Me llamo Raúl Rodríguez, me dedico a la docencia universitaria y a la investigación en el ámbito de la Historia de la Ciencia, actividades que forman parte de mi vida desde que acabé la carrera, allá por 1986. Sin embargo, la música está conmigo desde mucho antes, desde mi infancia y primera adolescencia, y ha sido siempre una leal compañera. Decidí abrir un blog de canciones con el propósito de encauzar mis inquietudes musicales a través de un canal que pudiera ser sintonizado por otras personas con intereses similares y que, además, sirviera como foro de opinión para todos aquellos que quisieran compartir su pasión por la música. Decidí llamar a este espacio "La Guitarra de las Musas", en honor de las diosas griegas de las Ciencias y las Artes, especialmente de la Poesía y la Música. Quiero pensar que si hubieran tenido guitarras –y baterías, bajos, teclados y demás instrumentos de nuestro tiempo- hubieran sonado como la música propuesta en este blog. En este espacio, el rock en casi todas sus vertientes será el protagonista pero, también, otros estilos como el blues, el jazz, el pop, el soul y las melodías más pegadas a nuestra cultura: cantautores, canción melódica, boleros, corridos mexicanos, tangos, rumbas e, incluso, copla. Por favor, que nadie se enfade conmigo si no encuentra aquí la música que le gusta; la selección de los temas y los comentarios realizados responden, únicamente, a mis intereses particulares que, como bien puede verse, están un poco anticuados. Todos aquellos que busquen música actual no la encontrarán en este sitio.
El pop es un género que, al menos en mi opinión, ha tenido casi siempre más aceptación en España que el rock. Disfrutó de dos momentos especialmente buenos; el primero fue en los años sesenta, donde abundaron las versiones de los clásicos británicos y estadounidenses; el segundo fue en los ochenta y noventa cuando, además de temas originales, nuestros músicos también nos ofrecieron versiones acreditadas como tal y versiones encubiertas, es decir, canciones originales que se parecen sospechosamente a otras anteriores compuestas por autores diferentes. A alguno de vosotros quizás os parezcan demasiadas vueltas para hablar de plagios, yo prefiero el término menos arriesgado de “parecidos razonables”, al menos que exista sentencia judicial al respecto. A lo largo de estos años de travesía bloguera hemos tenido la oportunidad de hablar de alguno de estos temas; quizás el más evidente, por la repercusión que tuvo la canción para toda una generación de españoles, fue “Chica de Ayer” (Nacha Pop), pero también hemos hablado de otros como “Tócala Uli” (Gabinete Caligari) o “Molly” (Desperados); el compañero Ángel nos habló en su día del parecido entre “Agárrate a mí María” (Los Secretos) y “Carmelita” (Warren Zevon). Por supuesto, no son los únicos casos; véase, por ejemplo, la conocidísima melodía “Marta tiene un marcapasos” (Hombres G), muy parecida al tema “At the Zoo” (Simon & Garfunkel); el tema “Qué te pasa” (Manolo Tena), que recuerda a “All That Heaven Will Allow” (Bruce Springteen); algunos compases de “Dejad que las niñas se acerquen a mí” (Hombres G) y “Don’t Worry Baby” (The Beach Boys); o “Cuando Brille el Sol” de los granadinos La Guardia (acreditado a Joaquín Almendros y Manuel España), que se parece bastante al tema “Glass Hearts”, de la banda de country-rock The Desert Rose Band, por cierto, un género que practicó el grupo de Manuel España cuando estaban en su mejor momento de popularidad.
The Desert Rose Band fue un grupo creado por Chris Hillman -junto con Herb Pederson y John Jorgenson- tras su paso por formaciones como The Byrds, The Flying Burrito Brothers, Manassas o Souther-Hillman-Furay Band. Inició su andadura en 1985 y se disolvió en 1994, aunque en 2008 Hillman volvió a reunir al grupo para ofrecer un concierto en Nashville (EE.UU.) “Glass Hearts” fue incluida en el primer álbum (1987) de estudio de esta formación (grabaron media docena), titulado igual que la banda; en él también destacan otros temas, como “Ashes of Love”, “Once More”, “Love Reunited” o “Time Between. Aquí os dejo, para que los podáis ver en acción, una actuación en directo de 1987, en la que interpretan esta canción.
