The Mars Volta – «The Widow»

 

The Mars Volta es una banda creada en El Paso (Texas -EE.UU.-) que conocí gracias al amigo Juanlu, autor del ya desaparecido 365 Radioblog. Estuvieron en activo entre 2001 y 2013, con seis álbumes de estudio en su haber, de los cuales sólo he escuchado uno, el titulado “Frances the Mute” (2005), el segundo tras el exitoso “De-Loused in the Comatorium” (2003). Como os venía diciendo, los orígenes de este grupo se remontan al año 2001, cuando Omar Rodríguez-López (guitarra) y Cedric Bixler-Zavala (voz) crean The Mars Volta a partir de músicos -como ellos mismos y otros- que habían formado parte de bandas como At the Drive-In y De Facto. Según han explicado en alguna entrevista, la palabra “Volta” está tomada de un libro de Federico Fellini, en el que éste llama “volta” a los cambios de escena; lo de “Mars” tiene que ver con la fascinación de estos músicos por la ciencia-ficción; además, tuvieron que añadir la palabra “The” para diferenciarse de otra formación que se llamaba “Mars Volta”. Dicen los que saben más de este grupo que es una banda de rock progresivo, aunque también la etiquetan dentro de otros géneros como el rock alternativo, el art rock, el rock experimental, etc.

Ya os digo que sólo he escuchado un álbum, eso sí, os puedo decir que no parece una banda fácil; “Frances The Mute” es algo así como un disco de rock psicodélico y experimental del siglo XXI, un trabajo conceptual supuestamente inspirado en los personajes que aparecen en un diario encontrado por Jeremy Michael Ward, antiguo miembro de la banda (técnico de sonido), fallecido por una sobredosis de heroína en mayo de 2003, apenas un mes antes de que saliera al mercado el primer álbum de The Mars Volta. Si os atrevéis a escuchar este interesante disco en seguida os daréis cuenta que es un álbum inquietante, agresivo, oscuro que, para algunos, puede resultar un tanto incómodo por su tono ácido, sus distorsiones y sus letras difíciles de interpretar. Esta formado por cinco temas, cuatro de larga duración y el corte titulado “The Widow”, de formato tradicional, con diferencia la canción más melódica y asequible de todas. Os aconsejo que os fijéis en su intensidad, en el sorprendente registro vocal de Cedric Bixler-Zavala, en el afilado trabajo de guitarra y en la trompeta que aparece fugazmente a mitad del tema, que está tocada por Flea, de la banda Red Hot Chili Peppers; por cierto, en otros temas del disco también participa el guitarrista de esta formación, John Anthony Frusciante, además de otros músicos como Larry Harlow. Finalizo con una versión en directo de “The Widow”, para que podáis ver su desempeño en vivo, y con el videoclip original, de menor duración y sin la parte psicodélica del final.

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Iron Butterfly. “In-A-Gadda-Da-Vida”

Iron Butterfly es el nombre de una banda californiana, creada en 1966 en torno al teclista Doug Ingle y el batería Ron Bushy, que tiene el honor de contar en su repertorio con uno de los temas emblemáticos del rock, de los más influyentes en la historia de este género y de los más recordados: “In-A-Gadda-Da-Vida”. Esta composición, con sus más de diecisiete minutos de duración, algo verdaderamente inusual para la época, por no decir impensable para una industria discográfica acostumbrada a las canciones de tres minutos, ocupó toda la cara B del segundo álbum de esta formación, también titulado “In-A-Gadda-Da-Vida”; fue publicado en 1968, aunque a comienzos de ese mismo año ya habían sacado al mercado su primer Lp, “Heavy”, un título profético para una formación que fue muy importante en el nacimiento del hard rock y el heavy metal. Las relaciones personales entre los miembros de la banda no debieron ser muy buenas; de hecho, una pelea entre ellos impidió que tocaran en el Festival de Woodstock, evento al que fueron invitados. Tras estos dos discos, y antes de su disolución en 1971, publicaron dos trabajos más: “Ball” (1969) y “Metamorphosis” (1970); se volvieron a reunir en 1975, manteniendo desde entonces una actividad intermitente con una formación cambiante, casi siempre liderada por Ingle y Bushy.

