The Marshall Tucker Band. “Can’t You See”

The Marshall Tucker Band es un grupo estadounidense, de Carolina del Sur, creado en 1972 a partir de músicos que, durante los años sesenta, tocaban habitualmente con sus respectivas bandas en el área de Spartanburg. Tomaron el nombre de una anotación que encontraron en la llave de una puerta; ésta es la que abría el almacén que habían alquilado como lugar de ensayo, justo cuando estaban dando sus primeros pasos como grupo, cuando aún estaban buscando nombre; tiempo después, se dieron cuenta que Marshall Tucker era un nombre real, concretamente el de un afinador de pianos ciego de Columbia (Carolina del Sur). Su primer álbum, titulado igual que la banda, fue grabado en 1973 con la siguiente formación: Paul Riddle (batería), Tommy Caldwell (bajo), Jerry Eubanks (flauta, saxo), Doug Gray (voz), George McCorkie (guitarra) y Toy Caldwell (guitarra principal, voz y autor de todas las canciones del disco). El estilo de este disco y, en líneas generales de los que se publicaron en los años setenta (su período más interesante), se sitúa entre el country rock y el rock sureño, con rasgos estilísticos procedentes del soul, el jazz, el blues o el rock progresivo; en este último caso, algo que se hace especialmente evidente en esos interesantes pasajes que nos deja el flautista Jerry Eubanks. Si comparamos el sonido de este grupo con el de las bandas de referencia del rock sureño, The Allman Brothers Band y Lynyrd Skynyrd, probablemente podamos concluir que son menos psicodélicos y bluseros que los primeros y menos hardrockeros que los segundos; en The Marshall Tucker Band hay un mayor peso de los elementos jazzísticos y progresivos y, sobre todo, del country.

Can’t You See” es una de sus canciones más conocidas; fue incluida en este primer disco, y en ella se aprecia muy bien ese sonido característico de la banda, una especie de rock sureño/country con flauta, algo inusual en estos estilos. Una versión en directo de esta canción, grabada en el Performing Arts Center de Milwaukee (Wisconsin) el 31 de julio de 1974, se incluyó en el cuarto álbum de estudio del grupo (“Searchin’ for a Rainbow”, 1975); en éste otro directo, del año 1973, podéis ver en acción al grupo. Esta historia sobre un hombre que sufre y huye, probablemente de un viejo amor, ha sido versionada por artistas como Waylon Jennings o Alabama. Como comentaba anteriormente, durante la década de 1970 grabaron sus mejores álbumes y, para mediados de los ochenta, la mayoría de los miembros fundacionales de la banda ya no estaban en ella. Parece que siguen en activo, y con muchos conciertos dados al cabo del año, aunque el único miembro de los Marshall Tucker Band que aún permanece es el vocalista Doug Gray.

The Pretenders. “Don’t Get Me Wrong”

En la entrada dedicada a la canción “Kid”, donde aludíamos a los tres primeros discos de la formación británica The Pretenders y al liderazgo de Chrissie Hynde, definíamos su estilo como un rock melódico, cercano al pop-rock, hecho en tiempos de new wave y punk, movimientos musicales también presentes en este grupo, aunque a menudo de manera más estética que musical. Su cuarto álbum se tituló “Get Close”; fue publicado a finales de 1986, después de unas sesiones de grabación un tanto dispersas, en las que intervinieron músicos diferentes en cada una de ellas. Además de los característicos sonidos de la banda, en este Lp también se aprecia un cierto aire funk en algunas canciones, tal vez debido a la procedencia estilística de algunos de los músicos estadounidenses que intervinieron en la grabación del álbum; en este sentido, véanse, por ejemplo, los temas “Dance”, “How Much Did You Get for Your Soul?” o “Room Full of Mirrors” (de Jimi Hendrix). Yo destacaría especialmente otras tres canciones: “My Baby”, la balada “Hymn to Her” y la que hoy nos ocupa, “Don’t Get Me Wrong”, comercializada como single y, a la postre, uno de los éxitos más reconocibles de Pretenders.

