Jethro Tull. “My God”

“Al principio, el Hombre creó a Dios; y lo creó a su imagen y semejanza. Y el Hombre dio a Dios multitud de nombres, y el poder de que fuese el Señor de toda la Tierra cuando al Hombre le conviniera” (Consultado en Wikipedia).

No me he equivocado al transcribir el Génesis, estas frases, tal vez influenciadas por la obra del filósofo alemán Ludwig Feuerbach, padre del ateísmo antropológico, se pueden leer (por supuesto en inglés) en la cubierta correspondiente al Lp de Jethro Tull “Aqualung”, en concreto están situadas en la cara B de este álbum, titulada “My God”. Este trabajo es uno de los mejores de la banda liderada por Ian Anderson; publicado en 1971, tiene la apariencia de un álbum conceptual, aunque Anderson siempre ha insistido en lo contrario, incluso pergeñó el siguiente disco (“Thick as a Brick”), como ya tuvimos oportunidad de comentar, para tratar de ridiculizar a quienes mantenían que “Aqualung” era un disco conceptual. La cara A está ocupada con canciones que hablan de incómodos seres marginales: prostitutas infantiles (“Cross-Eyed Mary”), vagabundos pedófilos y alcohólicos (“Aqualung”), jóvenes olvidados por la sociedad (“Mother Goose”), etc.; mientras que la Cara B trata sobre la religión en un tono muy crítico, para muchos irreverente, poniendo el dedo en la llaga en las arbitrariedades y el dogmatismo de los cultos organizados. Esto es, por ejemplo, lo que manifestó Ian Anderson a propósito del tema que hoy nos ocupa, “My God”:

«No es una canción contra Dios, o contra la idea de Dios, pero es contra los Dioses y la iglesia hipócrita del Sistema; es una crítica del Dios que escogieron adorar. No me satisface que a los niños se les enseñe que sigan al mismo Dios que sus padres. Dios es una idea abstracta que el Hombre elige adorar. Él no necesita que lo adoren. A los niños se les enseña que sean Judíos, Católicos o Protestantes sólo por un accidente de nacimiento. Pienso que es algo presuntuoso e inmoral. La religión hace una línea divisoria entre los seres humanos y eso está equivocado. Pienso que es muy equivocado que nos laven el cerebro con una serie de ideas religiosas. Debería depender de ti pensar y que tomes tu propia decisión. Este es un blues para Dios, en forma de lamento».

La portada de “Aqualung”, realizada por Burton Silverman, nos muestra un retrato en acuarela de Ian Anderson, ataviado como un vagabundo; la idea vino de su esposa, Jennie, cuando fotografiaba a vagabundos del Ejército de Salvación en Londrés. En España, este disco estuvo prohibido hasta 1975. Cuando finalmente se publicó, poco antes de que falleciera Franco, se hizo con una versión mutilada respecto del original: se eliminaron los textos que acompañaban a la cara B y, también, la canción “Locomotive Breath” –sustituida por “Glory Row”-, tal vez por su tono sexual, por emplear la palabra “cojones” o simplemente por obcecación del censor, en cualquier caso una decisión absurda; en primer lugar, porque este tema ya había sido publicado en España, en concreto en el álbum en directo “Living in the Past” (1972) y, en segundo lugar, porque existía una pieza más polémica, como era “My God”. En la imagen que aparece al final de la entrada podéis ver mi vieja cinta de “Aqualung”, en la que se pueden comprobar todas estas circunstancias que os acabo de comentar. Aquí tenéis una actuación en directo de Jethro Tull, en la que interpretan “My God”; es de 1970, es decir, anterior a su grabación en “Aqualung”. Estamos ante un disco sensacional, plagado de buenas canciones como ésta que presentamos hoy, que contiene uno de los solos de flauta más impresionantes que ha dado el rock.

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Buena Vista Social Club / Bebo & Cigala / Silvia Pérez Cruz. “Veinte Años”

La Revolución cubana propició el “cierre o nacionalización de tiendas de juego, clubes nocturnos y otros establecimientos asociados al estilo de vida hedonístico de La Habana”. Uno de aquellos clubs sociales que funcionaron con anterioridad al castrismo, sin duda de los más populares, fue el Buena Vista Social Club. Unos cincuenta años después de su cierre, el músico cubano Juan de Marcos González y el guitarrista estadounidense Ry Cooder decidieron crear un grupo, del que también formarían parte conocidos músicos cubanos, como Compay Segundo, Omara Portuondo o Eliades Ochoa, entre otros, algunos de ellos habituales del Buena Vista Social Club cuando éste local estaba en su pleno apogeo. Bajo la producción de Ry Cooder, se grabó un álbum en La Habana, finalmente publicado en septiembre de 1997 por la discográfica World Circuit. El grupo se presento en directo en un concierto celebrado en Amsterdam y, posteriormente, en el Carnegie Hall de Nueva York, que propició la filmación de un documental sobre estos músicos, dirigido por el cineasta Wim Wenders. El éxito de esta película dio a conocer e impulsó la música tradicional cubana en todo el mundo y, por extensión, también lo hizo con la música latinoamericana. Este histórico e imprescindible álbum está compuesto de catorce canciones, que forman parte de la historia de Cuba (aquí lo podéis escuchar). La número cuatro es la titulada “Veinte Años”, una habanera compuesta por la cantante, compositora y guitarrista cubana María Teresa Vera, aunque probablemente la letra fuera escrita por Guillermina Aramburu, una amiga de la infancia, abandonada por su esposo tras veinte años de relación, que debió entregar esta canción a María Teresa para que la cantara con el compromiso de que jamás revelaría su origen.

