Al Stewart. «The Palace of Versailles»

El pasado mes de septiembre os contaba cómo conocí al escocés Al Stewart, gracias a mi padre y a su afición a buscar y rebuscar en El Rastro madrileño. Aquella cinta de casete contenía el trabajo más conocido de este cantautor, «The Year of the Cat«, publicado en 1976; sin embargo, la carrera de Al Stewart se remonta a los años sesenta, cuando se trasladó a Londres para actuar como cantante folk, influenciado por artistas como Donovan o John Lennon. En 1966 grabó su primer single y, un año después, su primer Lp: «Bedsitter images»; en algunos de los discos posteriores, como «Love Chronicles» (1969) u «Orange» (1972), llegó a contar con músicos tan destacados como Jimi Page, Brinsley Schwarz o Rick Wakeman. Su acercamiento al pop se produjo con «Modern Times» (1975) y su eclosión definitiva vino de la mano del ya mencionado «Year of the Cat». El éxito de Al Stewart se mantuvo con «Time Passages«, un álbum pleno de riqueza instrumental (guitarras, teclados, sintetizadores, pedal steel guitar, saxo, percusiones, etc.) al servicio de un folk-rock melódico en el que se incrustan elementos procedentes del pop y del jazz. La portada, al igual que ocurriera con otros de sus discos, fue diseñada por el colectivo británico Hipgnosis, conocido por su trabajo con grupos como Genesis, Pink Floyd, ELO, Wishbone Ash, Led Zeppelin, The Alan Parsons Project, etc. Se publicó en 1978 y, en 2004, se reeditó una versión remasterizada del mismo. El tema más conocido del álbum es el que da nombre al disco, «Time Passages» (aquí lo podéis escuchar), sin embargo yo os voy a proponer el corte número 6: «The Palace of Versailles», una canción que nos habla de algunas de las consecuencias de la Revolución Francesa; de la toma de La Bastilla, del terror de Robespierre y del posterior golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, todo ello desde la perspectiva del solitario Palacio de Versalles, el símbolo del Absolutismo francés. Si os apetece escuchar de nuevo este tema, os recomiendo que lo volváis a hacer con esta versión acústica en directo, libre de artificios instrumentales y construida sólo con guitarras; fue grabada en un disco titulado «Uncorked» (2009), que contó con la valiosísima colaboración de Dave Nachmanoff. A mi me gusta tanto o más que la original.

Dream Theather. «The Spirit Carries On»

La banda estadounidense Dream Theather, habitualmente englobada en la categoría de metal progresivo, fue creada en 1985 por Mike Portnoy, John Myung y John Petrucci. Publicaron su primer álbum en 1989 («When Dream and Day Words») y tres años más tarde aparecería «Images and Words», su disco más vendido y uno de sus mejores trabajos; en los años siguientes sacaron un par de álbumes más o menos interesantes («Awake» y «Falling into infinity»), aunque no tan potentes como el anterior; cuando todo parecía indicar que el grupo no daba para más, nos sorprendieron con un disco excepcional, de esos que cualquier aficionado al progresivo debería conocer: «Metropolis Pt 2: Secenes from a Memory» (1999). La historia de este disco arranca varios años antes, precisamente con «Images and Words», donde se incluyó una canción titulada «Metropolis Pt 1: The Miracle and the Sleeper«; aunque probablemente nunca pensaron en hacer una segunda parte de «Metropolis», finalmente la acabaron componiendo ante la ruidosa insistencia de los aficionados. Al principio pensaron en grabar una canción, pero acabó convirtiéndose en un álbum conceptual de casi ochenta minutos dividido en dos actos. «Metropolis Pt 2: Scenes from a Memory» es una obra exquisita; nos narra una compleja y enigmática historia de asesinato, amor y reencarnación en la que Nicholas trata de averiguar, a través de la hipnosis y de sus propios sueños, qué fue lo que le sucedió a Victoria Page en 1928, cómo y por qué fue asesinada. Durante la gira en la que se promocionó este disco tocaban todo el álbum en directo e, incluso, llegaron a grabar un DVD con imágenes de esta historia, casi como si fuera una película. El penúltimo tema es «The Spirit Carries On», una preciosa balada épica, una de las piezas más sentidas y emocionantes que jamás haya escuchado en el rock progresivo, con cierto regusto pinkfloniano y donde la voz y la maestría instrumental de estos grandes músicos -muy reconocidos y premiados en el ámbito del rock- hacen que esta pieza sea irresistible. Si os habéis quedado con ganas de volver a escucharla, os recomiendo que, esta vez, lo hagáis viendo esta excelente actuación en directo, donde el coro gospel y la voz de Theresa Thomason cobran un mayor protagonismo.