Según ha manifestado Chrissie Hynde, escribió esta melodía pensando en John McEnroe; ella no era aficionada al tenis, pero McEnroe solía acudir a sus conciertos y llegó a mantener una relación muy amigable con la banda. Cuando se retiró de las canchas, decidió convertirse en guitarrista; aprendió de amigos como Eddie Van Halen y Eric Clapton e incluso llegó a formar su propio grupo (The Johnny Smyth Band), a escribir canciones y a dar conciertos (él cantaba y tocaba la guitarra); el círculo se cerró en 2014, cuando tuvo la oportunidad de grabar una canción (“A Plan Too Far”) en el primer álbum en solitario de Chrissie Hynde.

Volviendo a “Don’t Get Me Wrong”, la líder de Pretenders reconoció que escribió la canción en un avión, y que la inspiración le llegó cuando oyó el anuncio de bienvenida de la compañía aérea por los altavoces: “Dong-dong-dong-dong … Wellcome to British Airways”. La letra de este tema recoge, con un poco de ironía, esa sensación que se tiene cuando estás enamorado de alguien que te deslumbra y te hipnotiza, mientras él o ella se mantiene impasible, como si toda esa explosión de sentimientos del otro le dejara indiferente. El vídeo oficial de esta canción, con el que encabezamos la entrada, es un homenaje a la serie británica de televisión “Los Vengadores”, que se emitió entre 1961 y 1969. Aquí podéis ver a los Pretenders interpretando este tema, en una actuación de la época y, para finalizar, os dejo algunas versiones, en concreto las de Lily Allen, The Pharaohs, Berk & The Virtual Band y Hilda Lizarazu.

Maurice Williams & The Zodiacs / The Hollies / Jackson Browne. “Stay”

Stay” es un tema compuesto por Maurice Williams poseedor de un récord curioso: aún hoy día, sigue siendo la canción de menor duración (1 minuto y 36 segundos) que ha conseguido llegar al número uno en las listas de éxitos estadounidenses, gracias a la grabación realizada por el grupo de doo-wop Maurice Williams & The Zodiacs. Esta formación, originaria de Nashville (Tennessee -EE.UU.-), se formó a finales de la década de 1950 y estuvo activa hasta mediados de los sesenta; inicialmente se hicieron llamar The Royals Charms, después Gladiolas y Excellos, hasta que adquirieron su definitivo nombre (The Zodiacs) en 1959, siempre bajo el liderazgo de Maurice Williams. Sus canciones más conocidas son “Little Darlin’” (popularizada por el grupo canadiense The Diamonds) y “Stay”, escrita por Williams cuando apenas tenía quince años, en 1953, aunque no fue grabada hasta 1960, primero en forma de “demo” y, poco después, tras llamar la atención de una niña de diez años, de manera comercial para la discográfica Herald (la cara B del single se tituló “Do You Believe”). Tal y como señalan en el blog 7 días, 7 noches, Williams escribió la letra después de una cita con otra chica de su edad, a la que no pudo persuadir de que se quedara con él un poco más allá de las diez de la noche, hora a la que tenía que llegar a casa; al final, fue el hermano de la chica quien la acompañó a casa, y la súplica del joven Williams se transformó en canción.

Tras la grabación de Maurice Williams & The Zodiacs, que volvió a escucharse mucho a finales de los ochenta debido a su inclusión en la banda sonora de la película “Dirty Dancing” (1987), se sucedieron las versiones: Little Joe & The Thrillers (1960), Rikki Henderson (1961), Lou Christie (1963), The Four Seasons (1963) o The Hollies (1963), nuestra segunda propuesta destacada de hoy, ellos aceleraron la canción y la consiguieron llevar al número uno de las listas británicas. Después vinieron las de los Typhoons, Jean & Dean y alguna más, antes de que el músico y cantautor Jackson Browne publicara la suya, una de las más conocidas de esta canción, quizás por ese tono intimista y sosegado que, a su vez, ha servido como punto de partida para versiones posteriores; fue incluida en el quinto Lp de Browne, titulado “Running on Empty” (1977), un interesante trabajo formado por temas sobre la vida en la carretera, grabados en directo mientras estaba de gira o en lugares relacionados con ella, como autobuses, habitaciones o entre bastidores; “Stay”, en concreto, fue grabada en directo, el 27 de agosto de 1977, en  el Merriweather Post Pavilion de Columbia (Maryland -EE.UU.-) Si queréis escuchar más versiones, podéis continuar con Bruce Springsteen, Cindy Lauper, Human Nature o Andrew Gold, aunque hay más.

