Humble Pie quizás no sea la banda de hard rock más conocida de los años setenta, aunque estoy seguro que los buenos aficionados a este género la tienen entre sus preferidas y, sin duda, forma parte de aquel selecto grupo de pioneros que alisaron el camino al heavy metal, que acabaría por desembarcar años después. Es también uno de los primeros supergrupos de la historia del rock; se creó a finales de 1968, en Essex (Inglaterra), cuando decidieron converger en él artistas del talento de Steve Marriott (procedente de Small Faces), Peter Frampton (ex de Herd) y el bajista de Spooky Tooth, Greg Ridley; la formación se completó con el ex-miembro de Apostolic Intervention, el batería Jerry Shirley. Humble Pie era, por lo tanto, un banda con dos cantantes y dos guitarristas solventes, a pesar de su juventud (21 años Marriott y 18 Frampton). Su estilo inicial fue el blues-rock con una fuerte presencia de otros elementos musicales, como el folk-rock, el boogie-rock o el hard rock, aunque acabaría claramente englobado en este último género, sobre todo a partir de que Steve Marriott tomara el control definitivo del grupo. De hecho, en 1972 Peter Frampton abandonó Humble Pie para, años después, iniciar su carrera en solitario con ese look tan característico, que ha dado pie a que algunos lo bautizaran como el «Farrah Fawcett» del rock (de este artista se ha ocupado Juan Luis en su 365RadioBlog). Para hoy os propongo su primer single, «Natural Born Bugie» (1969), compuesto por Marriott y que fue todo un éxito en Reino Unido; aunque algunas fuentes señalan que este tema también formó parte de su primer Lp, «As Safe as Yesterday Is» (1969), lo cierto es que sólo lo hizo cuando se editó en Cd, incluyéndose entonces como Bonus Track. Humble Pie se disolvió en 1975; se volvió a reunir en los ochenta, aunque con poco éxito; y acabó por consumirse en 1991, al fallecer Steve Marriott en un incendio. La última noticia que tenemos data de 2002, cuando Jerry Shirley y Bobby Tench se reunieron para grabar «Back on Track». Otra de las facetas interesantes de este grupo es la de las versiones, siempre con personalidad y estilo propio; otro día volveremos con una, mientras tanto os dejo con esta interesante entrada del compañero Rockología.
Chuck Berry / Merle Haggard / Foghat. «Maybellene» / «Ida Red»
«Roll over Beethoven», «Johnny B. Goode», «Back in the USA», «No particular place to go», «Sweet Little Sixteen», «Memphis Tennessee», «Rock & Roll Music» o la elegida para hoy, «Maybellene», son sólo algunas de las canciones que debemos al genial Chuck Berry, uno de los artistas más importantes que ha dado el rhythm & blues y el rock & roll, pionero de este último estilo y, probablemente, el mejor compositor que ha tenido el género en sus años dorados. En su mejor época era un verdadero showman y tenía un ritmo vertiginoso; su «paso del pato», por ejemplo, ha sido imitado por artistas como Angus Young (AC/DC). Tocaba la guitarra como el mejor y ha dejado su impronta en buena parte de los músicos de rock de generaciones posteriores a la suya. Tuvo una adolescencia difícil, recluido en un reformatorio, trabajó en las cadenas de montaje de la General Motors y en otras actividades, entre ellas como peluquero, profesión que compaginó con su afición por la música. Fue el conocido bluesman Muddy Waters quien lo puso en contacto con Leonard Chess, propietario del sello discográfico Chess Records; entre las canciones que presentó a este empresario estaba «Maybellene», basada en un tema tradicional country de índole rural: «Ida Red», popularizado gracias a la grabación que hicieran Bob Willis & The Playboys de Texas. Cambiaron la letra, para acercarla a las inquietudes de los jóvenes de aquella época, y la arreglaron de acuerdo a los cánones de aquella nueva música emergente: el rock & roll. «Maybellene», lanzada en 1955, fue el primer gran éxito de Chuck Berry; vendió más de un millón de copias y fue, también,el primer disco de rhythm & blues que penetró en el público blanco. Además del original de Chuck Berry, os propongo que escuchéis una fabulosa versión en directo de «Ida Red» interpretada por el gran cantante de country Merle Haggard, con un ritmo y un acompañamiento (sección de viento, violín, guitarra eléctrica y steel guitar) que os aconsejo no os perdáis. Finalmente, una versión de «Maybellene» llena de fuerza a cargo de Foghat, un grupo británico de hard rock no excesivamente conocido, que tal vez aparezca de nuevo por aquí. Por supuesto que existen más versiones, entre ellas las Gerry and the Peacemarkers, The Everly Brothers, Elvis Presley, Marty Robbins, Carl Perkins, Gene Vincent, Los Teen Tops o The Syndicats, el primer grupo en el que estuvo Steve Howe, el mítico guitarrista de Yes.
