Gilbert O’Sullivan / D. Krall & M. Bublé / Berk & The Virtual Band. «Alone Again (Naturally)»

He de reconocer que no tengo ni idea de hip hop y, hasta el momento de preparar esta entrada, no conocía los pormenores de algo que fue práctica habitual en este género hasta el año 1991; me refiero al «sampleo», «sample» o «sampling». Con estos anglicismos se trata de hacer referencia al acto de modificar, generalmente utilizando aparatos de sonido o programas informáticos, determinadas porciones o muestras de melodías que serán reutilizadas posteriormente en una nueva canción. Desde que se inició el hip hop, allá por los años setenta, el «sample» se manejó con profusión y, por supuesto, sin pedir los permisos correspondientes a quienes detentaban los derechos de autor de las canciones originales. En 1991 el rapero neoyorkino Biz Markie editaba su tercer álbum de estudio («I Need Haircut»), en el que se incluía el tema «Alone Again» (aquí lo podéis escuchar), construido a partir de un «sample» de «Alone Again (Naturally)», canción del irlandés Gilbert O’Sullivan grabada, como single, en el año 1972. Markie y su compañía discográfica fueron demandados por O’Sullivan; la sentencia, favorable para éste, cortó de raiz el uso indiscriminado del «sample» y, por lo tanto, cambió radicalmente la manera de entender el hip hop. «Alone Again (Naturally)» es una sensible melodía en la que destaca la instrumentación, la particular voz de Gilbert O’Sullivan y una letra que nos habla de soledad, amargura y pérdida; en el primero de los vídeos de hoy, el correspondiente al original de Gilbert O’Sullivan, podéis leer esta historia de alguien (no parece que fuera autobiográfica) que es abandonado en el altar, que piensa en el suicidio y que recuerda con tristeza la muerte de sus padres. Hay buenas versiones de este tema, como las de Esther Phillips, Sarah Vaughan, Nina Simone, Shirley Bassey, Neil Diamond, Vonda Shepard o Daniela Procopio, ésta última especialmente interesante, en modo bossa nova; pero también las hay poco recomendables, muchas de ellas en español (no quiero señalar …) Las otras dos versiones de hoy tienen un cierto regusto a jazz; el segundo vídeo corresponde a la interpretación realizada por Diana Krall y Michael Bublé y la tercera es una preciosa rareza, pertenece a un grupo español denominado Berk & The Virtual Band, del que apenas sé nada, más allá de lo que he podido leer en su página de facebook y lo que he escuchado a través de spotify.

Buddy Holly / Don McLean / Fiona Apple. «Everyday»

Buddy Holly falleció el 3 de febrero de 1959 en un accidente aéreo cuando se disponía a iniciar definitivamente su carrera en solitario; apenas tenía veintidós años y sólo le había dado tiempo a grabar tres álbumes de estudio con su grupo The Crickets, sin embargo está considerado como uno de los pioneros del rock & roll y uno de los artistas que, a pesar de su juventud, más ha influido en el pop, en el rock y en la música popular. A muy temprana edad ya tocaba varios instrumentos y se inició como cantante con apenas cinco años, participando en un concurso junto con sus hermanos mayores; con trece ya había grabado una canción en un magnetófono de alambre que le habían prestado y, durante los años siguientes, continuó estos precarios registros también en discos de acetato. Tras una etapa en la que colaboró con otros músicos, creó The Crickets en 1957 y firmó dos contratos discográficos: uno con Brunswick donde editaría sus trabajos bajo el nombre de The Crickets, y otro con Coral en el que las grabaciones saldrían sólo a su nombre. Uno de aquellos singles de Coral contenía dos de las canciones más conocidas del tejano; en la cara A estaba «Peggy Sue» y en la cara B la canción de hoy, «Everyday» (1957), un tema compuesto por el propio Holly -junto con su amigo y productor Norman Petty-, que es portador de algunos elementos innovadores para aquella época. Se trata de una hermosa melodía, suave y tierna, que nos habla de un amor verdadero aún por llegar. Fue grabada por los miembros de The Crickets en el estudio de grabación que Norman Petty tenía en el estado de Nuevo México; Holly se hizo cargo de la guitarra acústica, Joe Mauldin del bajo y Jerry Allison, en lugar de tocar la batería, hizo las palmas tan características de esta canción; el otro elemento singular en este tema es la celesta, un instrumento musical de percusión con apariencia de pequeño piano que produce un sonido característico, «celestial» para muchos muchos, que en esta grabación fue tocado por Vi, la mujer de Norman Petty. «Everyday» ha sido versionada por artistas y grupos de estilos bien diferentes, como Bobby Vee, James Taylor, John Denver, Peter White, Pearl Jam y, al parecer, por Deep Purple. El segundo vídeo de hoy pertenece a Don McLean, que grabó este tema para su álbum «Playin’ Favorites» (1973), y el tercero a la cantante neoyorkina Fiona Apple quien, junto a Jon Brion, la interpretó para el álbum homenaje a Buddy Holly titulado «Rave on Buddy Holly» (2011).

