The Temptations / Ella Fitzgerald / Rare Earth. «Get Ready»

Smokey Robinson, una de las grandes figuras que dado el soul, formó su primera banda (The Five Chimes) con los amigos del colegio; ésta dio origen a The Matadors que, poco después, acabaría llamándose The Miracles, uno de los primeros grupos contratados por la mítica productora Motown. En 1966 compuso «Get Ready» para otra de las formaciones señeras de esta discográfica, The Temptations; Smokey produjo el single -lanzado en febrero de 1966- y también colaboró en el álbum «Gettin’ Ready» (1966), donde acabaría incluyéndose esta canción. Tres años después, en 1969, Ella Fitzgerald la utilizó para su disco «Ella». Éstas son las dos primeras versiones que vamos a escuchar, la tercera es un tanto especial: ¡dura más de 21 minutos!, algo verdaderamente anormal en el soul. Si La Guitarra de las Musas fuera un blog especializado en este estilo probablemente nunca habría recomendado esta versión de Rare Earth, una banda de músicos blancos creada en 1967 y, curiosamente, también vinculada a la Motown a través de una «filial blanca», del mismo nombre del grupo, especializada en sonidos algo más rockeros. El «Get Ready» de Rare Earth apareció en un álbum titulado igual que el grupo, publicado en septiembre de 1969 y, meses después, lanzado como single en versión reducida (aquí lo podéis escuchar). Como comentábamos antes, esta atrevida versión de 21 minutos no suele ser bien valorada por los puristas del soul, sin embargo es bastante apreciada entre aficionados al rock. Suena a soul psicodélico pero con estructura y maneras de rock progresivo, de hecho bien podría considerarse como uno de los temas precursores de este género. Comienza en tono psicodélico hasta que, a partir del minuto 2:30, hace su aparición la inconfundible parte melódica cantada; en el minuto 5 comienza una interesantísima parte instrumental en la que, poco a poco, van apareciendo las percusiones, el bajo, el órgano, la guitarra eléctrica, los instrumentos de viento y de nuevo las percusiones, especialmente presentes entre el minuto 17 y el 20:50, en que vuelve a recuperarse la melodía conductora hasta el final del tema. Otra versión clásica es la The Supremes y, por supuesto, la del grupo de Smokey Robinson (The Miracles); Nancy Sinatra nos dejó otra de tipo disco-rock, mientras que la del dúo escocés The Proclaimers, más actual, se acerca al power pop; por último, mencionaré la de Mayer Hawthorne, en tono neo-soul.

The Animals / Joe Cocker / Gary Moore. «Don’t let me be Misunderstood»

A comienzos de 1965 una banda originaria de Newcastle-upon-Tyne (Reino Unido), bautizada con el explícito nombre de The Animals debido a la energía que desplegaban en el escenario, realizaba una fabulosa versión del tema «Don’t let me be Misunderstood» que un año antes había grabado Nina Simone para su álbum «Broadway-Blues-Ballads». Es curioso, porque no era la primera vez que el grupo liderado por el cantante Eric Burdon versionaba un tema que ya había sido interpretado por Nina Simone; en 1964 The Animals alcanzaban la fama gracias a una canción folk de autor desconocido, titulada «The House of the Rising Sun«, que también había sido grabada por la norteamericana en fechas relativamente próximas (1962). «Don’t let me be Misunderstood» es un tema ideado por el compositor Horace Ott, probablemente influenciado por una discusión que había tenido con su novia Gloria Caldwell, lo que podría explicar esa letra sobre alguien que pide perdón por un mal acto. Sin embargo, por motivos contractuales, Horace Ott no podía firmar la canción, por lo que se la ofreció a dos compañeros suyos, Bennie Benjamin y Sol Marcus, añadiendo en la autoría a la propia Gloria Caldwell. La canción fue ofertada a Nina Simone, una conocida luchadora por los derechos civiles de los afroamericanos; por ello, hay quien ha querido ver en la letra de esta canción una intención en este sentido; aquí os dejo la versión original de este tema con un vídeo en esta línea argumental. Como habréis podido comprobar, la propuesta de Nina Simone es muy lenta, de corte soul, con orquesta, arpa y coros al estilo góspel; mientras que la de The Animals -el primer vídeo destacado de hoy- es mucho más rápida, más rockera y con ese conocidísimo riff de guitarra que ha servido de inspiración al propio Bruce Springsteen para su tema «Badlands«. Una vez que The Animals sacaron esta canción del ámbito góspel-soul, han sido muchos artistas los que se han animado a versionarla y, de hecho, hay propuestas melódicas, disco (es muy famosa la de Santa Esmeralda, incluso apareció en la película de Quentin Tarantino «Kill Bill: Volumen 1») e incluso de tipo heavy metal. Yo os voy a proponer dos con fuerza y carisma; la de Joe Cocker, incluida en su magnífico álbum de debut («With a Little Help from my Friends», 1969) y la del guitarrista británico Gary Moore, que formó parte del disco «Dirty Fingers» (1983). También os recomiendo ésta de Eric Burdon, de su álbum «Sun Secrets» (1974), así como las debidas a The Moody Blues, Elvis Costello y Jamie Cullum.

