Robert Johnson / Cream / Peter Green Splinter Group. «From Four Until Late»

Cuando, en 1966, Eric Clapton (guitarra, voz), Jack Bruce (bajo, voz) y Ginger Baker (batería) decidieron crear un nuevo grupo lo tuvieron claro con el nombre: «Cream», ya que ellos mismos se consideraban como «la crème de la crème» de entre los músicos de rock, de blues, incluso de jazz, que había entonces en el Reino Unido. El primer álbum de este supergrupo, uno de los primeros power trio en la historia del rock, se tituló «Fresh Cream» (1966), un excelente trabajo de blues-rock con ribetes psicodélicos que contenía temas compuestos por Ginger Baker, Jack Bruce y Janet Godfrey -la esposa de Bruce-, y unas cuantas versiones de canciones debidas a músicos de blues como Skip James, Willie Dixon, Muddy Waters o Robert Johnson. A éste último pertenece la canción protagonista de hoy, «From Four Until Late», una de las veintinueve composiciones que dejó grabadas Robert Johnson antes de su prematura muerte a los veintisiete años; de este asunto, y de alguna de las leyendas que envuelven a este personaje, hemos dado cuenta en una entrada anterior dedicada al tema «Cross Road Blues«. Tal y como queda reflejado en los créditos del álbum «Fresh Cream», la autoría de «From Four Until Late» es la de Robert Johnson con arreglos de Eric Clapton. De una cosa podemos estar seguros, del elegante trabajo realizado por «Mano Lenta» con este tema, sin embargo lo que no tengo tan claro es la autoría de la música; me gustaría que escuchaseis este tema instrumental de la formación Johnny Dunn’s Jazz Hounds, liderada por el trompetista Johnny Dunn, se titula «Four O’Clock Blues«; en mi opinión la melodía sobre la que se construye el tema es idéntica a «From Four Until Late» o, para ser más exactos, ésta es muy parecida a compuesta por Johhny Dunn y Gus Horsley, ¡nada menos que de 1922! Para la tercera versión de hoy os propongo a la banda del ex-guitarrista de Fleetwood Mac Peter Green: Peter Green Splinter Group; fue publicada en el álbum «Hot Foot Powder» (2000), compuesto únicamente por temas de Robert Johnson, al igual que ya hicieran con otro disco anterior también dedicado a esta leyenda del blues, el titulado «The Robert Johnson Songbook» (1998);  no os perdáis el ritmo embriagador en modo ragtime, ni el piano de Dr. John. Si os habéis quedado con ganas de seguir escuchando «From Four Until Late», podéis continuar con John Paul Hammond, Delta-Cross Band, The Moody Marsden Band, Richie Kotzen, Jim Byrnes o el propio Eric Clapton.

Gabinete Caligari. «Camino Soria»

