Jethro Tull. “Thick as a Brick”

«Thick as a Brick» es «la madre de todos los discos conceptuales»; esta es la expresión que usó Ian Anderson, líder de la banda británica Jethro Tull, cuando publicaron su quinto álbum de estudio en 1972. De esta manera respondía a los críticos musicales, que no dudaron en calificar a su anterior disco («Aqualung»), de álbum conceptual en torno a Dios y la religión; Anderson nunca estuvo de acuerdo con esta etiqueta y, por más que se empeñó en desmentirlo, no consiguió convencer a la crítica especializada. Se propuso entonces lanzar lo que él sí consideraba un álbum conceptual, probablemente buscando el sarcasmo, la sátira y el humor inteligente -no en vano, tomó a los Monty Python como referencia- y, también, la calidad artística, literaria y musical. Su principal objetivo eran los grupos de rock progresivo, con sus mastodónticas y pretenciosas obras de minutaje extremo y, de acuerdo con Alberto Díaz (Discos conceptuales. 150 títulos imprescindibles. Barcelona: Lenoir, págs. 44-45), también quiso denunciar «la presión a la que se somete a los niños, el poco valor que se da al arte, el sinsentido de las guerras y la validez o no del sistema capitalista en general». No es de extrañar el título que Anderson dio al álbum: «Thick as a brick», algo así como «Denso como un ladrillo», expresión equivalente a «Full of shit» («Lleno de mierda»), tal vez en alusión a lo que pensaba el líder de Jethro Tull de la prensa especializada. El álbum tiene una única canción dividida en dos partes (cara A y cara B del Lp); fue compuesta por Ian Anderson, aunque en los títulos de crédito aparece el nombre de Gerald Bostock -«alias «Little Milton»-, un imaginario niño de ocho años autor de unos versos (en realidad la letra de la canción) merecedores de un premio literario, aunque finalmente fuera desposeído del título por considerar su obra irreverente y subversiva; el galardón acabó yendo a una niña, autora de una oda sobre los valores de la vida cristiana. Otra de las genialidades de «Thick as a Brick» es su portada, diseñada a modo de parodia de un diario inglés de ámbito local, con doce paginas, el ficticio St. Cleve Chronicle & Linwell Advertiser, en el que se puede ver la noticia sobre la descalificación de Gerald Bostock, una reproducción del poema en cuestión, una noticia sobre el próximo proyecto de Jethro Tull para dar música a estas rimas y, por supuesto, la información y las secciones fijas de un períodico local: artículos, concursos, anuncios, etc., todo envuelto en juegos de palabras y chistes ocultos.

A pesar de lo que pudiera parecer, «Thick as a Brick» es un álbum excepcional -para mí el mejor de esta banda-, uno de los títulos imprescindibles para todos lo que deseen incorporarse al rock sinfónico; sin duda, el disco más progresivo de Jethro Tull, una obra con cambios constantes y muy compleja en lo instrumental, plagada de instrumentos no excesivamente habituales en el rock (xilófono, violín, laúd, etc.), además de la flauta, la guitarra y los teclados, protagonistas en este Lp. A Anderson (voz, guitarra acústica, flauta, violín, saxo y trompeta) lo acompañaron Martin Barre (guitarra eléctrica, laúd), John Evan (teclados), Jeffrey Hammond-Hammond (bajo, voz) y Barriemore Barlow (batería, percusiones). En este enlace podéis escuchar una versión en directo grabada en el Madison Square Garden, con entrevista incluida a Ian Anderson; en éste, otro directo fechado en 1978; en éste otro, una versión realizada a propósito del 40 Aniversario del álbum; y, finalmente, la grabación realizada para el disco «Live in Iceland» (2012).

La Sonora Santanera / Pink Martini / Espresso Atlantico. “Dónde estás Yolanda”

La Sonora Santanera es una formación mexicana creada en 1955, aún en activo, portadora de un estilo en el que tienen cabida el bolero, la rumba, el chachachá, la cumbia, el mambo y otras manifestaciones musicales que podríamos englobar dentro de la música tropical, con predominio de las percusiones, las trompetas y, por supuesto, los cantantes; el fundador fue Carlos Colorado Vera (ya fallecido). Tras darse a conocer en fiestas, concursos televisivos y como grupo de acompañamiento de diversos artistas, grabaron su primer disco con CBS en 1960. Uno de sus temas más populares a finales de los sesenta fue “Dónde estás Yolanda”, canción compuesta por el músico peruano Manuel Jiménez Fernández, que ya había tenido algunas versiones relativamente conocidas como las debidas a Ramón Avilés u Orlando Contreras. La Sonora Santanera ha publicado recientemente dos discos con colaboraciones de otros artistas; uno en 2016 (“La Sonora Santanera en su 60 Aniversario”), en el que intervinieron, entre otros, músicos como Julieta Venegas, Cristian Castro, Paquita la del Barrio, María José o Eugenia León; y otro a finales del año pasado (“La Fiesta Continúa”), con artistas tan conocidos como Lila Downs, Diego el Cigala, María León, Andrés Cepeda o Aleks Syntek, precisamente cantando la canción que hoy nos ocupa; éste es el primer vídeo que proponemos, bastante reciente, en el que se puede ver en acción a esta orquesta (y aquí tenéis, para los que estéis interesados, la versión que, en los años sesenta, grabara esta agrupación).

