Hay dos bandas de hard rock, Led Zeppelin y Deep Purple, que tuvieron un gran peso en el nacimiento del heavy metal; la primera portadora de la tradición del blues-rock presente antes en bandas como Cream o The Jimi Hendrix Experience; la segunda heredera de los sonidos psicodélicos y progresivos que, antes que ellos, ya habían desarrollado grupos como Iron Butterfly. En esta vertiente hardrockera, con elementos psicodélicos, progresivos o procedentes del blues, también podemos mencionar a otras formaciones pioneras del heavy metal como Steppenwolf, Grand Funk Railroad, Nazareth, Humble Pie, Vanilla Fudge, Uriah Heep, Blue Cheer, Budgie o Blue Öyster Cult. Sin embargo, hay otra que bien podría decirse practicaba el heavy metal antes de que se hubiera creado este género; no en vano, a Black Sabbath se le suele considerar el grupo creador del heavy metal. En su estilo se aprecian características que, con el paso de los años, se irían consolidando como señas de identidad de este colectivo: la ropa de cuero, el gusto por el color negro, la atracción satánica y un sonido endurecido, con relación al hard rock, que trataba de emular esa sensación lúgubre con una afinación más grave de lo habitual en los instrumentos, como una octava por debajo.
Black Sabbath se creó en 1968, a partir de Tony Iommi (guitarra), Ozzy Osbourne (voz), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería); primero se llamaron The Polka Tulk Blues Company, más tarde Polka Tulk y después Earth, hasta que tomaron su definitivo nombre en 1969, después de ver en el cine una película italiana de terror titulada -en inglés- «Black Sabbath» (1963). Los primeros discos de esta formación («Black Sabbath», 1970; «Paranoid», 1970; «Master of Reality», 1971; y «Black Sabbath, Vol. 4», 1972) tuvieron bastante éxito de público, no así por parte de la prensa especializada, algo que sí lograron con su quinto álbum de estudio, titulado «Sabbath Bloody Sabbath» (1973), cuya grabación estuvo marcada por el particular aquelarre, con las drogas como protagonistas, en el que se encontraban inmersos en aquella época. Tras un mes en Los Ángeles, totalmente infructoso, decidieron alquilar un castillo en Reino Unido; allí, en las mazmorras, encontraron la inspiración para componer un disco potente, que se iniciaba con uno de los riffs más característicos de este grupo, el del tema «Sabbath Bloody Sabbath«. Pero en este trabajo también habría espacio para las sutilezas acústicas («Pluff«) o para los teclados y los sonidos progresivos («Who Are You?» o «Spiral Architect«). Os animo a que escuchéis el disco entero; mientras tanto, os propongo el tema con el que finaliza la cara A, «Sabbra Cadabra» que, en su grabación, contó con un invitado especial: el teclista de Yes Rick Wakeman. Por último, os dejo la versión que, en 1998, hicieron los estadounidenses Metallica.