Foghat. «Slow Ride»

Casi todos hemos jugado alguna vez al Scrabble. Seguro que habéis sufrido o sido testigos (tal vez habéis participado …) de intentos tramposos para colar como buenas palabras que, en realidad, no existen. Según nos cuentan El Pirata y Javier Broco en su libro Las Mejores Anécdotas del Rock & Roll (Madrid: La Esfera de los Libros, 2015; págs. 43-44), el grupo Foghat debe su nombre a este juego; la palabra en cuestión fue propuesta por «Lonesome» Dave Peverett a su hermano cuando apenas tenía trece años aunque éste, por supuesto, no consintió; eso sí, quince años después, cuando era cantante y guitarrista de un nuevo grupo, sugirió «Foghat» como nombre; una propuesta que, esta vez sí, fue aceptada por el resto de miembros de la banda. Eran ingleses, de Manchester, pero su sonido era más americano que británico, un vigoroso boogie rock impregnado de hard rock y blues rock, yo diría que algo tosco pero muy directo y lleno de energía. En 1972 ya estaban bajo las órdenes de Dave Edmunds, el productor que, años atrás, encumbrara a Elvis Presley; su debut discográfico se produjo ese mismo año, con un álbum homónimo en el que se incluyeron algunas versiones muy interesantes, como «I just want to make love to you» (Willie Dixon) o «Maybellene» (Chuck Berry), ésta última ya escuchada en La Guitarra de las Musas. Como suele pasar con estos grupos, sus trabajos más interesantes tuvieron lugar en la década de los setenta; en 1985 se separaron para volver a reunirse un año o dos después y, al parecer, aún permanecen en activo. «Slow Ride» es la canción más conocida de esta formación, habitual en algunas películas y, sobre todo, en series de televisión (aquí tenéis una divertida secuencia de «Dexter», una interesante serie donde el protagonista es el asesino). Fue grabada, por primera vez, en el quinto álbum de Foghat, «Fool for the City«, en el que también destacan otros temas como el que da nombre al disco, «Terraplane Blues» (de Robert Johnson), el rocanrolero «Drive me home» o el relajado «Take it or leave it»; en definitiva, uno de los mejores discos de los ingleses que, además, contenía uno de los himnos hardrockeros por excelencia, «Slow Ride», canción bien conocida por su sencillo riff de guitarra y por esos cambios de ritmo que algunos han querido comparar con los movimientos del acto sexual. Además del original, de algo más de ocho minutos de duración, existen otras versiones de «Slow Ride» grabadas por Foghat, algunas en directo sobrepasando los ocho minutos, y otra, de algo menos de cuatro minutos, que ha sido la habitualmente utilizada en las compilaciones (aquí la podéis escuchar).

Chavela Vargas / Enrique Urquijo / Buika & C. Valdés. «Un Mundo Raro»

José Alfredo Jiménez es uno de los más reconocidos compositores que ha dado México, sobre todo en el ámbito de las rancheras y los corridos. A pesar de no haber tenido formación musical, sus canciones tienen un gran equilibrio melódico y sus letras son poderosas, casi siempre tristes y muy pasionales, generalmente inspiradas en sus propias vivencias. La música de José Alfredo Jiménez es un canto desesperado al desamor, mientras que la cantina y el tequila (mucho tequila) aparecen como los únicos lugares donde encontrar consuelo. Él mismo predicó con el ejemplo; ya alcohólico, murió a los cuarenta y siete años a consecuencia de una cirrosis hepática. Una de sus canciones que más me gusta es «Un Mundo Raro», donde la ruptura amorosa es planteada en dos planos diferentes: el abandonado aconseja a su ex-pareja que mienta, que diga que viene de un mundo raro, que no sabe llorar, que no entiende de amor y que nunca ha amado. Por contra, él también mentirá, hablará de su amor sin rencores como si fuera un sueño dorado y no dirá que su adiós lo volvió desgraciado: «Y si quieren saber de mi pasado, es preciso decir otra mentira. Les diré que llegué de un mundo raro. Que no sé del dolor, que triunfé en el amor y que nunca he llorado». Este tipo de letras, sobre todo en culturas tan machistas como la mexicana, se prestaba más para los hombres; hasta que apareció Chavela Vargas, una costaricense naturalizada mexicana, amiga y compañera de borracheras de José Alfredo. Su manera de cantar era única, lo hacía sin acompañamiento de mariachis, emulando a un hombre ebrio con el corazón roto e incorporando un plus de desgarro al ralentizar la melodía. Murió a los 93 años, tal vez porque supo abandonar la bebida a tiempo, dejando un legado rico y abundante que está siendo muy bien aprovechado por artistas como Lila Downs. Aquí podéis escuchar «Un Mundo Raro» cantado por su autor; nosotros vamos a comenzar con la versión de Chavela para continuar, en clave pop-rock, con la propuesta de Enrique Urquijo recogida en su álbum «Enrique Urquijo y Los Problemas» (1993) -por cierto, Joaquín Sabina y Álvaro Urquijo dedicaron una preciosa canción a Chavela Vargas: «Por el Bulevar de los Sueños Rotos«-. Para finalizar, una propuesta con arreglo de jazz latino cantada por otra voz de esas que te hacen llorar, la de Concha Buika, en esta ocasión acompañada del pianista cubano Chucho Valdés («El Último Trago», 2009). Hay muchísimas versiones de este tema aunque, desde mi punto de vista, no todas muy recomendables.

