Pat Benatar es una de las grandes voces femeninas del rock, con una tesitura vocal de varias octavas y una gran capacidad para cantar con naturalidad rock duro, incluso heavy metal, balada melódica o pop-rock. Nacida en 1953, en Brooklyn (Nueva York), con el nombre de Patricia Mae Andrzejewski, cambió de apelido cuando tenía diecinueve años al casarse con su novio de juventud, Dennis T. Benatar, del que acabaría divorciándose para casarse nuevamente, en 1982, con el guitarrista y productor de su banda, Neil Giraldo, un personaje clave en su vida profesional y privada; con él ha tenido dos hijas, aún continúan casados y siguen teniendo proyectos musicales en común. Inició su carrera musical alternándola con su trabajo de cajera en un banco, hasta que fue descubierta en un concurso y, poco después, causara sensación por su sugerente disfraz en una fiesta de Halloween. Su primer álbum, publicado en 1979, se tituló «In the Heat of the night» y comenzaba con «Heartbreaker«, su primer éxito. Uno año después se editaba su segundo Lp, «Crimes of Passion», y en 1981 lo hacía «Precious Time», uno de los mejores trabajos de la neoyorkina. De hecho, estos tres primeros discos son fabulosos, tal vez los más rockeros de su carrera, con una importante presencia de la guitarra y su cristalina voz rayando a gran altura. José Ramón Pardo, en su excelente libro La discoteca ideal de la Música Pop. Los 1000 mejores discos del pop-rock (Barcelona: Planeta, 1997; págs. 444-445), define a Pat Benatar como «la más rockera de las chicas del AOR norteamericano de los ochenta, [que comenzó] cantando ópera, lo que, según dice, le enseñó a cantar a plena potencia sin desafinar. Ese era su mejor bagaje: una voz que nada tenía que envidiar a la de las ‘bestias’ masculinas del rock metálico». Sin embargo, con el paso de los años suavizó su sonido hasta acercarlo al pop-rock, donde tal vez logró sus mayores éxitos, con temas tan conocidos como «Love is a Battlefield», «We belong», «Shadows of the night», etc. Me imagino que cada uno de vosotros tendréis vuestra canción de Pat Benatar preferida, os animo a que me digáis cuál es; la mía es «Fire and Ice», fue el primer sencillo del ya mencionado «Precious Time» y con él ganó su segundo Grammy; por cierto, es poseedora de cuatro Grammys consecutivos (1980-1983), además de otras tantas nominaciones a lo largo de los años ochenta.
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T. Rex / Radio Futura / Virgin Steele. «Ballrooms of Mars» / «Divina»
No todos los artistas que viven de la música se enorgullecen de su pasado; hay algunos, como Radio Futura, que siempre han renegado de su primer trabajo: «Música Moderna» (1980). De hecho, pasaron dos años hasta que grabaron «La estatua del jardín botánico«, el tema que, a la postre, les convertiría en un grupo nuevo. He visto a Radio Futura en un par de ocasiones y en ambas me marché con un regusto agridulce; la primera debió ser hacia 1984, en aquellas fiestas de San Isidro que siempre contaron con la complicidad y el apoyo del alcalde Enrique Tierno Galván; la segunda cuando se estaban separando y, he de decir, que estuvieron fríos y poco comunicativos, los que triunfaron aquel día fueron los gallegos Siniestro Total, que actuaron de teloneros y estuvieron vibrantes y divertidos. En ambas ocasiones, a pesar de las peticiones reiteradas del público, no consintieron en tocar canciones de su primer disco, en particular la más aclamada: «Divina (los bailes de Marte)», una versión del tema de Marc Bolan «Ballrooms of Mars» a la que Herminio Molero, fundador de Radio Futura, cambió la letra para adaptarla a las circunstancias españolas del momento y poderla dedicar a una de las integrantes del grupo Kaka de Luxe, Olvido Gara, más conocida como Alaska: «Te veo bailar con pegatinas en el culo y mueves con tu ritmo la cara de tus fans. Eres una bruja de oro, eres un pequeño gángster. Estuviste con Kaka de Luxe pero no te oí cantar». Como acabamos de comentar, el original fue compuesto por el líder de la banda británica de glam rock T. Rex (sobre su trágica muerte nos hemos ocupado en una entrada anterior, dedicada a la cantante Gloria Jones), y fue incluido en la banda sonora de la película «Escuela de rock«. Además del original de Bolan y la versión de Radio Futura, os propongo una tercera: la del grupo neoyorquino de heavy metal Virgin Steele, que forma parte de su disco «Life Among The Ruins» pero no de su edición original de 1993, sino de la reedición que se hizo en 2012, que contó con veinte canciones más en un segundo disco. También es interesante la de Richard Barone, el que fuera cantante del grupo The Bongos. Sobre la que perpetraron Raphael y Alaska mejor no comentar nada, habla por sí sola siempre que os atreváis con ella.
