The Platters / The Band / Freddy Mercury. «The Great Pretender»

El doo wop -en España conocido como «du duá»- es un estilo musical que se inició en los años treinta y cuarenta, aunque alcanzó su mayor popularidad durante las décadas de los cincuenta y, en menor medida, los sesenta. Fue cultivado por las comunidades afroamericanas de grandes ciudades como Nueva York, Filadelfia, Chicago, Pittsburgh, etc. Probablemente comenzó en los porches y garajes de algunos jóvenes, deseosos de sorprender a las chicas con estas composiciones -normalmente «a capela»- en las que el solista era acompañado por cuatro o cinco voces que adornaban la melodía principal con frases y coros. A medida que este género fue cobrando fuerza, aparecieron más grupos; rivalizaban entre ellos en callejones o cualquier otro lugar que, gracias al eco, potenciara sus arreglos vocales. El doo wop bebe de fuentes como el gospel, el R&B o el swing y, aunque inicialmente fuera más propio de la comunidad negra, con el paso del tiempo se fueron incorporando otras culturas, como la italiana o la latinoamericana. Uno de los grupos más conocidos de este género fueron The Platters, formado en Los Ángeles durante 1953 y disuelto a finales de los años sesenta; estaba constituido por cuatro hombres y una mujer, y consiguieron un gran éxito con el sello discográfico Mercury Records gracias a una eficaz mezcla de doo wop, pop y canción melódica. En 1955 lanzaron «Only you», tal vez su canción más emblemática, y «The Great Pretender», compuesta por el que fuera su productor y gerente Buck Ram, con Tony Williams como voz principal. Fue todo un éxito y dio lugar a diferentes versiones; las primeras a cargo de artistas como Gene Pitney, Sam Cooke, Pat Bonne, Roy Orbison o The Righteous Brothers. En 1973 fue publicada por The Band en su sexto álbum de estudio, «Moondog Matinee», un disco de versiones donde podemos disfrutar de este tema ya bien alejado del inicial doo wop; la interpretación de los canadienses -la segunda versión sugerida para hoy- es fiel a su estilo folk-rock, en esta ocasión cantada por el multi-instrumentista Richard Manuel. «The Great Pretender» también puede escucharse en clave country (Dolly Parton, Old in the Way, etc.), incluso jazz (la versión de Lester Bowie, por ejemplo, dura diecisiete minutos). Sin embargo, hay otra bien conocida por todos, la de Freddy Mercury, grabada como single en 1987; tomando como base la propuesta del ya mencionado Gene Pitney, Mercury nos ofrece una interpretación única de esta canción, que lo acompañó fielmente durante los últimos años de su vida.

Änglagård. «Jordrök»

Änglagård es una banda sueca creada durante el verano de 1991 en torno al guitarrista Tord Lindman, que nos ofrece un sonido muy influenciado por grupos como Yes, King Crimson, Camel y tantos otros de aquella época pero, a la vez, adaptado a los años noventa, con mucha presencia de ambientes oscuros y enigmáticos perfectamente conseguidos gracias a la notable calidad instrumental de sus componentes. La guitarra, el órgano y la batería (no os perdáis a este músico: Mattias Olsson) contribuyen al endurecimiento de los temas, mientras que la flauta es el contrapunto a este derroche de energía; su sonido es dulce y sosegado, ofreciendo un contraste que, desde mi punto de vista, es uno de los aspectos más interesantes de este grupo. No es muy habitual ver a mujeres en el rock progresivo, ésta es una de las excepciones; Anna Holmgren es la responsable de la flauta y, en gran medida, de los elementos de folk nórdico habituales en la obra de Änglagård. Tuvieron su período dorado entre 1992 y 1994, cuando grabaron “Hybris” (1992) y “Epilog” (1994); después se separaron, aunque siguieron ofreciendo actuaciones en directo (incluso algún disco en vivo, como «Buried Alive» -1996-) de manera esporádica; en el año 2012 volvieron a reunirse para grabar “Viljans Öga” (2012), su último trabajo de estudio hasta ahora, aunque recientemente ha sido publicado otro álbum en directo («Prog på svenksa – Live in Japan», 2014). «Epilog» es un disco fabuloso, pero el primero es una de las obras maestras del rock progresivo de todos los tiempos, a la altura de los mejores discos de los setenta. “Hybris” se compone de cuatro temas, aunque en una reedición posterior se añadió una cuarta pista (aquí lo podéis escuchar entero); yo os voy a proponer el primero de ellos, “Jordrök”, un tema instrumental de algo más de once minutos muy representativo de este grupo, de una belleza fuera de lo común. Comienza con una enigmática melodía de piano, ideal para una película de terror o intriga, después toman el mando la guitarra y la batería, protagonistas en este tema, al igual que la flauta; os recomiendo que tampoco os perdáis la explosiva entrada del órgano en el minuto 4:48.

