Led Zeppelin. «Kashmir»

«Physical Graffiti» (1975) fue el primer trabajo de Led Zeppelin tras el relativo descanso que se tomaron después de la grabación de «Houses of the Holy» (1973) y las multitudinarias giras que vendrían después; también fue el primer álbum grabado para el sello Swan Song, creado en 1974 por los propios miembros de la banda y, para algunos, la última gran obra de los británicos. Se trata de un doble Lp con temas nuevos y otros descartados de discos anteriores. En él tienen cabida nuevos sonidos y propuestas musicales; Jimmy Page lo llamaría la conexión CIA (celta-india-árabe), sin duda un trabajo pionero en el terreno de la fusión musical. A destacar la portada, según dicen llena de elementos simbólicos, incluso se comenta que el hombre que aparece sentado en las escaleras es John Bonham; en ella podemos ver un clásico edificio neoyorkino, en este caso el situado en St. Marks Place (Greenwich Village); la portada del vinilo original estaba troquelada con cortes en las ventanas. Uno de sus temas más importantes es «Kashmir», en opinión de Robert Plant «la canción definitiva de Led Zeppelin»; recordemos que el vocalista llegó a aborrecer el gran clásico de la banda, «Stairway to Heaven«, sobre todo en los directos donde se aburría presenciando el largo solo de Page. En «Kashmir» Plant está soberbio, más expresivo y comunicativo que nunca, contándonos una historia sobre un viajero en el espacio y el tiempo, en el que se mezclan las sensaciones reales con las imágenes oníricas; la instrumentación es elegante, compleja y muy valiente, con un Page en plena experimentación con los sistemas de afinación y muy interesado en el sitar, con John Paul Jones a cargo de los teclados y el mellotron, con nuevos efectos en la batería e, incluso, con músicos de fuera de la banda haciéndose cargo de los arreglos orquestales, algo poco habitual en la obra de Led Zeppelin. Parece que la letra fue escrita por Robert Plant mientras viajaba por el desierto del Sáhara en Marruecos, a pesar de que la canción hace referencia a la región de Cachemira. Con sus inconfundibles elementos de música arábiga e india, es la gran aportación de Led Zeppelin al rock progresivo, una de sus canciones más importantes y de las imprescindibles en los directos, como éste que podéis ver aquí o éste otro, del año 2007, cuando se reunieron para ofrecer un único concierto en el O2 Arena de Londres, en el que sustituyeron al fallecido John Bonham por su hijo Jason.

Bob Dylan. «Hurricane»

Rubin «Hurricane» Carter fue un boxeador estadounidense que compitió en la categoría del peso medio durante los años 1961 a 1966, fecha en la que fue arrestado -junto con su amigo John Artis- como sospechoso de un triple asesinato que había tenido lugar en New Jersey. Fueron condenados a tres cadenas perpetuas por un jurado formado exclusivamente por personas blancas, en el que los prejuicios raciales y las irregularidades de todo tipo presideron el juicio; Carter y Artis siempre negaron su implicación en los asesinatos, pasaron sin problemas el detector de mentiras y no fueron reconocidos por los testigos como autores de los asesinatos. Ya en prisión, y varios años después, Rubin «Hurricane» Carter publicó una autobiografía (The Sixteenth Round, 1974), que llamó la atención de famosos como Muhammad Ali o Bob Dylan; este último llegó a reunirse con Carter en la cárcel y, tras quedar convencido de su inocencia, organizó algunos algunos conciertos benéficos, trató siempre de reivindicar su no culpabilidad e, incluso, escribió una canción (junto con Jacques Levy), «Hurricane», dedicada a este sucio asunto. La presión social y mediática propiciada por la canción de Dylan, así como las marchas de protesta para reclamar un nuevo juicio, encabezadas por Muhammad Ali, consiguieron reabrir el caso; sin embargo, Artis y Carter fueron nuevamente condenados, esta vez por el testimonio de un delincuente que, ya en dos ocasiones, había cambiado su historia. Tres años después, en 1979, un grupo de canadienses, y la propia opinión pública, volvieron a la carga, esta vez con mejores resultados para Carter; en 1985, un juez federal dictaminó que la fiscalía había actuado de mala fe en los juicios anteriores, unos procesos plagados de declaraciones bajo coacción, pruebas falseadas, corrupción policial y claras evidencias de racismo. «Hurricane» pasó casi veinte años en prisión; tras su puesta en libertad, dedicó el resto de sus días (falleció en 2014) a defender a otros en la misma situación que él. La canción de Bob Dylan apareció en el Lp «Desire» (1976) y, a pesar de su larga duración, fue comercializada como single. En esta ocasión Dylan deja a un lado su vertiente más críptica y poética para construir un relato detallado de los hechos, como si fuera un periodista dando cuenta de la noticia (aquí podéis ver la letra). Pero también hubo detractores de este tema, que acusaron a Dylan de parcialidad a la hora de contar la historia de Carter, sobre todo en lo relativo a la glorificación que hace de su carrera deportiva y a la ocultación de su pasado violento en reformatorios; algún periodista también le ha acusado de haber construido la historia utilizando numerosas licencias artísticas.

