Buck Owens / Fats Domino / Shocking Blue. “Sally Was a Good Old Girl”

Harland Howard (1927-2002) fue un compositor estadounidense que destacó, principalmente, en el ámbito de la música country, probablemente sea uno de los más destacados del género. Aficionado a la lectura desde niño y al programa de radio “Grand Ole Opry”, comenzó a escribir canciones a los doce años. Tras servir al Ejército de su país, como paracaidista, intentó abrirse camino como compositor profesional de melodías country. En 1958 llegó al número 2 de las listas de este estilo con su tema titulado “Pick Me Up On Your Way Down”, interpretado por Charlie Walker. Después , a lo largo de varias décadas, escribiría canciones como “Heartaches By The Number”, “I Fall to Pieces”, “She Called Me Baby”, “Everglades”, “Busted”, “Chokin’ Kind”, “She’s Gone Gone Gone”, “I Wish I Could Fall in Love Today” y un largo etcetera, cantadas por grandes figuras del folk y la música country, como Johnny Cash, The Kingston Trio, Buck Owens, Hank Cochran, Waylon Jennings, Conway Twitty, Patty Loveless, Lefty Frizzell, Willie Nelson, Dwight Yoakam, Jim Reeves, Barbara Mandrell o Brenda Lee, por citar solo algunos nombres, porque la lista es infinita.

“Sally Was a Good Old Girl” es otro de los temas compuestos por Harlan Howard, una animada composición sobre “una buena chica”, que fue grabada por primera vez por Hank Cochram (aquí la tenéis). según nos cuenta Eduardo de Frutos en su imprescindible web River of Country, un cantante y compositor nacido en 1935, amigo de Harland Howard. Fue el primer single que Hank Cochram grabó como cantante, lo hizo en 1962 y, posteriormente, en 1965, acabó incluyendo esta canción en su primer álbum (“Going on Training”). El siguiente en grabar “Sally Was a Good Old Girl” debió ser el crooner Bobby Darin; lo hizo en 1963, al igual que Buck Owens, el creador del sonido Bakersfieldaquí hablábamos de Owens y de este subgénero del Country-, que contó con este tema para su disco “On The Bandstand”. También de 1963 son las versiones de Rusty York y Roy Clark. Un año después se publicarían las de Waylon Jennings y Fats Domino, precisamente nuestra segunda opción destacada de hoy. Si la interpretación de Buck Owens ya se encuentra equidistante entre el country y el rock, la de Fats Domino es decididamente rocanrolera, dentro de los parámetros del R&B característicos de este artista. En la década de 1960 también se grabaron otras versiones de esta canción, como las de Lee Hazlewood o Trini Lopez. En 1970 se publicó la de los neerlandeses Shocking Blue -con la cantante Mariska Veres a la cabeza-, nuestra tercera opción de hoy; incluyeron esta canción en su tercer álbum de estudio, el titulado “Scorpio’s Dance” (1970). Y finalizo recordando dos versiones más, la de Conway Twitty, de 1975, y la de la cantante (creo que búlgara residente en noruega) Valentina Boyanova, del año 2007.

Harland Howard (1927-2002)

Camilo Sesto. “Melina”

Maria Amalia Merkoúri, más conocida como Melina Mercouri, fue una cantante, actriz, política y activista griega nacida en 1920. Entre sus películas, rodadas entre 1955 y 1978, destacan “Stella”, “Fedra”, “Topkapi” o “Nunca en domingo”. Su faceta como cantante se desarrolló, principalmente, durante el tiempo que estuvo viviendo en Francia, donde grabó varios álbumes. Hija, nieta y sobrina de políticos y mandatarios griegos, fue una de las más firmes opositoras a la dictadura militar griega instaurada en 1967, conocida como “Dictadura de los coroneles”. Organizó conciertos y marchas contra la Dictadura, y se reunió con intelectuales y políticos de renombre internacional, eso sí, siempre desde Francia, país donde residió durante los siete años que duró la Dictadura (1967-1974). En marzo de 1969 logró eludir una bomba dirigida a su persona, posteriormente explosionada sin víctimas; durante aquellos siete años, la Junta de los coroneles confiscó sus bienes, censuró sus discos y películas, y también retiró su ciudadanía, a lo que ella debió responder con una frase que ya forma parte de la leyenda que envuelve a Melina Mercouri: “Nací griega y moriré griega. Stylanos Pattakos nació fascista y morirá fascista”. Regresó a su país tan pronto se reinstauró la democracia; ya en Grecia, fue parlamentaria por el Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) y, en 1981, se convirtió en la primera mujer griega en ocupar el cargo de ministra de Cultura, puesto que desempeñó entre 1981 y 1989 y, posteriormente, entre 1993 y 1994. Fumadora empedernida, falleció en 1994, a los setenta y tres años, víctima de un cáncer de pulmón; parece que, cuando murió, su tumba se llenó de cientos de cajetillas de tabaco de la marca que fumaba, puestas allí por sus seguidores.

