Kai Winking / Irma Thomas / The Rolling Stones. «Time is on My Side»

«Time is on My Side» fue uno de los primeros éxitos de los Rolling Stones, cuando aún no eran más que un excelente grupo especializado en versiones de soul y de R&B. Fue compuesta por Jerry Ragovoy (bajo el pseudónimo de Norman Meade), el mismo autor de la poderosa «Piece of My Heart«, ya escuchada en este blog; lo hizo por encargo de su colega Gary Sherman pensando en una pieza instrumental para orquesta y trombón, de tal manera que sonase a medio camino entre el jazz y el soul. Kai Winking, trombonista estadounidense de origen danés, fue el primero en grabarla (es el primer vídeo elegido para hoy), pero en última instancia los productores creyeron conveniente añadir una parte vocal que fue interpretada por tres artistas del sello Verve: Cissy Houston y las hermanas Dionne y Dee Dee Warwick; la letra de esta canción, ejecutada a modo de coros, se limitaba a las frases «Time is on my side» y «You’ll come runnin’ back». Poco tiempo después, a comienzos de 1964, fue grabada por la cantante de soul Irma Thomas, contemporánea de Etta James o Aretta Franklin aunque, inexplicablemente, menos conocida que ellas; dado que la letra era prácticamente inexistente, se recurrió al compositor Jimmy Norman y al arreglista H.B. Barnum para dar texto a la partitura e incrementar la intensidad del tema. El resultado lo podéis comprobar en el segundo vídeo, a mí me encanta. El resto de versiones negras que se hicieron después toman a la de Irma Thomas como eje de referencia, es el caso de las debidas a Wilson Pickett o, más recientemente, a Beverly Knight. Pero también lo fue para todas las de corte beat que aparecieron más tarde: The Moody Blues, Brian Poole & The Tremeloes, Paul Revere & The Raiders, Tony Ronald y sus Kroner’s (bien conocido en España por sus éxitos «Help» o «Dejaré la llave de mi puerta») y, por supuesto, la más exitosa de todas, la de los Rolling Stones; en palabras del compañero Adrián (Tu Crítica Musical) «un tema lento pero de una gran sensualidad», que comienza con una intro de órgano a cargo de Ian Stewart. Esta versión (la tercera destacada de hoy) apareció como sencillo en septiembre de 1964 y, después, fue incluida en los álbumes «12×5» (1964) y «The Rolling Stones No.2» (1965), aunque en este último caso se utilizó una nueva versión de la que desaparecieron los aportes vocales de Brian Jones y la intro de órgano, sustituida por la característica guitarra que casi siempre hemos escuchado. Aquí podéis oír esta adaptación, la que acabó triunfando y la que habitualmente se recoge en los recopilatorios de esta banda.

Noel Soto. «Noches de samba en Puerto España» / «Las Chavalas de mi Barrio» / «Deborah»

En uno de esos arrebatos nostálgicos que me dan de vez en cuando me he acordado de aquellas noches de buena música, y mejor compañía, en El Rincón del Arte Nuevo, como ellos mismos publicitan, «un conocido café cantante madrileño (…) que se ha convertido en un clásico de la música en directo de la capital; situado en la calle Segovia 17, cuenta con casi 35 años de arte en vivo bajo sus bóvedas». Noel Soto era uno de los artistas habituales en los años noventa, un cantautor nacido en la ciudad fronteriza de Nador (Marruecos) aunque hijo de padres españoles. Comenzó su carrera musical muy joven, haciendo versiones con la Orquesta Escorpiones y, en 1974, grabó su primer disco en solitario («3,3,5,7»), un trabajo melódico con elementos procedentes del country, del blues y del rock -yo diría que algo bastante inusual para los usos y costumbres musicales de aquella época- en el que se incluyó el primer tema de hoy: «Noches de Samba en Puerto España». Su segundo Lp se tituló «Alfa y Omega» (1975), un interesante y atrevido trabajo conceptual en la línea de «La Huerta Atómica» de Miguel Ríos, es decir, englobable en la categoría de rock progresivo. Tras la publicación de este álbum, Noel Soto abandona el rock sinfónico para centrarse en su faceta de cantautor, sin abandonar nunca su identidad country y rockera. El segundo tema que os propongo es «Las Chavalas de mi Barrio», donde se puede apreciar claramente su vertiente más rockera, con un estilo muy a lo Sabina; aquí tenéis una de sus actuaciones (un tanto accidentada) interpretando esta canción en el Rincón del Arte Nuevo. Otros títulos conocidos de Noel Soto son «Ahora que somos dos» (incluido en el mencionado «Alfa y Omega»), «Hello, Hello«, «Para estar a tu lado«, «El cielo de Madrid«, «El blues de la cerveza«, «Canciones tristes» (con el que presentó su candidatura para representar a España en el Festival de Eurovisión de 2010), «A más de mil kilómetros» o la tercera de hoy: «Deborah», una preciosa balada con una bonita letra y una guitarra que, al menos a mí, me recuerda un poco a la de Mark Knopfler. También ha colaborado con artistas de renombre, como Joaquín Sabina, con quien ha co-firmado, al menos que yo sepa, dos temas: «Al otro lado del Edén» y «Doña Pura«, que podéis escuchar, interpretados por Sabina, en sus enlaces respectivos. Aún debe continuar en activo, aunque hace algunos años años que le perdí la pista. Wikipedia menciona el proyecto «The Sixties Band», un grupo dedicado a versionar clásicos anglosajones de los sesenta, aunque desconozco el alcance que haya podido tener.

