Buffalo Springfield. «For What it’s Worth»

En entradas anteriores me ocupaba de bandas que tuvieron una gran importancia en el nacimiento de estilos como el folk-rock o el country-rock. Grupos como The Byrds, The Flying Burrito Brothers o Crosby, Still & Nash fueron claves para poder entender cómo se originan estos movimientos musicales, pero sería injusto no incluir también en este selecto grupo a Buffalo Springfield, un grupo de vida efímera que fue el germen de otras formaciónes como CS&N o Poco, y de carreras en solitario tan destacadas como las de Neil Young o Stephen Stills. El nucleo fundacional, establecido en 1966, estaba integrado por Stephen Stills (voz, guitarra, teclados), Richie Furay (voz, guitarra), Neil Young (guitarra, piano, armónica y voz), Dewey Martin (batería) y Bruce Palmer (bajo); el nombre del grupo lo tomaron de una apisonadora que estaba aparcada frente a la casa del productor Barry Friedman. Con varios cambios en la formación inicial, estuvieron en activo entre 1966 y 1968, período en el que grabaron tres discos: «Buffalo Springfield» (1966), «Buffalo Springfield Again» (1967) y «Last Time Around» (1968); después se separaron, en gran parte debido a la insostenible lucha de egos entre los miembros de la banda y, también, por los frecuentes episodios de escándalos y detenciones por consumo y posesión de drogas. «For What it’s Worth» es la canción más conocida de este grupo; fue compuesta en 1966 por Stephen Stills y publicada como single en enero de 1967, con tal éxito que obligó a la compañía discográfica a reeditar el primer álbum con el objeto de incorporar este tema; el título hace alusión a la frase que Stills pronunció ante la discográfica: «Aquí tenéis esta canción, por si os sirve de algo». «For What it’s Worth» está inspirada en los acontecimientos que acompañaron al cierre del club «Whisky a Go Go» de Hollywood y la manifestación que hubo después, violentamente disuelta por los antidisturbios de Los Ángeles. El movimiento hippie, el pacifismo y el ambiente reivindicativo de la época acabaron convirtiendo a esta canción en una de las preferidas para encabezar las manifestaciones y las luchas en favor de la libertad y los derechos civiles. Se han hecho algunas versiones, como las de Sergio Mendes, The Staple Singers, Cher, CS&N o Rush, entre otras, y ha sido utilizada en películas, series y anuncios de televisión. Aunque en esta canción ya se pueden apreciar algunos de los elementos característicos del sonido Buffalo Springfield (armonías vocales, diálogos entre guitarras eléctricas y acústicas, y fusión de estilos -folk, country y rock-), no puedo acabar sin recomendar muy sinceramente que escuchéis este trabajo en su totalidad (aquí lo podéis hacer) porque creo que es un disco imprescindible, un álbum pionero en el que, además, todas las canciones son buenas y muy diferentes unas de otras.

Jeff Beck / Colosseum / Carlos Núñez. «Bolero»

El «Bolero» de Ravel es una de las piezas procedentes de la música clásica más utilizada en cine, series de televisión, programas de entretenimiento, publicidad, videojuegos y espectáculos deportivos de toda índole. Dedicada a la bailarina Ida Rubinstein e inspirada en una danza española, fue compuesta por el francés Maurice Ravel en 1928 y estrenada, ese mismo año, en la Ópera Garnier de París. Hasta 1993 fue la composición que más derechos de autor generó en la Société des Auteurs, Compositeurs et Éditeurs de Musique (SACEM) de Francia; la partitura original se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia, después de que el estado galo adquiriera el documento por 1,8 millones de francos. Entre las numerosas interpretaciones de este tema, señalaré algunas como las de la Orquesta Lamoreaux dirigida por el propio Ravel, de 1932, o las debidas a Charles Munch, Pierre Monteux, Pierre Boulez, Daniel Barenboim o Katia & Marielle Labèque, por mencionar sólo algunas. Sin embargo, me interesa más centrar este post en la influencia que ha ejercido esta pieza en la música popular, tanto en la canción melódica, el jazz, el rock, el flamenco o el folk. En primer lugar, recordamos la adaptación de Jeff Beck titulada «Beck’s Bolero», publicada como single en 1967 y, posteriormente, en su primer Lp («Truth», 1968), en cuya grabación intervinieron Keith Moon, John Paul Jones, Nicky Hopkins y Jimmy Page; éste último es el que figura como autor, aunque existe bastante controversia sobre este particular, comenzando por el propio Jeff Beck que afirma haber desempeñado un importante papel en la composición de esta pieza. En este ámbito de las canciones originales basadas en la obra de Ravel, también destacaríamos «Et Maintenant«, de Gilbert Bécaud, muy conocida y versionada por diferentes autores; «Victim of Ritual«, de la cantante finlandesa Tarja Turunen, la que fuera vocalista del grupo Nightwish; «Abandon’s Bolero«, de Emerson, Lake & Palmer; y un buen número de temas de rock pertenecientes a solistas o grupos bien conocidos, como Roy Orbison, Vanilla Fudge, Led Zeppelin o James Gang, entre otros; no os perdáis este montaje, en el que se pueden apreciar estas influencias. El segundo vídeo pertenece a la banda británica de rock progresivo y jazz rock Colosseum, quienes la incluyeron en su álbum titulado «The Grass in Greener» (1970); en este caso, al ser una versión directa de la obra de Ravel, es éste último el que figura como autor. Aunque no esté entre tres los vídeos destacados de hoy, también conviene tener presente la de Frank Zappa, publicada en su álbum «The Best Band You Never Heard in Your Life» (1991). Para la tercera opción me he decidido por una interpretación en directo de mi admirado Carlos Núñez, en la que le podemos ver defendiendo este clásico con la gaita. Como versión patria, en clave de flamenco, también me parece muy interesante la de Jorge Pardo, a la flauta, publicada en su disco «Mira» (2001). En cuanto a las provenientes del jazz, se podrían citar las de Arthur Lyman, Larry Coryell -fallecido el pasado 19 de febrero-, Stanley Jordan, Charlie Palmieri o Jazzelicious.