Son muchas las interpretaciones que, en el ámbito latinoamericano y de las orquestas, ha tenido esta canción: Jorge Muñiz, Julio Jaramillo y Alci Acosta, Los Santaneros de Pepe Bustos, Pourquoi pas?, etc.; aunque, para acompañar a la Sonora Santanera, hoy os propongo otras dos versiones fuera del ámbito latinoamericano. La más conocida es la de Pink Martini, la orquesta de Oregón, que ya ha tenido cabida en este blog a propósito del tema “Amado Mío”, incluido en el mismo álbum (“Sympatique”, 1997) que esta versión de “Dónde estás Yolanda”; en su siguiente disco de estudio (“Hang on Little Tomato”, 2004) incluyeron un tema titulado “Lilly” que, al menos en lo musical, a mí me resulta muy parecido a nuestra canción de hoy. Menos conocida es la versión de los italianos Espresso Atlantico, tal y como ellos mismos indican en su página web, una pequeña orquesta de música caribeña (y no caribeña), liderada por el pianista, compositor y cantante Andrea Gattico, que se mueve entre ritmos gitanos, tangos y sensaciones clásicas y orientales; en esta versión las trompetas han sido sustituidas por un violín ¡Todos a bailar con la versión que más os guste!

Steve Miller Band. «Serenade»

“Usar y tirar” es el tercer álbum de los murcianos M Clan; fue publicado en 1999, después de dos trabajos (“Un buen momento”, 1995; y “Coliseum”, 1997) orientados hacia el rock sureño. Se grabó entre Burdeos y Madrid, con Alejo Stivel como productor musical, probablemente uno de los artífices de que este álbum, tal vez más comercial que los dos anteriores, lograra conectar con el público; y todo gracias a un tema: “Llamando a la Tierra”, en realidad una versión de la Steve Miller Band, entonces un grupo apenas conocido en España. De esta manera, muchos aficionados al rock supieron del tema original, “Serenade”, compuesto por Chris McCarty y por Steve Miller, un estadounidense que creció entre músicos de jazz, con un padrino como el guitarrista Les Paul –amigo de la familia- y maestros del blues como Muddy Waters, Howlin’ Wolf o Buddy Guy. Formó la Steve Miller Band en 1967 y, poco tiempo después, grababa su primer álbum con esta formación, titulado “Children of the Future” (1968). En 1973 publicaban “The Joker”, su octavo disco, que tuvo bastante éxito debido al tema homónimo, uno de los más reconocibles de esta formación. Entre este Lp y el siguiente pasaron tres años; en 1976, Steve Miller sorprendía a la parroquia con un excelente trabajo, “Fly Like an Eagle”, del que se extrajeron algunos singles (“Fly Like an Eagle”, “Rock’n Me” y “Take the Money and Run”), aunque había otros temas igual de buenos, como “Wild Mountain Honey”, “Mercury Blues”, “You Send Me” (versión de Sam Cooke) o “Serenade”, la canción que M Clan rescató del olvido, al menos en nuestro país. La adaptación de M Clan, posteriormente grabada en otro de sus álbumes más representativos (“Sin Enchufe”, 2001), dispone de letra en español escrita a partir del original, aunque diferente a la de la Steve Miller Band; para mi gusto, la del original es más interesante y menos convencional que la española, por esa capacidad para hacernos soñar con un viaje a las estrellas, perdidos en la inmensidad del Universo. Según señalan algunas fuentes (Guillén Barrantes, Sergio & Puente Gómez, Andrés. El Mundo Secreto de las Canciones. Madrid: T&B Editores; pág. 33), tanto “Serenade” como “Llamando a la Tierra” han sido habitualmente utilizadas por el programa de radio “La Rosa de los Vientos”, emitido por Onda Cero, en el que tienen cabida temas como la ciencia y la tecnología, el humor, la ecología, la historia, las leyendas, el espionaje, etc.

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Smokie. “Living Next Door to Alice”