Dejando a un lado a cantantes melódicos y latinos, flamencos, algún que otro grupo de rock, cantautores y más recientemente formaciones indie, en España siempre ha gustado mucho el pop y, además, se ha practicado con profusión y calidad, especialmente en algunos períodos como los sesenta, los ochenta y los noventa. Los setenta no fueron malos para el rock, a menudo canalizado a través del movimiento conocido como rock urbano; sin embargo, a finales de esta década ya estaba siendo apartado en favor de las nuevas propuestas musicales y vitales procedentes de las islas británicas; en este contexto es cuando empiezan a aparecer grupos cercanos al punk, al post-punk o a la new wave, casi todos ellos se mostraban muy cómodos con los planteamientos contraculturales, con la provocación y con la idea de que para hacer música no hacía falta saber mucho, sólo disfrutar con ella. A esta primera hornada del pop español, coloquialmente conocida como «La Movida», pertenecen grupos como Kaka de Luxe, Alaska y los Pegamoides, Paraíso, Parálisis Permanente, Aviador Dro, Derribos Arias, Zombies, Radio Futura, Nacha Pop o  la Mode, por citar sólo algunos. Unas pocas bandas evolucionaron con el paso de los años, desplazándose hacia el pop y el pop-rock y mejorando en calidad musical; de esta manera se unirían a la segunda generación de grupos que fueron apareciendo durante los ochenta y los noventa, desde mi punto de vista más interesantes que los primeros: La Guardia, El Último de la Fila, Tam Tam Go, Duncan Dhu, Danza Invisible, Héroes del Silencio, Los Rodríguez, Los Ronaldos, Loquillo, etc. Gabinete Caligari se formó en 1981, en plena «Movida», por tres estudiantes universitarios de Madrid: Jaime Urrutia (voz, guitarra), Fernando «Ferni» Presas (bajo) y Eduardo «Edi» Clavo (batería); sus influencias afterpunk y su conexión con Eduardo Benavente (líder de Parálisis Permanente) les llevaría a componer unas melodias oscuras, con letras provocativas, que poco a poco irían abandonando en favor de nuevos sonidos, más luminosos, incluso fueron llamados los padres del «rock torero» debido a su éxito «El calor del amor en un bar». En mi opinión, el salto de calidad lo dieron con su álbum «Camino Soria» (1987), uno de los mejores discos que ha dado el pop español, con grandes canciones como «Tócala Uli» -en homenaje al fallecido saxofonista de la banda, Ulises Montero-, «Pecados más dulces que un zapato de raso» -compuesta a partir de un poema inédito de Eduardo Haro Ibars-, «Suite Nupcial«, «La sangre de tu tristeza«, «Como un pez» o el tema que da nombre al disco, dedicado a la que fuera pareja sentimental de Jaime Urrutia, Teresa Verdera, hermana de Juan Verdera, bajista de Derribos Arias; «Camino Soria» es un bello homenaje a Soria y a la poesía, con referencias explícitas a Antonio Machado, Gustavo Adolfo Becquer, la ribera del Duero y el Monte de las Ánimas.

Elvis Presley / Al Kooper & Mike Bloomfield / Rod Stewart. «That’s All Right»

Corría el año 1954. Sam Phillips, el patrón de la discográfica Sun Records, buscaba desesperadamente «un blanco que tuviera un sonido negro y un sentimiento negro«, alguien que le hiciera ganar «mil millones de dólares». Por aquellas fechas un joven enamorado de la música, Elvis Aaron Presley, se había pasado por estos estudios con la intención de grabar -previo pago, por supuesto- un disco de acetato con dos canciones para regalárselo a su madre y, también, con la esperanza de que alguien de esa compañía se fijara en él. Poco después, intentó formar parte del grupo The Songfellows pero no lo admitieron, dijeron que no sabía cantar y que no tenía oído para las armonías. Entonces empezó a trabajar como camionero, actividad que trató de compaginar con la música, aunque con poca fortuna; llegaron a decir que siguiera trabajando con el camión porque nunca tendría éxito como cantante. En estas circunstancias volvió a aparecer Sam Phillips, que pensó en él para defender una balada; en aquella audición Elvis cantó varias canciones para el dueño de la Sun Records; éste quedó impresionado por lo que escuchó y decidió montar una sesión de grabación con el guitarrista Winfield «Scotty» Moore, el contrabajista Bill Black y el propio Elvis.

Fue un 5 de julio de 1954, una jornada larga y más bien infructuosa hasta que Elvis tomó su guitarra y tocó «That’s All Right», un viejo blues grabado inicialmente por Arthur «Big Boy» Crudup en 1946. Así lo vio el guitarrista Moore, uno de los músicos presentes aquel mágico día: «De golpe, Elvis comenzó simplemente a tocar la canción, saltando y haciendo tonterías, pero después Bill tomó su contrabajo y comenzó también a tocar y a hacer tonterías, hasta que comencé a tocar con ellos. Creo que Sam tenía la puerta de la cabina de control abierta, (…) sacó su cabeza afuera y dijo: ‘¿Qué estáis haciendo?’ y le contestamos ‘no lo sabemos'». Sam Phillips les pidió que comenzaran de nuevo y les grabó para saber si era realmente el sonido que estaba buscando. Tres días después envió esta grabación a la radio; los oyentes llamaron a la emisora para conocer el nombre del cantante negro que interpretaba aquella canción. El single fue comercializado días más tarde, tal y como fue grabado en directo: con la guitarra solista de Moore, el contrabajo de Black y la guitarra rítmica de Elvis, sin batería ni percusiones; aquel blues acelerado y desenfadado se había convertido en uno de los primeros rocanroles de la historia.