The Doors / José Feliciano / I. Gillan, R. Wakeman & S. Howe. «Light My Fire»

Hace algunas semanas vi un interesante vídeo en facebook en el que Ray Manzarek, teclista de los Doors, explicaba cómo se creo este grupo, así como otros aspectos relacionados con la banda; os dejo algunas de sus frases: «(…) una vez en California un amigo me dijo: ¿sabes que sería genial? matricularse en la Escuela de Filmación (…) Y uno de los muchachos que estaba ahí en la carrera en la UCLA era (…) Jim Morrison (…) Un día conversábamos [y me dijo]: he estado escribiendo canciones (…) Y me canta «Moonlight Drive» (…), no había escuchado unas letras tan profundas y esa voz tan oscura (…) y le dije (…) estas canciones son geniales, podríamos montar una banda de rock & roll. A lo que me responde: te digo la verdad, Ray, es exactamente lo que tengo en mente». Tras incorporar a John Desmore (batería) y a Robby Krieger (guitarra), The Doors comenzó su andadura con un álbum homónimo publicado en 1967, del que extrajeron dos singles: «Break on Through» y «Light My Fire».

Así nos cuenta Ray Manzarek cómo compusieron este último tema: «Robbie Krieger llegó con su primera canción, «Light My Fire» (…) Densmore dice: no, no, no, no la hagamos folk, démosle algo de jazz y un ritmo latino (…) Morrison agregó el segundo verso (…) por supuesto, otra acotación sobre la muerte, y yo inventé la introducción». La canción nos habla de una pareja tratando de alcanzar la euforia por medio de las drogas; algunas de sus líneas trataron de ser suavizadas en ciertos programas de televisión, como el muy popular de Ed Sullivan, quien les solicitó cambiar la frase «Girl, we couldn’t get much higher» («nena, no podríamos habernos colocado más») por otra más inofensiva: «girl, we couldn’t get much better» («nena, no podríamos haberlo hecho mejor»); Jim Morrison hizo caso omiso y cantó el tema con la frase original, para desesperación de Ed Sullivan quien, al parecer, ni siquiera se despidió de ellos, además de vetar su presencia para futuros programas.

En 1968, José Feliciano publicaba su exitosa versión, que serviría como referencia para la mayor parte de las interpretaciones que se hicieron después. De hecho, existen más versiones al modo Feliciano que al modo Doors; son adaptaciones melódicas u orientadas hacia estilos como el soul, el funk o la música brasileña, por ejemplo las de Shirley Bassey, Al Green, Stevie Wonder, Erma Franklin, Etta James, UB40, Astrud Gilberto, Tahta Menezes, Julie London, Nancy Sinatra o Will Young. Las versiones psicodélicas son menos abundantes: Birth Control, The Guess Who, Julie Driscoll, Brien Auger & The Trinity (no os la perdáis) y la tercera destacada de hoy, a cargo de tres grandes músicos: Ian Gillan, Rick Wakeman y Steve Howe, grabada en el álbum homenaje «Light My Fire: A Classic Rock Salute to the Doors» (2014). Hay muchas versiones de este tema, algunas verdaderamente singulares, como la de la London Symphony Orchestra o la de Amorphis, grupo de metal finlandés.

