Queen. “Bohemian Rhapsody”

A Night at the Opera” (1975) es el cuarto álbum de estudio de los británicos Queen, uno de los más conocidos y exitosos de esta banda, y el que les ayudó para ascender al Olimpo del rock. Grabado entre agosto y noviembre de 1975 en diferentes estudios londinenses y de Gales, contiene un puñado de canciones que son historia del rock; temas tan recordados como “Love of My Life” -que ya fue objeto de una entrada anterior-, “Death on Two Legs”, “You’re My Best Friends”, “God Save the Queen”, “I’m In Love With My Car” o “Bohemian Rhapsody”, probablemente la canción más escuchada y famosa de este inolvidable grupo, formado por Brian May (guitarra), John Deacon (bajo, teclados), Roger Taylor (batería y percusiones) y Freddie Mercury (voz, piano), una de las grandes voces del rock, fallecido a los cuarenta y cinco años. Cuando se publicó “Bohemian Rhapsody” en formato single, permaneció en lo más alto de las listas británicas durante nueve semanas, volvió a ocupar el número uno en 1991, tras la muerte de Freddie Mercury, y han vuelto a resucitar el tema en 2018, con motivo de la película del mismo nombre que la canción, un drama biográfico musical sobre Freddie Mercury y Queen, dirigido por Bryan Singer y protagonizado por Rami Malek y Gwlym Lee en los papeles de Mercury y May (espectacular el parecido), respectivamente.

Esta inmortal melodía, con alusiones a Scaramouche, Galileo, Figaro o Belcebú, fue compuesta por Mercury a partir de tres canciones diferentes, finalmente ensambladas en una. Al contrario de lo que solía suceder con casi todos los temas de Queen, “Bohemian Rhapsody” no tuvo su origen en el estudio de grabación -con todos los miembros de la banda implicados-, parece que siempre estuvo presente en la cabeza de Freddie, de hecho, escribió la mayor parte de la canción en su casa de Holland Road (Londres); según algunos autores, su intención fue escribir “una suerte de ópera, algo fuera de las normas de las canciones de rock, y sigue la lógica operística: coros de muchas voces alternados con solos similares a arias, las emociones son excesivas y la trama confusa” (Judith Peraino). Tardó en grabarse varias semanas, en sesiones maratonianas que dieron lugar a un total de ciento ochenta registros diferentes. La grabación que finalmente se comercializó en el álbum “A Night at the Opera” tenía una duración de casi seis minutos, repartidos según la siguiente estructura musical: una introducción a capela, una parte en forma de balada al piano, un espectacular solo de guitarra a cargo de Brian May, un segmento operístico, otro hardrockero y una coda final; en definitiva, una obra que fluctúa entre la ópera rock, la balada y el rock progresivo.

En cuanto al significado de su letra, se han propuesto muchas interpretaciones (aquí podéis leer algunas); sin embargo, quizás sólo sea “un sinsentido aleatorio y rítmico”. El propio Mercury reconoció que es “una de esas canciones que tienen un aura de fantasía alrededor. Pienso que la gente simplemente debería escucharla, pensar en ella y luego formar su propia opinión acerca de lo que les dice … ‘Bohemian Rhapsody” no salió de la nada. Hice algunas investigaciones, porque está pensada para ser un modelo de ópera, ¿por qué no?” Brian May explicó que, entre los integrantes del grupo, había una regla no escrita, según la cual “el significado de la canción era un asunto privado de su compositor (…) [Freddy] nunca nos explicó la letra, pero creo que puso mucho de sí mismo en ella”. Aunque existen muchas versiones de este clásico del rock (aquí tenéis algunas), esta vez prefiero finalizar con algunos directos de Queen interpretando “Bohemian Rhapsody”, en concreto los publicados en los álbumes “A Night at the Odeon – Hammersmith 1975” y “Live Killers” (1979), y las actuaciones del “Live at Rock Montreal” (1981), “Live Aid” (1985) y Wembley 1986. Tampoco os perdáis este vídeo, un interesante montaje en el que podemos ver una pantalla partida, a la izquierda escenas de la película “Bohemian Rhapsody” (2018) y, a la derecha, imágenes reales del “Live Aid” (1985).

