The Chantels / Janis Joplin / Lou Ann Barton. «Maybe»

Janis Joplin sólo publicó tres álbumes de estudio, al que habría que sumar «Pearl», editado en 1971 cuando ya había fallecido. Los dos primeros («Big Brother & The Holding Company», 1967 y «Cheap Thrills«, 1968) pertenecen a la banda Big Brother & The Holding Company, mientras que el tercero puede decirse que lo publicó en solitario con el apoyo de la Kozmic Blues Band, grupo creado en 1969 con el propósito de arropar a la norteamericana tras abandonar a sus compañeros de la Big Brother, quienes la habían tratado de proteger de sus adicciones y con los que vivió en comuna durante los años en los que perteneció a esta banda. Deseosa de emular a las cantantes a las que admiraba (Billie Holiday, Aretha Franklin o Bessie Smith) y espoleada por los medios de comunicación que insistían en que tenía que independizarse de un grupo que no estaba a su altura, decidió iniciar su carrera en solitario.

En septiembre de 1969 se publicaba «I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama!«, un álbum de rock aunque no con el sonido psicodélico característico de sus trabajos con la Big Brother; en este tercer disco de Janis Joplin estaba presente el soul, el blues y el R&B, justo la música negra que buscaba Janis para poder acercarse a esas vocalistas a las que admiraba. Además de la voz de Janis, los instrumentos de viento son los protagonistas, tal vez más que los teclados o las guitarras. Destacan canciones como «Try (Just a Little Bit Harder)«, «Kozmic Blues» o «Maybe» -con Mike Bloomfield a la guitarra-, un tema de doo wop que doce años antes había sido grabado por The Chantels, uno de los primeros grupos de mujeres de este estilo, pioneras del fenómeno de las girl groups que tantos beneficios diera, pocos años después, a discográficas como la Motown.

Acreditado a Richard Barret, aunque probablemente escrita o co-escrita por Arlene Smith, la vocalista principal de las Chantels, «Maybe» ha sido versionada por artistas como The Sangri-Las, The Three Degrees, John Frusciante -el que fuera guitarra de Red Hot Chili Peppers- o Lou Ann Barton, cantante estadounidense de blues y blues-rock, miembro fundador de Double Trouble, la banda del guitarrista Steve Ray Vaughan; esta última versión, la tercera destacada de hoy, fue publicada en el álbum «Old Enough» (1982).

Bunbury. «El Extranjero»

Fue un día de San Valentín del año 2015. Eran las ocho o las nueve de la noche, cuando me acerqué al ordenador para ver los comentarios que tenía en el blog; entonces me percaté de un aviso de WordPress, que decía algo así como que el tráfico que estaba recibiendo la web era anormalmente elevado. Entré en las estadísticas y me quedé helado, aquello parecía el cuentakilómetros de un Fórmula 1, en unas pocas horas las visitas se contaban por miles; entre ese día y los siguientes el contador llegó prácticamente a las dieciocho mil visitas. Rápidamente averigüé lo que estaba pasando, todo era debido a una sola entrada, la titulada «Héroes del Silencio. ‘Héroe de Leyenda'»; Enrique Bunbury la había posteado en su página oficial de facebook, el resto os lo podéis imaginar: sus fans entraron en masa a leer aquella entrada, que el amigo Adrián (Bonus Track Blog) calificó como el «post milagro». Y todo gracias a Enrique Bunbury y a su legión de fieles seguidores. Me consta que es un artista que tiene también algunos detractores; de hecho, es probable que la entrada de hoy coseche críticas positivas y negativas, de la misma manera que suele suceder cuando aparece por aquí Joaquín Sabina. Me considero seguidor de ambos, de Joaquín y de Enrique, son dos artistas a los que respeto y admiro por haber creado un estilo propio, por su creatividad y por saber compaginar calidad y éxito de masas. A Bunbury le debía una entrada; como bien sabrán todos sus seguidores, decidió romper con el rock potente, característico de la última etapa de Héroes del Silencio, con un disco en solitario («Radical Sonora», 1997) cercano al tecno y a la música electrónica con algunas pinceladas étnicas, un trabajo diferente al que nos tenía acostumbrados en Héroes y que, a pesar de contener canciones muy interesantes, puede decirse que no es muy representativo del estilo Bunbury. El nuevo Bunbury realmente apareció con el segundo disco («Pequeño«, 1999), en el que ya podemos escuchar ese pop-rock marca de la casa fusionado con elementos procedentes de la música melódica, la canción mexicana, el cabaret y un sinfín de influencias étnicas y culturales de origen diverso. «El Extranjero» es el corte número tres de este álbum, un tema que, después de dieciocho años, sigue manteniendo su frescura y vigencia en plena vorágine de exaltación nacionalista; a pesar de todo lo que estamos viviendo y escuchando estas últimas semanas, no nos debemos olvidar que también hay muchas personas que defienden lo que aquí se canta: «Ni patria ni bandera, ni raza ni condición, ni límites ni fronteras». Esta canción va dedicada a todos los «ciudadanos del Mundo»: emigrantes, buscadores de fortuna, aventureros, víctimas de la «movilidad exterior», soldados de la globalización y apátridas de vocación.

