Deep Purple. «Child in Time»

En 1969 Deep Purple ya era una banda conocida y gozaba de un cierto éxito, sobre todo en EE.UU. Habían grabado tres buenos álbumes, pero con un estilo no muy definido donde se mezclaban temas (tanto propios como versiones) psicodélico-pop con otros más rockeros, incluso progresivos; de hecho, en aquella época estaban etiquetados como banda de rock sinfónico. Los líderes, Jon Lord y Ritchie Blackmore, decidieron dar un giro a su planteamiento musical, tratando de acercarlo a lo que ya estaba haciendo Led Zeppelin. Para ello necesitaban un nuevo bajista y, sobre todo, un nuevo vocalista; ambos fueron encontrados en un grupo llamado Episode Six; Ian Gillan (cantante) y Roger Glover (bajo) se unieron así a los ya mencionados Lord (teclados) y Blackmore (guitarra), y al batería Ian Paice. Estos cinco músicos constituyeron la formación más exitosa que ha tenido Deep Purple, conocida como «Mark II», y una de las más importantes que ha habido en la historia del rock. Blackmore tomó las riendas del siguiente Lp; según cuenta Jordi Bianciotto en su libro Deep Purple. La Saga (Barcelona: Quarentena Ediciones), debió decirle algo así a Jon Lord: «ahora me toca a mí; si esto no funciona me quedaré tocando con orquestas el resto de mis días». El resultado fue «In Rock» (1970), uno de los álbumes que ayudarían a crear un nuevo estilo, el hard rock; mientras que Led Zeppelin contribuyó a este género desde el blues-rock, Deep Purple lo hizo con una propuesta más contundente y rocosa, con menos influencias procedentes del blues y más de la psicodelia y lo progresivo. Un ejemplo de esto último es el tema con el que se cerraba la cara A, «Child in Time», de diez minutos de duración, con alusiones a la Guerra Fría y creado a partir de una improvisación de Lord sobre el tema «Bombay Calling» de los californianos «It’s a Beatiful Day». En esta maravilla de canción destacan los teclados de Lord, el fabuloso solo de guitarra de Blackmore y la prodigiosa voz de Ian Gillan, con una interpretación y un alarde vocal pocas veces superado. Ésta es la versión de estudio, la que formó parte de «In Rock»; sin embargo, existe una que aún considero mejor, la del directo «Made in Japan» (1972), la finalmente elegida para hoy. Ian Gillan versionó esta canción para su primer álbum en solitario («Child in Time», 1976); también lo ha hecho Ritchie Blackmore, bajo el título «Mond Tanz / Child in Time«, en su disco «The Village Lanterne» (2006); incluso Jon Lord la ha tocado en directo, al igual que otros intérpretes como Ingwie Malmsteen.

Iron Maiden. «The Trooper»

El 25 de octubre de 1854 ha pasado a la historia del Reino Unido por un acontecimiento bélico desastroso para quienes se vieron involucrados en él, pero de esos que están bien presentes en la memoria de los británicos por el heroísmo extremo que mostraron los soldados combatientes de la Brigada Ligera de Caballería, al mando de lord Cardigan. Este episodio formó parte de la Batalla de Balaclava, en el contexto de la Guerra de Crimea (1853-1856), en la que intervinieron, por un lado el Imperio ruso y, por otro, una alianza formada por el Imperio británico, Francia, el Imperio otomano y el Reino de Piamonte-Cerdeña. Lord Cardigan estaba bajo el mando de su cuñado, Lord Lucan que, a su vez, comandaba la Brigada de Caballería Pesada. La conocida como «Cabalgada al Infierno» comenzó con una orden del jefe del ejército británico (lord Raglan) para que toda la División de Caballería cargara sobre una posición de artillería rusa situada al final de un valle, a una distancia aproximada de 1,5 kilómetros. Tras unas primeras escaramuzas estériles, la Brigada Pesada, al mando de lord Lucan, abortó el ataque ante la imposibilidad de salir victoriosos. Sin embargo, la Brigada Ligera (más de seiscientos jinetes) continuó su avance, sin cuestionarse las órdenes que, por otra parte, nunca fueron canceladas por lord Lucan. Hay quien piensa que lord Cardigan quiso dejar en evidencia a sus jefes; también se ha especulado con que fuera una maniobra de lavado de imagen pues, al parecer, la caballería ligera estaba dando una cierta sensación de pasividad y cobardía; otros historiadores creen que todo tuvo que ver con la enemistad manifiesta que había entre los cuñados (Cardigan y Lucan). Sea como fuere, la cabalgada de la Brigada Ligera quedó expuesta al fuego cruzado; con unas pocas unidades, lograron llegar a las líneas rusas, aunque en una situación de inferioridad tal que apenas dio lugar a que hubiera supervivientes. El 9 de diciembre de 1854, Alfred Tennyson publicaba un poema recordando aquel episodio que, más de un siglo después, sirvió de inspiración a Steve Harris, bajista de la banda de heavy metal Iron Maiden, para componer «The Trooper», canción que fue incluida en uno de los mejores álbumes del grupo: «Piece of Mind» (1983). El inconfundible riff de guitarra y el poderoso ritmo en homenaje a esta heroica cabalgada, hacen de este tema uno de los imprescindibles en sus directos; el cantante Bruce Dickinson incluso suele enarbolar una bandera británica en el escenario, como puede comprobarse en este vídeo.