“Once” es el título de una pequeña y delicada película irlandesa que fue estrenada en el año 2007, dirigida por John Carney e interpretada por los músicos Glen Hansard y Markéta Irglová en sus principales papeles. El primero es un cantante, compositor y guitarrista irlandés formado como músico en las calles de Dublín, donde empezó a tocar a los trece años; ya le pudimos ver en “The Commitments”, otro interesante largometraje especialmente recomendable para todos los amantes de la música; también es miembro de la banda The Frames, ha sido presentador de televisión y tiene varios discos en solitario. Junto con la checa Markéta Irglová, formó el dúo The Swell Season; grabaron el primer álbum en el año 2006 y otro más en 2009, en medio de ambos publicaron la banda sonora original de “Once” (2007), con canciones compuestas en su mayoría por Glen Hansard. Esta excelente soundtrack de folk indie irlandés es uno de los principales alicientes de este sensible y emocionante drama romántico, merecedor de bastantes premios cinematográficos y musicales, entre ellos el Oscar de Hollywood a la mejor canción original con “Falling Slowly”, escrita conjuntamente por Glen y Markéta. La otra canción más conocida de este disco es “If You Want Me”, obra de Markéta Irglová.
Esta compositora, cantante y multinstrumentista checa, residente en Dublín, empezó a tocar el piano a la temprana edad de siete años y la guitarra a los nueve; conoció a Glen Hansard durante una visita de éste a Praga y pronto empezarían a tocar juntos, aunque en la actualidad ya no son pareja musical. En el vídeo con el que comenzamos esta entrada podéis escuchar la versión de estudio de “If You Want Me”, pero también os ofrezco alguna posibilidad de ver en directo a Markéta y Glen interpretando esta melodía: en este vídeo les podemos ver juntos (a partir del minuto 2:08); en éste otro, más orquestado, vemos a Glen al piano, mientras Markéta canta acompañada de su guitarra; y en éste tenemos a la autora de la canción, esta vez al piano. La banda sonora original de “Once” está disponible en Spotify. Para finalizar, os dejo un par de versiones, la primera a cargo de la estadounidense Laura Ellis y la segunda debida al dúo masculino integrado por David Hunter y Robbie White.
The Easybeats fue uno de los grupos que poblaron la escena musical europea dentro de movimiento conocido como “british invasion”. Pero no eran británicos, sino australianos de Sidney, ciudad en la que residían al igual que otras muchas familias, que habían emigrado desde Europa en busca de nuevas oportunidades; dos de sus integrantes, el batería Gordon “Snowy” Fleet y el cantante Stevie Wright, eran ingleses; otros dos eran holandeses: Dick Diamonde (bajo) y Harry Vanda (guitarra); mientras que el quinto miembro, el guitarrista y teclista George Young, había nacido en Escocia. El grupo se formó en 1964, cuando aún eran estudiantes, y se disolvió en 1969; durante ese período grabaron seis álbumes y un buen puñado de singles, en los que recogieron sus principales éxitos: “She’s So Fine”, “Wedding Ring”, “For My Woman”, “Sorry”, “Heaven and Hell”, “Bring a Little Lovin’” -popularizado por el grupo español Los Bravos, aquí nos hemos ocupado de ello- o “Friday on My Mind”, su canción más representativa y la que hemos elegido para protagonizar esta entrada.