 

Anyone’s Daughter. «Adonis»

Anyone’s Daughter es una banda alemana de rock progresivo fundada en 1972, que empezó tocando versiones de Deep Purple. Precisamente uno de los temas de los británicos, incluido en su Lp «Fireball» (1971), acabó dando nombre a este grupo germano. Aunque disponen de varios álbumes, incluso han anunciado el lanzamiento de un nuevo trabajo, su disco más representativo, y tal vez el mejor para la mayoría de críticos y aficionados, fue el primero: «Adonis«, publicado en 1979 tras reestructurar la formación sucesivas veces. Este disco está dedicado al dios griego más hermoso de cuantos existían en el Olimpo; hijo de un amor incestuoso, logró cautivar a diosas como Perséfone o Afrodita; murió destrozado por un jabalí, tal vez enviado por Artemisa en un ajuste de cuentas con Afrodita, aunque otras versiones mitológicas señalan que fue Ares, el celoso amante de Afrodita, transformado en fiero jabalí. «Adonis» es un interesantísimo trabajo de rock sinfónico en el que se aprecian influencias de grupos como Camel, Eloy o Genesis -véase, sin ir más lejos, el comienzo del tema protagonista de esta entrada-; está compuesto de cuatro temas: «Blue House«, «Sally«, «Anyone’s Daughter» y la suite con la que se inicia este disco, «Adonis», de unos veinticuatro minutos de duración y dividida en cuatro movimientos. En esta pieza destacan la guitarra y los teclados, que se alternan para construir, junto con la omnipresente melodía cantada, este bello tema de rock sinfónico lleno de matices, cambios y de impecable ejecución. En el primer movimiento, titulado «Come Away», predominan los tonos melódicos, siempre conducidos por el relato vocal, la guitarra y el órgano, y finaliza con unos relajantes efectos de sonidos marinos envueltos en un delicado desarrollo de batería; el segundo movimiento, «The Disguise» (7′ 48») se torna más enérgico, con mayor protagonismo instrumental y menor presencia vocal; la parte denominada «Adonis» (11′ 15») recupera la suavidad característica de esta suite, esta vez arropada por elementos folk y por la presencia de guitarra y teclados que, alternándose en el protagonismo, nos regalan uno de los mejores momentos de este tema; y finalizamos con «Epitaph», a partir del minuto 19′ 04», donde se incrementa el tono épico gracias al piano y, sobre todo, la guitarra eléctrica de Uwe Karpa que recuerda, por su gusto y sensibilidad, a la de grandes músicos como David Gilmour o Andy Latimer.

The Mamas & the Papas / George Benson / Beth Hart. «California Dreamin'»

«California Dreamin'» fue escrita en 1963 por el matrimonio Phillips (John y Michelle), cuando vivían en Nueva York, probablemente en un deseo de contrarrestar el frío y la oscuridad del invierno neoyorkino con la calidez y el sol de las tierras californianas. La canción fue inicialmente grabada por el cantante Barry McGuire, aunque la versión más conocida y exitosa fue la del grupo de folk-rock The Mamas & the Papas, formado en 1965 por los ya mencionados John y Michelle Phillips, Cass Elliot y Denny Doherty. En sus cuatro años de existencia como grupo, se convirtieron en un emblema del movimiento hippie, y fueron una de las pocas formaciones que resistieron el empuje de la British Invasion. Al parecer, no fueron los egos o las discusiones musicales lo que acabó con este cuarteto, más bien las infidelidades, los celos y los enamoramientos cruzados entre los miembros del grupo. Cass Elliot fue la que tuvo una carrera en solitario más exitosa que, lamentablemente, se vio truncada debido a su prematuro fallecimiento en 1974, víctima de un infarto. «California Dreamin'» fue publicada como single en 1965 y, al año siguiente, se incluyó en su primer álbum («If You Can Believe Your Eyes and Ears»), que comenzaba con otro de los clásicos del cuarteto: «Monday, Monday«. Existen unas ciento cincuenta versiones de «California Dreamin'», en todo tipo de estilos e interpretadas por grupos y solistas de lo más variopinto: The Seekers, The Ventures, Bobby Womack, Wes Montgomery, José Feliciano, The Four Tops, The Beach Boys, America, Meat Loaf, R.E.M., Carpenters, Nancy Sinatra, Sia, Diana Krall o los españoles Mocedades, por mencionar sólo algunos de manera totalmente subjetiva. Sin embargo, a pesar del interés mostrado por la comunidad musical hacia esta canción, lo cierto es que el original es casi imbatible: la guitarra al inicio del tema, la flauta hacia la mitad y los excelentes juegos de voces hacen que esta canción trascienda el rol que a menudo ha desempeñado como canción del verano. Por todo ello, hoy he querido acompañar el «California Dreamin'» de los Mamas & the Papas con dos versiones atrevidas, singulares y de gran calidad. La primera en formato jazz, totalmente instrumental, a cargo del guitarrista George Benson; con más de siete minutos de duración, fue publicada en su álbum «White Rabbit» (1972), del que también formó parte la canción homónima de Jefferson Airplane compuesta por Grace Slick, otro de los himnos de la psicodelia y el «flower power» californiano. La segunda, más rockera, está interpretada por ese huracán que es Beth Hart; la podéis escuchar en «A Woman With a Rock and Roll Soul» (2009).

