Creedence Clearwater Revival / Ike & Tina Turner. “Proud Mary”

Tina Turner, la reina del rock, nos dejó el pasado 24 de mayo, a consecuencia de las múltiples enfermedades (cáncer intestinal, insuficiencia renal, accidente cerebrovascular, etc.) que venía padeciendo desde el año 2013. De raíces afroamericanas, cheroqui y navajo, Anna Mae Bullock (su verdadero nombre) no debió gozar de una infancia excesivamente feliz: vivió mucho tiempo -junto con su hermana- en casa de su abuela paterna, debido a la dejadez de funciones de sus padres, y tuvo que trabajar desde muy joven obligada por su madre, de quien llegó a decir que nunca la quiso. Nació en Brownsville (estado de Tennessee -EE.UU.-), en el año 1939, pero fue en San Louis Este (estado de Illinois) donde se inició como cantante, concretamente en el Manhattan Club, donde habitualmente actuaban Ike Turner y su banda. El idilio (musical y personal) entre Ike y Anna Mae fue casi inmediato; ella le dejó sin palabras y él le enseñó algunos de los rudimentos y fundamentos elementales para cantar en público. Anna Mae se incorporó como cantante al grupo y, hacia 1960, Ike decidió que tomara el nombre artístico de Tina, y que la banda se denominara Ike & Tina Turner. El éxito no tardó en llegar; tras su primer single (“A Fool in Love”, 1960), llegarían grabaciones muy exitosas, como “It’s Gonna Work Out Time”, “I Idolize You”, “River Deep – Mountain High” -canción que tiene entrada propia en este blog- o el tema que hoy nos ocupa: “Proud Mary”. Lamentablemente, la historia de Tina Turner junto a su marido Ike también tuvo una horrible cara B; tal y como nos cuenta Marta en su web We Are Rock,

“en el escenario todo era magia, luces y color, pero una vez se apagaban los focos, se encendía el fuego del infierno. Tina conoció a Ike siendo una adolescente pueblerina recién llegada a la ciudad, cayó rendida a sus pies y él le enseñó una base musical que ella supo desarrollar como nadie, pero Tina no le debía nada, aunque él le hacía creer que sí. Pronto Ike la dejó embarazada y se casó con ella, con el único objetivo de mantener la mina de oro a su lado. Los maltratos físicos no empezaron como tal hasta después del parto del primer hijo del matrimonio, pero los maltratos psicológicos estaban presentes desde el principio y durante mucho tiempo Tina los justificaba con el estrés que Ike padecía. Antes de actuar en Los Angeles en un show de 1968, Tina trató de suicidarse ingiriendo 50 pastillas de Valium después de una fuerte pelea con Ike.”

We Are Rock

En 1978, Tina consiguió separarse de Ike, y se animó a iniciar una exitosa carrera en solitario, al principio un tanto titubeante y, durante la década de 1980, verdaderamente deslumbrante; aquí os dejo una fabulosa grabación en directo de 1988, interpretando “Proud Mary”. Al igual que sucedió con muchos de los temas que incluyó Ike Turner en su repertorio, “Proud Mary” era realmente una versión, en este caso de John Fogerty, líder de la banda californiana Creedence Clearwater Revival, a la que ya hemos dedicado varias entradas. Este tema fue incluido en el segundo álbum de estudio de la Creeedence, con ese clásico estilo tan característico de ellos, entre el country rock, el rock sureño y el R&R (es el primer vídeo que presentamos en este post).

También de 1969 son las versiones de Solomon Burke, Conway Twitty, Gary Lewis & The Playboys, Checkmates, Bobby Goldsboro, Mongo Santamaria, Steve Miller, Leonard Nimoy, The Ventures, The Tremeloes o Eddie Floyd, mientras que la Ike & Tina Turner es de 1971, con ese inolvidable arreglo que divide la canción en dos partes bien diferenciadas: la primera suave, recitada, y la segunda con mucha energía rocanrolera. Tras la interpretación de Ike & Tina Turner, quizás más conocida y exitosa que el original de la Creedence, llegaría un aluvión de versiones, como las de Tom Jones, Elvis Presley, Brenda Lee, The Hamilton County Bluegrass Band, Frankie Laine, Lynn Anderson, Broherhood of Man, Neil Sedaka, George Jones & Johnny Paysheck, Tina Turner & Beyoncé, Status Quo, Peawes, James Bay, Haymaker o los argentinos Alakrán. También hay versiones en otros idiomas, como en francés (Claude François, Johnny Hallyday), español (Seguridad Social), italiano (Il Nuovo Angeli), chino (Rita Chao), danés (Rock Nalle & The Flames), finlandés (Tapani Kansa) o hebreo (Gidi Gov), incluso especialmente pensadas para bebés (Sweet Little Band).