Crowded House. «Don’t Dream it’s Over»
El pop es a la música como la comedia al cine, un género a menudo criticado y minusvalorado por sus planteamientos amables, su cercanía con el gran público y su aparente simplicidad artística y vital. Los prejuicios, y algunas actitudes de pretendida superioridad intelectual, a menudo contribuyen a condenar a comedias y grupos de pop que, sin siquiera poder demostrar su valía, ya cuentan con el desprecio inicial de aquello que alegremente se etiqueta como «obra menor». Ya comentaba algo parecido con ocasión de la entrada dedicada a la canción «True«, del grupo Spandau Ballet; entonces trataba de poner en valor este tema y, en general, a esta banda, hoy me gustaría hacer algo parecido con Crowded House, una formación creada durante 1985 en Nueva Zelanda, con miembros de aquel país y de Australia. Liderada en torno a la figura de Neil Finn (guitarrista, cantante y compositor de la mayoría de los temas), Crowded House nace de las cenizas dejadas por un grupo anterior, Split Enz -creado en 1972- que, a su vez, dio lugar a otro conocido como The Mullanes; éstos, al trasladarse a Los Ángeles (EE.UU.), acabarían llamándose Crowded House, en alusión al lugar donde, de manera apretada, convivieron durante la grabación de su primer álbum. «Crowded House» (1986) es un excelente disco de pop, pop-rock y new wave, elegante y de una gran calidad; su mejor trabajo, el que los encumbró y también el que acabó por lastrar, casi desde sus inicios, su carrera. Está lleno de buenas canciones, de esas que has escuchado mil veces pero no sabes muy bien de quién son; de entre todas ellas me voy a quedar con «Don’t Dream it’s Over», un poético tema que nos habla de la grandeza de la libertad, del amor, de la complicidad en la lucha y de la fuerza de los sentimientos. He elegido un vídeo en el que podéis ver la letra en español, no obstante, os animo también a que veáis el sugerente videoclip que, en su día, fue utilizado como herramienta promocional. Tal vez conozcáis alguna versión interesante de esta canción que queráis compartir; a mí, por ejemplo, me gustan las de Paul Young, Diana Krall o la del español Pedro Javier Hermosilla, titulada «Un agujero en el alma».