Joe South / Deep Purple / Johnny Hallyday. «Hush»

El primer disco de Deep Purple, «Shades of Deep Purple«, fue grabado en mayo de 1968 y publicado durante el verano de ese año, primero en los Estados Unidos y luego en Gran Bretaña; en España no se editó hasta 1977 y algo parecido sucedió con los siguientes trabajos: «The Book of Taliesyn» (1968), aparecido en 1973, y «Deep Purple», publicado en nuestro país nada menos que en 1981. «Shades of Deep Purple» estaba formado por ocho canciones, cuatro compuestas por los diferentes miembros del grupo y cuatro versiones más: «Hush» (Joe South), «Help» (Lennon & McCartney), «I’m so Glad» (Skip James) y «Hey Joe» (Billy Roberts) que, a la postre, acabó popularizando Jimi Hendrix. Se trata de un álbum de rock psicodélico con abundantes elementos de rock progresivo, pop-rock y hard rock, éstos últimos principalmente a cargo de Ritchie Blackmore. «Hush» fue el primer sencillo de la banda, alcanzó el número cuatro en la lista de ventas estadounidense y prácticamente fue ignorado en Europa; de hecho, durante un tiempo se pensó que Deep Purple eran americanos debido a sus frecuentes actuaciones y al éxito que tenían en aquel país. El autor de «Hush» es el cantautor norteamericano Joe South (es el primer vídeo que vamos a ver hoy) aunque la versión más conocida, hasta que apareciera la de Deep Purple, fue la del cantante Billy Joe Royal. «Hush» fue uno de los temas habituales de Deep Purple en sus actuaciones en directo, incluso lo tocaron en un programa de televisión de la serie «Playboy After Dark«, en el que se puede ver al fundador de esta revista, Hugh Hefner, y a un nutrido grupo de playmates, un vídeo divertido (aquí lo podéis ver) con micro-entrevista incluida a Jon Lord por parte de Hefner y un ambiente «hippie-flower-power» de salón. Ésta otra es la versión de «Hush» cantada por Ian Gillan en 1969, al poco tiempo de sustituir a Rod Evans como vocalista del grupo; y ésta la que se incorporó al álbum en directo «Nobody’s Perfect», grabado en 1988 también con Gillan como cantante. También hay versiones de este tema interpretadas por otros artistas, como Merrilee Rush & The Turnabouts, Gotthard, Kula Shaker, la banda tributo a Deep Purple Funky Junction, de la que formaron parte algunos miembros de Thin Lizzy, o una bastante interesante, en francés, a cargo de Johnny Hallyday, el tercer vídeo que podéis ver en esta entrada.

Tam Tam Go! «Manuel Raquel»