Alarma!!! «Frío»

«Para mí la adicción es una enfermedad y yo tengo una enfermedad, soy adicto. Pero en esta sociedad no se reconoce como una enfermedad, se conoce la diabetes, el cáncer … Pues lo mismo. La adicción es una enfermedad obsesiva, compulsiva, que te lleva a meterte aunque sepas que te estás matando». Estas terribles palabras pertenecen a Manolo Tena, fallecido el pasado lunes víctima de un cáncer, a la edad de sesenta y cuatro años. Moría poco tiempo después de reaparecer tras su enésima recaída, con un nuevo álbum, un documental sobre su vida y hasta un programa de televisión («A mi manera«), en el que también han intervenido otros artistas que brillaron con luz propia durante los años ochenta y noventa. En uno de sus buenos períodos, confesaba que estaba «loco por vivir» y que no llegó a dormir en la calle porque su familia no le dejó: «Siempre he querido curarme, hasta que tuve la opción buena de salir del infierno. Ahora disfruto cada suspiro» (El Confidencial.com). Ni en sus peores momentos perdió la pasión por la música, aunque sus idas y venidas por los centros de desintoxicación fueron algo habitual desde su juventud; ya con 27 años sufrió una crisis esquizofrénica por consumo de marihuana, probablemente debido a su alergia a esta droga, algo que no supo hasta fechas relativamente recientes. «He estado peor que muerto», llegó a reconocer, pero siempre aferrándose a la vida: «amo la vida y por eso no me he suicidado, pero ojalá pudiera estar en paz». Nos ha dejado uno de los talentos más grandes que ha dado el pop-rock español, que mucha gente conoció en 1992 con el trabajo «Sangre Española»; me acuerdo perfectamente de aquella reaparición y del éxito que tuvo el disco; también de las conversaciones con familiares y amigos, en las que trataba de contarles que no era precisamente un recién llegado al mundo de la música. Ya formó parte de aquel rock urbano de los setenta, con su grupo Cucharada (en su momento dedicamos una entrada al tema «Social Peligrosidad«), y posteriormente de Alarma!!!, banda a la que compararon con los británicos The Police pero que, lamentablemente, no llegó a tener mucho reconocimiento, tal vez por ser «demasiado heavies para los modernos y demasiado modernos para los heavies», como dijo el propio Manolo Tena. Publicaron un par de álbumes, con canciones tan buenas como «Marilyn Monroe» o «Frío», un tema que, desde mi punto de vista, cuenta con una de las mejores letras que se han escrito en la música española reciente; un relato poético y desgarrador sólo accesible a alguien de gran talento, pero también torturado por la vida, un «extraño en el Paraíso», un «juguete de la desilusión».

Les Paul / Steve Howe / Larry Carlton. «Sleep Walk»

