Focus es uno de los grupos más desconcertantes del rock progresivo clásico, el que se cultivó en los años setenta. En un mismo disco eran capaces de pasar del hard rock, al progresivo y de ahí al jazz-rock y a los ritmos étnicos o a temas tan sorprendentes como «Hocus Pocus«, en el que se incluyen elementos de opereta y hasta un canto tirolés. Hasta su nacionalidad constituye una singularidad; Focus es una banda neerlandesa, creada en 1969 por cuatro músicos formados en la música clásica, liderados por Thijs van Leer (teclados, flauta) y Jan Akkerman (guitarra). Saltaron a la fama a partir de su segundo trabajo, «Focus II», conocido fuera de Holanda como «Moving Waves» (1971), en el que se incluyó el mencionado «Hocus Pocus». Tras cambiar primero de bajista y luego de batería, grabaron «Focus III» (1972), «Focus at he Rainbow» (1973), «Hamburger Concerto» (1974) y «Mother Focus» (1975); a comienzos de 1976, Jan Akkerman abandona el grupo para iniciar su carrera en solitario, lo que acaba por desencadenar el final de esta formación. Toda la historia posterior no es más que un relato de idas y venidas, reuniones y nuevas separaciones, y discos que, en líneas generales, son menos atractivos que los primeros. Sus dos mejores trabajos son probablemente «Moving Waves» y «Focus III», dos álbumes de una gran calidad instrumental. Tal y como vengo haciendo de vez en cuando, hoy os voy a proponer un tema de rock progresivo apto para todos los públicos: «Sylvia», una canción de «Focus III» al parecer inspirada en una cantante de cabaret, que fue todo un éxito y acabó por encumbrar a este grupo, especialmente a sus dos líderes; también os dejo una versión en directo, donde se puede comprobar la maestría de estos músicos. Llevo toda la semana tratando de averiguar si este tema formó parte de la sintonía de algún programa de televisión; yo creía que sí, en particular la conocida melodía de guitarra, pero debo estar equivocado porque no he encontrado referencias sobre ello ¿Os suena a vosotros? Por último, me gustaría recordar la participación de Thijs van Leer en la mítica gira «Rock & Ríos», de nuestro Miguel Ríos, en la que actuó como músico (teclados y flauta), arreglista y compositor; y, también, en el siguiente álbum: «El rock de una noche de verano» (1983).
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Stevie Wonder / Madeleine Peyroux / Chick Corea / «Smile»
«Tiempos modernos» (1936) fue el canto del cisne de la cinematografía muda. Escrita, dirigida y protagonizada por Charles Chaplin, es considerada como un ejemplo de cine comprometido y de crítica hacia los mecanismos y las ambiciones desenfrenadas que, a menudo, denigran la condición humana; en tono de comedia satírica, nos muestra lo peor del capitalismo y la producción industrial en cadena (pobreza, marginación, injusticia social, hambre, explotación laboral, etc.) y su repercusión en la sociedad norteamericana de la Gran Depresión. Además de un gran actor y director de cine, Chaplin también compuso -probablemente con ayuda de músicos profesionales- partituras y canciones para sus películas, como el tema central de «Candilejas» o la canción que hoy nos ocupa, «Smile», un tema instrumental que aparece en la ya mencionada «Tiempos Modernos». En 1954, John Turner y Geoffrey Parsons añadieron la letra, creando así la conocida versión de Nat King Cole. A partir de aquel momento han sido numerosos los acercamientos a este tema; las versiones originales de Chaplin y Nat King Cole las podéis escuchar a través de sus respectivos enlaces, de tal manera que voy a comenzar proponiendo la que grabara Stevie Wonder en su tercer trabajo de estudio («With a Song in My Heart»), cuando apenas contaba con trece años de edad, algo que se aprecia incluso en el timbre aniñado de su voz. La segunda está cantada por otra voz privilegiada, la de la estadounidense Madeleine Peyroux, que ya ha aparecido en otra ocasión por este blog, incluida en su álbum «Half the Perfect World» (2006). También en clave de jazz, es la que nos ofrece uno de los grandes de este género, Chick Corea, perteneciente a su disco «Expressions» (1993). Si queréis escuchar otras versiones, os recomiendo las de Djavan, Harry Connick Jr., Michael Bublé o Robert Downey Jr., ésta última incluida en la película «Chaplin» (1992), dirigida por Richard Attenborough y protagonizada por el propio Downey Jr. Si preferís algo más rockero os sugiero las de Eric Clapton, Jeff Lynne o Elvis Costello. Para los incondicionales de la guitarra, aquí tenéis la interpretada por Stevie Howe y Martin Taylor. Nunca ha sido santo de devoción, pero parece obligado que también mencione la de Michael Jackson, tal vez la versión más conocida de todas; era una de sus canciones preferidas y formó parte del programa musical de su funeral, en aquella ocasión fue cantada por su hermano Jermain.