Grandes canciones en versión española: “El Rock and Roll de Los Estudiantes” (1959)

Cuando se habla de los orígenes del R&R en España es obligado mencionar al grupo madrileño Los Estudiantes. Según nos cuenta Salvador Domínguez en su libro Bienvenido Mr. Rock … Los primeros grupos hispanos 1957-1975 (Madrid: SGAE, 2002; págs. 28-35), comenzaron como dúo (Pepe Barranco y José Alberto Gosálvez) en el Club del Apóstol Santiago de Madrid, donde Manolo Santana dio sus primeros raquetazos antes de convertirse en figura internacional de este deporte; así nos relata Salvador cómo fueron los orígenes de esta formación:

“Cierta mañana, en una fiesta que organizaban los estudiantes de la Facultad de Medicina, un chaval llamado Rafa Aracil le prestó su guitarra eléctrica a Pepe. Éste, que todavía no estaba acostumbrado a las cuerdas de metal, terminó la actuación con las manos ensangrentadas después de cantar y tocar Blue suede shoes, de Carl Perkins, y Too much monkey business, de Chuck Berry. El público, entusiasmado, pidió más, y a Pepe y José Alberto no les quedó más remedio que lanzarse con el Only you de los Platters. Al concluir la actuación, Pepe le comentó a Rafa Aracil que, si quería, le enseñaba a tocar la guitarra. Se pusieron de acuerdo, e inmediatamente los tres montaron un repertorio basado en temas de Elvis Presley y Gene Vincent & The Blue Caps. De esa guisa nacían Los Estudiantes, la primera y una de las mejores bandas de r&r que haya dado nuestro país”

Sus primeras actuaciones en directo remuneradas (600 pesetas diarias) fueron en la sala El Palmeral (Campello -Alicante-); tras regresar a Madrid, entró Adolfo Abril como contrabajista, y adquirieron el nombre de Los Cuatro Estudiantes. Después de algunos cambios en la formación inicial, se constituyeron como quinteto, finalmente denominado Los Estudiantes; así nos cuenta Fernando Arbex cómo fue su incorporación a este grupo:

“Me dijeron que cogiera las baquetas, me puse, me senté a tocar, y a los dos o tres minutos de estar tocando, José Barranco, que es un cachondo mental, a José Alberto Gosálvez, que era el batería, le dijo: ‘Vete a por un café y vuelves’. Entonces me quedé yo tocando y cuando volvió Gosálvez no le quedó más remedio que tocar el bajo. Mi batería consistía en un tambor del Ejército, pintado de rojo, un bombo casi de circo y un charles sin pedal. Tenía que usar un diccionario de latín para poder apoyar el pie izquierdo. Antes de eso yo no había tocado en ningún grupo, aunque a los 10 años mi padre me trajo de los Estados Unidos una batería de juguete, con la que me acostumbré a hacer ejercicios y cosas por el estilo (…) En un principio, lo que realmente nos gustaba era Elvis y todo lo relacionado con él: Scotty Moore, D.J. Fontana y The Jordanaires como grupo vocal de acompañamiento. Los Estudiantes solíamos tocar mucho en la SAFA (Colegio La Sagrada Familia), Laurita Valenzuela era la presentadora de aquellos eventos”

