La primera vez que escuché “Outlandos d’Amour” me llevé una gran alegría. La década de los setenta estaba acabándose y, con ella, la hegemonía de mi adorado rock progresivo; despreciado, ninguneado y acusado de indigesto por punkies y nuevaoleros, los nuevos señores del rock, los adalides de la modernidad. Alguien me dijo que era el primer álbum de un grupo británico que se llamaba The Police, formado por tres miembros: Stewart Copeland (batería), Andy Summers (guitarra) –que había sustituido al guitarrista inicial, el francés Henry Padovani- y el líder, Gordon Mattew Sumner, más conocido como “Sting”, autor de la mayor parte de las canciones, cantante y bajista. Iniciaron su andadura en 1977 y permanecieron en activo hasta 1984. Volviendo al disco de debut, “Outlandos d’Amour”, fue publicado en noviembre de 1978, convirtiendose en un gran éxito de ventas. En apariencia era un disco más de new wave, con algunos elementos post-punk y otros decididamente poperos. Sin embargo, se trataba de un trabajo más complejo, con una gran influencia de estilos como el jazz y el reggae, y un desarrollo instrumental que, en cierto modo, atentaba contra su teórica adscripción estilística. La guitarra de Andy Summers situaba a The Police en la órbita del rock, pero lo que más me llamó la atención fue la poderosa base rítmica que, a menudo, se apoderaba de la canción hasta el punto de preguntarte cómo narices hacía Stewart Copeland para tocar de aquella manera. Otra de las cosas que caracterizaban a los discos de Police eran sus excelentes temas, cantados por Sting con personalidad y con esa voz tan característica. De “Outlandos d’Amour” bien podría haber elegido “Roxanne” -una de sus canciones más conocidas-, “Next to you”, “Can’t stand losing you”, “Hole in my Life” o “Truth hits everybody”, sin embargo os voy a proponer “So Lonely”, mi preferida de este disco, un tema basado en la conocida “No Woman no Cry”, de Bob Marley, como el propio Sting acabó reconociendo, donde brillan a gran altura los tres componentes del grupo; la batería y el bajo suenan como nunca, podemos disfrutar con un interesante solo de guitarra y de la armónica -a cargo del jefe de la banda-, además de ser un relato lleno de rabia e ira magistralmente interpretado por Sting, un grito desesperado lanzado por alguien que se siente solo, abandonado por quien ama e incapaz de escapar de la depresión que lo inmoviliza.
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Las Cinco Canciones de Eduardo (III): «Bohemian Rhapsody» (Queen)
Aquí tenéis la canción rockera de Eduardo, probablemente el tema más aplaudido y venerado de Queen: «Bohemian Rhapsody» y, para quien les habla, mi preferido de esta gran banda. Ya salió en este blog, cuando daba sus primeros pasos; entonces dije de ella que es una canción sin estribillo y, sin embargo, un gran clásico. Todo gracias a una eficaz mezcla: rock sinfónico + rock duro + la inigualable voz de Freddie Mercuy. Para mi gusto Queen tiene de todo, cosas que no me agradan mucho, como en general sus últimos discos, y también maravillas como ésta; un historia desgarradora, mecida por el piano y agitada por la increíble guitarra de Brian May. Eduardo, es tu turno.
«No todo eran canciones “lentas” en mi fonoteca particular. También había espacio para el rock. Una de las que me ha gustado desde siempre –y que significó una revolución en mi formación musical– fue ésta de Queen ¿Qué me atrajo de ella? Quizá su título tan evocador, “Rapsodia Bohemia”, que remitía a la música clásica, las famosas Rapsodias Húngaras de Liszt, o a la insuperable «Rhapsody in Blue» de Gershwin».
Susan Santos. «Rattlesnake» / «Skin & Bones» / «Stop Drivin’ Me Crazy»
«Dices que eres músico y la siguiente pregunta es: sí, ¿pero a qué te dedicas?» Esta frase pertenece a Susan Santos y, según cuenta en esta entrevista ofrecida por lennon.es, tiene mucho que ver con la percepción que se tiene del oficio de músico en España. Hace algunas semanas os hablaba de Friday Frolics, un excelente grupo de folk-celta que, a pesar de su calidad, apenas es conocido; con Susan Santos ocurre algo parecido, es una de las mejores guitarristas que tenemos en el país (yo al menos no conozco ninguna mejor), compone sus canciones, canta bien y es pionera en España de un género, como el blues, habitualmente dominado por hombres. Una vez más, tengo que dar las gracias a la amiga Marta, la persona que más sabe de rock hecho por mujeres, por aquella invitación que me hizo para participar en un crowdfunding, que Susan Santos había lanzado con el objetivo de obtener fondos para grabar su cuarto disco de estudio, «Skin & Bones» (2016); es la primera vez que participo en un proyecto de micro-mecenazgo y, he de decir, que me ha gustado mucho la experiencia; tengo la sensación de haber apoyado una causa justa, de una manera más eficaz y provechosa para el músico que limitándome a comprar su disco. Según nos cuenta en su página web, Susan aprendió de manera autodidacta; y, tras pasar por varios grupos, en el año 2009 deja su trabajo de profesora de guitarra para trasladarse a Madrid. Ha tocado en salas importantes y ha compartido escenario, tanto en EE.UU. como en Europa, con figuras tan destacadas como Jimmie Vaughan, Joe Bonamassa, The Fabulous Thunderbirds, Joe Lois Walker, Buddy Whittington o Sugar Blue. El blues-rock de Susan es cálido y elegante, con pinceladas procedentes de otros estilos como el country, el funk, incluso el jazz fusión; es zurda, toca tanto con púa como con los dedos y es una consumada especialista con el dobro, como puede comprobarse en este vídeo. Desde aquí podéis acceder a casi toda su discografía; para que la vayáis conociendo, os recomiendo estos tres temas de «Skin & Bones»: «Rattlesnake», el rockabilly «Skin & Bones» y el más blusero «Stop Drivin’ Me Crazy», mi corte preferido de este disco. Para que comprobéis su desempeño, aquí tenéis una actuación en directo, del año 2014, en los Conciertos de Radio 3. Lástima que Susan Santos haya nacido en España, si lo hubiera hecho en Estados Unidos se estaría hablando de la nueva Bonnie Raitt. El 17 de mayo hará la presentación de este nuevo disco en la madrileña sala Boite; ya tengo comprada la entrada, así que espero poder ir al concierto.