Emerson, Lake & Palmer. «Tarkus»

Hace algo más de un año dedicaba una entrada al tema «From the Beginning«, incluido en «Trilogy» (1972), el tercer álbum de estudio de los británicos Emerson, Lake & Palmer; antes habían publicado «Tarkus» (1971), con el que el «power trío» consolidó su sonido y cosechó un éxito importante de crítica y público. Como muchas obras de aquella época, se trata de un disco conceptual dominado, yo diría que maniatado, por la pieza homónima que ocupaba toda la cara A del Lp; en ella se nos cuenta una delirante historia distópica o futurista en la que un gigantesco híbrido, entre carro de combate y armadillo, es expulsado de un volcán en erupción. Tarkus es una potente máquina de destrucción capaz de vencer a casi cualquier enemigo, como el pterodáctilo/avión, el saltamontes mutado en arma con cañones o la bestia con forma de edificación futurista; en su camino victorioso se cruza con una mantícora -animal mitológico con cabeza humana, cuerpo de león y cola de dragón o escorpión- que acaba venciéndolo. Sin embargo, cuando parece definitivamente muerto por el veneno de la mantícora, resurge de entre las aguas para dar lugar a «Aquatarkus», iniciándose así un nuevo ciclo de guerra y destrucción. Esta historia, así como la portada del disco, fue dibujada por el artista escocés William Neal a petición del propio Keith Emerson. En cuanto a lo musical, «Tarkus» es una obra arte del rock progresivo, en la que el virtuosismo y la sensibilidad conviven en perfecto equilibrio. Esta suite, dividida en siete movimientos, es la pieza que consagró definitivamente a Keith Emerson como uno de los grandes genios del órgano Hammond y de los sintetizadores. A pesar de que «Tarkus» es un monumento a los teclados, omnipresentes en toda la composición, hay partes de esta pieza donde brillan los tres miembros del grupo, como el movimiento titulado «Manticore» (del minuto 10:56 al 12:47), uno de mis preferidos, en el que se puede disfrutar de un espectacular duelo entre los teclados, el bajo y la batería, dando la sensación de una cabalgada épica verdaderamente alucinante. Hay otro fragmento de «Tarkus» que me encanta, el que continúa a «Manticore», el titulado «Battlefield» (del minuto 12:48 al 16:54); es la parte más emotiva, donde la voz y la guitarra de Greg Lake nos sumergen en una bella melodía en la que, a pesar de lo críptico del mensaje, se deja sentir un grito de protesta, un cántico contra lo absurdo de las armas y la guerra.

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Luis Eduardo Aute / Barón Rojo / Rosendo. «Anda suelto Satanás»