Whitesnake. «Bloody Mary»
David Coverdale ha cultivado durante muchos años la imagen de rockero sexy, de esos que poseen un irresistible atractivo para las mujeres; por si hubiera alguna duda, el nombre de su banda (Whitesnake) es un recurso metafórico con evidentes implicaciones sexuales. Pero lo cierto es que, cuando inició su carrera como cantante en Deep Purple en sustitución de Ian Gillan, allá por 1973, era más bien un «patito feo» (os animo a que lo comprobéis en alguna fotografía de aquella época); Jordi Bianciotto, en su interesante y documentado libro Deep Purple. La Saga (Barcelona: Quarentena ediciones, 2012), describe así a David Coverdale: «(…) era más bien gordo, tenía rastros de acné, bizqueaba y lucía un bigotito que Paice calificaría de ‘tonto’. Era un muchacho de aspecto lácteo y torpe, que vestía de un modo hippy-pueblerino. Blackmore, muy en particular, se mostró horrorizado con su look«. Eso sí, en poco más de dos años con Deep Purple se consolidó como cantante de hard rock y adquirió las suficientes tablas en el escenario como para iniciar un proyecto musical propio, primero en solitario (1976-1978) y luego como patrón de Whitesnake, grupo que, tras muchos altibajos y cambios continuos en su formación, aún sigue en activo. La etapa tal vez más conocida de esta banda se inicia en 1987, con la publicación de su séptimo álbum («Whitesnake»), del que formó parte la conocida balada «Is this love«. Sin embargo, no es el Whitesnake que más me gusta; Coverdale quiso adaptarlo al gusto norteamericano y a las listas de ventas, olvidando sus raíces próximas al blues-rock, precisamente lo que le hizo triunfar en Deep Purple y lo diferenció de Ian Gillan. Yo, particularmente, prefiero sus primeros discos: «Lovehunter» (1979), «Ready an Willing» (1980) y, también los dos primeros trabajos: «Trouble» (1978) -del cual ya hemos tenido oportunidad de escuchar aquí su versión del conocido tema «Day Tripper«, de los Beatles- y el EP titulado «Snakebite» (1978), con el que Whitesnake se estrenó. La edición original de «Snakebite» incluía cuatro canciones que, en el año 2006 con motivo de la remasterización de «Trouble», fueron añadidas como bonus track. Ya sabéis que tengo debilidad por los grupos de hard rock cuando se deciden a tocar rock & roll clásico; por ello, a los que conocéis bien la obra de Whitesnake, os animo a que recordéis «Bloody Mary», un tema compuesto por el propio David Coverdale; y a los que simplemente os guste el rock & roll, y no conozcáis este grupo, os recomiendo que no os lo perdáis.
