Barclay James Harvest. “Titles”

Los británicos Barclay James Harvest ya han sido protagonistas en tres entradas anteriores de este blog, concretamente las dedicadas a los temas “Mockingbird”, “Dark Now My Sky” y “Suicide?” En ellas dábamos cuenta de sus inicios en 1967 y de sus cuatro primeros álbumes con el sello Harvest (“Barclay James Harvest”, 1970; “Once Again”, 1971; “Barclay James Harvest And Other Short Stories”, 1971; y “Baby James Harvest”, 1972), trabajos cuya principal seña de identidad era la utilización de una orquesta sinfónica acompañando a la habitual estructura instrumental de un grupo de rock. También aludíamos al cambio que se produjo en el sonido de esta banda tras la salida de Harvest y su entrada en Polydor, donde grabaron dos de sus mejores discos: “Octoberon” (1976) y “Time Honoured Ghosts (1975), el álbum en el que se incluyó “Titles”, nuestra melodía de hoy (aquí tenéis una versión en directo, de 1975 ó 1976).

Este disco está dividido en nueve cortes, ninguno por encima de los cinco minutos y medio de duración; sin duda, algo no excesivamente habitual en los trabajos de rock progresivo. De hecho, yo diría que es un disco de rock sinfónico apto para todos los públicos, una buena manera de empezar para quienes desconfían de este género o para los que piensan que es un estilo excesivamente complicado y, a menudo, ampuloso. Las canciones que forman parte de “Time Honoured Ghosts”, además de tener una duración estándar, son muy melódicas (demasiado, en opinión de algunos aficionados al rock progresivo), cuentan con buenas armonías vocales, un tono entre triste y melancólico y, por supuesto, la acostumbrada calidad artística e instrumental de este grupo. Hoy me ha costado mucho decidirme por un tema; podrían haber sido los titulados “Sweet Jesus”, “In My Life”, “Jonathan”, “Hymn For The Children” o “Moongirl” pero, finalmente, me he inclinado por “Titles”, un precioso y meritorio homenaje a The Beatles, en el que, de una manera u otra, se alude a más de veinte canciones de los de Liverpool; y todo ello en menos de cuatro minutos.

Con la ayuda del Beatles Fan Club de Los Países Bajos, y a poco que se preste un poco de atención, se pueden escuchar acordes o fragmentos de temas como “The Long And Winding Road”, “A Day in The Life”, “Let It Be”, “All You Need Is Love” o “Across The Universe”. Pero las alusiones textuales son aún más numerosas; así, se explicitan títulos como “Heres Comes The Sun”, “Lady Madonna”, “Something”, “Yesterday”, “One After 909”, “I’ve Got a Feeling”, “For You Blue” o “I Feel Fine”. El autor de este post perteneciente a Beatlesfanclub.nl va más allá, y aún cree ver más títulos, esta vez a partir de palabras o pequeños fragmentos incluidos en la letra de “Titles” que, tal vez, puedan pertenecer a otras canciones de los Beatles, como “Twist and Shout”, “Girl” o “No Reply”, entre otras. Tal y como queda indicado en la web oficial de Barclay James Harvest, el título de nuestra canción de hoy fue sugerido por la esposa de Harvey Lisburg, el mánager de la banda en aquel momento; la autoría que se señala para “Titles” es la siguiente: “traditional, arranged by John Lees”; la portada del álbum fue diseñada por Bill Dare, a partir de una pintura original de Maxfield Parrish. La formación de “Time Honoured Ghosts” fue la siguiente: John Lees (guitarras, voz), Les Holroyd (bajo, guitarras, voz), Stuart “Woolly” Wolstenholme (teclados, voz) y Mel Pritchard (batería, percusiones).

The Jimi Hendrix Experience. “Voodoo Child (Slight Return)”

The Jimi Hendrix Experience fue la banda del guitarrista Jimi Hendrix, uno de los músicos más innovadores y salvajes que ha dado el rock, y de los que más han influido en generaciones posteriores; recordemos, sin ir más lejos, el juicio emitido por el virtuoso guitarrista Joe Satriani a propósito del tema que hoy nos ocupa, “Voodoo Child (Slight Return)”: “Es la mayor pieza de guitarra eléctrica hecha jamás registrada. De hecho, la canción entera puede ser considerada como el santo grial de la guitarra de expresión y técnica. Se trata de un faro de la humanidad».