Compuesta por dos de sus integrantes (Harry Vanda y George Young), y grabada en los IBC Studios de Londres por el sello United Artist Records, fue publicada en 1966 como sencillo y, en 1967, incluida en el cuarto álbum de estudio de esta formación, el titulado “Good Friday”. Obtuvo un gran éxito en todo el Mundo y, en 2001, fue reconocida como “Mejor Canción de Australia de todos los tiempos” por la Australian Performing Righ Association, votación en la que participaron cien personalidades musicales del país oceánico. “Friday on My Mind” nos habla (aquí tenéis la letra, en inglés y español) de lo dura que puede llegar a ser la semana laboral, sobre todo si tienes en el horizonte un buen fin de semana de diversión junto a tu chica. Se han grabado unas cuantas versiones de este tema, entre ellas podemos citar las debidas a The Dukes, Tages, The Shadows, London, John Kincade, Michael Bruce, Earth Quake, Peter Frampton, Burning Heads o las dos elegidas para acompañar al original: la de David Bowie y la de Gary Moore; la primera formó parte del álbum “Pin Ups” (1973), mientras que la de Gary Moore fue incluida en su disco “Wild Frontier” (1987).
Creo que lo que hacíamos con Máquina! era lo que se debería hacer siempre en cualquier iniciativa artística musical: Destruir, inventar, disfrutar, e ignorar que la música puede ser un negocio. Teníamos veinte años y era fácil actuar así. Lo que tiene mérito es conservar estos parámetros a los cincuenta, y lo que jode es ver a gente de veinte años que hace música intentando meterse en el mercado como sea, haciendo lo que las discográficas creen que es lo que se va a vender. Si a los veinte no eres un transgresor, estás perdiendo unas vivencias imprescindibles”
Jordi Batiste, bajista de Màquina! Consultado en: Domínguez, Salvador. Bienvenido Mr. Rock. Los primeros grupos hispanos 1957-1975. Madrid: SGAE, 2002; pág. 545
El año pasado se cumplieron los cincuenta años de “Why?”, uno de los discos más importantes del rock español, de los primeros trabajos de rock progresivo publicados en nuestro país. De los orígenes de Màquina!, el grupo barcelonés que fue capaz de concebir este maravilloso disco, en una época en la que en nuestro país triunfaba el pop y los cantantes melódicos, se ha ocupado Àlex Gómez-Font en su interesante libro: Barcelona, del rock progresivo a la música layetana y Zeleste (Lleida: Milenio, 2011). En este texto, su autor nos habla de las diferentes formaciones que hubo en Màquina!, y de los cambios en su estilo hasta el otoño de 1970, cuando grabaron el que, a la postre, sería su único álbum de estudio. Comenzaron en 1968, como banda de acompañamiento de grupos y cantantes de folk, entre ellos Jaume Sisa, con el nombre de La Companyia S.L. Desde el principio cantaron en inglés, para diferenciarse de los artistas de la Nova Canço, aunque el propio Jordi Batiste -uno de los fundadores del grupo- ha admitido que realmente no sabían inglés y que todo era “bastante por la patilla”, pero “no concebíamos que la música que queríamos hacer fuera en catalán. En aquella época era difícil imaginarse un blues en catalán o castellano”. Estas palabras de Jordi Batiste, del que ya nos hemos ocupado en una entrada anterior, están recogidas en el artículo de Mario Escribano titulado “Un reloj sobre un cruasán: así nació el rock progresivo en España” (El Confidencial, 21/12/2020). En este texto, también se explica cómo se originó aquel embrión de Màquina!:
“Queríamos hacer un grupo para hacer la música que nos gustaba, que luego se llamó progresiva, pero nosotros ni lo sabíamos ni nos interesaba ninguna etiqueta. Era música libre que nos permitiera improvisar y expresarnos de una manera libre, sin canciones que tuvieran la típica estructura (…) Su música consistía en una base de bajo, órgano y batería que iban desarrollando; un poco como pasa en el jazz pero con una estructura de blues”
Aunque el otro fundador del Màquina!, el teclista Enric Herrera, tenía unos gustos más psicodélicos y progresivos que Jordi Batiste, ambos coincidían en que su interés “iba más allá de la música comercial que se estaba haciendo en aquel momento en España, como Los Diablos o Fórmula V; era un concepto de cultura más abierto”. Incluso llegaron a rechazar una oferta del productor Alain Milhaud, a sabiendas de que con él probablemente hubieran conseguido el éxito, como en su momento lograron Los Bravos.