Esta canción nos habla de alguien que dejó su trabajo como lavaplatos en Memphis para viajar en el “Mary Elizabeth” -uno de esos barcos a vapor con paletas que navegaban desde Nueva Orleans a lo largo del Mississippi- en busca de nuevas oportunidades; aunque para Tina Turner, durante los años ochenta, quizás significó algo más, tal vez un grito reivindicativo y una expresión de autoafirmación y libertad.

Tras este pequeño homenaje a Tina Turner, nos tomamos unas vacaciones blogueras, volveremos en septiembre ¡Feliz Verano para todos!

Tina Turner (1939-2023), in memóriam

Obús. “Va a estallar el obús”

El rock no vivió sus mejores momentos en España durante la década de 1980, no al menos en todas sus vertientes y estilos. El pop nuevaolero y transgresor de “La Movida” casi liquidó el R&R; así sucedió con las bandas de rock sinfónico surgidas durante los años setenta, en muchas ocasiones abocadas a una existencia efímera debido a los nuevos gustos del público y al abandono de las compañías discográficas. Tampoco lo pasaron muy bien las bandas históricas del rock urbano, sobre todo las más entroncadas en la tradición psicodélica y progresiva, como Asfalto, Topo o Cucharada; dentro de este movimiento, los que obtuvieron un mayor respaldo del público fueron Leño, quizás porque fueron aceptados, como suyos, por el único movimiento rockero organizado que quedó tras el ciclón nuevaolero: los “jevis”. De hecho, el heavy metal soportó el rock patrio durante gran parte de los años ochenta y noventa; los que amamos el rock siempre deberíamos estarles agradecidos.

De entre los grupos de aquella época, hubo dos que tienen el honor de ser considerados como los representativos de ese movimiento musical y social: Barón Rojo y Obús. A los primeros les hemos dedicado un par de entradas (“Concierto para ellos” y “Perversiones”). Los segundos se dieron a conocer, en 1981, cuando ganaron el Festival de Rock Villa de Madrid y “teloneraron”, precisamente, a Barón Rojo, que acababan de iniciar con éxito su andadura musical. Obús discutió a Barón Rojo el trono del heavy metal en España, y por lo tanto del rock, con temas como ”Va a estallar el obús”, que tiene el honor de ser el primer sencillo de heavy metal que alcanzó el número 1 en la lista de Los 40 Principales -meses después lo conseguiría Barón Rojo, con el tema “Los rockeros van al infierno”-. Este tema de Obús fue incluido en su primer álbum, un excelente trabajo de la discográfica Chapa, que contó con arreglos de Luis Cobos y producción de Tino Casal; Paco Laguna, guitarrista de la banda, nos cuenta cómo fue aquello de trabajar con una figura rutilante como Tino Casal:

“Recuerdo cuando Luis Soler trajo por vez primera a nuestro local de ensayo en la calle Santa Juliana, en Vallecas, a Tino Casal. Conocerlo fue impactante: un hombre a la vanguardia musical y de la moda, con aquellos ropajes que lucía, parecía un marciano bajando por el bulevar. La basca flipaba en colores al verlo, y nos preguntaban qué hacía con nosotros. La verdad es que trabajamos muy a gusto con él. Tenía excelentes ideas y, además, era una bellísima persona”

Domínguez, Salvador. 2004. Los hijos del Rock. Los grupos hispanos 1975-1989. Madrid: SGAE; págs. 891-892.

Paco Laguna nos ofrece un dato importante de este grupo: procedían de Madrid, del carismático barrio de Vallecas. Los que hemos vivido allí (en mi caso unos diecinueve años), no podemos más que emocionarnos cada vez que vemos el vídeo promocional de “Va a estallar el obús”, grabado íntegramente en Vallecas; en él podemos ver imágenes del “Scalextric” de Puente de Vallecas, de la Avenida de la Albufera, de las estaciones de El Pozo y Entrevías o del límite entre Vallecas y Moratalaz; el videoclip comienza con unas imágenes memorables, que ya son historia del rock suburbial, la de los miembros de la banda desayunando café con churros. Para los que hayáis entrado en arrebato nostálgico, como me ha pasado a mí preparando esta entrada, os recomiendo éste otro documento reciente, en el que se puede ver a los dos miembros originales de Obús aún en activo -Fortu Sánchez y Paco Laguna- comiendo churros y recordando cómo fueron aquellos años en los que Obús conquistó al público español con su energía, sus canciones y sus inolvidables muñequeras de pinchos. Aquí les podéis ver en directo, con el tema que nos ocupa, y aquí tenéis una actuación para televisión, concretamente para el programa “Aplauso”; por último, os dejo la grabación de “Va a estallar el obús” recogida en el álbum “En Directo 21-2-1987”.