The Beatles / Whitesnake / The Jimi Hendrix Experience / Los Coronas. «Day Tripper»
Hace algunas semanas comentaba en Mentalparadise que aún no había aparecido ninguna canción de Whitesnake en La Guitarra de las Musas. Fernando, administrador del interesante blog Tu Lisa, yo Conda, me dijo lo siguiente: «Si permites sugerencia, Whitesnake hizo una estupenda versión de Day Tripper de los Beatles. Con otra versión que dejo a tu elección, tienes ya el trío para una de tus fantásticas entradas de canción con varias perspectivas». Muchas gracias, Fernando, por tus amables palabras y por el obsequio en forma de idea. «Day Tripper», a pesar de ser una canción bien conocida de los Beatles y de contener uno de los más famosos riff de guitarra que se recuerdan, nunca llegó a formar parte de ninguno de los álbumes de estudio de este grupo, más allá de los habituales recopilatorios. Fue grabada durante las sesiones de «Rubber Soul» (1965) y publicada como sencillo, en las navidades de 1965, junto con el tema «We can work it out», lo que dio lugar a un single con dos caras A. Al parecer, la autoría principal se debe a John Lennon, aunque Paul McCartney contribuyó con algunos versos. Esta lisérgica canción es posible que haga referencia a los llamados en aquella época «hippies de fin de semana», es decir, aquellos que, de vez en cuando, se ponían las camisas de flores para escuchar música psicodélica. El segundo vídeo que podéis ver es el correspondiente a la ya comentada versión de Whitesnake, que forma parte del primer álbum de estudio de los británicos: «Trouble» (1978). La tercera propuesta es la de la banda The Jimi Hendrix Experience, recogida en el álbum en vivo «BBC Sessions», publicado en 1998 a partir de materiales procedentes de actuaciones de este grupo en los programas de radio de la BBC. Hoy voy añadir un cuarto vídeo, perteneciente a un grupo al que hace tiempo también quería dar cabida aquí: Los Coronas; los madrileños, con su estilo surf-rock y un sonido fronterizo a lo spaguetti western, nos ofrecen una interesante versión instrumental con mucho sabor. Por supuesto que no son las únicas versiones de esta canción, tal vez a vosotros os gusten otras, a mi también me agradan las de Grateful Dead, Otis Redding, Anne Murray, ELO, James Taylor, Cheap Trick, José Feliciano o los españoles La Orquesta Mondragón y Asfalto, ésta última incluida en un singular disco con versiones de los Beatles, publicado en fechas relativamente recientes a partir de materiales anteriores a sus primeros discos de rock urbano progresivo
Elvis Presley / Queen / Jeff Beck Group. «Jailhouse Rock»
En anteriores entradas me ocupaba de algunas canciones que, entiendo, son representativas del periodo seminal del rock & roll; de un lado aquellas aportadas por la comunidad negra, como «What’d I say» o «Caldonia» y, por otro, temas como «Jambalaya«, procedentes de country. La gran contribución de Elvis Presley en la creación del rock & roll radica en su capacidad para fusionar ambas propuestas, hasta entonces bastante compartimentadas; Elvis se movía y cantaba como si fuera un afroamericano pero aportando también la cultura característica del colono americano. Si hay una canción que representa bien este espíritu esa es «Jailhouse Rock»; fue escrita por Jerry Leiber y Mike Stoller, dos compositores bien conocidos en aquella época, que ya tenían en su haber temas como «Stand by me«, y lanzada al mercado, en la voz de El Rey en 1957. Ese mismo año se estrenaba el largometraje musical del mismo nombre, dirigido por Richard Thorpe e interpretado por el mismísimo Elvis Presley, cuya capacidad como actor nunca ha estado a la altura de sus cualidades musicales, a pesar de las muchas películas que rodó. Es normal que un tema tan emblemático como éste haya tenido muchas versiones; desde las más clásicas, como las de Jerry Lee Lewis, Tom Jones, Carl Perkins, Adriano Celentano o las de los españoles Enrique Guzmán, Bruno Lomas o Miguel Ríos, hasta las más cercanas al hard rock. En este sentido, es bastante curioso constatar la abundante cosecha de versiones de esta índole: ZZ Top, Mötley Crüe, Patti Smith o las dos seleccionadas para acompañar la original de Elvis: la que nos dejó el grupo británico Queen, incluida en el álbum en directo «Queen Rock Montreal» (2007), aunque es probable que ya la tocaran desde los inicios del grupo, formando parte de un «Rock & Roll Medley»; y la grabada por The Jeff Beck Group en su álbum «Beck-Ola» (1969), en el que participaron, además de este excepcional guitarrista, Rod Stewart y Ronnie Wood.