Them / Van Morrison & John Lee Hooker / The Doors. «Gloria»

No es la primera vez que confieso mi admiración por Van Morrison, un artista que, a pesar de su dilatada y extraordinaria carrera musical, aún sigue ofreciéndonos su talento. Con once años ya tocaba la guitarra y poco después ya tenía su propia banda, The Sputniks; pronto aprendió a tocar el saxo y con ese instrumento participó en algunos grupos como The Monarchs. Pero no fue conocido internacionalmente hasta que, en 1964, creó un nuevo grupo a partir de otro más antiguo: The Gamblers. La nueva formación acabaría llamándose Them, nombre tomado, al parecer, de la película de ciencia-ficción «Them!», conocida en España como «La Humanidad en peligro«. El primer trabajo de estudio de Them se tituló «The Angry Young Them» (1965) y finalizaba con «Gloria»; parece que Van Morrison compuso esta canción cuando tocaba con The Monarchs, con apenas dieciocho años; era una de las habituales en los conciertos de Them y, en ocasiones, se alargaba hasta los veinte minutos, por la costumbre que tenía de improvisar versos durante los directos. En 1966, Them llevó a cabo una gira en la que llegaron a participar, como teloneros, los míticos Doors; de hecho, el irlandés debió ejercer una poderosa influencia sobre Jim Morrison y, según algunas fuentes, llegaron a cantar y tocar juntos -con sus respectivas bandas- una versión de «Gloria» de la que lamentablemente no quedan grabaciones que puedan corroborar este hecho. Vamos a comenzar con una versión en directo de Them (el original de estudio lo podéis escuchar aquí), donde se puede ver a un jovencísimo Van Morrison. El segundo vídeo es otro directo, esta vez con John Lee Hooker, que se corresponde con la versión grabada en el vigésimo segundo álbum de estudio del irlandés («Too long in exile», 1993); fue mi amigo Pedro (a quien dedico esta canción) el que me comentó que no se mencionaba, ni una sola vez, la palabra «Gloria», si no me equivoco la deletrean. La última es la que nos dejaron los ya citados Doors, publicada en su álbum en vivo «Alive, she cried» (1983). Sin embargo hay muchas más, en ocasiones con cambios en la letra; seguro que a vosotros os gusta alguna en concreto, yo voy a mencionar (también os dejo enlace) las debidas a Shadows of Knight, Patti Smith, The Spektors (el grupo en el que tocaba Bon Scott, antes de su paso a AC/DC), Jimi Hendrix, Tom Petty & The Heartbreakers o The Spectres (el embrión de Status Quo).

Wishbone Ash. «Throw Down the Sword»