En el disco que nos ocupa, también tocaron el bajista Lee Dorman y un joven guitarrista de diecisiete años llamado Erik Brann. “In-A-Gadda-Da-Vida” fue compuesto, al igual que el resto de temas que integran este álbum, por Doug Ingle. Parece que estaba borracho cuando lo hizo, de tal manera que, al dárselo a escuchar a Ron Bushy, éste le preguntó a Ingle cómo se titulaba el tema; debió decir el título que inicialmente dio a esta composición (“In the Garden of Eden”), pero estaba tan ebrio que balbuceó algo ininteligible, que Bushy apuntó como lo pareció; así fue como “In the Garden of Eden” se convirtió en “In-A-Gadda-Da-Vida”, un título críptico y misterioso, ideal para una pieza endiabladamente psicodélica como ésta. Para incrementar aún más la leyenda en torno a este tema, parece que fue grabado en una sesión de prueba, mientras esperaban la llegada de su productor musical al estudio; quedó tan bien que decidieron elevar esa toma como definitiva.

En “In-A-Gadda-Da-Vida” se mezclaban dos estilos embrionarios, el rock progresivo y el hard rock, a partir de una pieza irresistiblemente hipnótica de aroma psicodélico, con continuos cambios y una pesada estructura rítmica -sustentada en el bajo y en la voz grave de Ingle-, que nos permite un viaje astral sin necesidad de tomar drogas. El tema está lleno de sorpresas: un solo de guitarra, otro de órgano –muy eclesiástico- y uno más de batería -algo bastante novedoso para la época, que acabaría siendo imitado por bandas como Led Zeppelin o Deep Purple- y, por supuesto, ese riff sostenido de guitarra que ha pasado a la posteridad. El guitarrista Jeff Beck afirma haber visto una actuación en directo de Iron Butterfly, en abril de 1967, cuando aún no habían grabado “In-A-Gadda-Da-Vida”, en la que interpretaron esta composición durante treinta y cinco minutos; sin embargo, es más habitual escuchar la versión mutilada reducida que se preparó para su emisión por radio.

Como ya viene siendo habitual por estas fechas, entramos en modo verano. Nos tomamos un descanso bloguero, aunque volveremos en septiembre ¡Feliz verano para todos!

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Jane. “Spain”

https://www.youtube.com/watch?v=s1zzYu7N3Sk

Jane es una banda de rock progresivo alemán, a la que habitualmente se la incluye en la corriente conocida como klautrock, que tiene su origen en una banda de pop psicodélico radicada en Hannover conocida como The J.P.s. (Justice of Peace), disuelta en 1970. Algunos de sus integrantes (Peter Panka -batería, percusiones-, Klauss Hess -guitarra- y Werner Nadolny -órgano, flauta-) decidieron continuar con un nuevo proyecto al que se sumarían Charly Maucher (bajo, voz) y Bernd Pulst (voz). Ésta es la formación que hizo frente al primer álbum, titulado “Together” (1972), aunque la historia de este grupo es la de un ir y venir de músicos, eso sí, siempre con Peter Panka como referencia y factor de cohesión. Con él salieron al mercado, además del mencionado “Together”, protagonista de esta entrada, diez álbumes más, en un período comprendido entre 1972 y 1986; antes, en 1982, había abandonado la formación Klauss Hess lo que, a la larga, acabaría provocando la división del grupo en dos nuevos: uno con Panka como líder (Peter Panka’s Jane) y otro con Hess al frente (Mother Jane), aunque sólo el primero tenía los derechos de la banda original. Peter Panka falleció en julio de 2007, pero el grupo continuó en activo bajo el liderazgo del cantante Charly Maucher, tal y como Panka dispuso. Para complicar aún más las cosas, a finales de la década del 2000, Werner Nadolny -otro de los miembros históricos de Jane- creó su propia banda (Werner Nadolny’s Jane).