Humble Pie. «Natural Born Bugie»
Humble Pie quizás no sea la banda de hard rock más conocida de los años setenta, aunque estoy seguro que los buenos aficionados a este género la tienen entre sus preferidas y, sin duda, forma parte de aquel selecto grupo de pioneros que alisaron el camino al heavy metal, que acabaría por desembarcar años después. Es también uno de los primeros supergrupos de la historia del rock; se creó a finales de 1968, en Essex (Inglaterra), cuando decidieron converger en él artistas del talento de Steve Marriott (procedente de Small Faces), Peter Frampton (ex de Herd) y el bajista de Spooky Tooth, Greg Ridley; la formación se completó con el ex-miembro de Apostolic Intervention, el batería Jerry Shirley. Humble Pie era, por lo tanto, un banda con dos cantantes y dos guitarristas solventes, a pesar de su juventud (21 años Marriott y 18 Frampton). Su estilo inicial fue el blues-rock con una fuerte presencia de otros elementos musicales, como el folk-rock, el boogie-rock o el hard rock, aunque acabaría claramente englobado en este último género, sobre todo a partir de que Steve Marriott tomara el control definitivo del grupo. De hecho, en 1972 Peter Frampton abandonó Humble Pie para, años después, iniciar su carrera en solitario con ese look tan característico, que ha dado pie a que algunos lo bautizaran como el «Farrah Fawcett» del rock (de este artista se ha ocupado Juan Luis en su 365RadioBlog). Para hoy os propongo su primer single, «Natural Born Bugie» (1969), compuesto por Marriott y que fue todo un éxito en Reino Unido; aunque algunas fuentes señalan que este tema también formó parte de su primer Lp, «As Safe as Yesterday Is» (1969), lo cierto es que sólo lo hizo cuando se editó en Cd, incluyéndose entonces como Bonus Track. Humble Pie se disolvió en 1975; se volvió a reunir en los ochenta, aunque con poco éxito; y acabó por consumirse en 1991, al fallecer Steve Marriott en un incendio. La última noticia que tenemos data de 2002, cuando Jerry Shirley y Bobby Tench se reunieron para grabar «Back on Track». Otra de las facetas interesantes de este grupo es la de las versiones, siempre con personalidad y estilo propio; otro día volveremos con una, mientras tanto os dejo con esta interesante entrada del compañero Rockología.
