Las Cinco Canciones de Begoña (III): «L.A. Woman» (The Doors)

El «momento descoyunte» no podía faltar en una selección musical hecha por Begoña; yo la he visto en acción y, de verdad, no me extraña nada que le pasara lo que nos cuenta en este pequeño relato; lo raro, dada su energía y entrega, es que no tenga más «cicatrices rockeras», como ella misma apunta. Para ilustrar este momento ha recurrido a mi grupo psicodélico preferido: The Doors, en concreto a un tema de su sexto álbum de estudio («L.A. Woman», 19719), del que ya nos hemos ocupado a propósito de otra de sus canciones, «Riders on the Storm«, con la que se cerraba el disco; Begoña ha elegido el tema que da nombre al Lp, excelente elección, sin duda. Veamos cómo nos lo cuenta y qué otros grupos estaban en su órbita «descoyunte».

Momento descoyunte
«Saltar y gritar, perder la respiración, derrame del cubata en tal arrebato. «Gerdundula» y más de Status Quo, bastantes de Celtas Cortos, otras cuantas de Gwendal, «La tierra de las mil danzas» de Nugent, «Cum on feel the noize» de Slade, «The farm» de ZZ Top, «Rock and Roll» y otras de Led Zeppelin, Rainbow, Black Sabath, Dire Straits, AC/DC, Queen, The Kinks … Inevitable saltar siempre con The Doors, si no se ha hundido la casa … Me río al recordar «L.A. Woman» bailando con mi prima Juli, que me saca dos cabezas; me atizó con sus dientes en la nariz, a la que yo subía y ella bajaba, que saltos estaríamos dando. Aun tengo la marca y ya pasaron más de 30 años. Cicatrices rockeras».

 

Ray Charles / The Animals / Casey Abrams y Haley Reinhart. «Hit the Road Jack»

Para algunos Ray Charles fue el inventor del soul y uno de los impulsores del R&B, para otros el responsable de que la comunidad afroamericana se sintiera importante gracias a la música, a través de una propuesta que atacaba las bases conceptuales de lo que debería ser la música negra; el góspel era demasiado limpio y espiritual, mientras que el blues se manifestaba como un estilo triste y quejumbroso. Ray Charles puso todo su talento en una coctelera y el resultado fue algo apasionado y lleno de vida, una propuesta vital disfrazada de música en la que el góspel, el blues, el R&B, el jazz, el country y el pop se fusionaban de una manera milagrosa. Tras el gran éxito que supuso «What’d I Say», en 1959, todo un latigazo de energía para una comunidad necesitada de propuestas así, Ray Charles se consolidaba como uno de los grandes intérpretes del momento y, también, empezaba a evidenciar sus problemas con las drogas, hasta llegar a ser encarcelado, a mediados de la década de los sesenta, por posesión de heroína. Uno de los temas más famosos de aquellos años fue «Hit the Road Jack», compuesto por Percy Mayfield para Ray y grabado por éste en 1961. En el primer vídeo de hoy podéis ver esta canción tal y como fue concebida, es decir, como un diálogo entre Charles y The Raelettes, el coro femenino liderado por Marjorie Hendricks que acompañaba al artista norteamericano desde finales de los cincuenta; Ray suplica, mientras que las Raelettes le responden «No more, no more, no more», además de aludir a su limitada solvencia por no tener dinero. La segunda propuesta destacada de hoy es la de los británicos The Animals, publicada en el álbum «Animalisms» (1966); en ella destaca la voz de Eric Burdon y los teclados de Dave Rowberry, una versión que me encanta. Por último, os propongo una más reciente, la debida a Casey Abrams y Haley Reinhart, dos concursantes del programa de televisión «American Idol«, creo que de la décima temporada. No obstante, hay otras versiones más o menos interesantes, como las de Suzi Quatro, The Stampeders, Shirley Horn, Jerry Lee Lewis o una de lujo, a cargo de Willie Nelson, Wynton Marsalis y Norah Jones. Incluso fue cantada por el actor Daniel Brühl en la película española «Los Pelayos«.