También tocaban a menudo en la radio, en programas como “Boite” (Radio Intercontinental) o “Cabalgata de fin de semana” (Radio Madrid), y en el auditorio del Colegio Calasancio de Madrid, donde compartían cartel con sus rivales musicales, los Pekenikes. Publicaron su primer disco, un EP con cuatro canciones, en 1959, con la discográfica Philips; de estos cuatro temas, que recogemos al comienzo de esta entrada, tres eran versiones de R&R: “Ready Teddy” -popularizada, entre otros, por Little Richard y Elvis Presley-, “La Bamba” -muy conocida en la versión de Ritchie Valens- y “Whoo-hoo” -inicialmente interpretada por The Rock-A-Teens-; la cuarta canción lleva por título “Me enamoré de un ángel”, en realidad una adaptación de la melodía clásica de guitarra “Romance anónimo” o “Romance de juegos prohibidos”. Os pido un poco de comprensión cuando escuchéis estos temas; la grabación no es la mejor (sistema mono de una sola pista), la calidad instrumental no es precisamente excelsa y las voces tampoco son maravillosas. Sin embargo, este disco es algo así como un incunable de R&R patrio, una de las primeras grabaciones de este género que se realizaron en nuestro país, nada más y nada menos que del año 1959.

Los estudiantes intervinieron en un par de películas, las tituladas “Pasa la tuna” (1960) y “La Corista” (1960), y grabaron dos EPs más antes de su disolución en 1964, en parte motivada por el fallecimiento del bajista Luis Arbex al caerse de un camión mientras realizaba el servicio militar. El resto de los miembros trataron de buscar acomodo en otras bandas, es el caso de Pepe Barranco en Pekeniques, mientras que Fernando Arbex y Manolo González crearon, en 1964, uno de los grupos más importantes que ha dado el pop español: Los Brincos.

Yes. “I’ve Seen All Good People”

Yes tiene cinco álbumes magistrales, publicados de manera ininterrumpida entre 1971 y 1977: “Fragile” (1971), “Close to the Edge” (1972), “Tales from Topographic Oceans” (1973), “Relayer” (1974) y “Going for the One” (1977). Pero a menudo nos olvidamos de otro gran trabajo, con el que esta banda comenzó a convertirse en un grupo de leyenda: “The Yes Album” (1971). Este Lp fue el tercero de la formación británica, publicado tras los titulados “Yes” (1969) y “Time and a Word” (1970), en los que el sonido característico Yes aún no estaba bien definido, pues en ellos se mezclaban sonidos de diferentes estilos, además de incluirse versiones de artistas y bandas como The Byrds, The Beatles, Stephen Stills o Richie Havens. Sin embargo, todas las canciones de “The Yes Album” ya estaban compuestas por miembros del grupo, y en él no se incluía ninguna versión; el sonido era más rico y complejo que en los dos primeros discos, más decididamente progresivo, además de formar parte de él algunos de los temas clásicos del repertorio de Yes, como “Yours is No Disgrace”, “Clap” -grabado en directo, en The Lyceum (Londres, julio de 1970)-, “Starship Trooper” o “I’ve Seen All Good People”. Este salto de calidad fue debido, en buena parte, al guitarrista Steve Howe, recientemente incorporado a la banda en sustitución de Peter Banks. El grupo se completaba con Tony Kaye a los teclados -sustituido en el siguiente disco (“Fragile”) por Rick Wakeman-, Jon Anderson (voz), Chris Squire (bajo) y Bill Bruford (batería), es decir, casi la formación estelar de Yes.

I’ve Seen All Good People” es un tema de siete minutos de duración dividido en dos movimientos: “Your Move”, compuesto por Jon Anderson, y “All Good People”, escrito por Chris Squire; el primero, comercializado como single, es poseedor de una gran riqueza melódica, perfecto para los coros y la singular voz solista de Jon Anderson, con unos maravillosos tonos acústicos, que Steve Howe consigue con una guitarra portuguesa de doce cuerdas y una acústica convencional, y un trabajo solvente de Tony Kaye con el órgano Hammond; la segunda parte del tema es más eléctrica, vital y rockera, con mayor protagonismo de Chris Squire al bajo y, nuevamente, de Steve Howe a la guitarra, que está soberbio. Lo podéis comprobar en este directo del año 1973, en el que ya se puede ver a Rick Wakeman a los teclados; y, también, en éste otro de 2003, nuevamente con la formación habitual de Yes (en esta ocasión, con Alan White a la batería, en lugar de Bill Bruford). La letra utiliza el juego del ajedrez de manera metafórica, probablemente para referirse a los desafíos de la vida y a otros asuntos profundos y espirituales, algo que era muy del gusto de Jon Anderson.