En el mundo del heavy metal es bien conocido el término «guitarras gemelas», el empleado cuando una determinada banda cuenta con dos guitarras solistas en lugar de los clásicos roles de guitarra rítmica y primera guitarra. Quienes popularizaron este concepto fueron Iron Maiden y Judas Priest, aunque fueron más lo que participaron de esta modalidad: Whitesnake, Thin Lizzy o Lynyrd Skynyrd, por mencionar sólo algunas formaciones. Parece que existe un cierto consenso a la hora de hablar del grupo pionero en el uso de «guitarras gemelas»: los británicos Wishbone Ash; como ya he comentado en alguna ocasión, tal vez por deformación profesional, no me suelen gustar mucho estos juicios tan categóricos; probablemente sea así y a Wishbone Ash les debamos este festival guitarrero, pero grupos desconocidos hay muchos y, tal vez, alguno pudo utilizar este recurso con anterioridad. Por ejemplo -y no son precisamente unos desconocidos-, The Allman Brothers Band, en su primer álbum de estudio, grabado en 1969, tuvieron a Duane Allman y a Dickey Betts como guitarristas, nada más y nada menos. De lo que no hay duda es de que Wishbone Ash fueron quienes impulsaron el uso de las «guitarras gemelas», lo que debería haberles deparado un mayor suerte en su carrera musical; el suyo es uno de los casos más injustos que nos ha dejado la historia del rock, apenas son conocidos y eso que cuentan con un puñado de excelentes discos, sobre todo los cuatro primeros («Wishbone Ash», «Pilgrimage», «Argus» y «Wishbone Four»), además de los dos primeros registrados en directo («Live From Memphis» y «Live Dates»), todos ellos publicados entre 1970 y 1973. Su propuesta musical es francamente original; algunos los etiquetan como rock progresivo y otros como blues rock, pero también cuentan con elementos de hard rock y de folk, una mezcla de sabores y texturas dignas del mejor gourmet. Aún continúan en activo pero ya lejos de aquellos cinco años dorados, en los que fueron capaces de parir obras tan increíbles como «Argus» (1973). Aquí podéis escuchar el disco entero, del que me ha sido muy difícil elegir una canción porque todas son muy buenas: «Leaf and Stream«, «Sometime World«, «The King Will Come» o la finalmente escogida, «Throw Down the Sword», donde se pueden apreciar bien las guitarras gemelas de Andy Powell y Ted Turner (los dos últimos minutos son sensacionales).

Banco del Mutuo Soccorso. «L’Evoluzione»

El rock progresivo es un estilo rico y complejo, que se manifiesta de manera diferente en función de la cultura que lo acoge; en Reino Unido está muy influenciado por el blues-rock y la música folk-celta; en España tenemos una gran variedad, desde el rock laietano hasta el rock urbano, pasando por el rock andaluz; en Italia sucede algo parecido, existe un rock progresivo italiano portador de elementos y sonidos característicos de este movimiento, como la Ópera, la tradición pop melódica, el melodrama y el empleo del barroquismo como recurso compositivo e instrumental (piano, clavecín, violín, laúd, todo tipo de flautas, etc.) Tuvo su período de esplendor en la primera mitad de los años setenta, con grupos como Le Orme, Premiata Forneria Marconi, Il Rovescio della Medaglia, New Trolls o el grupo de hoy: Banco del Mutuo Soccorso. Formada en 1972 en torno a los hermanos Nocenzi, esta banda publicó sus dos primeros trabajos ese mismo año: «Banco del Mutuo Soccorso» y «Darwin!», dos obras maestras del rock progresivo. «L’Evoluzione» es un tema de catorce minutos, con el que se abre «Darwin!», trabajo dedicado al evolucionismo y a la figura de su principal impulsor, Charles Robert Darwin (1809-1882). «Darwin!» es un disco excepcional, ideal para quienes deseen empezar a conocer esta corriente progresiva, pleno de sensaciones, delicadeza, derroche instrumental y con una voz singular, de esas que no abundan en el rock. Francesco di Giacomo, fallecido el pasado mes de febrero, es uno de los mejores cantantes que ha dado el progresivo, aunque también tiene sus detractores precisamente por el tono lírico-operístico de su tesitura vocal; no os perdáis «750.000 anni fa … L’Amore?«, canción también incluida en «Darwin!» que, por cierto, podéis escuchar entero aquí, una hermosa balada con la voz de Francesco di Giacomo como protagonista. Pero volvamos al tema de hoy, «L’Evoluzione», pleno de intensidad, con un cóctel instrumental fabuloso, donde destacan, entre otros, el piano, el órgano, la guitarra y, por supuesto, la irresistible voz de Francesco; hacia el minuto 6 parece querer transformarse en un tema de ELP -fijaos en el sonido de los teclados, al más puro estilo Emerson-, para abandonar esta parte -hacia el minuto 8:45- con una magistral salida de batería; es entonces cuando todo se vuelve más vivo, hasta que el piano rompe este crescendo. Para entonces ya hemos recuperado la melodía inicial. «L’Evoluzione» se acaba, pero el que siga escuchando «Darwin!» no se va a sentir defraudado.