Badfinger / Harry Nilsson. «Without you»

Los que seguís estos miércoles de versiones ya os habréis percatado que, lejos de venerar los originales como si fueran objetos sacros, me gustan las propuestas atrevidas, aquellas que nos muestran otros puntos de vista musicales y nuevas posibilidades para esos temas de toda la vida, a menudo interpretados de manera encorsetada y poco creativa. Sin embargo, siempre deberíamos tener a nuestro alcance la copia maestra, con el objeto de no degradarla demasiado y convertirla en algo completamente diferente de lo que fue la idea original. En ocasiones, se hacen versiones a partir de versiones, nuevas versiones a partir de éstas y así sucesivamente. El resultado suele ser un producto de difícil digestión, generalmente pensado para las listas de éxitos. Un ejemplo de esta situación lo tenemos con la conocidísima «Without you», publicada por primera vez en 1970 por el grupo galés Badfinger y compuesta por dos de sus miembros, Peter Ham y Tom Evans. Apareció en su álbum «No Dice«, un excelente trabajo de pop-rock con aroma Beatle que, para muchos, es el inicio del power-pop. El tema pasó relativamente desapercibido hasta que Harry Nilsson se fijó en él, lo incluyó en su álbum «Nilsson Schilsson» (1971) y lo convirtió en éxito, de hecho se mantuvo en el número uno durante varias semanas en Estados Unidos y Reino Unido. A partir de ese momento empezaron a aparecer versiones, siempre utilizando como referencia la de Nilsson; así, por ejemplo, se publicaron las de Shirley Bassey, Andy Williams, Cilla Black, Melissa Manchester, Brotherwood of Man, etc. Pero el espaldarazo definitivo se produjo en 1993, tras la grabación de Mariah Carey; esta canción la encumbro y, de paso, se convirtió en el espejo para muchas chicas que querían ser cantantes y que se presentaban a concursos televisivos. Me encanta el original de Badfinger; las guitarras, las voces contenidas, la sobriedad melódica y su elegancia instrumental. También me gusta la versión de Harry Nilsson, con ese piano y la presencia protagonista de su voz. Pero no me gusta la de Mariah Carey, ni las versiones que se han basado en ella; siempre me ha parecido una propuesta plana, sin apenas riqueza instrumental y donde la voz lo ocupa todo, como si en lugar de una canción estuviéramos presenciando un ejercicio de prestidigitación vocal. Tal vez podría haber elegido una tercera versión, quizás las de Heart Air Supply sin embargo hoy prefiero salir sólo con dos vídeos, como protesta simbólica por el maltrato que ha sufrido esta canción y por el olvido al que se ha condenado a Badfinger.

Leño. «Castigo»