El álbum con el que debutaron, “Together”, es un trabajo muy interesante, al menos en mi opinión; se compone de seis temas: “Daytime” (mi preferido junto con “Spain”), “Wind”, “Try to Find”, “Spain”, “Together” y “Hangman”; podéis escuchar el disco entero en esta lista de reproducción o, si lo preferís, canción a canción en los enlaces que acabo de dejar. En el tema elegido para hoy, “Spain”, se identifican bien los principales elementos que caracterizan el sonido de este Lp: un órgano solemne con mucha presencia en todo el disco, una guitarra llorosa que también es protagonista, una voz rugosa, más próxima a la psicodelia y al blues-rock que al progresivo setentero, y una potente y carismática batería que, en el tema que nos ocupa, en ocasiones se conduce a ritmo de saeta (o algo parecido). “Spain” comienza con una guitarra con cierto sabor hispano (la misma con la que acaba el tema), después entra el órgano y la voz para construir la parte melódica de la canción; en el minuto 2:44 tenemos el primer cambio, con un teclado más agresivo que, en el minuto 4:32, cede el testigo a la guitarra, cuyo dominio se extiende hasta el minuto 8:41, en un efecto de crescendo épico al que contribuye esa batería a la que antes hacíamos referencia; tras esta parte iniciamos el fragmento final, en el que volvemos a recuperar la melodía inicial.

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Rush. “Tom Sawyer”

De los canadienses Rush hemos hablado en una entrada anterior, allá por octubre de 2015, dedicada al tema “La Villa Strangiato”; entonces explicaba las razones por las que, en mi opinión, Rush es una de las bandas más singulares e influyentes del rock progresivo. En 1981 publicaban “Moving Pictures”, su octavo disco de estudio, sin duda uno de los mejores de este grupo, lo cual es bastante decir porque tienen muchos y muy buenos álbumes; como ya hice en su momento, os dejo esta “pequeña guía de escucha” de Rush, que hace tiempo preparó el amigo Alex para su blog Rocktelegram. “Moving Pictures” está formado por siete canciones, unas más sombrías y otras más melódicas, en cualquier caso, todas de una gran calidad y muy bien trabajadas por los integrantes de este virtuoso trío: Geddy Lee (voz, bajo, teclados y sintetizadores), Alex Lifeson (guitarras) y Neil Peart (batería y percusiones). El tema más largo es “The Camera Eye”, con casi once minutos, y los más conocidos son “Limelight” y “Tom Sawyer”, protagonista de nuestra entrada de hoy.

Fue compuesto por los tres miembros de Rush a partir de un poema de Pye Dubois, integrante de la banda Max Webster, que llevaba por título “Louis The Lawyer” que, a su vez, estaba basado en la novela “Las Aventuras de Tom Sawyer”, publicada entre 1876 y 1878 por Mark Twain. Neil Peart dijo en 1985 que “Tom Sawyer” era algo así como el retrato de un rebelde moderno, “un individualista de espíritu libre que se paseaba por el mundo de manera decidida y con los ojos abiertos”; a partir de esta idea de Pye Dubois, Neil Peart trató de conciliar al niño que hay dentro del personaje con el adulto que debe hacer frente a la vida; os recomiendo que veáis este interesante vídeo, en el que se hace confluir el mensaje que Mark Twain trató de transmitir, a través del protagonista de su novela, con el Mark Twain de Dubois y Peart. En lo que a la música se refiere, “Tom Sawyer” es una obra de arte de poco más de cuatro minutos, en la que los tres miembros de Rush lucen a un altísimo nivel. El comienzo del tema, con la voz de Geddy Lee y los sintetizadores es uno de los inicios más recordados en la historia del rock progresivo; Neil Peart está soberbio a la batería durante toda la canción, incluso permitiéndose un pequeño solo; otro de los momentos mágicos lo protagoniza el guitarrista Alex Lifeson, con el bajo de Geddy Lee marcando el ritmo de manera simultánea al punteo de guitarra, en el vídeo se aprecia muy bien. Todo en esta canción funciona a la perfección, como un reloj de precisión; la sincronización de los instrumentos es perfecta, éstos se escuchan e identifican de manera nítida y, sin embargo, la percepción global es la de una obra homogénea en la que los sonidos se conducen con elegancia y armonía durante toda la composición.