Nicky Hopkins. «Edward»

La historia del rock está llena de héroes anónimos, de músicos que, con su profesionalidad y dedicación han colaborado al engrandecimiento de este género. Algunos consiguieron saltar al estrellato en algún momento de su vida, es el caso, por ejemplo, de Jimmy Page o de los miembros del grupo Toto; otros, sin embargo, vivieron siempre al margen de la fama, arropados por el éxito de otros. El pianista inglés Nicky Hopkins fue uno de ellos. Nacido en 1944, comenzó a tocar el piano a una edad muy temprana; a comienzos de los sesenta ya formaba parte de la banda Screaming Lord Sutch’s Savages, en la que también militaron figuras del rock tan destacadas como Ritchie Blackmore, Jimmy Page, Mick Abrahams o Jeff Beck; y, más tarde, se enrolaría en una de las formaciones pioneras del R&B británico: The Cyril Davies All Stars. Sin embargo, su delicada salud –sufría de la Enfermedad de Crohn- le obligó a alejarse de las giras, comenzando así su carrera como músico de sesión. Durante los años sesenta y setenta, Nicky Hopkins trabajó para buena parte de los mejores grupos y artistas del momento: The Kinks, The Rolling Stones, The Beatles, Donovan, The Who, Jeff Beck, Jerry García, Cat Stevens, Jefferson Airplane, Steve Miller Band, Joe Cocker, Marc Bolan, etc. Ese piano que suena en algunos de los temas más conocidos de estos grupos –y de otros- es el de Hopkins, en ocasiones bien notorio, otras veces oculto o situado de manera secundaria en la canción. Aunque su contribución como músico de sesión es excepcional, también grabó algún disco en solitario, como “The Tin Man Was a Dreamer”, su segundo trabajo de estudio, para el que contó con la colaboración de artistas tan destacados como George Harrison, Mick Taylor, Bobby Keys o Jim Price. Es un disco francamente recomendable, con una producción y unos arreglos muy cuidados, que incluye temas rocanroleros (“Speed on”, “Banana Anna” o “Pig’s Boggie”), otros más orientados hacia el folk-rock (“Waiting for the Band”), baladas (“The Dreamer”) y el resto son canciones son de pop-rock con elementos psicodélicos y jazzísticos; es el caso de “Edward”, realmente la versión de un tema anterior que Hopkins escribió para el grupo psicodélico Quicksilver Messenger Service, del que también formó parte. La versión primigenia de “Edward” se titulaba “Edward, The Mad Shirt Gringer”, duraba más de nueve minutos y fue incluida en el álbum “Shady Grove” (1969).

Deep Purple. «Child in Time»