Este power trio, formado por el bajista Noel Redding, el batería Mitch Mitchell y el propio Hendrix a la guitarra, se creó en 1966, gracias a la iniciativa del productor Chas Chandler, convencido de que había que formar una banda solvente alrededor de un músico tan genial como Hendrix, capaz de aventurarse con la guitarra en territorios apenas explorados hasta entonces, y de aportar la suficiente dosis de teatralidad como para que se interesaran por él; véase, por ejemplo, la capacidad que tenía para tocar la guitarra con los dientes o en la espalda, o de hacer una hoguera con ella en mitad del escenario. El grupo estuvo en activo poco más de cuatro años, entre 1966 y 1970, cuando falleció Hendrix, concretamente dos meses antes de cumplir los veintiocho años, el 18 de septiembre. Sólo grabaron tres álbumes (“Are You Experienced?”, 1967; “Axis: Bold As Love”, 1967; y “Electric Ladyland”, 1968), tres discos fundamentales en la historia del rock. Bajo este formato de power trio tocaron como teloneros del francés Johnny Hallyday, participaron en eventos como el Monterey Pop Festival, el Denver Pop Festival o el Festival de Woodstock, aunque para entonces (agosto de 1969) la banda se llamaba Band of Gypsys (Billy Cox había reemplazado a Noel Redding).

El primer gran éxito de The Jimi Hendrix Experience fue “Hey Joe”, después vendrían otros temas míticos, como “Purple Haze”, “All Along The Watchtower”, “Foxey Lady”, “Little Wing” o “Voodoo Child (Slight Return)”. Este último es uno de los títulos más recordados, interpretados en directo y representativos de Jimi Hendrix, además compuesto por él. En esta composición destaca el clásico sonido Hendrix, un blues-rock ácido, hardrockero, de algún modo pionero de lo que, años después, vendría en denominarse heavy metal; el virtuosismo que demuestra con la guitarra; y el uso magistral que hace del pedal wah-wah, recurso técnico que siempre utilizó con maestría y acierto. “Voodoo Child (Slight Return)” surgió a partir de otro tema, “Voodoo Chile”, grabado en mayo de 1968, después de una sesión de improvisación en la que intervinieron Jack Casady al bajo y Steve Winwood al órgano; esta composición finalmente se incluyó en el disco “Electric Ladyland”, con una duración de quince minutos y un planteamiento musical entre el rock psicodélico y el rock progresivo. Volviendo a “Voodoo Child (Slight Return)”, hay bastantes versiones de esta canción, pero sólo os voy a proponer una, que me parece sensacional, la de Stevie Ray Vaughan. También os dejo enlaces a tres interpretaciones en directo de Jimi Hendrix, todas de 1969: la del Festival de Woodstock, la del Royal Albert Hall y otra de un concierto celebrado en Estocolmo.

The Ventures / The Dark / Loquillo y Los Trogloditas. “Hawaii Five-O”

Aunque parezcan un invento de Netflix, HBO y demás plataformas de pago, las series de televisión siempre han existido. Recuerdo las que emitió Televisión Española a finales de los sesenta -he de reconocer que algunas con bastante dificultad porque era pequeño-: “El Virginiano”, “Bonanza”, “El Gran Chaparral”, “El Santo”, “El fantasma y la señora Muir” (ésta me daba un poco de miedo), “Misión imposible”, “Star Trek” o “Los Vengadores”. De las emitidas durante la década de 1970 me acuerdo mejor: “Kung fu”, “Lou Grant”, “Poldark”, “Un hombre en casa”, “Yo, Claudio”, “La casa de la pradera”, “Colombo”, “MASH”, “Los Ángeles de Charlie”, “Dallas”, “Heidi”, “Mazinger Z” y, por supuesto, “Hawai 5-0”, un policiaco que se desarrollaba en Hawái (EE.UU.), emitido entre 1968 y 1980, en total doce temporadas y 279 episodios. 

