Them / The Amboy Dukes / AC/DC. “Baby, Please Don’t Go”

El segundo single de Them, la formación en la que se dio a conocer el irlandés Van Morrison, fue publicado en 1965; la cara B está ocupada por “Gloria” y la A por “Baby, Please Don’t Go”, un blues tradicional que había sido grabado por primera vez en 1935 por el guitarrista y cantante estadounidense Big Joe Williams. Tal y como han señalado algunos investigadores, se trata de una adaptación a partir de temas ya existentes, como “Long John”, una canción popular del siglo XIX, o “Alabamy Bound”, melodía compuesta en 1925. Pronto se convirtió en un estándar del blues; durante los años cuarenta y cincuenta fue interpretada por músicos como Papa Charlie McCoy, Lightnin’ Hopkins, Leroy Dallas, Mance Lipscomb, Big Bill Broonzy, John Lee Hooker o Muddy Waters, versión ésta última de gran influencia en la “rockerización” de este blues. Y lo mismo puede decirse de la adaptación llevada a cabo por Them, de la que hablábamos al principio de este post, en cuya grabación intervinieron, además de los integrantes de la banda, otros músicos de sesión como Peter Bardens y Jimmy Page, futuros integrantes de Camel y Led Zeppelin respectivamente, aunque sobre este particular hay bastante controversia. Parecidas a la versión de Them, y muy próximas en el tiempo, son las de The Boots y Paul Revere & The Raiders; también en esta línea, aunque más psicodélica y cañera, de 1967, es la de The Amboy Dukes (segundo vídeo de hoy), banda de rock psicodélico y pionera del hard rock que contó en sus filas con el guitarrista Ted Nugent. Dada la evolución de este tema, desde el blues tradicional hasta el hard rock, no parece descabellado proponer la versión de AC/DC como tercer vídeo destacado; los australianos la acostumbraban a tocar en directo en sus primeros conciertos y la incluyeron en su álbum de debut (“High Voltage”, 1975); atención al vídeo, en el que se puede ver a Bon Scott vestido de mujer y con coletas. En esta línea hardrockera, también me gustaría mencionar otras versiones, como las debidas a Ted Nugent, Aerosmith o la más progresiva de Budgie. Pero también hay bastantes más en el ámbito del blues-rock, por ejemplo las de Al Kooper, The Doors, John Mellencamp, Van Morrison o Jon Lord with the Hoockie Coochie Men, por mencionar algunas. Incluso tenemos algún parecido razonable, en concreto con una canción española del grupo Módulos titulada “Realidad”, circunstancia que fue acertadamente puesta de manifiesto por el amigo Vidal en los comentarios que acompañan a la entrada que dedicamos al tema “Todo tiene su fin”.

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Los Bravos. «Black is Black»

En la entrada del otro día, la dedicada al grupo español Los Pasos, comentábamos algunos de los detalles en torno al nacimiento de Los Bravos -la primera banda española que logró triunfar en el extranjero-, en particular los que tienen que ver con la canción “La Moto” y el papel desempeñado en todo este asunto por el productor Alain Milhaud y el músico Manolo Díaz. Ambos fueron los creadores e impulsores de este proyecto musical que, desde su nacimiento, allá por 1965, estaba llamado a competir con el grupo hegemónico del momento en España, Los Brincos. Los Bravos tienen su origen en dos formaciones: Los Sonor y Mike & The Runaways, cuyo cantante era Mike Kennedy, un alemán que no cantaba en español, sólo en inglés, con un timbre de voz parecido al de Gene Pitney. Fue Manolo Díaz, antiguo miembro de Los Sonor quien hizo las presentaciones ante Alain Milhaud, ya que aquel había pertenecido a Los Sonor; el productor lo vio claro desde el principio:

“Me gustó mucho la fuerza del grupo y en particular la voz del cantante, su estilo, la fuerza de sus interpretaciones, su dominio instintivo de la escena y su excelente vocalización inglesa (…) Con ellos necesitaba poder ejercer un control absoluto, no solamente sobre las actividades discográficas del grupo, sino también sobre su empleo del tiempo, su imagen, su contratación, sus entrevistas, etc. (…) Es a Manolo Díaz a quien los Bravos deben su nombre. Cuando tuvo lugar el concurso [para elegir el nombre del grupo] él hizo mandar una postal con ese nombre, que nos parecía excelente y definitivo”*.