Crucis. «La triste visión del entierro propio»

Crucis fue una banda argentina de rock progresivo creada en 1974 por un grupo de amigos y compañeros del colegio: Daniel Oil (teclados), José Luis Fernández (bajo), Daniel Frenkel (batería) y Gustavo Montesano (guitarra y voz); antes de grabar ningún disco ya habían abandonado los tres primeros, siendo sustituidos por Pino Marrone (guitarra), Aníbal Kerpel (teclados) y Gonzalo Farrugia (batería), mientras que Gustavo Montesano acabaría asumiendo las labores de bajista. Con esta formación grabaron, con RCA, su primer disco en 1976 (“Crucis”) y, un año después, su segundo y último trabajo, “Los delirios del Mariscal”, para muchos su obra más madura, aunque yo prefiero la espontaneidad del primero. Las portadas de estos álbumes (al final de la entrada los podéís ver) fueron diseñados por Juan Oreste Gatti, un artista argentino bien conocido por su trabajo de diseño gráfico para las películas de Pedro Almodóvar, aunque también ha colaborado con otros cineastas, como John Malkovich, Fernando Trueba o Alex de la Iglesia y, por supuesto con grupos españoles de “La Movida” y con buena parte de las bandas juveniles de rock argentino anteriores a la Dictadura. Ésta es, precisamente, una de las razones que influyeron en la temprana disolución de la banda, allá por 1977-1978; Gustavo Montesano ha manifestado en alguna occasion que la Dictadura les obligó a escapar de su país, algunos se fueron a México, otros a Los Ángeles (California) y él mismo emigró a España para trabajar con el productor Jorge Álvarez. Lo que más llama la atención de Crucis es la calidad instrumental de sus componentes, la gran riqueza melódica de sus composiciones y su original propuesta, donde se pueden observar influencias de varios de los grupos británicos de rock progresivo más conocidos (ELP, Camel, Genesis, etc.) pero siempre con un marchamo propio, un sonido made in Crucis. Los temas instrumentales son soberbios aunque no puedo decir lo mismo de las partes cantadas, de hecho, tal vez sean el talon de aquiles de esta formación. Aquí podéis escuchar su primer disco, “Crucis”; siete canciones a cual mejor, que no os van a defraudar. Si antes preferís escuchar algún tema concreto, os propongo “La triste vision del entierro propio”, creo que apta para amantes del progresivo y, también, para los que no lo son tanto, donde se puede apreciar un gran trabajo de teclados y guitarra.

Crucis_1976_Crucis

Crucis-LosDeliriosDelMariscal

Buddy Holly / Don McLean / Fiona Apple. «Everyday»

