¿Qué estilos musicales fueron los dominantes durante los años 80’? Según a quien preguntes obtendrás respuestas diferentes; para algunos no hay discusión posible, fue la época dorada del Heavy Metal; otros defenderán al Punk como elemento innovador, sin el cual no podría entenderse la música de aquellos años; muchos verán en el Pop, en sus distintas vertientes, facetas u orientaciones, al verdadero rey de los 80’; y aún hubo más movimientos musicales, como el Rockabilly, un subgénero del Rock & Roll originado en los años 50’ que experimentó un renacimiento en la década de los 80’. Me acuerdo de ver en la tele a rockabillies como Sleepy LaBeef, Robert Gordon o al grupo que nos ocupa: Stray Cats, una banda estadounidense formada en 1979 que podríamos considerar como de las más representativas de este movimiento y de otro emparentado con éste, el Psychobilly, en el que se fusionaban el Rock & Roll y el Punk. De hecho, sin ser en sentido estricto psychobillies, Stray Cats participaban de algunos elementos comunes con aquellos, como la indumentaria, el uso del contrabajo y el ritmo acelerado de alguna de sus canciones. Desde mi punto de vista, sus mejores discos fueron los tres primeros: “Stray Cats” (1981), donde se incluyeron dos de sus éxitos más conocidos: “Rock this town” y “Stray cat Strut”; “Gonna Ball” (1981); y “Rant N’Rave with the Stray Cats” (1983), que contenía la bonita balada “I won’t stand in your way”; para los más nostálgicos recomiendo su álbum de versiones “Original Cool” (1993). Se disolvieron en 1993, aunque ya en 1990 su líder, Brian Setzer, había creado The Brian Setzer Orchesta, a la que dotó de sonidos cercanos al Swing de los años 40’ en un estilo conocido como Swing Revival o Neoswing.
Autor: Raúl
Al Stewart. «Year of the Cat»
Buena parte de los madrileños hemos sido asiduos al Rastro en algún momento de nuestra vida, mi padre lo ha sido siempre. Salía de casa muy temprano, para evitar la avalancha humana que se formaba a partir de las doce de la mañana, y venía con los objetos más insospechados: herramientas, aparatos de índole diversa y cintas de casete que, normalmente, eran de flamenco y copla aunque, de vez en cuando, venía con música de otros palos por si sonaba la flauta y daba con alguna de esas cosas raras que, a ojos de mi padre, yo escuchaba (en aquella época debía tener entre 14 y 16 años). Un día llegó con una cinta que tenía una preciosa portada, donde predominaba el amarillo y todo tipo de motivos gatunos; comencé a escucharla y rápidamente me di cuenta que había hecho un gran descubrimiento; «Lord Greenville», «On the border», «Broadway Hotel» y el resto de canciones eran magníficas, pero el plato fuerte era la última canción: «Year of the Cat», que también daba nombre al disco, un tema de casi siete minutos plagado de sorpresas instrumentales: piano, violín, saxofón, guitarra acústica y guitarra eléctrica. Más tarde me fui enterando que este álbum pertenecía al cantante y compositor escocés Al Stewart, portador de un estilo que fluctuaba entre el folk, el folk-rock y el jazz suave y melodioso. Fue grabado en 1976, en los estudios Abbey Road, por el conocidísimo músico e ingeniero de sonido Alan Parsons (cualquier día de estos me ocuparé de él) y es, junto con «Time Passages», el disco más conocido y de más éxito de este interesante artista. Disfrutad del Año del Gato, una canción inspirada en la película «Casablanca» y en otro tema anterior del propio Stewart, finalmente fallido: «Foot of the Stage» que, a su vez, estaba basado en una triste historia protagonizada por el cómico Tony Hancock.