El líder del grupo Queen, Freddie Mercury (nacido Farrokh Bulsara), tomó su apellido artístico de esta celebridad; además, solía firmar con el nombre de “Melina” cuando se comunicaba con sus amigos. El otro gran homenaje del mundo de la canción a Melina Mercouri tiene a un español como protagonista: el cantante y compositor alcoyano Camilo Sesto (1946-2019). Poco antes de publicar “Jesucristo Superstar” (1975), sacó al mercado su quinto álbum de estudio, titulado “Amor libre” (1975). En él se incluyeron diez temas compuestos por él, entre los que podemos destacar títulos como “Jamás”, “Piel de ángel” o “Melina”, una de sus mejores canciones que, como podéis comprobar en la letra, está inspirada en Melina Mercouri; el arreglo musical tampoco ofrece ninguna duda de que “Melina” es un homenaje a esta combativa mujer de procedencia helénica. Aquí podéis ver a Camilo Sesto interpretando esta canción en directo y aquí otra actuación del año 2004, en el Festival de Viña de Mar (Chile). Lo cierto es que en América Latina tienen verdadera pasión por Camilo Sesto, en particular por esta canción; si queréis escuchar algunas versiones de este tema a ritmo de bachata, cumbia o merengue, lo podéis hacer con Fernando y Joan Soriano (no os perdáis el vídeo), Luis Arias, Perla Colombiana, Tabacco, Miguel Orias, Leo Mattioli o Sonora Olimpia (éstos son de Canarias, pero con ritmos similares a los latinoamericanos). En España, también es relativamente conocida la versión de los gaditanos Los Caños. Y, no os lo vais a creer, pero otro país que adora esta canción es Finlandia; aquí tenéis cuatro versiones setenteras cantadas en finlandés: Tapani Kansa, Veijo Ullakko, Juhani Markola y Markku Hannula.

Melina Mercouri (1920-1994)

Camilo Sesto (1946-2019)

Canarios. «Paraíso remoto»

De Los Canarios, el grupo de Teddy Bautista, una de las formaciones más importantes de nuestra música popular durante las décadas de 1960 y 1970, ya nos ocupamos en una entrada anterior, dedicada al tema “Get On Your Knees” (1968). Tras este gran éxito, con todo a su favor y varios proyectos en el horizonte, Teddy Bautista anunció su inmediata incorporación al servicio militar, nada menos que al Sahara español; y no fue el único de los componentes de este grupo que tuvo que hacer frente a sus obligaciones militares, también se marcharon el guitarrista Germán Pérez y el bajista Álvaro Yébenes. Fueron sustituidos por Pedro Ruy-Blas, Alberto Gómez y Lennox Holness, respectivamente, pero ya nada sería igual, ni siquiera cuando Teddy regresó de “la mili” y trató de recomponer la banda con nuevos miembros. A finales de 1972, Teddy Bautista disolvió el grupo para iniciar su propio proyecto musical, mientras que algunos de los integrantes de Los Canarios decidieron crear una nueva banda: Alcatraz.

En 1974, Teddy volvió a la carga con Canarios, aunque con una formación nueva y unos objetivos musicales alejados del soul que les hizo famosos. Con Christian Mellies al bajo, Antonio García de Diego a la guitarra eléctrica, Alain Richard a las percusiones, Mathias Sanvellian al piano y Alfredo Carrión a cargo de la orquestación y los arreglos corales, Teddy Bautista (voz, mellotrón, sintetizadores, etc.) acomete una arriesgada y ambiciosa obra de rock progresivo, titulada “Ciclos” (1974), basada en “Las Cuatro Estaciones” de Antonio Vivaldi. Además de los músicos que acabamos de mencionar, en este álbum también intervinieron otros, como Rukmini Sukmawati (soprano), Leandro Blanco (voz) o Claude Guillot (vibráfono); la sugerente portada fue obra de Patrick Beau. Tal y como describen Alberto Díaz y Xavi Martínez en su libro Discos conceptuales. 150 títulos imprescindibles (Barcelona: Lenoir, 2011), en este trabajo