Rush 'Moving Pictures'

 

Emerson, Lake & Palmer. “C’est la Vie”

Entre 1970 y 1973 el trío británico Emerson, Lake & Palmer (ELP) publicó cuatro excelentes álbumes, que se cuentan entre los mejores del género: “Emerson, Lake & Palmer” (1970), “Tarkus” (1971), “Trilogy” (1972) y “Brain Salad Surgery” (1973). Tardaron cuatro años en editar el siguiente, probablemente debido a tensiones entre los miembros de la banda, más interesados en proyectos personales, y ya sin esa complicidad creativa que les hizo ser uno de los grandes grupos de la historia del rock. No fue un caso único en este ámbito, en entradas anteriores ya hablábamos de lo que sucedió con Yes y con Genesis que, en 1978, publicaron sendos álbumes (“Tormato” y “And Then There Were Three”) que se apartaban del rock progresivo clásico para abrazar propuestas más cercanas al AOR y al pop-rock. Un año antes, este trío de virtuosos sacaba al mercado un trabajo doble titulado “Works, Volume 1” (unos meses después publicarían un segundo álbum, “Works, Volume 2”, esta vez en formato sencillo), que estaba compuesto por cuatro caras bien diferentes; la primera a cargo del teclista Keith Emerson, una pieza clásica con orquesta que, en cierto modo, acrecentaba el rechazo de quienes pensaban que el rock sinfónico tenía los días contados si no abandonaba su virtuosismo y grandilocuencia; la cara B era mucho más sencilla, estaba ocupada por cinco piezas intimistas compuestas por Greg Lake con la colaboración del King Crimson Peter Sinfield, quien ya había colaborado en el disco anterior de ELP; la cara C reunía el aporte de Carl Palmer, también con cierto regusto clásico (Bach, Prokofiev) y experimental; la última cara estaba formada por dos temas (“Fanfare for the Common Man” y “Pirates”) con la banda al completo.

Está claro que era un grupo en despedida; si aún se mantenían juntos era más bien debido a intereses económicos y comerciales que a motivos o razones de tipo artístico. Aún publicarían un Lp más antes de separarse (“Love Beach”, 1978), aunque después volverían a reunirse de manera esporádica, incluso en forma de trío con el batería Cozy Powell, en una formación denominada Emerson, Lake & Powell. El único que aún permanece con vida es Carl Palmer; Keith Emerson se suicidó en marzo de 2016 y, nueve meses después, falleció Greg Lake debido a un cáncer. Tal y como acabamos de comentar, Greg Lake tuvo a su cargo la cara B de “Works, Volume 1”. El tema más conocido, y el que tuvo mayor repercusión (probablemente también de todo el álbum), fue “C’est la Vie”, una bella y emotiva balada (aquí  tenéis una versión en directo de 1977) que, según él mismo ha comentado, compuso influenciado por los sonidos de los instrumentos que escuchaba en la calle, cuando vivía en París, y también estimulado por la propia Edith Piaf; quiso entonces escribir una especie de canción francesa en torno a una de las pocas frases que conocía en aquel idioma: “C’est la Vie”. Poco después, esta melodía acabaría siendo versionada por el rockero local por excelencia, Johnny Hallyday.

Emerson-Lake-and-Palmer.jpgEmerson, Lake & Palmer