Clooney & Pérez Prado / M. Bublé / P. Cincotti / Pussycat Dolls. «Sway»
“Sway” es otro ejemplo más de canción anglosajona construida a partir de una melodía original en otro idioma, en este caso en español. En realidad es la versión en inglés del mambo “Quién será” (1953), compuesto por los mexicanos Luis Demetrio y Pablo Beltrán Ruiz, que fue grabada por Dean Martín, en 1954, después de realizar una adaptación de la letra a cargo de Norman Gimbel. Mientras que el original mexicano tenía un concepto y un ritmo cláramente latinos, la versión de Dean Martín se adentraba en la canción melódica aunque sin perder el fundamento original. Cinco años después de esta primera versión en inglés, se incluyo en el disco “A Touch of Tabasco”, de la cantante de jazz estadounidense Rosemary Clooney y la orquesta del cubano Dámaso Pérez Prado. Ésta es la primera versión que ponemos hoy (he dejado enlaces a las dos primeras para aquellos que estén interesados), un mambo ejecutado por uno de los mejores del género (Pérez Prado) pero con un toque de swing (R. Clooney) interesantísimo y muy reconocible en versiones posteriores; además, aunque estaba cantado en inglés, tenía algunas partes en español. La segunda versión es la del canadiense Michael Bublé, a medio camino entre la vena melódica de Dean Martin y el swing de Perez Prado y R. Clooney. La transformación definitiva en un tema de jazz nos la ofrece el cantante y pianista Peter Cincotti. “Sway” se puso de moda hace algunos años gracias a la propuesta del grupo pop femenino Pussycat Dolls, incluida en la comedia romántica “Shall we dance?”; no es la versión que más me gusta pero es la más sensual, y atesora tal concentración de belleza que me ha sido imposible ignorarla.
Gótic. «I tu que ho veies tot tan facil»
Quienes me váis siguiendo probablemente os hayáis percatado de que, en lunes alternos, trato de poner en valor a grupos españoles de pop y de rock que, de una u otra manera, han calado en mi gusto musical y, sobre todo, en mi vida. Por eso han ido apareciendo bastantes bandas setenteras de rock urbano madrileño, como Asfalto, Topo, Barón Rojo, Burning o Cucharada. Aunque con algo más de distancia, en aquellos años 70’ y 80’ también disfruté enormemente de los grupos catalanes, en líneas generales menos pasionales que los madrileños pero de una exquisited y un gusto musical fuera de lo común. Sobre todo destacaron en el rock progresivo, hablo de bandas como Máquina, Pan y Regaliz, Atila, Fusioon, Iceberg o el grupo que hoy nos ocupa: Gótic. Éstos últimos sólo publicaron un trabajo: “Escenes” (1978), completamente instrumental, en el que los teclados, las flautas y, por supuesto, el resto de instrumentos habituales nos conducen por un dulce, delicado y placentero viaje a través de un rock sinfónico armonioso y de una altísima calidad musical, yo diría que muy en la línea de los mejores Camel, pero con algunas pinceladas de jazz y un sabor mediterráneo que impregna todo el disco. Hoy no debería poner una canción, más bien el disco entero, sobre todo para que disfruten y se relajen aquellos que aún no conozcan esta maravilla (aquí tenéis el álbum completo); no obstante, para los que no tengan tiempo, ganas o tengan reservas hacia este estilo musical, os invito a una muestra de “Escenes”, su penúltimo tema: “I tu que ho veies tot tan facil”, en el que la guitarra eléctrica, la flauta y el órgano son protagonistas. La última canción, “Historia d’una gota d’aigua”, es también sensacional.
Gary Moore y Phil Lynnott. «Parisienne Walkways»
Hace algunos meses, cuando este blog aún no existía y mataba el gusanillo poniendo canciones a mis amigos de facebook, me ocupé de uno de los grandes del blues-rock de estos últimos veinticinco años: Gary Moore; entonces proponía una versión del clásico «All your love» y prometía una balada para la próxima ocasión. No ha sido fácil elegir una, y no precisamente porque tenga pocas o de mediocre interés; es precisamente una de sus especialidades, tanto en su etapa más hard como en la más blusera. Precisamente el giro de Gary Moore hacia el blues se produce, de manera explícita, con su disco «Still got the Blues» (1990) y no lo abandonará hasta su temprana muerte, en Estepona (Málaga), en el año 2011. Su faceta de baladista se intensificó con este estilo, no en vano el tema homónimo de ese gran álbum editado en 1990 es una de las canciones más conocidas del nor-irlandés. Sin embargo, yo voy a proponer otra más antigua, de su segundo álbum en solitario («Back on the streets»), publicado en 1978 y en el colaboraron algunos excompañeros de banda, y amigos, como Phil Lynnott y Brian Downey, de Thin Lizzzy, Don Aire y John Mole de Coloseum II y el batería Simon Phillips, que luego sería conocido por su trabajo en Toto. El tema elegido es el que cierra este álbum, «Parisienne Walkways», compuesto por el mencionado Lynnott y el propio Moore a partir de un tema de jazz de Denny Dorham: «Blue Bossa«, al cual enlazo para que comprobéis esta circunstancia. Al igual que hice con «All your love», os dejo con un fantástico directo, en el que Moore y Lynnot nos deleitan con este bonito tema, una avanzadilla de la música con la que, doce años después, nos maravilló este magnífico guitarrista.