Django Reinhardt / Jim Capaldi / Willie Nelson. «The Anniversary Song»
Hoy os traigo un vals de esos que se escuchan en las bodas y en las fiestas de los pueblos: «Waves of the Danube», también conocido con el título de «The Anniversary Song». Se trata de un tema compuesto, en 1880, por el músico rumano Ion Ivanovici, dedicado a Emma Gebauer -esposa del editor musical Constantin Gebauer- que, en 1926, fue utilizada por Yun Sim-Deok para componer «In Praise of Death«, según algunas fuentes la primera canción popular de Corea. De Rumanía a Corea, pasando por París donde la canción fue tocada en la Exposición Universal de 1889, «Waves of the Danube» llegó a los Estados Unidos donde la volvieron a reinventar de la mano de Al Jolson y Saul Chaplin, quienes la dotaron de letra, a la vez que el mencionado Chaplin adaptaba la partitura de Ivanovici. Al Jolson la grabó en 1947, permaneciendo catorce semanas en la lista de éxitos; a partir de entonces ha sido versionada, ya con el título que le dieron Jolson y Chaplin: «The Anniversary Song», por artistas como Dinah Shore, Guy Lombardo, Glenn Miller Orchestra, Artie Shaw, Andy Russell and Paul Weston o el guitarrista Django Reinhardt con el apoyo del grupo de jazz Quintette du Hot Club de France, ésta va a ser la primera de las versiones destacadas de hoy. «The Anniversary Song» también ha sido interpretada por cantantes como Andy Williams, Joni James y, al parecer, Frank Sinatra o Rosermary Clooney, aunque de estos dos últimos no he podido encontrar pruebas que lo corroboren. La segunda versión que recomiendo es la del batería de Traffic Jim Capaldi, con la que se cerraba su álbum de debut en solitario, titulado «Oh How We Danced» (1972); aunque a alguno de vosotros os pueda parecer un atrevimiento inadecuado, a mí se me antoja una gran versión, un ejemplo de cómo un vals puede convertirse en una pieza de rock. Para finalizar, un acercamiento al country de la mano de Willie Nelson, con su hermana Bobbie al piano, una versión incluida en su disco «Willie’s Stash, Vol. 1: December Day», publicado en diciembre de 2014.
Las Cinco Canciones de Juanlu (IV): “Won’t Get Fooled Again” (The Who)
Juanlu nos habla hoy de los británicos The Who y de ese temazo que es «Won’t Get Fooled Again», para algunos simplemente la cabecera de la serie «CSI Miami»; para otros, como nuestro protagonista, una de las cinco canciones de su vida. También nos cuenta algo con lo que, imagino, nos sentimos muy identificados todos los que amamos la música, al menos yo sí; en los años ochenta y noventa Londres era como la tierra prometida, allí estuve viviendo seis semanas, cuando estaba haciendo mi tesis doctoral, y os puedo asegurar que una de las primeras cosas que hice cuando llegué fue visitar la tienda de discos Virgin, la de horas que pasé allí … Veamos cómo lo vivió Juanlu.
«Ese mismo año, 1991, en noviembre fui por primera vez a Londres con mis padres y otro amigo. Me llevé una bolsa de deporte vacía para comprarme discos, llevaba muchos encargos de Pamplona (New Model Army, Teenage Fanclub, Siouxise & The Banshees,) pero yo iba con una idea muy clara: comprarme absolutamente todo lo que pudiera de The Who, un grupazo que estaba descubriendo en radio3 ya que en 1989 acababan de hacer 25 años y habían hecho la gira de «Tommy», así que fui a HMV y le pregunte a un chaval por The Who, me dijo que su mejor álbum no era ni «Tommy» ni «Quadrophenia» sino uno en el que aparecían los cuatro pavos meando en un muro llamado «Who’ s Next?» Cuando llegue al hotel y lo escuché (me había comprado un disc man) me quedé alucinado con «Baba O’ Riley», «Behind Blue Eyes» y, sobre todo, un pedazo de himno: «Won’t Get Fooled Again», que duraba nueve minutos y es mi canción favorita desde esa primera escucha»
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