David Bowie. «Heroes»

¿Quién no ha soñado alguna vez con la posibilidad de ser un héroe, aunque sólo fuera por un día? ¿Quién no ha sentido la necesidad de aparcar miedos, complejos y convencionalismos sociales, mandarlo todo a mejor vida, aunque fuera sólo por un día? Que levante la mano el que se haya comportado como un valiente durante toda su vida. Si hay algún héroe entre vosotros la letra de esta canción os va a parecer una tontería, en ese caso siempre os podéis quedar con la música que es también excelente. Al resto de mortales que leáis este blog os aconsejo que os dejéis seducir por este esperanzador himno al amor y la valentía, al igual que han hecho miles de personas desde que este tema fuera lanzado al mercado en 1977. En aquel año, David Bowie vivía en Berlín, ciudad a la que había llegado procedente de Suiza con el ánimo de desintoxicarse o, cuando menos, reducir su consumo de cocaína; pero también con el propósito de buscar nuevos proyectos vitales, artísticos y profesionales con los que satisfacer su ansia creadora; así, tras sus etapas de formación jazzística, el R&R, la psicodelia, el glam rock o el funk, tocaba marcarse unos nuevos objetivos. Lo conseguiría gracias a su gran talento y al apoyo de músicos como Brian Eno o Iggy Pop, quienes le ayudaron a iniciar en Berlín un nuevo proyecto, más intelectual, basado en el rock experimental, la instrumentación electrónica y algo que algunos especialistas han venido en denominar art rock. Esta colaboración berlinesa con Brian Eno fructificó en tres álbumes de estudio: «Low» (1977), «Heroes» (1977) y «Lodger» (1979). En «Heroes» participaron músicos como el ya mencionado Brian Eno, Carlos Alomar o el mismísmo Robert Fripp, líder de King Crimson, que contribuyó como guitarrista en la grabación de este interesante disco. La tercera canción de la cara A se titula igual que el Lp; la letra está escrita por Bowie, mientras que en la música también intervino Eno. Durante mucho tiempo Bowie mantuvo que la historia de esta canción estaba basada en una pareja de enamorados que se besaban junto al muro de Berlín, probablemente un amor imposible a merced de cualquier acto heroico que pudiera reivindicarlo. Sin embargo, bastantes años después, Bowie confesaría que la inspiración para escribir la canción no procedió de aquella pareja sino de su propio productor musical, Tony Visconti, protagonista de un encendido romance con la alemana Antonia Maass cuando Tony seguía casado con la cantante galesa Mary Hopkin. Hace poco tuve la oportunidad de ver la interesante película «Las ventajas de ser un marginado«, en la que esta canción desempeña un rol principal; y una serie, «Vinyl«, con un capítulo en recuerdo de David Bowie (aquí podéis ver un fragmento), artista fallecido en enero de 2016.

Santi Picó. «Lago de Cristal» / «Oasis» / «Moonflower»

En la entrada dedicada al “Tema del Müll”, del grupo Pegasus, mostraba mi admiración por los músicos catalanes que, durante los años setenta, conformaron el llamado rock laietano y que, en los ochenta, cultivaron un jazz-rock mediterráneo de una gran calidad; entonces mencionaba a Max Sunyer, Josep Mas “Kitflus”, Rafael Escoté o Santi Arisa, músicos imprescindibles para poder entender la historia reciente de la música hecha en España. Hoy quiero hablaros del guitarrista Santi Picó, un barcelonés al que también podríamos incluir dentro de este selecto grupo, de hecho las colaboraciones entre todos ellos han sido siempre muy habituales. Tal vez alguno lo conozcáis gracias a su paso, durante los ochenta, por el grupo de música electrónica Neuronium; por ser uno de los miembros fundadores del proyecto “Guitarras Mestizas”, en el que también participaron Max Sunyer, David Palau, Joan Vinyals y José Gómez “Chicuelo”; por su trabajo como músico para anuncios publicitarios de televisión, por ser telonero de Marillion en alguna ocasión; por su Santi Picó Blues Band o, tal vez, por su relativamente reciente “Loop Project”, junto con el músico Adrià Grandia. Sin embargo no hay mucha gente que sepa de él por sus cuatro discos en solitario: “La Llave de Plata” (1979), “Oasis” (1980), “Mágica Medianoche” (1984) y “Miskatonic II” (1992). Éste último es el más electrónico de todos, un poco en la órbita de Neuronium, aunque en su trabajo anterior también se pueden apreciar estas influencias. Mis preferidos son los dos primeros, con temas tranquilos, ese tipo de música que transmite paz y sosiego y que, por momentos, recuerda al estilo de Al Di Meola o de Carlos Santana. No resulta muy fácil seguir a este artista a través de youtube, por lo que os sugiero que lo hagáis a través de spotify (aquí tenéis el enlace a su obra en este canal de música). Mientras tanto, por si queréis ver si realmente merece la pena, os voy a proponer algunos temas; los dos primeros, “Lago de Cristal” y “Oasis”, pertenecen a su segundo Lp (“Oasis”), que contó con la colaboración de Evarist Ballús (batería), Josep Mas “Kitflus” (teclados), Ricardo Hochberger (percusiones) y Rafael Escoté (bajo). El tercer tema destacado es una versión del conocido “Moonflower” de Santana, incluido en el primer álbum del proyecto “Guitarras Mestizas”. Por último, aquí os dejo una interpretación de “Tubular Bells”, en el ámbito del mencionado “Loop Project”, que intuyo no os va a dejar indiferentes, ya sea para bien o para mal.