Ya es la tercera vez que asoman por aquí los Moody Blues, banda británica muy conocida gracias a su segundo disco, «Days of Future Passed» (1967), del que nos hemos ocupado a través del clásico «Nights in White Satin«; el otro tema incluido en este blog es «The Voice«, perteneciente a su álbum «Long Distance Voyager» (1981), ya sin Mike Pinder a los teclados, sustituido por el suizo Patrick Moraz. Entre ambos trabajos de estudio encadenaron una serie de discos muy interesantes: «In Search of the Lost Chord» (1968), «On the Threshold of a Dream» (1969) y «To our Children’s Children’s Children» (1969), en los que sustituyeron la orquesta de «Days of Future Passed» por el mellotron, tan característico de esta banda, y por los recursos técnicos propios del rock progresivo. Toda esta complejidad la trataron de simplificar en sus siguientes trabajos, sobre todo pensando en poder incluir estos nuevos temas en las actuaciones en directo sin que desmerecieran respecto de lo grabado en estudio. Así se gestó «A Question of Balance», grabado entre enero y junio de 1970 en los estudios West Hampstead de Londres para el sello discográfico Decca; fue publicado ese mismo verano, alcanzando el número uno en la lista de Reino Unido y el número tres en la de los Estados Unidos. A mí me parece un álbum muy interesante (aquí lo podéis escuchar), con mucha presencia de elementos acústicos y un cierto aroma folk-rock que impregna el sustrato progresivo, elegante y melódico, propio de esta formación. El corte más conocido es «Question«, compuesto por el guitarrista Justin Hayward, que llegó a ser comercializado como single. Sin embargo, yo os voy a proponer la penúltima canción de la cara B, la titulada «Melancholy Man», obra del teclista Mike Pinder, un tema triste, con una letra sugerente y poética que, desde mi punto de vista, luce esplendorosamente en directo; quizás no suene tan bien como el original de estudio, donde los arreglos tal vez le resten algo de fuerza y expresividad, justo lo contrario que consiguieron con esta preciosa interpretación en el Festival de la Isla de Wight (edición de 1970).
Categoría: Rock
Fleetwood Mac. «Like it This Way»
Para muchos aficionados a la música Fleetwood Mac es el grupo de Stevie Nicks, también de Lindsey Buckingham, Christine McVie, John McVie y Mick Fleetwood, la formación responsable de «Rumours» (1977), el excelente álbum de pop-rock con el que esta banda se encumbró. Sin embargo, los inicios de esta formación no tienen nada que ver con el sonido AOR que acompaña a este grupo desde mediados de los setenta; incluso podríamos hablar de dos Fleetwood Mac porque sus primeros discos son de blues, dentro de los parámetros estilísticos de lo que se ha venido en denominar british blues. De hecho, el origen de Fleetwood Mac está intimamente ligado a otra de las bandas pioneras del blues británico, la de John Mayall y sus Bluebreakers, lo más parecido a una academia de blues para jóvenes talentos; por esta banda pasaron músicos como Eric Clapton, Mick Taylor, Jack Bruce, Aynsley Dunbar, Harvey Mandel o tres de los fundadores de Fleetwood Mac: Peter Green (guitarra y voz) y los ya mencionados John McVie (bajo) y Mick Fleetwood (batería), los dos únicos integrantes de la formación inicial que continuaron con los nuevos Fleetwood Mac; la formación se completó con dos guitarristas más: Jeremy Spencer y Danny Kirwan, quien acabaría compartiendo los papeles de compositor, cantante y primera guitarra con Peter Green. Grabaron su primer álbum de estudio -homónimo- en 1968, después vendrían los titulados «Mr. Wonderful» (1968) y «Then Play On» (1969); a partir de 1970 el LSD comenzaría a hacer estragos: primero abandonó Peter Green, más tarde lo harían Spencer y Kirwan. Uno de los últimos eventos en el que intervino la formación original, al menos de los que se guarda registro, fue el celebrado en el Tea Party de Boston durante los días 5, 6 y 7 de febrero de 1970; quince años después se grabó un Lp con el título de «Live in Boston», un disco modesto, con apenas siete canciones, que acabaría dando lugar a una reedición más lujosa, con tres Cds en los que se recogieron todos los temas interpretados en el Tea Party. Me parece una excelente manera de acercarse a los Fleetwood Mac bluseros; los compañeros de Rockliquias han tenido la generosidad de compartir esta obra, imprescindible para la historia del british blues. Como os podéis imaginar, no ha sido nada fácil elegir una canción; finalmente he optado por «Like it This Way», compuesta por Kirwan, porque -al menos desde mi punto de vista- contiene uno de los mejores diálogos guitarreros que he escuchado hasta ahora; no se trata del típico pique o lucimiento entre guitarras gemelas, más bien es una animada conversación en la que casi puedes escuchar las palabras, uno de esos momentos mágicos que, de vez en cuando, nos ofrecen los directos. En este vídeo, con peor sonido, podéis ver a los músicos interpretando este tema.