Chuck Berry / Merle Haggard / Foghat. «Maybellene» / «Ida Red»
«Roll over Beethoven», «Johnny B. Goode», «Back in the USA», «No particular place to go», «Sweet Little Sixteen», «Memphis Tennessee», «Rock & Roll Music» o la elegida para hoy, «Maybellene», son sólo algunas de las canciones que debemos al genial Chuck Berry, uno de los artistas más importantes que ha dado el rhythm & blues y el rock & roll, pionero de este último estilo y, probablemente, el mejor compositor que ha tenido el género en sus años dorados. En su mejor época era un verdadero showman y tenía un ritmo vertiginoso; su «paso del pato», por ejemplo, ha sido imitado por artistas como Angus Young (AC/DC). Tocaba la guitarra como el mejor y ha dejado su impronta en buena parte de los músicos de rock de generaciones posteriores a la suya. Tuvo una adolescencia difícil, recluido en un reformatorio, trabajó en las cadenas de montaje de la General Motors y en otras actividades, entre ellas como peluquero, profesión que compaginó con su afición por la música. Fue el conocido bluesman Muddy Waters quien lo puso en contacto con Leonard Chess, propietario del sello discográfico Chess Records; entre las canciones que presentó a este empresario estaba «Maybellene», basada en un tema tradicional country de índole rural: «Ida Red», popularizado gracias a la grabación que hicieran Bob Willis & The Playboys de Texas. Cambiaron la letra, para acercarla a las inquietudes de los jóvenes de aquella época, y la arreglaron de acuerdo a los cánones de aquella nueva música emergente: el rock & roll. «Maybellene», lanzada en 1955, fue el primer gran éxito de Chuck Berry; vendió más de un millón de copias y fue, también,el primer disco de rhythm & blues que penetró en el público blanco. Además del original de Chuck Berry, os propongo que escuchéis una fabulosa versión en directo de «Ida Red» interpretada por el gran cantante de country Merle Haggard, con un ritmo y un acompañamiento (sección de viento, violín, guitarra eléctrica y steel guitar) que os aconsejo no os perdáis. Finalmente, una versión de «Maybellene» llena de fuerza a cargo de Foghat, un grupo británico de hard rock no excesivamente conocido, que tal vez aparezca de nuevo por aquí. Por supuesto que existen más versiones, entre ellas las Gerry and the Peacemarkers, The Everly Brothers, Elvis Presley, Marty Robbins, Carl Perkins, Gene Vincent, Los Teen Tops o The Syndicats, el primer grupo en el que estuvo Steve Howe, el mítico guitarrista de Yes.
Crowded House. «Don’t Dream it’s Over»
El pop es a la música como la comedia al cine, un género a menudo criticado y minusvalorado por sus planteamientos amables, su cercanía con el gran público y su aparente simplicidad artística y vital. Los prejuicios, y algunas actitudes de pretendida superioridad intelectual, a menudo contribuyen a condenar a comedias y grupos de pop que, sin siquiera poder demostrar su valía, ya cuentan con el desprecio inicial de aquello que alegremente se etiqueta como «obra menor». Ya comentaba algo parecido con ocasión de la entrada dedicada a la canción «True«, del grupo Spandau Ballet; entonces trataba de poner en valor este tema y, en general, a esta banda, hoy me gustaría hacer algo parecido con Crowded House, una formación creada durante 1985 en Nueva Zelanda, con miembros de aquel país y de Australia. Liderada en torno a la figura de Neil Finn (guitarrista, cantante y compositor de la mayoría de los temas), Crowded House nace de las cenizas dejadas por un grupo anterior, Split Enz -creado en 1972- que, a su vez, dio lugar a otro conocido como The Mullanes; éstos, al trasladarse a Los Ángeles (EE.UU.), acabarían llamándose Crowded House, en alusión al lugar donde, de manera apretada, convivieron durante la grabación de su primer álbum. «Crowded House» (1986) es un excelente disco de pop, pop-rock y new wave, elegante y de una gran calidad; su mejor trabajo, el que los encumbró y también el que acabó por lastrar, casi desde sus inicios, su carrera. Está lleno de buenas canciones, de esas que has escuchado mil veces pero no sabes muy bien de quién son; de entre todas ellas me voy a quedar con «Don’t Dream it’s Over», un poético tema que nos habla de la grandeza de la libertad, del amor, de la complicidad en la lucha y de la fuerza de los sentimientos. He elegido un vídeo en el que podéis ver la letra en español, no obstante, os animo también a que veáis el sugerente videoclip que, en su día, fue utilizado como herramienta promocional. Tal vez conozcáis alguna versión interesante de esta canción que queráis compartir; a mí, por ejemplo, me gustan las de Paul Young, Diana Krall o la del español Pedro Javier Hermosilla, titulada «Un agujero en el alma».