Unos meses más tarde, en diciembre de 1954, el cantante country Marty Robbins hacía su versión, en la que destaca el sonido conseguido gracias al violín. Otro pionero del rockabilly, Carl Perkins, grabó este tema en 1958. Desde entonces han sido habituales las adaptaciones country y rocanroleras (Bob Dylan y Johnny Cash, The Beatles, Waylon Jennings, Merle Haggard, Faith Hill, The Jordanaires, etc.), aunque también las ha habido en el ámbito del blues, el blues-rock, el rock psicodélico, el rock alternativo o el hard rock, es el caso de las interpretadas por Shocking Blue, Albert King, Canned Heat, Foghat, Foreigner, Jet, Green Day o las dos elegidas para acompañar a Elvis: la del teclista Al Kooper y el guitarrista Mike Bloomfield, incluida en su doble álbum en directo «The Live Adventures of Mike Bloomfield and Al Kooper» (1968); y la del cantante Rod Stewart, que incluyó esta canción en su tercer álbum de estudio, titulado «Every Picture Tells a Story» (1971).

Chris Rea. «The Road To Hell» (Partes 1 y 2)

«Me sentía un poco cansado, me apoyé contra la ventanilla y tuve aquella visión de mi madre, que había muerto hacía tiempo, y ella me decía: ¿qué demonios estás haciendo aquí? Y alguien había dicho en una conversación que aquélla no era precisamente la autopista del éxito, y entonces me vino esta idea. Pensé que aquélla era más bien la carretera del infierno».

Estas palabras pertenecen al músico británico Chris Rea, con ellas quiso expresar la necesidad que tenía de hacer un disco diferente de los anteriores, un álbum conceptual en el que trató de reflejar algunas de las preocupaciones que, a finales de los ochenta, inquietaban a los padres de aquella generación del llamado «estado del bienestar»; preocupado por el mundo que heredarían sus hijos, Chris Rea nos habla, en su noveno disco de estudio, de temas como la emigración causada por el desempleo, el sensacionalismo de los medios de comunicación, el deterioro medioambiental, la corrupción e incluso su propia crisis religiosa. Este álbum, publicado en 1989, fue titulado «The Road to Hell«, a la postre uno de sus discos más exitosos; algunos de los temas, como «Texas«, «Daytona» o «Tell me there’s a heaven«, fueron muy radiados y utilizados en espectáculos deportivos y por asociaciones en contra del maltrato infantil. Con todo, la canción estrella de este álbum es la titulada igual que el disco, inspirada en un atasco; en realidad son dos canciones, las dos primeras del Lp: «The Road to Hell (Parte 1)» y «The Road to Hell (Parte 2)«. Algo menos de nueve minutos y medio donde se condensa la esencia del mejor Chris Rea. La lluvia, una de las protagonistas de la canción, es lo primero que escuchamos, entremezclada con las noticias de la radio, los teclados y una sensación de crescendo, inquietante y triste, que nos prepara para la rugosa voz de Chris y el mágico sonido de su guitarra tocada con la técnica slide. La segunda parte comienza hacia el minuto 4:50, más alegre y con una absorbente sección rítmica que acaricia el sonido mágico, cristalino, que emana de la elegante guitarra de Chris. Si nueve minutos y medio os parece mucho, probad con la segunda parte (cuatro minutos y medio), en realidad el tema que fue lanzado como single; también existe una versión extendida, con una duración intermedia (unos siete minutos).