Bruce Springsteen. «Born to Run»

Bruce Springsteen es uno de los músicos a los que más respeto. A pesar de ser una rutilante y millonaria estrella del rock, nunca ha perdido de vista sus humildes orígenes en Nueva Jersey y su conciencia de clase, siempre ha mostrado sensibilidad y preocupación por los trabajadores y los más desfavorecidos de la sociedad; y, en un país tan poco solidario como los Estados Unidos, no duda en criticar y combatir los posicionamientos más reaccionarios de la sociedad norteamericana. Pero, además, lo respeto porque él también lo hace con todos los aficionados que se le acercan; siempre ofrece lo mejor: los mejores músicos, el mejor sonido y unas generosas actuaciones de tres horas de duración en las que hay cabida para el álbum a promocionar, para los grandes éxitos de su repertorio y hasta para homenajear, en forma de versiones, a la historia del R&R; y hablo por lo que he leído y escuchado de algunos amigos porque, lamentablemente, nunca lo he visto en directo. Tuvo su primera guitarra a los trece años y a los dieciséis entraba a formar parte del grupo The Castiles, con una guitarra Kent de sesenta dólares que le había comprado su madre después de conseguir un préstamo. A finales de los sesenta participó en el trío musical Earth, que actuaba en clubes de Nueva Jersey, adquiriendo el apodo de «The Boss», ya que era el encargado de cobrar por los conciertos y distribuir el dinero entre sus compañeros. A finales de los sesenta y principios de los setenta, una serie de músicos (Steve Van Zandt, Danny Federici, Vini López, Vinnie Roslin, David Sancious, Clarence Clemons, etc.) comenzaron a acompañarlo en los conciertos que daba en los locales de Asbury Park y en otras zonas dentro del área de influencia de Nueva Jersey; esta formación fue el núcleo de lo que, poco tiempo después, habría de llamarse E Street Band, con quien Bruce Springsteen grabó su primer Lp, «Greetings from Asbury Park, N.J.» (1973). El siguiente álbum que publicó fue «The Wild, The Innocent & the E. Street Shuffle» (1973), aunque el que le lanzó al estrellato fue el tercero, «Born to Run» (1975), un cuidadísimo y complejo trabajo -para muchos el mejor disco de Bruce- lleno de instrumentos agolpados unos sobre otros a imagen y semejanza del «muro de sonido» empleado por Phil Spector en los años sesenta; según el propio Bruce ha comentado, la intención era que sonara a «Roy Orbison con Bob Dylan cantando y Phil Spector en la producción». La imagen de portada, en la que se puede ver a Springsteen apoyado en el saxofonista Clarence Clemons, protagonista destacado de este disco, fue fotografiada por Eric Meola en una sesión en la que se tomaron unas novecientas instantáneas. Todas las canciones, entre las que destacan temas como «Thunder Road«, «Tenth Avenue Freeze-Out«, «Jungleland» o la que da nombre al disco -en la que invirtieron seis meses de trabajo-, fueron compuestas por el Boss. El tema titulado «Born to Run» nos habla de dos jóvenes enamorados que deben huir, escapar de su barrio para crecer como personas y buscar nuevas oportunidades: «Te amaré con toda la locura de mi alma. Algún día, no sé cuando, llegaremos a ese lugar al que queremos ir y pasearemos al sol, pero hasta entonces los vagabundos como nosotros, nena, nacimos para correr».