Lista Spotify: La Guitarra de las Musas – volumen 1

Antes de continuar con la canción número 101 os invito a esta lista de Spotify donde se incluyen los temas que, hasta la fecha, han aparecido en La Guitarra de las Musas. Hay alguna excepción, algún caso particular y alguna toma de decisiones que, creo, deberíais conocer:
1.- En aquellos casos que he propuesto más de una versión para una misma canción, he elegido sólo una; el criterio ha sido totalmente subjetivo: a veces he escogido la que me ha parecido más interesante, otras veces he tratado de dar voz a intérpretes o grupos que no estaban representados en esta lista.
2.- En la entrada dedicada a Lila Downs puse tres canciones, finalmente he optado por “La cumbia del mole”.
2.- Hay dos canciones que no he podido encontrar en Spotify (a lo mejor no he sabido encontrarlas): “Epitaph”, de King Crimson, y “Hazañas Bélicas”, del grupo asturiano Stukas. En el primer caso la he sustituido por “In the Court of The Crimson King”, un directo a cargo de Greg Lake y Gary Moore (habida cuenta que King Crimson no aparece en este canal de música). Tampoco está la discografía de Stukas, así que he optado por sustituir la “movida” asturiana por la gallega: el tema “Assumpta”, de Siniestro Total.
3.- No he podido encontrar la versión original de “A whiter shade of pale”, la debida al grupo Procol Harum; en este caso, me he decidido por la versión de Percy Sledge. Algo parecido me ha sucedido con “Old Time Rock & Roll”, de Bog Seger, y he acabado sustituyéndola por la propuesta de Sam Morrison and Turn The Page.

Canción número 100: Jethro Tull. “Elegy”

Este blog cumple hoy su canción número cien. Muchísimas gracias a todos por haber tenido la paciencia de aguantar mis propuestas y parrafadas; y, sobre todo, por vuestra contribución, en forma de aprobaciones y comentarios, sin ella probablemente no hubiera llegado a la centena. Para celebrarlo mañana nos vamos, Bonustrack y yo, al concierto que Jethro Tull tiene programado en Madrid. En alguna ocasión he manifestado que este es uno de los grupos que están conmigo desde mi adolescencia (de esto hace ya muchos años) y, sin embargo, nunca los he llegado a ver en directo; para mi es un acontecimiento que supera lo musical, espero que me transporte a aquellos años del instituto en los que lucía mi chapita de Ian Anderson prendida en mi jersey. Como soñar es gratis, allá van los temas que me gustaría escuchar mañana: “Dharma for one”, “It’s breaking me up”, “A song for Jeffrey”, “A new day yesterday”, “Bouree”, “Teacher”, “Living in the past”, “Driving song”, “Sweet Dream”, “Thick as a brick”, “Minstrel in the Gallery”, “Cold wind to Valhalla”, “Black Satin Dancer”, “Requiem”, “Aqualung”, “Cross-Eyed Mary”, “My Good”, “Locomotive Breath”, “Too Old to Rock ‘n’ Roll: Too Young to Die!”, “Songs from the Wood”, “Hymn 43” y “Elegy”. La última de esta lista pertenece al álbum “Stormwatch” (1979), para mi gusto el último gran trabajo de este grupo; a partir de aquí les perdí un poco la pista y, he de decir, que lo que he ido escuchando de ellos ya no me ha gustado tanto. “Elegy” es la única canción del disco que no está compuesta por Ian Anderson, sino por el teclista David Palmer. En esta actuación en directo, de donde está tomado el video de hoy, dedicaron este bellísimo tema instrumental a su bajista John Glascock, fallecido en 1979.