En 1969 Deep Purple ya era una banda conocida y gozaba de un cierto éxito, sobre todo en EE.UU. Habían grabado tres buenos álbumes, pero con un estilo no muy definido donde se mezclaban temas (tanto propios como versiones) psicodélico-pop con otros más rockeros, incluso progresivos; de hecho, en aquella época estaban etiquetados como banda de rock sinfónico. Los líderes, Jon Lord y Ritchie Blackmore, decidieron dar un giro a su planteamiento musical, tratando de acercarlo a lo que ya estaba haciendo Led Zeppelin. Para ello necesitaban un nuevo bajista y, sobre todo, un nuevo vocalista; ambos fueron encontrados en un grupo llamado Episode Six; Ian Gillan (cantante) y Roger Glover (bajo) se unieron así a los ya mencionados Lord (teclados) y Blackmore (guitarra), y al batería Ian Paice. Estos cinco músicos constituyeron la formación más exitosa que ha tenido Deep Purple, conocida como «Mark II», y una de las más importantes que ha habido en la historia del rock. Blackmore tomó las riendas del siguiente Lp; según cuenta Jordi Bianciotto en su libro Deep Purple. La Saga (Barcelona: Quarentena Ediciones), debió decirle algo así a Jon Lord: «ahora me toca a mí; si esto no funciona me quedaré tocando con orquestas el resto de mis días». El resultado fue «In Rock» (1970), uno de los álbumes que ayudarían a crear un nuevo estilo, el hard rock; mientras que Led Zeppelin contribuyó a este género desde el blues-rock, Deep Purple lo hizo con una propuesta más contundente y rocosa, con menos influencias procedentes del blues y más de la psicodelia y lo progresivo. Un ejemplo de esto último es el tema con el que se cerraba la cara A, «Child in Time», de diez minutos de duración, con alusiones a la Guerra Fría y creado a partir de una improvisación de Lord sobre el tema «Bombay Calling» de los californianos «It’s a Beatiful Day». En esta maravilla de canción destacan los teclados de Lord, el fabuloso solo de guitarra de Blackmore y la prodigiosa voz de Ian Gillan, con una interpretación y un alarde vocal pocas veces superado. Ésta es la versión de estudio, la que formó parte de «In Rock»; sin embargo, existe una que aún considero mejor, la del directo «Made in Japan» (1972), la finalmente elegida para hoy. Ian Gillan versionó esta canción para su primer álbum en solitario («Child in Time», 1976); también lo ha hecho Ritchie Blackmore, bajo el título «Mond Tanz / Child in Time«, en su disco «The Village Lanterne» (2006); incluso Jon Lord la ha tocado en directo, al igual que otros intérpretes como Ingwie Malmsteen.

Grandes temas en versión española (4): Evolution

Buena parte de los grupos españoles de rock progresivo que hubo en la España de los setenta tuvieron una presencia fugaz, apenas publicaron uno o dos discos y luego desaparecieron. Una de aquellas bandas fue Evolution, formada por tres músicos alemanes y uno español que, años antes, habían creado otro grupo: The Vampires; en 1969 cambiaron este nombre por el de Evolution, grabaron algunos singles y un Lp, con el mismo título que el grupo, para el sello Dimensión. Según ha manifestado Tony Ponce (guitarra) en alguna ocasión, su intención inicial era la de grabar un disco de hard rock con mucho órgano, sin embargo el resultado fue más heterogéneo dando lugar a un trabajo con mucha presencia psicodélica, progresiva y de soul teñido de rock. Este álbum, publicado en 1970, está compuesto de diez temas, cinco originales y cinco versiones -dos de ellas fusionadas- que espero no os dejen indiferentes. Esta sección hace hoy una excepción para ocuparse monográficamente de Evolution, un grupo pionero en su estilo que nos dejó versiones como éstas:

1.- «Get Ready / Evil Ways«. Dos grandes temas fusionados en una canción; del primero, compuesto por Smokey Robinson, ya nos hemos ocupado en la entrada del pasado miércoles; «Evil Ways» fue uno de los cortes que se incluyeron en «Santana» (1969), el primer álbum de estudio de esta banda.

2.- «Fresh Garbage«. Tema compuesto por Joy Ferguson, vocalista, percusionista y teclista de la formación de rock psicodélico y jazz-rock Spirit. El original formó parte de su primer disco («Spirit», 1968).

3.- «You Don’t Love Me Baby«. Canción editada como single en 1960 que fue compuesta por el músico de blues Willie Cobbs. Todo un clásico de este género.

4.- «21st Century Schizoid Man«. Uno de los temas más importantes de King Crimson. Formó parte de su primer álbum («In the Court of the Crimson King», 1969), del que ya nos hemos ocupado a propósito de la canción «Epitaph». El original dura 7:21 minutos, mientras que la versión de Evolution no llega a los cuatro y medio, pero de verdad que merece la pena. Para terminar, a modo de bonus track, otra versión de King Crimson: «In the Court of the Crimson King«, que inicialmente fue publicada como single.