” (1971), uno de sus mejores trabajos y al que ya hemos prestado atención a través del tema “You’ve got a friend”. Para finalizar, os propongo una versión algo diferente, la que grabó el cantante de hard rock Graham Bonnet en 1977; aquí tenéis otra versión, en este caso en directo, cantada por el propio Bonnet cuando formaba parte de Rainbow.
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The Zombies / Santana / Neko Case & Nick Cave. «She’s not there»
El éxito arrollador de The Beatles en los Estados Unidos, a comienzos de la década de los sesenta, dio lugar a un movimiento musical conocido como «Invasión Británica«, caracterizado por la fuerte presencia de grupos procedentes del Reino Unido en el panorama musical norteamericano; bandas como The Rolling Stones, The Animals, The Who y, en menor medida, otras como The Kinks, The Yardbirds o Them, coparon las listas de éxitos con canciones sencillas y pegadizas a ritmo de R&R, R&B y blues-rock. Una de aquellas formaciones, tal vez de menos éxito que las citadas aunque con mayor presencia en los EE.UU. que en su país, fue The Zombies. Creada a comienzos de los sesenta y disuelta en 1968, grabó su primer sencillo en 1964 con dos temas propios: «You make me feel good» y la canción que nos ocupa: «She’s not there». Ésta última fue compuesta por el teclista de la banda, Rod Argent, al parecer inspirado en su primer amor, Patricia, quien canceló la boda dos semanas antes de su celebración, y en una canción de John Lee Hooker titulada «No One Told Me». «She’s not there» es un buen ejemplo del estilo The Zombies, caracterizado por sus interesantes armonías vocales y la calidad de sus arreglos instrumentales, en este tema en concreto destaca el piano eléctrico, especialmente notorio hacia el final de la canción. Fue un importante éxito, sobre todo en los Estados Unidos, dando lugar a un buen número de versiones durante la década de los sesenta, como la que realizaran los norteamericanos Vanilla Fudge en su álbum de debut («Vanilla Fudge», 1967). Pero la más conocida de todas es la que grabó Santana para su disco «Moonflower» (1977), una propuesta dominada por la voz de Greg Walker, las percusiones características de esta banda (José «Chepito» Areas, Pete Escovedo y Raul Rekow) y, por supuesto, la expresiva guitarra de Carlos Santana. Después de ésta han seguido apareciendo más versiones y, últimamente, ha sido una canción bastante utilizada en el cine, por ejemplo en la película de Quentin Tarantino «Kill Bill: Volumen 2» -en realidad un «sample» a cargo de Malcolm McLaren titulado «About Her«-, o en «Boys» (Stacy Cochran, 1996), en este caso interpretada por la formación australiana The Cruel Sea; también en series de televisión, como «Glee» o «True Blood», de donde está tomada la inquietante tercera versión destacada de hoy, a cargo de la cantante estadounidense Neko Case y el polifacético Nick Cave.
Tam Tam Go! «Manuel Raquel»
«Cuando llegó era un niño delicado, no quería mancharse jugando en el descampado, era un tipo legal, un amigo, un aliado. Había vivido arrogante aquel error inocente, llevar en cuerpo de hombre una mujer en su mente, él un hombre tranquilo ella una dama valiente ¡Oh Manuel Raquel!» Con esta estrofa comienza una de las canciones españolas más valientes y comprometidas que se hicieron en los años ochenta. Pertenece a los extremeños Tam Tam Go!, una formación creada en 1986, tras la disolución de los grupos Daké y RH+, por Javier Ortiz (batería), Rafa Callejo (guitarra) y los hermanos Javier (guitarra) y Nacho Campillo (voz). Grabaron su primer disco un año más tarde («Spanish Shuffle«), para mi gusto uno de los mejores álbumes de pop-rock español editados en los años ochenta. Grabado casi íntegramente en inglés, es un excelente trabajo de new wave tardío, que cuenta con canciones tan interesantes como «I come for you«, «Spanish Shuffle» o «Letters for you«; comenzaba con el tema «Lawrence’s Heart is Weak«, compuesto por los cuatro integrantes del grupo, y se cerraba con una versión de este mismo tema bajo el título de «Manuel Raquel», el único corte en español de todo el disco y, a la postre el que acabaría abriéndoles las puertas del éxito en España y Latinoamérica; algo que se confirmó con sus siguientes trabajos («Spanish Romance», 1989; y «Espaldas Mojadas», 1990), con los que Tam Tam Go! conquistó el público hispano utilizando un sonido más latino y aportando una mayor presencia de canciones en español. La letra de «Manuel Raquel» fue escrita por el cineasta Ricardo Franco, autor de películas como «La Buena Estrella» o «Pascual Duarte». En ella se nos cuenta una triste historia, la del transexual Manuel, incapaz de aguantar «siquiera el primer invierno, volando sobre un tacón de las redadas huyendo». Os dejo alguna estrofa más de esta cruel historia, la de una víctima más de la incomprensión, los dogmatismos y las rigideces sociales: «La última vez que le vi nos fuimos a emborrachar, debajo del maquillaje no pudo disimular un cierto pudor antiguo, al fin un poco de paz. Quiso volar y salto, no pude llegar a tiempo, las lágrimas sin dolor me las ha arrancado el viento. Se fue sin decir adiós, sin un grito, ni un lamento, creo que iba contento. Manuel Raquel no aguantó siquiera el primer invierno, la detuvieron mil veces, la pobre se fue rompiendo. Es muy difícil pasear de incógnito en el infierno. ¡Oh Manuel, oh Raquel! Se marchó, es sólo una baja más ¡Oh Manuel, oh Raquel! Se marchó, por fin podrá descansar. Y se fue sin señalar, y se fue sin simular, y se fue sin molestar, y se fue sin acusar, y se fue sin apuntar, y se fue sin disparar (…)»