Reale Accademia di Musica. “Lavoro in città”

Reale Accademia di Musica es el nombre de un grupo italiano de rock progresivo creado en Roma, hacia 1971 ó 1972, a partir de una banda anterior denominada The Fholks. En 1972 publicaron un álbum homónimo que no es de los más conocidos del rock sinfónico italiano. Sin embargo, es un excelente trabajo que, inexplicablemente para quienes amamos este género, no tuvo continuación en años posteriores. En 1974, ya con varios cambios en la formación original, grabarían el disco titulado “Adriano Monteduro & Reale Accademia di Música”, en el que realmente actuaron como banda de acompañamiento del cantautor Adriano Monteduro; algo parecido sucedió con “1930: Il Donatore delle Scimmie” (1975), un disco esencialmente pop, realizado junto a la cantautora Nada. En 1975 grabaron otro disco (“La Cometa”), que no fue publicado hasta el año 2013. Los cambios que se sucedieron en la formación original, tras la publicación de “Reale Accademia di Música” (1972), fueron de tal calado -sobre todo por la salida de Pericle Sponzilli, guitarrista y coautor de las canciones de este disco- que llevó a la disolución de la banda. Esto es, al menos, lo que podemos leer en la web oficial de esta formación; es decir, según este relato, la discografía de Reale Accademia di Musica se limitaría a un único álbum. En 2018, Pericle Sponzilli resucitó el grupo con nuevos componentes; desde entonces, han publicado dos discos más: “Angeli mutanti” (2018) y “Lame di Luce” (2022).

Los músicos que se hicieron cargo del Lp “Reale Accademia di Música” (1972) fueron los siguientes: Federico Troiani (teclados, voz), Nicola Agrimi (guitarras), Pericle Sponzilli (guitarra eléctrica), Pierfranco Pavone (bajo), Roberto Senzasono (batería, percusiones) y Henryk Topel Cabanes (voz). Seis son los temas que componen el álbum, dentro de los parámetros musicales que caracterizaron el rock progresivo italiano de los años setenta. Os propongo el titulado “Lavoro in città”, una pieza de casi seis minutos, que podríamos dividir en tres partes: los dos primeros minutos, algo sombríos, dan paso a una fase más luminosa y melódica, con elementos típicos de la canción italiana, un bonito estribillo como hilo conductor y un pausado solo de guitarra, que prepara el paso para el tercer segmento de este tema, casi en la órbita del jazz rock. Es el corte más melódico del disco, el que considero que puede gustar más a la mayoría de los que leáis esta entrada; para los más progresivos, os recomiendo que escuchéis todo el disco (merece la pena) y, si no podéis, que vayáis directamente a los temas titulados “Padre” y “Vertigine”, incluso “Il Mattino”. Si los queréis ver en acción, podéis hacerlo a través de este vídeo grabado para la televisión, en el que interpretan “Vertigine”, con presentación de la banda incluida.

Jimmy Cliff / The Animals / Joe Cocker. “Many Rivers to Cross”

Jimmy Cliff es un artista jamaicano aún en activo, actualmente es el único músico de reggae vivo que está en posesión de la “Order of Merit”, la más alta distinción que otorga Jamaica en el ámbito científico y artístico. Nacido en julio de 1944 como James Chambers, escribía canciones cuando apenas era un niño; a los catorce años, después de participar en algunos concursos para talentos, ya había grabado sus primeros sencillos. A los veinte años era bastante conocido en Jamaica, incluso fue uno de los representantes de su país en la Feria Mundial de Nueva York de 1964-1965. Poco después firmaría con Island Records, y se mudaría al Reino Unido en busca de fama y reconocimiento internacional. Aquellos primeros años en Europa no debieron ser fáciles para él, aunque poco a poco lograría hacerse un hueco dentro de la difícil industria discográfica británica. En 1967 publicó su primer álbum (“Hard Road to Travel”), después vendrían los titulados “Jimmy Cliff in Brazil” (1968) y Jimmy Cliff (1969 -posteriormente retitulado como “Wonderful World, Beatiful People”-).

En este último disco se incluyó “Many Rivers to Cross”, una canción en la que quiso plasmar su estado de ánimo durante aquellos primeros años en Reino Unido, adonde llegó cargado de energía e ilusiones para compartir la gloria con los Rolling Stones o los Beatles. La frustración que le provocó el anonimato, acostumbrado a la fama que tenía en Jamaica, y el tener que ganarse la vida en clubs nocturnos, motivó esta canción, que habla de abandonos, soledad, pérdida de identidad y desesperación; todo ello mientras el protagonista de la canción vagabundea por los acantilados de Dover, precisamente el lugar que comunica Inglaterra con el continente, un camino que recorrió muchas veces Jimmy Cliff cuando viajaba a Francia o Alemania en busca de trabajo como músico.