A veces, los recuerdos que más perduran no tienen nada de extraordinario: unos amigos del barrio, unas litronas y el primer disco de Leño sonando en un cutre-casete mono que, a su vez, reproducía una cinta reciclada grabada con el viejo sistema de tapar con una bolita de papel los huecos de la carcasa. El primer trabajo de Leño fue publicado por el sello Chapa/Zafiro en 1979 aunque, en mayo de 1978, ya habían colaborado en el proyecto discográfico «Rock del Manzanares ¡¡Viva el rollo!! volumen 2». El grupo se había formado unos meses antes, a raíz de un suceso ocurrido el 31 de diciembre de 1977 en el madrileño Parque de Atracciones. Ese día compartían cartel Coz y Ñu; lo cierto es que, por una serie de malentendidos, las relaciones entre ambos grupos no eran muy buenas y, para desesperación de José Carlos Molina -líder de Ñu-, el equipo de sonido de su grupo era birrioso en comparación con el de Coz. Tras la prueba de sonido, Molina se negó a tocar con aquel equipo, salió al escenario, dio las buenas noches y se fue; todo ello ante la desesperación del público que, según su mánager -Javier Gálvez-, no paraba de tirar botellas al escenario y de amenazar con destrozarlo todo, y de su compañero Rosendo Mercado que, cansado de la actitud provocadora, habitual en Molina, decidió crear otro grupo junto con Chiqui Mariscal (bajo) y Ramiro Penas (batería). Leño hizo su presentación oficial el 12 de febrero de 1978 en el Teatro Alcalá de Madrid, con Asfalto como estrellas de aquella noche. Desde entonces desarrollaron un estilo bien definido que algunos, de manera despectiva, llamaron «rock proletario», «rock macarra», «rock marginal» o «rock de cloaca»; otros, más respetuosos, han comparado sus letras con el neorrealismo italiano. En cuanto a lo musical, ayudaron a construir el rock urbano desde el hard rock con álbumes, como «Más Madera» (1980), «En Directo» (1981) o «¡Corre, corre!» (1982), que son símbolos de toda una generación. Como comentaba líneas arriba, antes de estos trabajos publicaron «Leño» (1979), un Lp con elementos psicodélicos y progresivos (abandonados en sus siguientes discos), especialmente remarcables en algunas canciones como «La nana» o «Castigo» que, en opinión de Ramiro Penas, «tiene el solo más largo que se ha hecho en España en un tema»; al parecer, Rosendo siempre se negó a tocarlo en directo.

Bruce Springsteen. «The River»

La juventud es un preciado tesoro; nos suele abandonar de manera agresiva, a golpe de presiones y empujones, generalmente de adultos que envidian una situación vital a la que ya nunca podrán regresar. La pérdida de la juventud sigue un proceso parecido al de las novatadas sufridas en el servicio militar, en los colegios mayores o en cualquier otro colectivo donde la veteranía es condición más que suficiente para justificar arbitrariedades, abusos y planteamientos unidireccionales de tipo fascista. Escribo esto porque es lo que me sugiere la canción «The River», un tema escrito por Bruce Springsteen para su quinto álbum de estudio, llamado igual que la canción y publicado en 1980; se trata de un disco doble con canciones de su primera época, algunas descartadas de su anterior trabajo («Darkness on the Edge of Town», 1978). «The River» fue todo un éxito y situó a este cantautor dentro del star system. El espaldarazo definitivo se produjo cuatro años después, con la publicación de «Born in the U.S.A.», aunque el prestigio del Boss se cimentó en la trilogía constituida por «Born to Run», «Darkness on the Edge of Town» y «The River». Bruce Springsteen es un autor comprometido, yo diría que lo más parecido que puede haber en los Estados Unidos a la canción protesta; nacido y criado en una familia humilde de Nueva Jersey, siempre se ha ocupado de retratar la vida cotidiana y los problemas de la América profunda, que tan bien conoce. Es el cronista-poeta de los estadounidenses más desfavorecidos, de aquellos que jamás lograrán alcanzar el anhelado «sueño americano». Sus palabras son descarnadas, melancólicas y tristes, envueltas en un folk-rock (también llamado «heartland rock») sincero, que ha sabido conquistar los corazones, tanto de los estadounidenses como los de otros lugares del Mundo. La canción «The River» es muy representativa de su estilo; nos habla de la pérdida de la juventud en un lugar cualquiera de la Norteamérica rural, donde se aprenden a hacer las cosas de la misma manera que siempre han hecho tus mayores: bodas tempranas, sobre todo si dejas embarazada a tu novia con diecisiete años; trabajos alienantes, precarios e inestables; y la certeza de que los mejores años de nuestra vida ya han pasado y nunca volverán, ni siquiera regresando a ese bello y lujurioso río donde fuimos tan felices, donde amamos, donde todo comenzó y todo acabó.