La steele guitar es una guitarra dispuesta de manera horizontal para ser tocada sobre las rodillas, o sobre armazones de cuatro patas, normalmente con un dispositivo metálico («steel») en lugar de hacerlo con los dedos. Originaria de Hawái, empezó a ser utilizada durante las décadas de 1920 y 1930 por los músicos de blues y, sobre todo, de country, estilo donde aún se utiliza con cierta asiduidad. «Sleep Walk» es una de las piezas clásicas del surf rock instrumental concebida para steel guitar; fue compuesta por los hermanos Farina (Ann, Santo y Johnny) para el primer álbum del dúo Santo & Johnny, publicado en 1959 con el mismo título adoptado como nombre artístico por los dos Farina varones. Aunque la canción fue compuesta con letra (aquí podéis escuchar la interpretación de Betsy Brye, tal vez la primera versión cantada de «Sleep Walk»), lo cierto es que Santo & Johnny la grabaron como tema instrumental, con ese sonido tan característico de la steele guitar. Aquí dejo el original de los hermanos Farina, un interesante vídeo en el que se puede ver a sus autores interpretando esta canción. A pesar de que es posible que existan más versiones con letra, «Sleep Walk» es un tema que nace con vocación instrumental, y así ha sido entendido por un buen número de grupos y guitarristas solistas, que no han perdido ocasión para versionarla. De hecho, hoy he tenido muchos problemas para decantarme por tres versiones; bien podrían haber sido las de The Shadows, The Ventures, Chet Atkins, Jeff Beck, Joe Satriani o Brian Setzer Orchestra, ésta última premiada en los Grammy de 1998; sin embargo, aún gustándome éstas, al final he preferido dar paso a uno de los grandes guitarristas que aún no habían aparecido por aquí, el estadounidense Les Paul. La segunda versión es la de Steve Howe, el guitarrista de Yes, uno de mis músicos preferidos, grabada para el disco «Quantum Guitar» (1998); y la tercera es la de Larry Carlton, otro excelente guitarrista, habitualmente dedicado al jazz y al smooth jazz, que la incluyó en su álbum titulado «Sleepwalk» (1981). Antes de acabar, me gustaría recordar que el original de esta canción formó parte de la B.S.O. de la película «La Bamba«, y que sirvió de inspiración para el instrumental de Fleetwood Mac «Albatross» -compuesto por Peter Green- que, a su vez, fue utilizado por los Beatles en la composición de «Sun King«, del álbum «Abbey Road».

Ñu. «El Flautista»

José Carlos Molina es uno de los principales valores en activo del rock español. Dio sus primeros pasos musicales en bandas de su barrio (Legazpi, en Madrid), como Polvo o Cámara Oscura. En 1973 se unió a Fresa –donde también estaban Rosendo Mercado y Chiqui Mariscal, fundadores de Leño-, un grupo de Carabanchel (Madrid) que tan pronto hacía rock como música para verbenas o acompañamientos para cantantes como Jeanette; a finales de 1974 Fresa pasa a denominarse Ñu y se presentan oficialmente con ese nombre, el 16 de febrero de 1975, en el Teatro Monumental de Madrid. A pesar de que Molina es conocido por su desempeño como flautista, él mismo ha confesado alguna vez que, en realidad, hubiese querido ser organista pero la flauta, que empezó a tocar apenas tres meses antes de la presentación de Ñu en el Monumental, era un instrumento mucho más barato que un Hammond. Uno de los aspectos que han contribuido a cimentar la fama de José Carlos Molina es su carácter polémico, irascible y, al parecer, difícil para la convivencia; os recuerdo la entrada que dediqué a la canción de Leñó titulada “Castigo”, en la que relataba la ruptura entre Molina y Rosendo que acabó dando lugar a Leño. Por Ñu han pasado más de sesenta músicos (también es cierto que esta formación aún sigue en activo) y su historia está repleta de anécdotas protagonizadas por Molina, como su prematura ruptura con Ariola o lo dificultoso que fue la grabación de su primer disco, “Cuentos de Ayer y de Hoy” (1978). El estilo de Ñu ha ido perfilándose, con el paso de los años, hacia el heavy metal con raíces folk, algunos lo han llegado a llamar folk-metal. Sin embargo, sus dos primeros discos podríamos etiquetarlos como de rock progresivo, eso sí tosco, sin excesivas florituras y con una influencia más que evidente de Jethro Tull, aunque con una mayor contundencia en su sonido, cercano a una especie de hard rock con violín y flauta. Aquí podéis escuchar “Cuentos de Ayer y de Hoy”, a los más progresivos os recomiendo «Paraíso de Flautas”. Aunque el tema que aún hoy les sigue identificando es “El Flautista”, una idealización libertaria del cuento “El Flautista de Hamelín”, personaje que, a cambio de amistad, “limpiará de ratas tu ciudad (…) Él es el flautista de los cuentos de tu infancia, matador de dragones gigantes y conquistador de damas”.