María Teresa Vera es una de las figuras más recordadas de la canción cubana; nacida en 1895, se dio a conocer en 1911 como cantante; aconsejada por el también cantante Manuel Corona, aprendió a tocar la guitarra y, entre 1914 y 1924, grabó unas doscientas canciones junto a Rafael Zequeira; tras su paso por este dúo, fundó el Sexteto de Occidente; dejó temporalmente la música para dedicarse a la santería y falleció en 1965. Ésta es la versión original de “Veinte Años” a cargo de María Teresa Vera y Rafael Zequeira y, a continuación, os dejo otras, como las debidas a Barbarito Díez, Fernando Albuerne, Omara Portuondo, Compay Segundo y Omara Portuondo, Mayte Martín, Marlango, Manu Chao, María Cristina Plata o Luis Frank Arias y Guillermo Rubalcaba. Para la segunda destacada de hoy he elegido la de otro excelente álbum, el que grabaron Bebo Valdés y Diego el Cigala titulado “Lágrimas Negras” (2003), ya aludido en este blog a propósito del tema homónimo. El tercer vídeo está protagonizado por la cantante Silvia Pérez Cruz -de cuya excelencia os hablé en ésta y en ésta otra entrada- y por su padre Càstor Pérez; es un documento sensacional, en el que se ve a ambos artistas improvisando la canción en el Casino de Palafrugell ante la indiferencia y la perplejidad de los parroquianos; me parece una interpretación emocionante, un instante mágico rodeado de cotidianeidad. Aquí tenéis otro directo, con mejor sonido, a cargo de los mismos intérpretes y de Alfons Carreras.

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Beth Hart y Joe Bonamassa. «I’ll Take Care of You»

Joe Bonamassa es uno de los mejores guitarristas que tenemos en la actualidad, sobre todo en el ámbito del blues y el rock. Ya hablamos de él a comienzos de 2017, en una entrada de versiones dedicada al tema “The Thrill is Gone”, que popularizara B.B. King en 1969; entonces decíamos que empezó a tocar la guitarra a los cuatro años, que a los siete ya hacía blues y que a los doce fue telonero del mencionado B.B. King. Según él mismo ha manifestado, «mi padre fue, además de guitarrista, comerciante de guitarras, así que las guitarras estaban siempre alrededor de la casa como parte de mi vida. Estaban por ahí como sillas o mesas, así que cada día las sentía como algo cotidiano en mi vida». Desde el año 1994 en que grabara su primer álbum (“Bloodline”) con la formación del mismo nombre, puede decirse que no ha dejado de trabajar y sacar discos al mercado, la mayor parte en solitario y algunos en colaboración con otros artistas, como la cantante Beth Hart, un milagro de la naturaleza que he tenido la suerte de ver en directo y que, por supuesto, ya ha tenido presencia en este blog con dos canciones: “If I tell you I love you”, tema de la también cantante Melody Gardot, y el clásico “California Dreamin’” de los Mamas & The Papas. Entonces, decíamos de Beth Hart que podría ser algo así como una especie de híbrido entre Janis Joplin y Billie Holiday; también comentábamos que, además de cantante, es compositora y pianista, y que fue diagnosticada de trastorno bipolar desde niña, situación que empeoró con el alcohol y las drogas; sólo logró sobreponerse a su enfermedad cuando abandonó el consumo de estas sustancias.

Beth Hart y Joe Bonamassa han grabado tres álbumes de manera conjunta: “Don’t Explain” (2011), “Seesaw” (2013) y “Black Coffee” (2018). La mezcla de ambos es irresistible: la técnica y, en ocasiones, la frialdad de Bonamassa queda perfectamente compensada con la garra y el temperamento de Beth Hart; creo recordar que alguien me dijo una vez (tal vez lo leí) que son como la bella y la bestia: la guitarra de Bonamassa es la bella y, por supuesto, Beth es la bestia. El primero de esos tres discos que acabo de mencionar, “Don’t Explain”, es un álbum de versiones a cual mejor; en él hay temas de Tom Waits (“Chocolate Jesus”), Etta James (“I’d Rather Go Blind” y “Something’s Got a Hold on Me”), Delaney & Bonnie (“Well, well”), Melody Gardot (“Don’t Explain”) o Brook Benton, el autor de “I’ll Take Care of You”, la canción elegida para esta entrada. Podéis probar con el original de Bobby “Blue” Bland o con otras versiones, las hay buenas (Junior Wells, Roy Hamilton, Etta James, Van Morrison, Elvis Costello, Mick Hucknall, Mark Lanegan, etc.), tal vez alguna os guste más que la de Joe y Beth, desde luego no es mi caso.

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