Los Pekenikes. «Embustero y Bailarín» / «Sombras y Rejas» / «Cerca de las Estrellas»
Los Pekenikes es uno de los grupos de rock más antiguos de España; su origen se remonta a marzo de 1959, cuando algunos compañeros del Instituto Ramiro de Maeztu crean una banda que comienza a ensayar en el sótano familiar de los hermanos Sainz, en la calle Montesa de Madrid. Al parecer, el nombre tuvo su origen en la juventud de sus componentes; con el objeto de que se viera mejor en la batería, alguien decidió sustituir la palabra «Pequeniques» por «Pekenikes». En 1961 firman con el sello Hispavox y comienzan a grabar algunos EPs de cuatro canciones, tan famosos en aquella época. Incluso llegaron a tocar en el chalet de Puerta de Hierro (Madrid) donde residía el ex-presidente argentino Juan Domingo Perón, exiliado en nuestro país desde el año 1960; Perón quedó encantado con la actuación y les comentó que si podía hacer algo por ellos; Alfonso Sainz, líder del grupo, le entregó una lista con los instrumentos que les hacían falta; varios meses después, con gran sorpresa, vieron como recibían todo lo pedido, entre ellos una Fender Stratocaster, tal vez la primera que entró en España. Aunque mantuvieron una formación base, las entradas y salidas del grupo fueron una constante; de hecho, por Pekenikes han pasado cantantes y músicos bien conocidos en el panorama musical de los sesenta, como Juan Pardo, Eddy Guzman, Tony Luz, Junior, etc. Nacieron con la vocación de ser un típico grupo con cantante, sin embargo las circunstancias acabaron transformándolo en una formación instrumental, sobre todo a raíz del gran éxito obtenido con el tema popular «Los Cuatro Muleros«, rescatado por Federico García Lorca y popularizado por algunas figuras del flamenco como Pepe Marchena. A menudo se ha comparado a este grupo con Los Relámpagos, aunque yo creo que son bien diferentes; éstos últimos basaban su sonido en las guitarras, al estilo de los británicos The Shadows, mientras que el sonido de Pekenikes era más complejo y en él tenían cabida instrumentos como el saxo, el trombón o la flauta. Nos han dejado grandes temas, como «Frente a Palacio«, «Romance Anónimo«, «Lady Pepa«, «Arena caliente» o los tres cortes destacados de hoy: «Embustero y Bailarín», compuesta por Alfonso Sainz (no os perdáis el vídeo); «Sombras y Rejas», en realidad una versión de «Asturias«, del maestro Albéniz; y «Cerca de las Estrellas», un interesantísimo tema en el que se pueden ver influencias psicodélicas y pseudo-progresivas, lo que tiene un gran mérito puesto que la canción es de 1968.
Gilbert O’Sullivan / D. Krall & M. Bublé / Berk & The Virtual Band. «Alone Again (Naturally)»
He de reconocer que no tengo ni idea de hip hop y, hasta el momento de preparar esta entrada, no conocía los pormenores de algo que fue práctica habitual en este género hasta el año 1991; me refiero al «sampleo», «sample» o «sampling». Con estos anglicismos se trata de hacer referencia al acto de modificar, generalmente utilizando aparatos de sonido o programas informáticos, determinadas porciones o muestras de melodías que serán reutilizadas posteriormente en una nueva canción. Desde que se inició el hip hop, allá por los años setenta, el «sample» se manejó con profusión y, por supuesto, sin pedir los permisos correspondientes a quienes detentaban los derechos de autor de las canciones originales. En 1991 el rapero neoyorkino Biz Markie editaba su tercer álbum de estudio («I Need Haircut»), en el que se incluía el tema «Alone Again» (aquí lo podéis escuchar), construido a partir de un «sample» de «Alone Again (Naturally)», canción del irlandés Gilbert O’Sullivan grabada, como single, en el año 1972. Markie y su compañía discográfica fueron demandados por O’Sullivan; la sentencia, favorable para éste, cortó de raiz el uso indiscriminado del «sample» y, por lo tanto, cambió radicalmente la manera de entender el hip hop. «Alone Again (Naturally)» es una sensible melodía en la que destaca la instrumentación, la particular voz de Gilbert O’Sullivan y una letra que nos habla de soledad, amargura y pérdida; en el primero de los vídeos de hoy, el correspondiente al original de Gilbert O’Sullivan, podéis leer esta historia de alguien (no parece que fuera autobiográfica) que es abandonado en el altar, que piensa en el suicidio y que recuerda con tristeza la muerte de sus padres. Hay buenas versiones de este tema, como las de Esther Phillips, Sarah Vaughan, Nina Simone, Shirley Bassey, Neil Diamond, Vonda Shepard o Daniela Procopio, ésta última especialmente interesante, en modo bossa nova; pero también las hay poco recomendables, muchas de ellas en español (no quiero señalar …) Las otras dos versiones de hoy tienen un cierto regusto a jazz; el segundo vídeo corresponde a la interpretación realizada por Diana Krall y Michael Bublé y la tercera es una preciosa rareza, pertenece a un grupo español denominado Berk & The Virtual Band, del que apenas sé nada, más allá de lo que he podido leer en su página de facebook y lo que he escuchado a través de spotify.