“se mezclan sin ningún amilanamiento rock, jazz, blues, pop, canto gregoriano, boleros y vanguardismo ¿Y por qué la susodicha obra estacional? Porque le encajaba al líder del combo como anillo al dedo a la hora de plasmar el concepto que iba a regir tan elevada creación: cuatro movimientos son los de la sinfonía de Vivaldi y cuatro tonadas (subdivididas en diversas partes) son las que hay en este Ciclos, una por cara del álbum doble. Al igual que el maestro italiano, la obra de los Canarios intenta plasmar el paso de las estaciones, pero no las de la naturaleza, sino las del hombre y la humanidad al mismo tiempo. Como se ha dicho, la obra consta de cuatro estaciones (o “transmigraciones”, como pone en los créditos) (…) el ciclo del nacimiento/infancia, adolescencia, madurez, vejez/muerte que marca la vida de todo hombre, pero también entendido como un ciclo histórico que nos acabará llevando al Armagedón”

Díaz, Alberto & Martínez, Xavi. Discos conceptuales. 150 títulos imprescindibles. Barcelona: Lenoir, 2011; la cita en págs. 65-66.

El disco fue un absoluto fracaso de crítica y público; de hecho, Los Canarios se disolvieron definitivamente al poco de publicar el álbum. Lo cierto es que no es una obra de fácil escucha, para algunos sencillamente es “un rollo”, para otros “un gran monumento a la nada”, para mí una obra incomprendida e injustamente maltratada que, sin embargo, es una de las cumbres del rock sinfónico español. “Ciclos” comienza con la suite “Paraíso remoto”,

“(…) donde se narra la creación del universo en ‘Génesis’ por parte de Dios (llamado aquí ‘Narrador Supremo’) y el nacimiento del género humano (o individuo) y al recién llegado en un ser llamado Embryo, a lo largo de esta primera suite el bebé abre sus ojos al virgen y nuevo mundo (‘Himno a la Armonía Magistral del Universo’) y se da cuenta de que es superior al resto de las demás especies, las cuales le rinden pleitesía (‘Primeros pasos en un Mundo Nuevo’)”.

Díaz, Alberto & Martínez, Xavi. Discos conceptuales. 150 títulos imprescindibles. Barcelona: Lenoir, 2011; la cita en pág. 65.

Elvis Presley / Connie Francis / Norah Jones. “Are You Lonesome Tonight?”

En enero de 1957, cuando el éxito profesional le acompañaba, Elvis Presley fue avisado de que sería reclutado para realizar el servicio militar. Tras conseguir un aplazamiento, el 24 de marzo de 1958, ingresó en Fort Chafee (estado de Arkansas) para iniciar la ineludible instrucción militar; después sería trasladado a Fort Hood (estado de Texas), donde completó el entrenamiento básico antes de ser destinado a Friedberg (Alemania). Durante los dos años que duró el servicio militar, Elvis comenzó a practicar kárate, se inició en su adicción anfetamínica y conoció a Priscilla Beaulieu, cuando ella tan sólo tenía catorce años; tras más de siete años de noviazgo, acabaría siendo su esposa. Regresó a los Estados Unidos el 2 de marzo de 1960; dieciocho días después, entraba de nuevo a un estudio de grabación para hacer frente al álbum titulado “Elvis is Back!” (1960), en el que participaron sus viejos compañeros Scotty Moore (guitarra), Hank Garland (guitarra), Floyd Cramer (piano), Bob Moore (contrabajo), D.J. Fontana (batería), Buddy Harman (percusiones) y el grupo The Jordanaires en los coros. Después de registrar ocho canciones para el Lp “Elvis is Back!”, el coronel Tom Parker (mánager de Elvis) le pidió que grabara “Are You Lonesome Tonight?”,  la canción preferida de Marie Mott -la mujer de Tom Parker-, que ella conocía a través de los espectáculos de Gene Austin.

Este triste tema sobre un amor no correspondido fue compuesto, en 1926, por los autores de Tin Pan Alley, Roy Turk y Lou Handman. La primera grabación fue la de Charles Hart, en 1927; también de ese año son las de Vaughn de Leath  y Henry Burr; después vendrían las de Stanley Kirby y Frank Munn, de 1928, y la de The Carter Family (1936), con una melodía (country) diferente y una asignación de autoría exclusiva para A.P. Carter. Las versiones que sirvieron de partida para la clásica interpretación de Elvis fueron las realizadas durante los años cincuenta: Jaye P. Morgan y, sobre todo, las de Blue Barron y Al Jolson, que incluyen -al igual que la de Elvis- el recitado basado en textos de William Shakespeare y en la ópera “Pagliacci” (1892), de Ruggero Leoncavallo. Después de la de Elvis, se han grabado cientos de versiones, bastantes instrumentales, algunas en otros idiomas y no pocas por cantantes poco conocidos. De entre las más famosas, podemos destacar las interpretadas por Pat Boone, Frank Sinatra, Ray Coniff, Dottie West, Merle Haggard, Bryan Ferry, The Mavericks, Morgan James, Hank Marvin, Phil Haley, José Feliciano, Amanda Lear, Mina, Serrat y, por supuesto, las dos elegidas para acompañar hoy a Elvis. La de Connie Francis fue recogida en un álbum titulado “Where The Hits Are” (1989), en el que se incluyeron sus dieciocho éxitos más destacados y seis clásicos que siempre quiso grabar, como “Torn Between Two Lovers” o “Are You Lonesome Tonight?”; según cuentan en la web Songfacts, Connie se había fijado en la versión que Al Jolson había hecho de esta canción, y estaba decidida a grabarla; con todo preparado, escuchó la canción en la radio, en la voz de Elvis Presley, prácticamente cuando se dirigía al estudio para iniciar su propia grabación. La versión de Norah Jones, creo que del año 2002, fue concebida como un homenaje de la NBC a Elvis Presley.