The Traveling Wilburys. “Handle with Care”

Roy Orbison falleció a los cincuenta y dos años, víctima de un infarto de miocardio, meses después de grabar “Mystery Girl” -publicado de manera póstuma en febrero de 1989-, de protagonizar el programa especial para la televisión titulado “Roy Orbison and Friends: A Black and White Night” (aquí hablábamos de ello) y de grabar, junto a Bob Dylan, George Harrison, Jeff Lynne y Tom Petty, uno de los discos de rock más recordados de la década de 1980, el titulado “Traveling Wilburys Vol. 1”. Este supergrupo se formó en abril de 1988, cuando coincidieron todos sus protagonistas en Los Ángeles (California -EE.UU.-); George Harrison estaba grabando la cara B de un single para promocionar su disco “Cloud Nine”, y Jeff Lynne estaba trabajando como productor en el ya mencionado disco de Roy Orbison “Mystery Train” y en el primer álbum en solitario de Tom Petty (“Full Moon Fever”). Tal y como señalan algunas crónicas,

“durante una cena con Lynne y Orbison, Harrison relató cómo necesitaba grabar una nueva canción y quería hacerlo al día siguiente, a lo que ambos se comprometieron a ayudarle. Ante la falta de un estudio de grabación, Harrison sugirió que llamaran a Bob Dylan, que tenía un estudio particular. Después de la cena, George pasó por casa de Petty para coger su guitarra y también le invitó a sumarse a la grabación. Una vez reunidos en el hogar de Dylan en Malibú, el grupo escribió y grabó Handle with Care en apenas cinco horas, con los cinco miembros compartiendo las voces”.

Wikipedia

Quedó tan bien la canción que la discográfica de George Harrison, Warner Bros., no consintió en que el tema ocupara la cara B de un single; fue entonces cuando Harrison comenzó a pensar en la idea de crear un grupo con sus amigos, y grabar un álbum en el que se incluyera “Handle with Care«, la canción grabada en aquella sesión. Parece que lo de “Wilburys” estuvo claro desde un principio; era una expresión divertida y coloquial que utilizaban Lynne y Harrison para referirse a los errores de grabación: “We’ll bury ‘em in the mix”, algo así como “los enterraremos en la mezcla”, que solía decirle Harrison a Lynne cuando detectaban algún defecto en los registros. George sugirió el nombre “The Trembling Wilburys”, mientras que Jeff propuso el de “Traveling Wilburys”, denominación que convenció al resto de integrantes del grupo, que aparecieron en los créditos de “Traveling Wilburys Vol. 1” como supuestos miembros de la familia Wilbury: Nelson (Harrison), Otis (Lynne), Charlie T. (Petty), Lefty (Orbison) y Lucky (Dylan), les acompañaron Jim Horn (saxo), Ray Cooper (percusión) e Ian Wallace (tom-tom en “Handle with Care”). El disco fue publicado el 8 de octubre de 1988, semanas antes del fallecimiento de Roy Orbison (06/12/1988); sus compañeros le homenajearon en el videoclip promocional de “End of the Line”, en el que se puede ver la guitarra de Orbison balanceándose en una mecedora mientras sus amigos interpretan la canción, y también le dedicaron el segundo (y último) disco de esta inolvidable formación titulado, de manera intencionada, “Traveling Wilburys Vol. 3”.

En el vídeo de “Handle with Care” que encabeza esta entrada, se puede ver a los miembros de la banda tocando y cantando el tema alrededor de un micrófono antiguo, situado en un edificio abandonado. La parte vocal cuenta con Harrison y Orbison como voces principales, mientras que Petty, Dylan y Lynne hacen los coros; en lo instrumental, destacan las percusiones, las guitarras de todos los componentes -incluido ese efecto slide tan característico de la canción- y la armónica que aparece tímidamente al final.

Amos Lee y Calexico. “Hello Again”

Amos Lee es un cantautor estadounidense nacido en 1977, cuyo estilo deambula entre el folk-rock, el soul y el sonido americana. Después de graduarse en inglés, comenzó a trabajar como profesor, mientras desarrollaba su faceta artística en Filadelfia (EE.UU.), actuando en diferentes eventos musicales de la zona, incluso llegó a ser contratado como telonero de BB King, Mose Allison, Bob Dylan o Norah Jones; la hija del guitarrista indio Ravi Shankar fue, precisamente, uno de sus principales apoyos cuando dio los primeros pasos en la discográfica Blue Note, no en vano hay que dice que Amos Lee es algo así como la versión masculina de Norah Jones. Su primer álbum se tituló “Amos Lee” (2005), después vendrían “Supply and Demand” (2006), “Last Day at eh Lodge” (2008) y “Mission Bell” (2011), el disco de donde hemos extraído nuestra canción de hoy (“Hello Again”), aunque después de 2011 ha seguido publicando álbumes y aún continúa en activo.