De Chris Rea me he ocupado en una entrada anterior, la dedicada al tema «On the Beach«; en ella traté de poner en valor su faceta como compositor y guitarrista. También utilicé aquel post para anunciar mi período vacacional bloguero; un año después vuelve a parecer Chris Rea en este blog, con el tema mencionado por varios de vosotros en los comentarios realizados en aquella entrada publicada el 27 de julio de 2016. Queridos amigos, entramos en «modo vacaciones»; volveremos en septiembre con nuevas canciones y una reducción en el número de entradas semanales, con el ánimo de dosificar esfuerzos y no cansar demasiado a la parroquia; dos entradas semanales en lugar de tres que, salvo causas de fuerza mayor, serán publicadas los martes y los viernes. Un fuerte abrazo para todos.

Derek & The Dominos. «Bell Bottom Blues»

Patti Boyd es una fotógrafa y ex-modelo británica que estuvo casada con George Harrison y, posteriormente, con Eric Clapton. Tal y como nos cuenta Héctor Sánchez en un interesante artículo publicado por EfeEme.com, Clapton y Harrison se conocían desde finales de 1964, cuando empezaron a colaborar en diferentes proyectos musicales, incluso vivían cerca por lo que las visitas de Mano Lenta al matrimonio eran muy habituales; además de su afinidad musical y profesional, y de la amistad que les unía, Clapton tenía otras razones para visitar la casa de los Harrison: estaba perdidamente enamorado de Patti. Tras comprender que no podía acostarse con Paula, la hermana de aquella, sólo por el hecho de llamar su atención y de estar cerca de ella, Eric se declaró a Patti, y aquello acabó en romance. Sin embargo, Clapton se sentía mal por haber traicionado a su amigo aunque, en el fondo, lo que deseaba es que Boyd le abandonara. Eric no pudo resistirlo, una noche se lo contó a George: «Estoy enamorado de tu mujer. La conversación subsiguiente rozó el absurdo. Aunque creo que George estaba profundamente herido, lo delataban sus ojos, prefirió quitarle hierro al asunto, que de alguna forma se sintió aliviado ya que estoy seguro de que se había olido algo, y al fin yo se lo había confesado». Finalmente, Patti se decidió por George, dejando a Eric con el corazón roto, a merced de sus, cada vez más preocupantes, adicciones. La música fue su refugio, probablemente nunca volvió a experimentar una etapa tan creativa como aquella, en la que se enfrentó a la grabación del primer -y a la postre último- disco de su nueva banda: Derek & The Dominos; según él mismo ha confesado, «todas las canciones que compuse (…) tratan en realidad sobre ella y nuestra relación», incluso la portada del disco, La Fille au Bouquet de Emile Théodore Frandsen de Schomberg, elegida por Clapton debido a la semejanza de aquella mujer rubia con Pattie Boyd; Mano Lenta insistió en que se publicara sin sobrescribir en ella el nombre de la banda, ni el título del álbum. «Layla and Other Assorted Love Songs» se publicó, como disco doble, en 1970 y, a día de hoy, continua siendo uno de los mejores trabajos publicados por Eric Clapton a lo largo de su dilatada carrera profesional. Dio lugar a dos sencillos: «Layla» y «Bottom Blues», dos temas sobre un amor no correspondido y una mujer capaz de inspirar canciones como éstas u otras de la envergadura de «Wonderful Tonight» o «Something». Pasados unos años, Patti se separó de George y se casó con Eric, en marzo de 1979, en una ceremonia en la que tocaron Paul McCartney, Ringo Starr y … George Harrison, con quien no rompió los fuertes lazos de amistad que les unían; Patti y Eric se divorciaron en 1989. «Bell Bottom Blues» fue compuesta por Bobby Whitlock, teclista de la banda, y el propio Eric Clapton; en este vídeo les podemos ver interpretando este excelente tema y, en este otro, a Mano Lenta en uno de sus característicos unplugged.