La primera entrada del año 2015 publicada en este blog estuvo dedicada al tema “Luminosa mañana”, de la banda de rock sinfónico andaluz Triana, en mi opinión -ya lo dije entonces- la mejor que ha habido en España en el ámbito del rock progresivo. Sus tres primeros álbumes (“El Patio”, 1975; “Hijos del Agobio”, 1977; y “Sombra y Luz”, 1979) son tres obras fundamentales del rock hispano. En 1979 ya eran un grupo conocido y vendían bastantes discos, por lo que su compañía discográfica (Moviplay) decidió promocionar el disco “Sombra y Luz” a través de los canales habituales en aquellos años: “El Gran Musical” de la Cadena Ser, el programa de televisión “Aplauso”, incluso participaron en el espectáculo “La Noche Roja”, producido por Miguel Ríos, que recorrió diferentes localidades de nuestra geografía. Tal vez envalentonados por el éxito que había tenido “Sombra y Luz” y por la manera en que se seguían vendiendo “El Patio” e “Hijos del Agobio”, Lp que también hemos tenido aquí a propósito del tema “Sr. Troncoso”, decidieron grabar rápidamente otro álbum, sin dejar pasar los dos años que habían separado los lanzamientos de sus anteriores discos. “Un Encuentro” (1980), que es como se tituló el nuevo trabajo de Triana, fue una decepción; apenas quedaba nada del grupo que había maravillado con su emotivo estilo lisérgico, se habían apartado de los sonidos progresivos que los habían convertido en los líderes de este género en España, y daba la sensación que su cuarto álbum buscaba más el triunfo fácil que la calidad. Tampoco debe ser casual que Gonzalo García Pelayo, el productor discográfico de los tres primeros álbumes, no participara en éste, del que llegó a decir que su
“repertorio no era muy bueno, pero había una canción, Tu frialdad, que lo arreglaba, porque era muy buena. Pero en el quinto, Triana [sic] (1981), la selección del repertorio es prácticamente inexistente, y es ahí cuando el grupo cae en picado, viniéndose completamente abajo con el sexto, Llego el día (1983). La movida madrileña y el cambio de modas también influyó mucho en ello” (Dominguez, Salvador. Los hijos del rock. Los grupos hispanos. Madrid: SGAE, 2004; pág. 84).
Con el paso de los años, y disuelta la banda en 1983 tras el fallecimiento de su líder, Jesús de la Rosa, “Tu frialdad” se ha convertido en una de las canciones más populares de esta formación. De ella se han hecho bastantes versiones, aunque a mí el original me sigue pareciendo insuperable; no obstante, por si queréis probar con otras interpretaciones, os propongo dos: una más rockera, la de Alhándal, y otra más flamenca, la de José Mercé y Pablo Alborán. Os dejo con esta maravillosa canción de amor compuesta por Jesús de la Rosa, en la que destacan los teclados, la guitarra eléctrica de Antonio García de Diego y, por supuesto, su exquisita melodía. “Tu frialdad” es el canto del cisne de Triana, que emerge como un espejismo en plena decadencia del grupo.