Desireless. «Voyage, Voyage»

En septiembre de 1987 me tocó «cumplir con la Patria»; me fui al Servicio Militar con veinticuatro años después de acabar la carrera, y a Melilla, uno de esos destinos que nadie quería. Algo raro debió de suceder en el sorteo porque aquel año la ciudad norteafricana se llenó de universitarios madrileños, tal vez como venganza del sistema castrense por nuestro empeño en querer retrasar lo inevitable. Sin embargo, la diosa de la compensación quiso que el mes de agosto fuera inolvidable. Las perspectivas iniciales no eran muy halagüeñas; me tocaba trabajar en la obra que íbamos a iniciar en la pequeña casa familiar que tenemos, desde hace ya muchos años, en Almendral de la Cañada, un pueblecito del Valle del Tiétar del que ya os he hablado en otras ocasiones. La reforma la iba a realizar un albañil amigo de la familia, su hijo Mariano y un colega del primero. Mis hermanos/as y yo éramos, como se dice coloquialmente, los «machacas» o los «traidores» («tráeme esto, tráeme lo otro»). A pesar del duro trabajo, el ambiente fue genial y los jóvenes incluso habíamos conseguido parar la obra a una hora concreta para desayunar, justo cuando emitían la novela «Los ricos también lloran» que veíamos todos, «bocata» en mano, ignorando la calidad de aquel bodrio y comentando con pasión lo que veíamos en pantalla. Todo muy surrealista. Con veinticuatro años el cansancio no existe así que, al acabar el tajo, nos duchábamos, cenábamos, nos arreglábamos y nos íbamos a recorrer la noche; mi compañero era Mariano aunque pronto nos acompañaron un par de amigas que pasaban unos días de veraneo en el pueblo. Casi todos los días íbamos en busca de fiestas en otras localidades o de sitios donde pasar aquellas noches de agosto que, a menudo, se alargaban hasta bien tarde, por lo que apenas dormíamos; hoy día pienso en ello y aún no puedo explicarme cómo soportábamos aquel ritmo: trabajo en la obra / «Los ricos también lloran» / noche toledana. A las chicas les gustaba una canción francesa que se escuchaba mucho aquel verano y, como podéis imaginar, no paraba de sonar en el coche: «Voyage, Voyage», de la cantante Desireless a quien tal vez recordéis por su pelo de punta y su aspecto andrógino. Cada vez que la escucho me acuerdo de aquellos días y, sobre todo, de Mariano, a quien un cruel accidente, un golpe de mala suerte, se lo llevó de este mundo cuando realizaba su trabajo. Esta canción va por ti, amigo; espero que, estés donde estés, como dice la letra de este tema, sigas volando, viajando por territorios exóticos y recreándote con la inmensidad del océano.

Este blog y yo nos tomamos un descanso veraniego, volveremos en septiembre ¡Qué paséis un buen mes de agosto!

Simply Red. «Stars»