Conocí a este excelente artista gracias a mi amiga Marta, que lo sabe todo de Bob Dylan y The Band, y disfruta con cualquier tipo de música que emocione y sirva como alimento del alma. El otro día nos invitó a su casa y, cuando llegamos, sonaba “Mission Bell”; mientras conversábamos también prestaba atención a la música, hasta que llegó el tema “Hello Again”. Le pregunté a Marta qué era lo que estaba sonando, me dijo que un disco de Amos Lee con varios invitados de excepción, como Lucinda Williams, Sam Beam, Willie Nelson, Priscilla Ahn, Pieta Brown, James Gadson y, por supuesto, Calexico, la banda que presta el soporte instrumental a Amos Lee en este disco, producido por uno de los líderes de Calexico, Joe Burns. Recuerdo que, de esta banda fronteriza, situada entre el indie, el folk-rock y los sonidos tex-mex, ya nos ocupamos en una entrada anterior, dedicada al tema titulado “No te vayas”. Como os podréis imaginar, Marta me recomendó el disco, sobre todo que lo escuchara con tranquilidad, cosa que hice en cuanto llegué a casa; tenía razón, es un disco precioso, de esos que te acarician si te dejas mecer por el sonido americana de Amos Lee, cuya voz luce mejor que nunca gracias al cálido y polvoriento sonido de Calexico.

También he de deciros que mi intuición no me engañó en la primera escucha en casa de Marta, “Hello Again” es la canción que más me gusta de este álbum, quizás porque es en la que mejor se aprecia la conexión de Amos Lee con el Calexico más latino y desértico; una pieza de neo soul, que se acurruca entre guitarras y trompetas, como si fuera el onírico bolero que suena en un oasis de paz. Según ha manifestado el propio Amos Lee, “en Hello Again crearon [arreglistas e instrumentación] una cama de guitarras españolas, vibráfonos y cuerdas en la que nada parece posible”; el resto -poesía y voz- es cosa de Amos Lee. Aquí podéis escuchar “Mission Bell” al completo, aunque también podéis empezar con temas como “Violin” (con Sam Beam), “Jesus” (con James Gadson), “Stay With Me” (con Priscilla Ahn), “Clear Blue Eyes” (con Lucinda Williams) o “El Camino Reprise” (con Willie Nelson). Finalizo con un directo del año 2011 (no os lo perdáis), para que veáis a Amos Lee y Calexico interpretando “Hello Again».

Mari Trini. “Yo no soy esa”

María Trinidad Pérez de Miravete-Mille y Pascual del Riquelme, más conocida con el nombre artístico de Mari Trini -menos mal que no quiso reivindicar su nombre completo-, nació en la pedanía murciana de Singla, el 12 de julio de 1947. Pronto se trasladaría a Madrid con su familia donde, a lo siete años, enfermó de gravedad (nefritis crónica), por lo que tuvo que pasar largas temporadas en casa, sin apenas levantarse de la cama; no obtuvo el alta médica definitiva hasta que cumplió los catorce años. La enfermedad le dejó alguna secuela física, pero también perfiló su personalidad y carácter, y fue un período que aprovechó para escribir y aprender a tocar la guitarra. Con apenas quince años conoció en Madrid al cineasta Nicholas Ray, director de películas como “Rebelde sin causa” o “55 días en Pekín”; él fue quien convenció a Mari Trini para que marchara a Londres a estudiar arte dramático y a prepararse para interpretar una película, que finalmente no llegó a realizarse. De Londres viajó a París, allí grabó sus primeros discos, tres Eps con canciones en francés.

Tras pasar cinco años en la capital gala, regresó a Madrid, donde grabó su primer Lp con la discográfica RCA; un álbum (“Mari Trini”, 1969) en el que interpretaba temas escritos por autores como Patxi Andión, Juan Carlos Calderón o Luis Eduardo Aute. Convencida de que tenía el suficiente talento para escribir sus propias canciones, decidió cambiar de discográfica y pasarse a Hispavox, allí la esperaban Waldo de los Ríos y Rafael Trabucchelli, como productores y arreglistas musicales. Su primer disco con Hispavox se tituló “Amores” (1970), un excelente álbum, plagado de canciones a cuál mejor (“Si no te vas con la tarde”, “Amores”, “Cuando me acaricias”, “Vals de Otoño”, etc.), que convirtieron a Mari Trini en una de las más importantes compositoras españolas que ha dado nuestra música popular. El siguiente álbum se tituló “Escúchame” (1971), otro gran trabajo en el que, además de canciones escritas por Mari Trini, se incluyeron versiones de George Moustaki (“Milord”), Gilbert Bécaud (“Je partirai”), Jacques Brel («La Fanette«), Consuelo Velázquez (“Que seas feliz”) o José Alfredo Jiménez (“Ayer«).