“Why?” es conocido, entre los aficionados al rock progresivo, como “el disco del cruasán” debido a su daliniana portada; su autor, Jordi Batiste, “solo buscaba hacer algo provocador y surrealista. No tiene ninguna historia. El otro día estuve viendo la sesión de fotos e hice de todo con el cruasán: lo clavé con un clavo en la pared, después le metí un interruptor… Y al final fue el reloj, pero todo con el mismo cruasán (…) No había mensajes ocultos: he llegado a leer que era porque a Franco le quedaba poco tiempo, pero no fui tan visionario”. La idea inicial para “Why?” era la de una sinfonía compuesta por Enric Herrera; sin embargo, una serie de circunstancias y de cambios de última hora, sobre todo la entrada del guitarrista José María Paris en sustitución de Jordi Batiste, que se había incorporado al servicio militar, trastocaron los planes. El tema homónimo, con el que encabezamos esta entrada, iba a tener unos tres minutos de duración, pero finalmente se alargó hasta veinticinco; así nos lo cuenta Enric Herrera:
“Estábamos grabando Why?, había una estrofa cantada y un trozo de improvisación con una especie de duelo de guitarras. Empezamos a improvisar, a improvisar… Y nos enrollamos de tal manera y con tanta furia que no podíamos parar. Miraba al técnico a través del cristal y me hacía gestos de ‘¿qué está pasando?’ y yo le decía que seguíamos. Así salieron los 25 minutos de canción, por la cara. Me quedé sin sinfonía, vaya (…) la canción se grabó a la primera toma, aquí no había tiempo de repetir como ahora: ibas a saco”
No les quedó más remedio que partir el tema en dos y dividirlo entre las dos caras del Lp; apenas les quedó espacio para añadir otros dos excelentes cortes: “I Believe” y “Let Me Born”, aunque en reediciones posteriores se han añadido otras canciones. Volviendo al tema que nos ocupa, «Why?» dispone de una línea melódica (la inicialmente concebida para este disco) recogida al principio y al final de la composición; lo que sucede en medio es un milagro: rock progresivo, psicodelia, experimentalidad y jazz, algo así como el “In A-Gadda-da-Vida” patrio.
Great American Songbook es el nombre con el que se conoce al cancionero popular estadounidense, un conjunto de melodías que a menudo fueron compuestas, entre 1920 y 1960, para musicales de Broadway o películas de Hollywood por músicos y letristas como Jerome Kern, Cole Porter, George Gershwin, Richard Rodgers o Irving Berlin. El tema que hoy nos ocupa, que ya apareció por aquí hace unos años, formando parte de las cinco canciones de Eduardo (River of Country), fue compuesto por Cole Porter (1891-1964) para la revista musical “Seven Lively Arts”, de Billy Rose. Ted Gioia, en su texto El Canon del jazz. 250 temas imprescindibles (Madrid: Turner, 2013), nos cuenta que el estreno de esta obra, en diciembre de 1944, fue todo un acontecimiento en el que se dejaron ver artistas como Judy Garland o Joe DiMaggio, y se consumieron trescientas cajas de champán entre los asistentes. A pesar de todo, “Seven Lively Arts” ni cosechó buenas críticas ni fue un éxito en taquilla. De este relativo fracaso se salvó una canción “Ev’ry Time We Say Goodbay”, a la que Cole Porter consiguió insuflar emoción acompasando de manera magistral la música con los vaivenes de la letra, que nos habla del sufrimiento de dos enamorados cuando se separan; os dejo la docta explicación de Ted Gioia:
“La melodía arranca con cautela, casi tímidamente, con una secuencia de notas delicadas que se repiten, antes de expandirse de forma espectacular en los últimos ocho compases: un contraste impactante que da forma y sustancia a las interpretaciones de esta pieza. Esa comparación deliciosa entre la despedida de la persona amada y el cambio ‘de mayor a menor’, con la música remedando literalmente la letra, está maravillosamente lograda (no es más que un instante fugaz, de acuerdo; pero uno de los más sublimes del cancionero popular estadounidense)”.