Kai Winking / Irma Thomas / The Rolling Stones. «Time is on My Side»

«Time is on My Side» fue uno de los primeros éxitos de los Rolling Stones, cuando aún no eran más que un excelente grupo especializado en versiones de soul y de R&B. Fue compuesta por Jerry Ragovoy (bajo el pseudónimo de Norman Meade), el mismo autor de la poderosa «Piece of My Heart«, ya escuchada en este blog; lo hizo por encargo de su colega Gary Sherman pensando en una pieza instrumental para orquesta y trombón, de tal manera que sonase a medio camino entre el jazz y el soul. Kai Winking, trombonista estadounidense de origen danés, fue el primero en grabarla (es el primer vídeo elegido para hoy), pero en última instancia los productores creyeron conveniente añadir una parte vocal que fue interpretada por tres artistas del sello Verve: Cissy Houston y las hermanas Dionne y Dee Dee Warwick; la letra de esta canción, ejecutada a modo de coros, se limitaba a las frases «Time is on my side» y «You’ll come runnin’ back». Poco tiempo después, a comienzos de 1964, fue grabada por la cantante de soul Irma Thomas, contemporánea de Etta James o Aretta Franklin aunque, inexplicablemente, menos conocida que ellas; dado que la letra era prácticamente inexistente, se recurrió al compositor Jimmy Norman y al arreglista H.B. Barnum para dar texto a la partitura e incrementar la intensidad del tema. El resultado lo podéis comprobar en el segundo vídeo, a mí me encanta. El resto de versiones negras que se hicieron después toman a la de Irma Thomas como eje de referencia, es el caso de las debidas a Wilson Pickett o, más recientemente, a Beverly Knight. Pero también lo fue para todas las de corte beat que aparecieron más tarde: The Moody Blues, Brian Poole & The Tremeloes, Paul Revere & The Raiders, Tony Ronald y sus Kroner’s (bien conocido en España por sus éxitos «Help» o «Dejaré la llave de mi puerta») y, por supuesto, la más exitosa de todas, la de los Rolling Stones; en palabras del compañero Adrián (Tu Crítica Musical) «un tema lento pero de una gran sensualidad», que comienza con una intro de órgano a cargo de Ian Stewart. Esta versión (la tercera destacada de hoy) apareció como sencillo en septiembre de 1964 y, después, fue incluida en los álbumes «12×5» (1964) y «The Rolling Stones No.2» (1965), aunque en este último caso se utilizó una nueva versión de la que desaparecieron los aportes vocales de Brian Jones y la intro de órgano, sustituida por la característica guitarra que casi siempre hemos escuchado. Aquí podéis oír esta adaptación, la que acabó triunfando y la que habitualmente se recoge en los recopilatorios de esta banda.

Simply Red. «Stars»