Opeth. «Var Kommer Barnen In»
Los suecos Opeth, a pesar de que comienzan su andadura musical en 1991, se encuentran en pleno proceso de madurez creativa. Sus primeros discos se podrían englobar dentro del metal progresivo, incluso del death metal progresivo, con esas voces guturales tan típicas que son todo un símbolo para sus seguidores más metaleros. En el año 2003 publicaron «Damnation», con el que inician un viaje hacia el rock progresivo que tendrá su confirmación, en 2011, con el lanzamiento de «Heritage». El siguiente trabajo («Pale Communion») salió al mercado hace apenas unos meses y en él podemos disfrutar de los Opeth más progresivos, al estilo de las grandes bandas de los años setenta, y ya sin esos guturales tan característicos de otros tiempos. En noviembre pasado, el compañero Adrián, responsable del interesantísimo blog «Tu Crítica Musical«, elegía un tema de Opeth como una de las «Cinco Canciones que cambiaron su vida«. Consideraba a esta banda como una de las mejores del «metal de la actualidad y quizás de todos los tiempos», y añadía que «la combinación de pasajes de death metal progresivo con otros de tintes folk de rock suave junto a melodiosas y sedosas voces son para mí de lo más original». En el animado diálogo que hubo tras esta sugerente entrada, Alex los calificaba de «revelación en el mundo del Metal», aunque pensaba que sus dos últimos trabajos ya estaban «más cerca del progresivo clásico», de hecho ha escrito recientemente sobre este asunto (aquí lo podéis leer). Fue entonces cuando Adrián me recomendó su último álbum, el mencionado «Pale Communión»; «creo que no te decepcionarán», fue lo que me dijo. No solo no me han decepcionado, sino que es el disco que más me gusta de los suecos. Aquí lo podéis escuchar, con los dos bonus track que finalmente acabarían formando parte de este producto. Precisamente os voy a proponer uno de esos dos temas, en concreto «Var Kommer Barnen in», grabado en vivo en el año 2012. Se trata de una versión del grupo -también sueco- Hansson de Wolfe United (1979-actualidad), que fue grabado en su álbum «Existens maximum» (1981). Así sonaba el tema original, para que lo podáis comparar con la versión de Opeth, en la que la guitarra, hacia la mitad de la canción, se acaba apoderando de esta bella y antibélica melodía.
Emmylou Harris / Roy Buchanan / C. Atkins & M Knopfler. «Sweet dreams»
River of Country es un espacio de imprescindible visita y consulta para todos los aficionados a este estilo musical. Hoy traemos una canción englobada dentro de este género, que ya ha sido tratada por Eduardo en su web; esto me permite, como se dice habitualmente en el argot ciclista, comenzar mi entrada «chupando rueda». «Sweet dreams» es una hermosa balada compuesta en 1956 por Don Gibson, un artista que tal vez tuvo más éxito como compositor que como cantante, una vez que Chet Atkins impulsara su carrera allá por 1957. De hecho, la canción que hoy nos ocupa tuvo que competir con la versión de Faron Young, que fue todo un éxito en su momento. Con todo, la interpretación estándar de este tema es la de Patsy Cline, una de las mejores voces del country, fallecida a los treinta años en un accidente de avión. El original de Don Gibson y la versión alternativa de Faron Young las podéis escuchar en sus respectivos enlaces, mientras que la de Patsy Cline está disponible en River of Country. De tal manera que mi primera propuesta va a ser la de Emmylou Harris, otra de las grandes damas del country, a la que ya hemos escuchado en esta web con motivo del tema de Gram Parsons «Return of the Grievous Angel«; tras el fallecimiento de Parsons consolidó su carrera en solitario, sobre todo a raíz del disco «Elite Hotel», uno de sus mejores trabajos y en el que se incluyó esta versión de «Sweet dreams», grabada en directo con anterioridad. Por supuesto, existen más versiones, como las de Tommy McLain, Tammy Wynette, Reba McEntire o incluso Elvis Costello; yo me voy a inclinar por dos instrumentales (hay alguna más, como la del grupo The Hellecasters), la del guitarrista de blues Roy Buchanan, un músico que ha influido en otros guitarristas bien conocidos como, por ejemplo, Gary Moore. Os dejo una actuación en directo, para que apreciéis su arte y su técnica pero, si queréis, aquí tenéis también el original de estudio («Roy Buchanan», 1972), que formó parte de la B.S.O. de la película «Infiltrados«, dirigida por Martin Scorsese; este tema aparece justo al final de la película, al finalizar la última escena. Y para cerrar el círculo, finalizamos con otra versión instrumental, la ejecutada por Chet Atkins que, como ya hemos comentado, fue el descubridor de Don Gibson, autor de esta canción; forma parte de un disco que os recomiendo escuchéis entero: «Neck & Neck» (1990), en el que Atkins cuenta con un socio de excepción, nada más y nada menos que Mark Knopfler.