La “intro” de esta serie es de las más recordadas de la historia de la televisión (aquí la tenéis); a ello contribuyó el tema instrumental utilizado para esta cabecera escrito por Morton Stevens, un compositor estadounidense que estaba especializado en bandas sonoras cinematográficas. Si no estoy equivocado, la primera vez que se emitió esta serie fue el 20 de septiembre de 1968, con una versión a cargo de Mort Stevens & His Orchestra, aunque el tema ya había sido grabado unos meses antes por The Ventures, grupo de surf rock instrumental del que ya os he hablado en una entrada anterior. Probablemente sea la versión más conocida de “Hawai Five-0” aunque, durante los años sesenta y setenta, también circularon otras, como las de The Youngsters, Roberto Delgado & His Orchestra, The Quest, Peter Moore & His Orchestra, Andy Ross Orchestra o Henry Mancini. Más cercanas en el tiempo son las de Brian Setzer Orchestra, The Royal Philharmonic Concert o Brian Tyler y Keith Power -creo que ésta última fue empleada para el “remake” que se hizo de esta serie en el año 2010-.

Esta canción también fue utilizada por la banda australiana de punk rock Radio Birdman; en concreto, para el tema “Aloha Steve And Danno”, en el que se pueden escuchar fragmentos de esta melodía. Y no es la única versión o adaptación realizada desde el punk; véase, por ejemplo, la interpretación de los londinenses The Dark (nuestra segunda opción destacada de hoy). En cuanto a las versiones con letra, vamos a destacar dos, la de Samy Davis Jr. y la de los españoles Loquillo y Los Trogloditas; ésta última, con texto de Sabino Méndez, se publicó como single en 1983 y, posteriormente, formó parte del disco recopilatorio “Loquillo & Sabino 1981-1984” (1987). En Hawái es casi un himno oficioso, un tema muy popular entre las bandas de música universitarias y de institutos, incluso en eventos deportivos. Si queréis saber más sobre esta canción, os recomiendo la entrada del compañero What, publicada en su blog ongakumymusic.

Más Birras. “Apuesta por el R&R”

El 23 de febrero de 2024 llegó a las salas españolas la película hispano-argentina “La estrella azul”, un proyecto de Javier Macipe iniciado poco antes de que estallara la pandemia de COVID, aunque tuvo que esperar a 2022-2023 para ver finalizado su rodaje en España y Argentina. Esta coproducción, que obtuvo dos premios en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y dos Goya, es una excelente y emocionante película, entre la ficción, la metaficción y el género biográfico, que se ocupa del músico y poeta zaragozano Mauricio Aznar Müller (1964-2000), líder de bandas como Golden Zippers, Almagato y, sobre todo, Más Birras, una banda de rockabilly, country-rock y pop-rock muy conocida en Zaragoza, aunque apenas fuera del territorio aragonés. Fue creada, hacia 1985, por Mauricio Aznar (voz, guitarra), Miguel Mata (bajo) y Víctor Jiménez (batería), y después se unirían a ella Mariano Ballesteros (saxo) y el compositor Gabriel Sopeña, amigo de Mauricio Aznar. Entre 1985 y 1993, año de su disolución, grabaron dos mini-Lp (“Al este del Moncayo”, 1987; y “Otra ronda”, 1988) y dos Lp, titulados “La última traición” (1990) y “Tierra quemada” (1992).

“La estrella azul” pone el foco en Mauricio Aznar, concretamente cuando su etapa en Más Birras estaba prácticamente finalizada; especialmente, en un episodio de su vida en el que realizó una especie de viaje iniciático a la Argentina profunda, tras la estela dejada por su admirado Atahualpa Yupanqui. Allí conoció a Carlos Carabajal, autor de varias canciones populares del folclore de Santiago del Estero; gracias a “Don Carlos”, que se convirtió en algo así como una especie de maestro y, a la vez, guía antropológico y espiritual, consiguió interiorizar la “chacarera” y otros géneros musicales de aquella región. Cuando regresó a España, dedicó el resto de vida a difundir el folclore de Santiago del Estero, y de otras zonas del noroeste de Argentina, con su grupo Almagato, en ocasiones incluso con la colaboración de su amigo Carlos Carabajal (interpretado en la película por su hermano Cuti). Mauricio Aznar falleció en 2000, debido a una sobredosis de droga, una semana después del suicidio de su hermano Pedro.