«Cuando llegó era un niño delicado, no quería mancharse jugando en el descampado, era un tipo legal, un amigo, un aliado. Había vivido arrogante aquel error inocente, llevar en cuerpo de hombre una mujer en su mente, él un hombre tranquilo ella una dama valiente ¡Oh Manuel Raquel!» Con esta estrofa comienza una de las canciones españolas más valientes y comprometidas que se hicieron en los años ochenta. Pertenece a los extremeños Tam Tam Go!, una formación creada en 1986, tras la disolución de los grupos Daké y RH+, por Javier Ortiz (batería), Rafa Callejo (guitarra) y los hermanos Javier (guitarra) y Nacho Campillo (voz). Grabaron su primer disco un año más tarde («Spanish Shuffle«), para mi gusto uno de los mejores álbumes de pop-rock español editados en los años ochenta. Grabado casi íntegramente en inglés, es un excelente trabajo de new wave tardío, que cuenta con canciones tan interesantes como «I come for you«, «Spanish Shuffle» o «Letters for you«; comenzaba con el tema «Lawrence’s Heart is Weak«, compuesto por los cuatro integrantes del grupo, y se cerraba con una versión de este mismo tema bajo el título de «Manuel Raquel», el único corte en español de todo el disco y, a la postre el que acabaría abriéndoles las puertas del éxito en España y Latinoamérica; algo que se confirmó con sus siguientes trabajos («Spanish Romance», 1989; y «Espaldas Mojadas», 1990), con los que Tam Tam Go! conquistó el público hispano utilizando un sonido más latino y aportando una mayor presencia de canciones en español. La letra de «Manuel Raquel» fue escrita por el cineasta Ricardo Franco, autor de películas como «La Buena Estrella» o «Pascual Duarte». En ella se nos cuenta una triste historia, la del transexual Manuel, incapaz de aguantar «siquiera el primer invierno, volando sobre un tacón de las redadas huyendo». Os dejo alguna estrofa más de esta cruel historia, la de una víctima más de la incomprensión, los dogmatismos y las rigideces sociales: «La última vez que le vi nos fuimos a emborrachar, debajo del maquillaje no pudo disimular un cierto pudor antiguo, al fin un poco de paz. Quiso volar y salto, no pude llegar a tiempo, las lágrimas sin dolor me las ha arrancado el viento. Se fue sin decir adiós, sin un grito, ni un lamento, creo que iba contento. Manuel Raquel no aguantó siquiera el primer invierno, la detuvieron mil veces, la pobre se fue rompiendo. Es muy difícil pasear de incógnito en el infierno. ¡Oh Manuel, oh Raquel! Se marchó, es sólo una baja más ¡Oh Manuel, oh Raquel! Se marchó, por fin podrá descansar. Y se fue sin señalar, y se fue sin simular, y se fue sin molestar, y se fue sin acusar, y se fue sin apuntar, y se fue sin disparar (…)»

Toto. «Hold the Line»

En los años setenta y ochenta ser un buen «músico de sesión» no debía ser mala cosa; eran respetados, ganaban dinero, no tenían que discutir con compañeros de grupo y, en definitiva, se limitaban a hacer su trabajo. Sin embargo, no eran conocidos por el gran público; la creatividad era otro de los aspectos que quedaban, en cierta manera, al margen de la vida profesional de estos músicos. Algunos no quisieron conformarse con este papel secundario y trataron de crear sus propios grupos desde donde potenciar todas sus posibilidades; una de estas bandas fue Toto, creada en Los Ángeles (EE.UU) durante 1976 por David Paich y Jeff Porcaro. Toto es uno de los grupos de rock más difícilmente etiquetable, en realidad su propuesta musical participa de diferentes estilos: hard rock, rock progresivo, jazz, pop y funk; el resultado es un rock melódico o AOR que, al menos en sus primeros trabajos, parece un cruce entre Boston, Earth Wind & Fire y Chicago pero más pop. A pesar de su calidad musical, recibieron muchas críticas; su guitarrista, Steve Lukather llegó a decir que eran la banda más incomprendida del mundo. La mezcolanza de estilos no ayudó mucho a ciertos críticos musicales y tampoco el nombre, odiado por algunos de los integrantes de Toto; según ellos mismos han manifestado, no significa nada y, en todo caso, fue culpa del ingeniero de sonido, al utilizar esta palabra para etiquetar las grabaciones de la banda. Con todo, algunos guitarristas importantes, como Steve Vai, dijeron de Toto que habían creado un sonido propio y único, una mezcla de géneros perfectamente armonizada; Eddie Van Halen llegó a comentar que esta agrupación estaba «colectivamente, compuesta por los mejores músicos del planeta» (Wikipedia). Tal vez su disco más famoso sea «Toto IV» (1982), donde se incluyeron éxitos tan rotundos como «Rosanna» o «Africa»; sin embargo, a mí el que más me gusta es el primero (al menos de los que conozco), publicado en 1978 y titulado igual que el grupo. Contiene canciones como «Child’s Anthem«, la más progresiva del disco; «I’ll Supply the Love«, entre el hard rock melodico y el funk; «Georgy Porgy«, con elementos de jazz y de funk; «Manuela Run«, que a mí me recuerda al sonido de Boston; la balada rock «Angela«; o el tema elegido para hoy: «Hold the Line», uno de los mayores éxitos en la historia del AOR.