Led Zeppelin. “Black Dog”

Stairway to Heaven” es el tema más conocido del disco sin nombre de Led Zeppelin, habitualmente denominado “Led Zeppelin IV” (1971), una joya del rock, un disco imprescindible para cualquier aficionado a la música. Quizás el otro tema más recordado de este álbum sea “Black Dog”, el primer sencillo comercializado por esta banda británica, protagonista de otras entradas anteriores de este blog, como las dedicadas a las canciones “Babe I’m Gonna Leave You”, “Since I’ve Been Loving”, “Kashmir”, “Whole Lotta Love” o, la anteriormente mencionada, “Stairway to Heaven”. A pesar de que se han querido buscar significados ocultos en la letra de la canción -escrita por Robert Plant-, lo cierto es que nos habla de una chica llena de pasión y sexualidad, pero también peligrosa para la cartera de los hombres que se acercan a ella. El título no tiene nada que ver con lo narrado en la canción, decidieron llamar así el tema para recordar a un labrador negro que deambulaba por los estudios de Headley Grange (Inglaterra), el lugar donde se grabó este Lp.

Pese a que “Black Dog” no está incluida en los listados habituales de “parecidos razonables” que, de manera inmisericorde, han perseguido a esta formación, podríamos decir que está inspirada en el tema de Fleetwood Mac titulado “Oh Well” y, quizás también, en “Long Gone Geek”, de la banda Procol Harum. En cualquier caso, como suele suceder con los temas de Led Zeppelin sospechosamente parecidos a otros más antiguos, el resultado final supera cualquier referencia original; además, en este caso en particular, el tema está diseñado y ejecutado con una complejidad musical al alcance de muy pocos; así lo describe el guitarrista Salvador Domínguez, músico experimentado y una de las personas que más sabe de rock español:

Black Dog es un tema que entronca con las canciones más duras de discos anteriores. Sin embargo, al terminar la escucha quedé muy intrigado, ya que la métrica era casi imposible de seguir ¿Qué estaba pasando? La respuesta me tomó varias escuchas y consultar a un maestro de solfeo. Y era sencilla: amalgamaban compases (4×4, 5×4, 2×4), jugando además con las síncopas y las acentuaciones, variándolas de lugar. Su maestría musical les permitía transitar en esa compleja dirección. En realidad, la idea había surgido casi por casualidad, mientras Bonham, improvisando a su bola, intentaba encajar ocho corcheas en un compás de 5×4, algo más propio de Mahavishnu Orchestra que de una furibunda banda de heavy rock. A Page y Jones la cosa les hizo gracia y aceptaron el reto. Eso sí, lo harían a su manera: modo Led Zeppelin a toda pastilla”

Salvador Dominguez. Testimonio recogido por Carlos Marcos en el artículo titulado «‘Led Zeppelin IV’: la historia de las ocho canciones que reinventaron el rock» (El País, 07/11/2021).

La canción está firmada por los habituales, Jimmy Page y Robert Plant, y también por el bajista John Paul Jones, autor del inolvidable riff de guitarra tan característico de esta canción; parece que se inspiró en el sonido de “Electric Mud” (1968), el quinto álbum de estudio de Muddy Waters. “Black Dog” siempre ha sido uno de los temas habituales en los directos de Led Zeppelin; aquí tenéis la clásica versión en vivo recogida en el álbum “The Song Remains the Same” (1976); también os dejo otras -donde se les puede ver en acción-, grabadas en 1973, 1979 y 2007. Hoy sólo os voy a proponer una versión, excelente y relativamente reciente, la de la cantante estadounidense Beth Hart, que ha formado parte de su álbum “A Tribute to Led Zeppelin” (2022).