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Chris Rea. «On the Beach»
Chris Rea es uno de esos guitarristas que, a pesar de su calidad y buen trabajo sobre las seis cuerdas a lo largo de sus cuarenta años de carrera, parece como si hubiera pasado de puntillas. De hecho, se le recuerda más como cantante de voz grave y profunda, y por determinadas composiciones aparentemente comerciales -como la que hoy traemos-, englobables en la categoría de rock melódico apto para todos los paladares, eso que se ha venido en llamarse AOR. Sin embargo, Chris Rea es mucho más que el producto musical que las discográficas han querido fabricar; es un prolífico compositor, de hecho él mismo ha reconocido que, a menudo, entraba en fases cercanas al autismo, donde componía casi de manera obsesiva; y, sobre todo, es un excelente guitarrista y multiinstrumentista, dominador de la técnica slide, que le permite dotar a su guitarra de una amplia gama de sonidos y texturas, hay quien ha querido ver en esta técnica un cruce entre la gaita irlandesa y el violín. En ocasiones me recuerda a Mark Knopler, otras veces a Ry Cooder o a J.J. Cale y, cuando se pone más blusero, a Eric Clapton. Grabó su primer álbum en 1974 y, desde entonces, no ha parado de trabajar; en los años noventa fue sometido a una serie de operaciones motivadas por un cáncer muy agresivo, aún así ha seguido componiendo, alejándose de los sonidos que le hicieron famoso y acercándose cada vez más a su querido blues y a otra de sus pasiones – junto con los coches de carreras-, la pintura. «On the Beach» (1986) es su octavo álbum de estudio, un disco de AOR muy elegante y relajante, en el que el jazz fusión, o smooth jazz, está también muy presente; algunos han querido ver en este trabajo un antecedente de lo que luego habría de conocerse como «chill out», movimiento con mucha aceptación en las Baleares. La romántica y evocadora canción que da nombre a este disco está inspirada en la isla de Formentera. Según ha manifestado Chris Rea, «es una canción que habla de no estar en la playa y de desear estarlo», exactamente la misma sensación que tengo después de muchos meses sin disfrutar del mar. La Guitarra de las Musas y yo nos tomamos unas vacaciones; nos vemos en septiembre con nuevas historias y temas sin fecha de caducidad, y con las «Cinco Canciones de tu Vida», esa nostálgica sección que espero siga hermanándonos y fomentando los recuerdos. Besos y abrazos para todos.