Manchester acogió, durante el verano de 1976, un par de conciertos de Sex Pistols que han pasado a la historia por la repercusión que tuvieron entre el público asistente; allí estuvieron, entre otros, algunos de los componentes de bandas que, años después, ejercerían su dominio en el ámbito musical, como Joy Division, Buzzcoks, The Fall, The Smiths o el cantante de Simply Red, Mick Hucknall. Éste último, impresionado por los Sex Pistols, acabaría formando parte de la banda punk The Frantic Elevators; en 1984, tras su disolución, decidió crear otra a la que bautizaron como «Red», en alusión a su color de pelo; el nombre final fue adoptado, al asumir como bueno, un error inicial de cartelería cometido por el dueño del local donde se presentó este grupo. Simply Red ya no era un grupo punk, practicaban un soul blanco («Blue-eyed soul») con elementos procedentes del jazz, el funky, el pop y la new wave, como bien quedó plasmado en sus primeros discos: «Picture Books» (1985), «Men & Women» (1987) y «A New Flame» (1989) en los que, además de canciones propias, abundaban buenas versiones de artistas y grupos como Harold Melvin & the Blue Notes, Barry White, Valentine Brothers o Talking Heads. Para entonces, Simply Red ya era un grupo famoso; su líder, Mick Hucknall, ha llegado a afirmar que, entre 1985 y 1987, llegó a acostarse con más de mil mujeres, algo de lo que no se siente muy orgulloso y que justifica por el abandono que sufrió por parte de su madre cuando tenía tres años: «Quería el amor de cada mujer en el mundo porque no lo tuve de mi madre. Fue una adición que me llevó a un período más oscuro, entre 1996 y 2001, en el que me acerqué a las alcantarillas, y en el que más que seducir, bebía (…) Nunca conseguí la cercanía emocional que ansiaba» (rollingstone.es); incluso llegó a pedir disculpas en público por el daño causado a aquellas chicas. Simply Red consolidó su éxito con el álbum «Stars» (1991), personalmente el trabajo que más me gusta de ellos; compuesto totalmente por Mick Hucknall, cuenta con un puñado de excelentes canciones: «Something got me Started«, «Thrill me«, «Your Mirror«, «For your Babies«, «Wonderland» y, por supuesto, la que daba nombre al grupo, la que hoy os propongo. «Stars» fue reeditado en 2008, en un lujoso producto compuesto por dos cds y un dvd en el que se recoge una actuación en el Festival de Jazz de Montreaux (8-VII-1992).

The Platters / The Band / Freddy Mercury. «The Great Pretender»

El doo wop -en España conocido como «du duá»- es un estilo musical que se inició en los años treinta y cuarenta, aunque alcanzó su mayor popularidad durante las décadas de los cincuenta y, en menor medida, los sesenta. Fue cultivado por las comunidades afroamericanas de grandes ciudades como Nueva York, Filadelfia, Chicago, Pittsburgh, etc. Probablemente comenzó en los porches y garajes de algunos jóvenes, deseosos de sorprender a las chicas con estas composiciones -normalmente «a capela»- en las que el solista era acompañado por cuatro o cinco voces que adornaban la melodía principal con frases y coros. A medida que este género fue cobrando fuerza, aparecieron más grupos; rivalizaban entre ellos en callejones o cualquier otro lugar que, gracias al eco, potenciara sus arreglos vocales. El doo wop bebe de fuentes como el gospel, el R&B o el swing y, aunque inicialmente fuera más propio de la comunidad negra, con el paso del tiempo se fueron incorporando otras culturas, como la italiana o la latinoamericana. Uno de los grupos más conocidos de este género fueron The Platters, formado en Los Ángeles durante 1953 y disuelto a finales de los años sesenta; estaba constituido por cuatro hombres y una mujer, y consiguieron un gran éxito con el sello discográfico Mercury Records gracias a una eficaz mezcla de doo wop, pop y canción melódica. En 1955 lanzaron «Only you», tal vez su canción más emblemática, y «The Great Pretender», compuesta por el que fuera su productor y gerente Buck Ram, con Tony Williams como voz principal. Fue todo un éxito y dio lugar a diferentes versiones; las primeras a cargo de artistas como Gene Pitney, Sam Cooke, Pat Bonne, Roy Orbison o The Righteous Brothers. En 1973 fue publicada por The Band en su sexto álbum de estudio, «Moondog Matinee», un disco de versiones donde podemos disfrutar de este tema ya bien alejado del inicial doo wop; la interpretación de los canadienses -la segunda versión sugerida para hoy- es fiel a su estilo folk-rock, en esta ocasión cantada por el multi-instrumentista Richard Manuel. «The Great Pretender» también puede escucharse en clave country (Dolly Parton, Old in the Way, etc.), incluso jazz (la versión de Lester Bowie, por ejemplo, dura diecisiete minutos). Sin embargo, hay otra bien conocida por todos, la de Freddy Mercury, grabada como single en 1987; tomando como base la propuesta del ya mencionado Gene Pitney, Mercury nos ofrece una interpretación única de esta canción, que lo acompañó fielmente durante los últimos años de su vida.