Blind Faith. “Presence of the Lord”

A sus 69 años, Eric Clapton es historia viva del rock; hace poco comentaba –en la entrada que dediqué a The Yardbirds– que es como el Forrest Gump de la música, omnipresente en buena parte de los movimientos musicales que tuvieron lugar en los dorados y fértiles años 60’ y 70’, prácticamente como si tuviera el don de la ubicuidad y una capacidad sin límites para generar nuevas iniciativas musicales. Formó parte (en algunas ocasiones fue el líder) de grupos tan importantes para la música rock como The Yardbirds, John Mayall & The Bluesbreakers, Cream, Blind Faith, Delaney & Bonnie o Derek and The Dominos, por no hablar de su excepcional carrera en solitario. Blind Faith nació en 1968, cuando se disolvió Cream; estuvo formado por Eric Clapton y Ginger Baker -procedentes de Cream-, Steve Winwood –Traffic- y Ric Grech –Family-. Un supergrupo que duró menos de un año, pero que nos dejó uno de esos discos imprescindibles para cualquier amante del rock psicodélico y el blues-rock: “Blind Faith”, con una polémica portada que mostraba a una adolescente semidesnuda portando la maqueta de un avión entre sus manos. En este álbum se incluía la religiosa “Presence of the Lord”, un tema de Eric Clapton que, con el paso de los años, se ha ido convirtiendo en habitual de su repertorio en solitario; a pesar de que me considero un clapton-maniaco, esta primera versión de Blind Faith, con la irresistible voz de Winwood, me sigue pareciendo imbatible.

The Byrds / Bob Dylan. “Mr. Tambourine Man”

A comienzos de 1965 el grupo norteamericano The Byrds publicaba su primer disco, “Mr. Tambourine Man”, con el que la industria discográfica estadounidense trató de mitigar y combatir el aluvión Beatle procedente de Europa. En este trabajo se incluyó el tema homónimo de Bob Dylan que, apenas dos meses después, él mismo acabaría grabando en su disco “Bringing it all back home” (aunque existe alguna actuación en directo anterior, como la que proponemos en el segundo video). Sin ánimo de entrar en polémica sobre qué versión es mejor, lo cierto es que la propuesta de The Byrds fue un triunfo rotundo y que tuvo una importancia capital como creadora de estilo; es cierto que muchos aficionados y críticos musicales prefieren la de Dylan y tal vez tengan razón, al menos desde el punto de vista artístico; sin embargo, “El hombre de la pandereta” de The Byrds fue la primera canción de éxito que fusionó estilos como el folk, el pop, el country y el rock, y suele ser considerada como el punto de partida del folk-rock. De hecho, no puede entenderse el country-rock de Gram Parsons, de The Flyin’ Burrito Brothers o de los propios Eagles sin antes entender la labor pionera desarrollada por The Byrds. Como es habitual en Bob Dylan, estamos ante una bella obra, críptica y poética, en la que muchos identifican al hombre de la pandereta con el camello que surtía al propio Dylan (hace poco, el blog Rockologia la incluía en su antología de mejores canciones sobre vendedores de droga).

Alan Stivell. “Marv Pontkalleg”

Hace unos meses me ocupaba del músico gallego Carlos Núñez, al que calificaba como el Paco de Lucía de la gaita, y lo hacía con un clásico de la canción popular (“Lela“) cantado por la portuguesa Dulce Pontes. Alan Stivell es otro de los grandes de la música folk celta, responsable -junto a su padre- de haber revitalizado el arpa como instrumento de la música tradicional bretona. Partidario de la autodeterminación de esta región francesa y del panceltismo, es portador de una propuesta musical comprometida con sus raíces e ideología y, sobre todo, francamente innovadora, en la que se mezclan elementos populares con ritmos rock y new age. En 1971 publicó “Renaissance de la Harpe Celtique”; tal y como ha comentado el propio Alan Stivell , como homenaje y reconocimiento a los creadores de este instrumento, con unos arreglos a medio camino entre el folk y la música clásica antigua, con el ánimo de no asustar a quienes huyen de los sonidos eléctricos. El tema que he elegido de este álbum es “Marv Pontkalleg”, una canción tradicional que cuenta con otras interpretaciones aunque, desde mi punto de vista, ninguna tan mágica y cristalina como ésta.