Los hombres de mi generación estamos acostumbrados a que las mujeres nos den calabazas, aprendimos a vivir con ello cuando éramos adolescentes, tal vez para que no nos sucediera lo mismo que al protagonista de esta canción. “Living Next Door to Alice” nos cuenta la historia de alguien que lleva toda la vida enamorado de una chica, que siempre ha vivido en la casa de al lado; un buen día, su amiga Sally le comunica que Alice, el amor de su vida, se marcha en una limusina y sin despedirse; él se lamenta de no haberle dicho nunca que la ama y se ve incapaz de vivir separado de ella pero, como se dice coloquialmente, siempre hay un roto para un descosido y su fiel amiga Sally, que también ha estado esperando veinticuatro años, enamorada en secreto de él, se ofrece como paño de lágrimas y solución para olvidar a Alice. “Living Next Door to Alice” es una melodía escrita por Nicky Chinn y Mike Chapman, grabada por primera vez por la banda australiana New World en el año 1972 (aquí la podéis escuchar), sin embargo todo el mundo asocia este tema a los británicos Smokie, un grupo de pop-rock y rock melódico creado en 1963 con el nombre inicial de “The Yen”; antes de tomar su denominación definitiva tuvieron otras, como “The Sphynx”, “Essence”, “Four Corners”, “The Elizabethans” o “The Kindness”. Publicaron sus dos primeros álbumes (“Pass it Around” y “Changing all the Time”), ya como Smokie, en 1975 y el tercero (“Midnight Cafe”) un año después. “Living Next Door to Alice” también se editó en 1976, como single, aunque no formó parte de “Midnight Cafe” hasta la remasterización llevada a cabo en 2007. Esta canción ha tenido otras versiones, incluyendo la del vocalista y líder de Smokie, Chris Norman –de quien nos ocuparemos en otra ocasión-, aunque ninguna tan conocida como la realizada en 1995 por los holandeses Gompie, todo un éxito en países como Holanda, Bélgica, Alemania, Austria, Suiza o Noruega. La historia es bastante curiosa; este tema, en la versión de Smokie, sonaba habitualmente en un bar de Nimega (Holanda); allí la escuchó Rob Peters y se dio cuenta de que el pinchadiscos bajaba el volumen en el estribillo, cuando se mencionaba el nombre de Alice, mientras los clientes del local coreaban: “Alice, who the fuck is Alice?” Rob decidió ponerse en contacto con Peter Koelewijn para grabar este tema incluyendo esta frase. Visto el éxito que tuvieron, incluso grabaron un Lp (“Who the X is Gompie!, 1995) en el que, por supuesto, incluyeron este tema, que titularon “Alice (Who the X is Alice?)”. La versión de Gompie pronto se hizo famosa, incluso se cantaba en los conciertos de Smokie por el público; los británicos no lo dudaron, poco después volverían a grabar este éxito al estilo Gompie.

Carl Perkins / Albert King / Helloween. «Blue Suede Shoes»

Carl Perkins, uno de los pioneros del R&R, nació en el seno de una familia humilde de granjeros. Creció con los cánticos góspel de los negros en los campos de algodón y, a los siete años, ya jugaba a hacer música con una guitarra que le hizo su padre con una caja de cigarros y alambres de embalaje. A los trece ganó un concurso local para jóvenes talentos y, a comienzos de los años cincuenta, decidió formar un grupo junto con sus hermanos (The Perkins Brothers), para tocar temas country con influencias procedentes del blues. En 1955 firmó un contrato con la discográfica Flip Records, subsidiaria de la Sun Records de Memphis, donde Elvis Presley inició su carrera; precisamente con Elvis y con Johnny Cash estableció buenas relaciones de amistad y tocó con ellos en varios conciertos. Se cuenta que, en uno de ellos, Cash le contó a Perkins que había conocido a un piloto negro del ejército alemán que llevaba zapatos de ante (gamuza) azul; le sugirió que escribiera una canción sobre ello; Carl Perkins le debió decir que no sabía nada de zapatos … Pasado el tiempo, Perkins vio a una pareja bailando y le llamó la atención que el muchacho le dijera a su pareja: «no pises mis zapatos de gamuza», dando a entender que eran más importantes que ella. Así que, finalmente escribió la canción –dicen que sobre un viejo saco de patatas-, la grabó a finales de 1955 y la publicó como single en enero de 1956. Obtuvo un éxito sonado, aunque muy efímero; el 21 de marzo de 1956 viajaba junto a su grupo para participar en el programa de televisión de Ed Sullivan, cuando sufrió un accidente en el que acabaría falleciendo su hermano Jay y su mánager, y él mismo sufriría una fractura de cráneo que le mantuvo alejado de los escenarios durante un tiempo; justo lo necesario para que Elvis Presley sacara su propia versión, que eclipsó totalmente a la de Carl Perkins, un mazazo para Carl del que tardó mucho en recuperarse. Este rocanrol, uno de los primeros de la historia, ha sido versionado por otros artistas y grupos del ámbito del rockabilly o del country, como Bill Haley, Buddy Holly, Jerry Lee Lewis, Eddie Cochran, Johnny Rivers, Clif Richard & The Shadows, Stray Cats, Merle Haggard o Johnny Cash, por mencionar algunos. Pero también le han prestado atención los músicos procedentes del blues, el blues-rock, incluso el heavy metal, es el caso de Paul McCartney & Eric Clapton, Ry Cooder, Jimi Hendrix, Johnny Winter, Black Sabath o los otros dos destacados de hoy: el bluesman Albert King, que publicó su versión en un álbum en homenaje a Elvis Presley («Blues for Elvis – King Does The King’s Things» (1970), y los metaleros Helloween, quienes incluyeron este tema, como bonus track, en la reedición que se hizo en 2006 de su álbum «Pink Bubbles Go Ape» (1991). Y no puedo acabar sin mencionar la interpretación realizada en 1978 por Moris, músico argentino afincado en España, bajo el título «Zapatos de gamuza azul«.