Dale Hawkins / The Rolling Stones / Creedence Clearwater Revival. «Susie Q»
El primer éxito de la banda Creedence Clearwater Revival fue una versión del tema «Susie Q», compuesto por el cantante y guitarrista de Lousiana Dale Hawkins -aunque por imperativos discográficos también aparecen dos autores más-. Hawkins fue el primero en grabarla, en 1957, con un cierto aire de rockabilly-R&B pausado que también puede apreciarse en algunas de las versiones que se hicieron después, como las de Gene Vincent, Johnny Rivers, Loonie Mack, Jimmy and the Rackets, The Everly Brothers, Flash Cadillac & the Continental Kids, Sleepy La Beef o la de los Rolling Stones (segundo de los vídeos recomendados de hoy) que, con una duración inferior a los dos minutos, fue incluida en su álbum «The Rolling Stones No. 2» (1965), el segundo disco de los británicos, un interesante trabajo con varias versiones de temas clásicos. Hay otras buenas adaptaciones -como la de Quicksilver Messenger Service-, algunas singulares -véase la de Bobby Mc Ferrin– y otras más modernas (Open Road o Ron Evans Trio, por ejemplo), sin embargo la tercera destacada de hoy sólo podía ser la de la Creedence, grabada como single en 1967 e incluida en su primer álbum de estudio, llamado igual que la banda. Según señalan algunas fuentes, la intención inicial fue darse a conocer en la radio KMPX, de San Francisco, especializada en música psicodélica, progresiva y, en general, de formato libre, donde se respetaba la duración original de las canciones; de este modo, se animaron a recuperar una recreación de «Susie Q» que, al parecer, ya tocaban en directo antes de constituir el grupo, cuando se llamaban The Golliwogs; el tema duraba casi nueve minutos, por lo que hubo que partirlo para poder incluir una parte en cada cara del single. Pero, ¿quién fue Susie Q?; al principio se pensó en Suzi Quatro quien, por cierto, tiene su propia versión de esta canción, sin embargo parece difícil que una niña de siete años (Suzi nació en 1950) pudiera inspirar a Dale Hawkins. Tal y como se argumenta en el blog En Clave de Recuerdo, Suzie Q. es probable que fuera Susie-Jean Quealy, una bailarina rubia de ojos claros que puedo dar nombre a un conocido paso de baile popular (creo que es éste) al que se hace alusión en una canción, «Doin’ the Suzi Q«, interpretada en los años treinta por Lil Hardin Armstrong, cantante, pianista y compositora de jazz que, además, fue la segunda mujer de Louis Armstrong.
Fairport Convention. «Fotheringay»
El 9 de septiembre de 1543 María Estuardo, hija del rey Jacobo V de Escocía y de María de Guisa, era coronada reina de Escocia con apenas nueve meses de edad. Vistieron a la niña con pesados trajes, con una capa de terciopelo sujeta a su pequeño cuello, largas mangas y todo tipo de joyas prendidas del ropaje; apenas podía moverse, sin duda un adelanto, a modo de perversa profecía, de lo que iba a ser su desdichada vida. Con dieciséis años ya estaba casada con el futuro rey de Francia, Francisco II, aunque tras su muerte -dos años después del enlace matrimonial- volvería a casarse varias veces, matrimonios a cual más desafortunado; intentaron hacerla abortar, fue raptada y probablemente violada por quien después sería su marido, abortó de gemelos estando encarcelada y la obligaron a abdicar del trono escocés en favor de su hijo Jacobo, de un año de edad. El 19 de mayo de 1568 fue capturada por la reina Isabel I de Inglaterra, acusada de haber asesinado a su segundo marido, Lord Darnbley; sin embargo, los motivos de Isabel eran otros, en realidad trataba de neutralizarla, de malograr cualquier oportunidad que aún pudiera tener de acceder al trono de Inglaterra. Estuvo encarcelada más de dieciocho años hasta que, el 8 de febrero de 1587, fue decapitada en el castillo de Fotheringay; quiso vestir de rojo, como una mártir católica. Tenía cuarenta y cinco años.
«Fotheringay» es, precisamente, el título de la canción de hoy, un tema compuesto por Sandy Denny, cantante, teclista y guitarrista de la banda Fairport Convention. Esta formación británica, pionera en el uso de instrumentos eléctricos en el folk, grabó su primer álbum en 1967 -titulado igual que el grupo- y el segundo un año después, fue el primero de Sandy Denny y lo titularon «What we did on your holidays«; en él se incluían temas compuestos por ellos -como «Fotheringay»-, adaptaciones de canciones tradicionales y versiones de músicos como Joni Mitchell o Bob Dylan. Ese año de 1969 llegaron a publicar tres álbumes, a cual más bueno: el que hoy nos ocupa, «Unhalbricking» -del que os hablaré en otra ocasión- y «Liege & Lief». Después, Sandy Denny abandonaría el barco para iniciar nuevos proyectos, como la efímera banda Fotheringay, llamada así en honor a la canción; incluso llegó a colaborar con Led Zeppelin dando voz, junto con Robert Plant, al tema «The Battle of Evermore«. «Fotheringay» reflexiona sobre los sentimientos de quien ha estado privado de libertad durante tanto tiempo y sobre su inminente desenlace. Es un tema bellísimo, de una gran sensibilidad, con momentos de guitarra mágicos y, cómo no, excepcionalmente cantado.