“Many Rivers to Cross” es una balada pop, con un órgano que se enseñorea de la canción hasta prácticamente transformarla en una pieza de soul (los coros también ayudan). La impresionante voz de Jimmy es el otro aspecto destacado de esta conocida melodía, que probablemente cuente con un centenar de versiones. Os animo a que escuchéis las interpretaciones de Percy Sledge, Little Milton, Martha Reeves, Harry Nilsson, Linda Rondstadt, Jimmy Barnes, John Lennon, Marcia Hines, Desmond Dekker, Bryan Adams, Annie Lennox, Elvis Costello, UB40, Cher, Zuchero & Toni Childs, Oleta Adams, Monty Alexander y, por supuesto, las dos versiones que hoy acompañan al original de Jimmy Cliff; la del grupo de Eric Burdon -The Animals-, publicada en el álbum “Before We Were So Rudely Interrupted” (1977), con el que esta banda volvió a reunirse -de hecho, el nombre del grupo que aparece en el álbum es del de The Original Animals-, y la de Joe Cocker, incluida en su disco “Sheffield Steel” (1982).

Jimmy Cliff

Howlin’ Wolf. “Highway 49”

Entre 1915 y 1930, un millón setecientos cincuenta mil estadounidenses de origen africano abandonaron  el sur del país tratando de escapar del racismo, y en busca de trabajo en los estados del medio oeste, oeste y noroeste, principalmente en grandes ciudades como Detroit, Nueva York o Chicago. Viajaron con lo puesto, pues eran muy pobres en lo tocante a bienes materiales,  pero tenían un gran tesoro: su música. El viejo delta blues del Mississippi fue abandonando la temática y los modos rurales para adaptarse a la idiosincrasia ambiental y social de los entornos urbanos; se fue electrificando (sobre todo las guitarras), se añadieron instrumentos (batería, bajo, piano, incluso saxo) y efectos electrónicos como la distorsión o la amplificación. Este nuevo subgénero del blues, conocido como chicago blues, acabaría siendo el pozo del que bebieron gran parte de las grandes figuras del rock durante la década de 1960 y, de algún modo, fue la fuente de inspiración para algunos pioneros del R&R, como Bo Diddley o Chuck Berry, y para todos los músicos que, de un modo u otro, formaron parte del movimiento conocido como british blues. Músicos como Eric Clapton, los primeros Rolling Stones, The Yardbirds, The Animals, Rory Gallagher, Fleetwood Mac, Alexis Corner o John Mayall, por citar sólo algunos, no podrían habernos ofrecido todo su torrente creativo si antes no hubieran escuchado a Muddy Waters, Big Bill Broonzy, Kokomo Arnold, Arthur “Big Boy” Crudup, Willie Dixon, Elmore James o Howlin’ Wolf, el intérprete de nuestra canción de hoy.

Nacido como Chester Arthur Burnett, en 1910, fue uno de aquellos afroamericanos que tuvieron que emigrar al norte en busca de oportunidades. Con su imponente figura (casi dos metros de altura y más de ciento treinta kilos de peso), su particular y agresiva manera de cantar (aullidos, distorsiones, un uso del tempo sin igual) y un apodo perfecto para su estilo, este gigante con sangre africana y nativa americana (tribu choctaw) en sus venas, consiguió el éxito durante la década de 1950, unos veinte años después de que comenzara a ganarse de vida como bluesman. Falleció en 1976, a los sesenta y cinco años, víctima de un carcinoma cerebral agravado con una insuficiencia cardiaca.

El tema con el que encabezamos esta entrada (“Highway 49”) fue compuesto por Big Joe Williams, y grabado por él en 1935 bajo el título de “Highway Blues”. Howlin’ Wolf lo incluyó en el álbum titulado “The London Howlin’ Wolf Sessions” (1971), en el que intervinieron como músicos grandes figuras del rock. En concreto, los que arroparon a Howlin’ Wolf en el tema que nos ocupa fueron los siguientes: Hubert Sumlin (su guitarrista habitual), Eric Clapton (guitarra solista), Steve Winwood (piano) y los Rolling Stones Bill Wyman (bajo) y Charlie Watts (batería). Finalizo con algunas versiones, en concreto a cargo de Eric Clapton & Jimmy Page, Muddy Waters (rodeado de varios músicos excepcionales), George Thorogood & The Destroyers, The Jeff Healey Band y Carvin Jones.

Howlin’ Wolf (1910-1976)