Pero, por encima de todas, destaca “Yo no soy esa”, probablemente su melodía más conocida y, desde mi punto de vista, la mejor; un grito reivindicativo, una canción profundamente feminista que vio la luz al final de la Dictadura franquista, cuando hablar de esas cosas en España era prácticamente un acto heroico. Mari Trini nos ayudó a comprender que las mujeres no eran bellos y frágiles floreros, que tampoco eran apéndices de los hombres, y que tenían opinión y capacidad de decidir por ellas mismas, sin necesidad de la aprobación o el visto bueno del macho: “Yo no soy esa que tu te imaginas. Una señorita tranquila y sencilla, que un día abandonas y siempre perdona. Esa niña sí … no, esa no soy yo” (al final os dejo toda la letra).

“Yo no soy esa” es una de las grandes canciones melódicas de nuestro país, por eso no es de extrañar que tenga muchas versiones; pero lo que llama la atención es que haya tantas dentro del universo “indie”, lo que demuestra el reconocimiento que tiene Mari Trini entre las cantantes jóvenes españolas. Además de la clásica versión de Helena Bianco -obviamente, no incluida en este grupo de vanguardia-, os aconsejo que prestéis atención a las versiones realizadas por Kuve, Bla, La Bien Querida, Mäbu o Adriana Moragues, incluso las debidas a La Húngara y a Diamar e Iván, con ritmos flamencos y latinos. En cuanto a las interpretaciones que Mari Trini ha hecho de esta canción, creo que conviene recordar la que ejecutó en el Festival de Viña de Mar de 1975, con un arreglo ligeramente jazzístico, y la grabación con Los Panchos, del año 2001, ocho antes de su fallecimiento, cuando apenas contaba con sesenta y un años.

Premiata Forneria Marconi. «Appena un po'»

Per un Amico” (1972) es el segundo álbum de la banda italiana de rock sinfónico Premiata Forneria Marconi (PFM), una de las mejores -si no la mejor- de entre las que poblaron la escena progresiva en el país transalpino durante la década de 1970, la edad dorada de este estilo. En una entrada anterior, centrada en el tema “La Carroza di Hans”, perteneciente al primer álbum (“Storia de un Minuto”, 1972), dedicábamos unas líneas a los inicios del grupo en la panadería Forneria Marconi, donde ensayaban; como ya dijimos en su momento, compartieron escenario con las mejores bandas del momento (Yes, Procol Harum, Santana, Deep Purple, etc.) y consiguieron una notoriedad fuera de Italia nunca vista antes para un grupo de rock de aquel país. “Per un Amico” es un álbum soberbio, probablemente el mejor de PFM -junto a “Storia de un Minuto”-, un trabajo plagado de instrumentos musicales diversos, de buenos desarrollos progresivos, con ese sinfonismo barroco tan característico de esta formación. En definitiva, una obra elegante y armoniosa, que acabó por posicionar a este grupo entre los mejores del rock progresivo setentero, lo cual es mucho decir.

El buen hacer de PFM llamó la atención de Greg Lake, uno de los tres integrantes de la mítica banda Emerson, Lake & Palmer (ELP); parece que Franco Mamone, promotor de la gira de ELP por Italia, entregó a Greg Lake una cinta con mezclas y temas del primer álbum de PFM; en cuanto lo escuchó, no dudó en buscar el momento adecuado para verlos en directo, lo cual sucedió el 20 de diciembre de 1972, en Roma, en plena gira promocional del disco “Per un Amico”. Tras la finalización del concierto, Lake les ofreció la posibilidad de viajar a Londres para grabar un disco con el sello Manticore, recientemente creado por ELP; el resultado fue “Photos of Ghost” (1973), el álbum que les abrió definitivamente las puertas de Europa y Estados Unidos, no en vano fue el primer disco de rock italiano que consiguió aparecer en las listas de éxitos estadounidenses. “Photos of Ghost” es, esencialmente, la versión en inglés de “Per un Amico”, pues en el se incluyeron todas las canciones de este Lp, además de “Old Rain” y del tema del primer disco “É festa”, titulado “Celebration”. La mayor parte de las canciones de “Photos of Ghost” tienen letras nuevas, escritas por Peter Sinfield, letrista de King Crimson.

Tanto “Per un Amico” como “Photos of Ghosts” comienzan con el tema “Appena un po’”, en la edición de Manticora titulado “River of Life” (aquí tenéis esa grabación); desde mi punto de vista, una melodía muy representativa del sonido de esta banda, entre la quietud delicada y el barroquismo progresivo. Prestad atención al bucólico inicio, con guitarra acústica y flauta y, por supuesto, a los diferentes teclados con los que se construye la bellísima e inolvidable melodía de esta canción, a medio camino entre la solemnidad clásica y la contundencia progresiva. Aquí os dejo un directo del año 2002, en el que nuestros protagonistas de hoy interpretan esta magnífica composición de Mauro Pagani, Franco Mussida y Flavio Premoli, miembros de PFM.