Manchester acogió, durante el verano de 1976, un par de conciertos de Sex Pistols que han pasado a la historia por la repercusión que tuvieron entre el público asistente; allí estuvieron, entre otros, algunos de los componentes de bandas que, años después, ejercerían su dominio en el ámbito musical, como Joy Division, Buzzcoks, The Fall, The Smiths o el cantante de Simply Red, Mick Hucknall. Éste último, impresionado por los Sex Pistols, acabaría formando parte de la banda punk The Frantic Elevators; en 1984, tras su disolución, decidió crear otra a la que bautizaron como «Red», en alusión a su color de pelo; el nombre final fue adoptado, al asumir como bueno, un error inicial de cartelería cometido por el dueño del local donde se presentó este grupo. Simply Red ya no era un grupo punk, practicaban un soul blanco («Blue-eyed soul») con elementos procedentes del jazz, el funky, el pop y la new wave, como bien quedó plasmado en sus primeros discos: «Picture Books» (1985), «Men & Women» (1987) y «A New Flame» (1989) en los que, además de canciones propias, abundaban buenas versiones de artistas y grupos como Harold Melvin & the Blue Notes, Barry White, Valentine Brothers o Talking Heads. Para entonces, Simply Red ya era un grupo famoso; su líder, Mick Hucknall, ha llegado a afirmar que, entre 1985 y 1987, llegó a acostarse con más de mil mujeres, algo de lo que no se siente muy orgulloso y que justifica por el abandono que sufrió por parte de su madre cuando tenía tres años: «Quería el amor de cada mujer en el mundo porque no lo tuve de mi madre. Fue una adición que me llevó a un período más oscuro, entre 1996 y 2001, en el que me acerqué a las alcantarillas, y en el que más que seducir, bebía (…) Nunca conseguí la cercanía emocional que ansiaba» (rollingstone.es); incluso llegó a pedir disculpas en público por el daño causado a aquellas chicas. Simply Red consolidó su éxito con el álbum «Stars» (1991), personalmente el trabajo que más me gusta de ellos; compuesto totalmente por Mick Hucknall, cuenta con un puñado de excelentes canciones: «Something got me Started«, «Thrill me«, «Your Mirror«, «For your Babies«, «Wonderland» y, por supuesto, la que daba nombre al grupo, la que hoy os propongo. «Stars» fue reeditado en 2008, en un lujoso producto compuesto por dos cds y un dvd en el que se recoge una actuación en el Festival de Jazz de Montreaux (8-VII-1992).

Pistones. «El Pistolero» / «Metadona»

Pistones es una banda madrileña, creada hacia 1980 y liderada por el cantante y guitarrista Ricardo Chirinos, que construye su nombre a partir de los de «Sex Pistols» y «Ramones. Sus primeras maquetas se escucharon en algunas emisoras de radio, lo que les permitió actuar en locales como El Jardín o Marquee-Madrid; en 1982 consiguieron el apoyo de Paco Martín, quien les acabaría publicando sus primeros mini-Lps en la compañía discográfica MR, propiedad de él mismo y de su socio Julio Ruiz. No pudieron grabar un álbum de larga duración hasta 1983, cuando publicaron «Persecución«, su mejor trabajo y uno de los discos emblemáticos del pop-rock español de aquella época. Fue producido por Ariel Rot (Tequila) y cuenta con un puñado de excelentes canciones de pop enérgico, que recuerdan en algo a las de la primera etapa de Los Secretos, pero más vigorosas, mucho más cercanas al power pop que a la new wave; temas como «Persecución», «El Pistolero», «Lo que quieres oír», «Nadie» o «Metadona» hacían presagiar una brillante carrera llena de buenos discos y de éxitos. Lamentablemente no fue así; su siguiente trabajo, «Canciones de lustre», fue grabado tres años después de “Persecución”, sin demasiada motivación y prácticamente obligados por la discográfica. Como ha reconocido el propio Juan Luis Ambite, bajista del grupo, no supieron digerir bien la fama: «Canciones de lustre no fue un disco muy acertado. Habíamos tenido una brecha de tres años sin grabar porque, después del éxito, Ricardo Chirinos se fue a la mili, a Alicante, y se le fue la olla. De algún modo nos creímos lo de la fama y lo pagamos (…) a Ricardo se le olvidó que existía Madrid. Cuando por fin volvió debíamos varios discos a Ariola. Grabamos muy de repente» (Dominguez, Salvador. Los Hijos del Rock. Los grupos hispanos 1975-1989. Madrid: SGAE, 2004; pág. 667). Se separaron en 1987, cinco años después se volvieron a unir para grabar «Entre dos fuegos» y, según tengo entendido, muy recientemente han vuelto a los escenarios. «El Pistolero» fue su tema estrella y, tal vez, la canción más singular del álbum, tanto en lo relativo a ritmo como a letra; el segundo tema que os propongo es mi preferido, «Metadona» es una historia enigmática, claustrofóbica, vertiginosa y opresiva, cuyo título no sé si es una metáfora o una alusión directa a aquella España de los ochenta, marcada por la heroína y los planes de desintoxicación a base del opiáceo sintético metadona. Aquí os dejo, también, una versión de “Metadona” en directo.