Buddy Holly falleció el 3 de febrero de 1959 en un accidente aéreo cuando se disponía a iniciar definitivamente su carrera en solitario; apenas tenía veintidós años y sólo le había dado tiempo a grabar tres álbumes de estudio con su grupo The Crickets, sin embargo está considerado como uno de los pioneros del rock & roll y uno de los artistas que, a pesar de su juventud, más ha influido en el pop, en el rock y en la música popular. A muy temprana edad ya tocaba varios instrumentos y se inició como cantante con apenas cinco años, participando en un concurso junto con sus hermanos mayores; con trece ya había grabado una canción en un magnetófono de alambre que le habían prestado y, durante los años siguientes, continuó estos precarios registros también en discos de acetato. Tras una etapa en la que colaboró con otros músicos, creó The Crickets en 1957 y firmó dos contratos discográficos: uno con Brunswick donde editaría sus trabajos bajo el nombre de The Crickets, y otro con Coral en el que las grabaciones saldrían sólo a su nombre. Uno de aquellos singles de Coral contenía dos de las canciones más conocidas del tejano; en la cara A estaba «Peggy Sue» y en la cara B la canción de hoy, «Everyday» (1957), un tema compuesto por el propio Holly -junto con su amigo y productor Norman Petty-, que es portador de algunos elementos innovadores para aquella época. Se trata de una hermosa melodía, suave y tierna, que nos habla de un amor verdadero aún por llegar. Fue grabada por los miembros de The Crickets en el estudio de grabación que Norman Petty tenía en el estado de Nuevo México; Holly se hizo cargo de la guitarra acústica, Joe Mauldin del bajo y Jerry Allison, en lugar de tocar la batería, hizo las palmas tan características de esta canción; el otro elemento singular en este tema es la celesta, un instrumento musical de percusión con apariencia de pequeño piano que produce un sonido característico, «celestial» para muchos muchos, que en esta grabación fue tocado por Vi, la mujer de Norman Petty. «Everyday» ha sido versionada por artistas y grupos de estilos bien diferentes, como Bobby Vee, James Taylor, John Denver, Peter White, Pearl Jam y, al parecer, por Deep Purple. El segundo vídeo de hoy pertenece a Don McLean, que grabó este tema para su álbum «Playin’ Favorites» (1973), y el tercero a la cantante neoyorkina Fiona Apple quien, junto a Jon Brion, la interpretó para el álbum homenaje a Buddy Holly titulado «Rave on Buddy Holly» (2011).

Duke Ellington. «Take the A train»

Duke Ellington es uno de los más importantes compositores que nos ha dado el jazz y, también, uno de los más influyentes. El propio Miles Davis comentó en alguna ocasión que “todo el mundo tendría que caer de rodillas un día y darle las gracias a Duke”. Nacido en Washington, en 1899, con apenas diecinueve años dirigía pequeñas bandas en bailes y fiestas; diez años más tarde firmó su primer contrato para el célebre “Cotton Club” de Nueva York. En 1930 consiguió su primer gran éxito con el tema “Mood Indigo” y, poco tiempo después, ya era una celebridad en Estados Unidos y Europa. Su época más brillante, desde el punto de vista compositivo, tal vez fue la de los años cuarenta, con títulos como “Solitude”, “Diminuendo and Crescendo in Blue”, “Harlem Airshaft”, “Black, Brown and Beige”, “Concerto for Cootie”, “Ko-Ko”, etc. Sin embargo, una de sus piezas emblemáticas, “Take the A train”, con la que solía abrir los conciertos de su big band, no fue compuesta por él sino por Billy Strayhorn, un pianista, arreglista y compositor estadounidense que, desde 1938, trabajo para Duke Ellington. Strayhorn comenzó a componer este tema en 1939, pero dudaba que pudiera ser del agrado de su jefe porque temía que sonara como una pieza de Fletcher Henderson, uno de los rivales musicales de Duke Ellington en aquella época. Esta canción hacía alusión a la línea A del metro de Nueva York, que conectaba con Harlem, lugar donde se encontraba el Cotton Club, y también a las indicaciones que recibió Strayhorn cuando se reunió con “Duke” por primera vez. “Take the A train” fue un éxito arrollador y pronto se incorporó al repertorio de otras orquestas. Desde entonces no han cesado las versiones: Bob Wills, Oscar Peterson, Ella Fitzgerald, Charles Mingus, Dave Brubeck, Cliford Brown, Sarah Vaughan, Dexter Gordon, Joe Henderson, etc. Incluso ha sido versionada por el grupo de jazz-rock Chicago e incluida (al menos un fragmento), a modo de “intro”, en el álbum en directo de los Rolling Stones titulado “Still Life” (American Concert 1981). Os animo a que propongáis la versión que os gusta más, yo me voy a limitar a la original de 1941, aunque aquí también podéis escuchar la primera versión vocal de esta canción, también debida a Duke Ellington, con la colaboración de la cantante Joya Sherrill; y la que grabara el compositor, Billy Strayhorn, en 1961.