Este largometraje sobre Mauricio Aznar ha coincidido en el tiempo con el libro de Jorge Martínez, titulado Más birras. Del barrio a la leyenda (Doce Robles, 2023), que cuenta con un epílogo a cargo de Santi Rex (Niños del Brasil) y un prólogo de Enrique Bunbury. Él, y su grupo Héroes del Silencio, fueron los que dieron a conocer a Más Birras fuera de Aragón, gracias a la versión que hicieron del tema “Apuesta por el R&R”, quizás la canción más conocida de Más Birras. Os dejo algunas versiones de este tema, concretamente la primera grabación (maqueta) realizada por Más Birras, un directo de 1992 a cargo de esta banda, otro de Héroes del Silencio, una interpretación a cargo de Enrique Bunbury, otra de Joaquín Cardiel (Héroes del Silencio) y Amaral, y la de Loquillo y Gabriel Sopeña.

Pulsar. «Pollen»

Si no me falla la memoria, es la primera vez que este blog se ocupa de una banda francesa de rock sinfónico. Nuestro país vecino, sin tener la notoriedad británica, italiana o alemana, ha dejado un importante legado en lo que a la escena progresiva se refiere, con bandas tan importantes como Magma, Atoll, Carpe Diem, Ange o nuestros protagonistas de hoy: Pulsar, conocidos dentro del mundillo “prog” como los Pink Floyd franceses. Según nos cuenta César Inca Mendoza Loyola en la entrada titulada “Pulsar – el polen más exquisito de la primera hornada progresiva francesa”, esta banda originaria de Lyon dio sus primeros pasos en 1966, cuando tres de sus miembros formaron el grupo Soul Experience, especializado en versiones hardrockeras y de R&B. Tras algunos cambios en la formación original, pasaron a denominarse Free Sound; seguían haciendo versiones, pero más orientadas hacia el rock psicodélico y progresivo. A finales de 1971 ya se hacían llamar Pulsar, y alternaban las versiones con los temas propios. Su primer álbum (“Pollen”) fue publicado en 1974, por el sello discográfico británico Kingdom Records, con la siguiente formación: Philippe Roman (bajo, voz), Víctor Bosch (batería, percusiones), Gilbert Gandil (guitarras, voz), Rolland Richard (flauta, sintetizadores) y Jacques Roman (teclados y sintetizadores). Después de “Pollen”, sacaron al mercado “The Strands of the Future” (1976) y “Halloween” (1977), discos que, junto con “Pollen, constituyen el núcleo principal de la obra musical de Pulsar. Después vendría un período más irregular, en plena decadencia del género progresivo, en el que se espació más su producción: “Bienvenue au Conseil d’Administration” (1981), “Görlitz” (1989) y “Memory Ashes” (2007).

Aquí podéis escuchar “Pollen” en su totalidad, disco en el que destacan piezas como la cósmica y electrónica “Pulsar”, la compleja y épica «Puzzle-Omen» o la etérea y nostálgica “Pollen”, precisamente el tema que hemos elegido para presentar a esta interesante, y no muy conocida, banda de rock progresivo francés. Esta suite, de unos 13 minutos de duración, comienza con unos acordes acústicos que, en seguida, dan paso a un primer fragmento melódico, en el que la guitarra eléctrica es protagonista y, después, diferentes efectos generados por sintetizador, que preparan el camino a un bello pasaje de flauta y a la primera parte cantada, suave, melancólica, con una sugerente letra, entre romántica y onírica. Hacia el minuto 4:12, comienza una fase más jazzística, siempre manteniendo la riqueza melódica y esa triste solitud a la que nos invita esta pieza, como dejándonos mecer por el sueño; es la parte más pinkfloniana de “Pollen”, sobre todo por el trabajo de guitarra, a lo David Gilmour. A partir del minuto 6:46, comienza un nuevo segmento cantado, con un interesante apoyo de piano y flauta. Este último instrumento protagoniza una de las partes más emotivas de esta composición (a partir del minuto 9:27), que se rompe bruscamente con efectos de sintetizador y piano, es el momento más cósmico de “Pollen”, que finaliza con unos estimulantes efectos sonoros acuosos y marinos. Si hoy habéis tenido un mal día, si estáis agitados, estresados o nerviosos, poneos unos cascos y escuchad este tema antes de automedicaros con un ansiolítico.