En 1978 España estaba en pleno proceso de Transición, se iban recuperando derechos y libertades pero aún continuaban intactos los engranajes y el organigrama franquista. El mundo de la cultura y la intelecturalidad trató de acelerar este proceso de Dictadura a Democracia a través de propuestas atrevidas, imaginativas y, sobre todo, combativas. En este contexto, Luis Eduardo Aute publicó «Albanta» (1978), un disco cuyo título tenía que ver con un lugar mítico, un espacio para la imaginación en libertad. Para mi gusto, es uno de los mejores álbumes de Aute; en él se incluyeron canciones de temática variada aunque predominaban las que tenían que ver con la situación de aquella España y la vida en libertad; varias de ellas ya habían sido grabadas por otros intérpretes, como Ana Belén o Rosa León, de hecho, me acuerdo perfectamente de ver a ésta última cantando en televisión «Al Alba», un tema dedicado a los últimos condenados a muerte por el franquismo y, probablemente, el éxito más grande que ha tenido este cantautor a lo largo de su longeva carrera. Lo más novedoso e interesante de este álbum, además de las excelentes canciones que contiene, es que se abandonó el arreglo orquestal, presente en sus discos anteriores, en beneficio de un sonido más rockero liderado por músicos como Teddy Bautista, a cargo de la producción, los teclados y la armónica; o Armando de Castro, que se ocupó de la guitarra eléctrica. «Albanta» comenzaba con «Anda suelto Satanás», una canción que habla del Maligno, utilizando los nombres de Satanás, Lucifer y Belcebú, en un tono sexual, surrealista y algo sacrílego, con guiño incluido a Bob Dylan. Cuando, en 1980, los hermanos Armando y Carlos de Castro abandonaron Coz fundaron, junto con Jose Luis Campuzano («Sherpa») y Hermes Calabria, la mítica banda Barón Rojo; al año siguiente editaban su primer disco, «Larga Vida al Rock & Roll«, título pionero del heavy metal hispano; junto a las canciones compuestas por los miembros del grupo, se coló una versión de «Anda suelto Satanás», imagino que a petición de Armando de Castro. La tercera versión de hoy es la de otro rockero de tronío: Rosendo Mercado, que grabó este título para un disco homenaje a Luis Eduardo Aute («¡Mira que eres Canalla, Aute!«, 2000). Para finalizar, aquí tenéis un par de versiones más, una cargo de Teddy Bautista y la otra con Miguel Ríos y Barón Rojo.

Blackfoot. «Highway Song»

Los “Pies Negros” son una tribu indígena de los Estados Unidos, llamados así por el color con el que pintaban sus mocasines; actualmente viven, como parte de la “Nación Pies Negros”, en el noroeste de Montana; se estima que en 1900 había unos 20.000, en la actualidad aproximadamente 25.000. También es el nombre de un grupo de rock sureño (Blackfoot) formado en Florida, tal vez no tan conocido como The Allman Brothers Band o Lynyrd Skynyrd pero con muy buenos trabajos en la década de los sententa y a principios de los ochenta. Tras unos inicios dubitativos en cuanto a los componentes que habrían de formar parte de la banda y la denominación del grupo (“Fresh Garbage” y, posteriormente, “Hammer”), se organizan definitivamente en 1970 con la siguiente formación: Rickey Medlocke (guitarra, voz), Jakson Spires (batería), Charlie Hargrett (guitarra) y Greg T. Walker (bajo). Decidieron cambiar el antiguo nombre del grupo por el de Blackfoot en recuerdo de la herencia india presente en tres de sus componentes: Spires era parte Cherokee, Medlocke parte Sioux y Walker tenía sangre de la tribu de Florida conocida como Eastern Creek. Aún siguen en activo, aunque la formación clásica se desmembró en 1985; el propio Rickey Medlocke es el guitarrista actual de Lynyrd Skynyrd, banda en la que ya había militado durante los años setenta. Blackfoot hacen un rock sureño duro, de hecho muchas veces se les ha etiquetado como grupo de hard rock. Los álbumes que más me gustan son los primeros, en especial “Strikes” (1979), “Tomcattin’” (1980) y “Marauder” (1981). La canción de hoy, “Highway Song” tal vez sea su tema más conocido y exitoso; formó parte del mencionado “Strikes”, que también recogió otro de los grandes éxitos de la banda: “Train, Train”, y un par de versiones, una de Spirit (“I got a Line on You”) y otra de Free (“Wishing Well”). “Highway Song” es una de sus canciones más reposadas y, también, una gozada guitarrera, algo que ya se evidencia desde el principio y que se confirma a partir del minuto 4:20, con un duelo de guitarras que nos lleva hasta el final de la canción. Aquí os dejo una versión en directo, grabada en 1982, y aquí podéis escuchar “Strikes” en su totalidad.