Los Bravos fue un grupo exitoso desde el mismo momento de su creación, pero el salto definitivo al primer puesto de la escena musical española (compartido con Los Brincos) tuvo lugar tras el viaje que decidieron emprender a Londres Milhaud y los directivos de la discográfica española Columbia, a fin de entrevistarse con quienes mandaban en el sello británico Decca. Allí les atendió Phil Solomon, al que convencieron para grabar en aquellos estudios, aunque éste no consintió en hacerlo con las melodías que traían sino con otras que ellos mismos les proporcionarían; de tal manera que, poco después, el arreglista Ivor Raymonde les presentó una treintena de canciones, a partir de las cuales fueron elegidas las que más gustaron a los integrantes de Los Bravos. El tema “Black is Black” fue inicialmente descartado; sin embargo, pese a la opinión del grupo, finalmente fue incluido: “Vimos en él un hit potencial”, dijo Milhaud. Así nos cuenta el productor francés cómo fue la grabación de “Black is Black”:

“Semanas después, los cinco Bravos se fueron a Londres para grabar. Los estudios eran fantásticos para su tiempo. Disponían de 4 pistas. Todo un lujo. En aquellas sesiones sólo grabaron Mike -la voz- y Tony -los coros-, en directo, con músicos profesionales ingleses: batería, bajo, piano eléctrico, dos guitarras, sección de metales, percusión latina y tubular bells. El sindicato británico de músicos no autorizaba que sus miembros se mezclasen con músicos de grupos que ellos consideraban como aficionados. El guitarrista era Jimmy Page (futuro creador de Led Zeppelin), y el bajista, Herbie Flowers (tocaría en T-Rex, de Marc Bolan, y en Sky)”*.

A pesar del testimonio de Milhaud, no está claro que Jimmy Page interviniera en aquella grabación:

“¿Qué si toqué en el Black is Black de Los Bravos? No me suena. Tocar en el estudio era como fichar en una oficina. De las nueve a las doce con una cantante. De la una a las tres con un grupo. Por la tarde, con una orquesta. Muchas veces ni sabíamos el nombre de la canción … ¡o del artista!” (Jimmy Page, consultado en Partitule).

“Black is Black” (aquí podéis ver la letra en inglés y en español) fue el primer tema español, al menos del ámbito del pop y el rock, que fue un éxito internacional; fue número uno en Canadá, alcanzó la segunda posición en ventas en el Reino Unido y la cuarta en los Estados Unidos, en España se vendieron dos millones de copias y fue número uno de Los 40 Principales durante seis semanas consecutivas. Deben existir unas cien versiones, en diferentes idiomas, tanto de artistas españoles (Pedro Ruy Blas, La Unión, El Chaval de la Peca, etc.) como extranjeros (Johnny Hallyday, The Standells, Rick Springfield, The Shadows, Paul Mauriat, etc.) Los Bravos publicaron cuatro álbumes de estudio y participaron en diferentes películas y programas de televisión. Se separaron a comienzos de los años setenta (tal vez algo después), aunque se han vuelto a juntar en varias ocasiones para realizar giras y actuaciones en directo.

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Los integrantes de Los Bravos eran: Antonio Martínez (guitarra), Manolo Fernández (teclados), Mike Kennedy (voz), Miguel Vicens (bajo) y Pablo Sanllehí (batería)

* Las citas de Alan Milhaud han sido tomadas del libro de Salvador Domínguez. Bienvenido Mr. Rock … Los primeros grupos hispanos 1957-1975. Madrid: SGAE, 2002; págs. 294-318.

The Mission. “Bird of Passage”

Vaya por delante que apenas conozco a la banda protagonista de esta entrada, The Mission, más allá del disco en el que se incluye la canción de hoy: “Bird of Passage”, que escuché por primera vez en el blog Musicae Memorandum, en una entrada de J.L. escrita con motivo del V Aniversario de la web anteriormente citada. Un tema tan emocionante tenía que estar en La Guitarra de las Musas, así lo insinué en el comentario que dejé; muchas gracias a J.L. y a los amigos de Musicae Memorandum por dármela a conocer. The Mission, o The Mission UK, como son conocidos en los Estados Unidos para diferenciarlos de otra formación norteamericana con el mismo nombre, pertenecen a la segunda generación de agrupaciones de rock gótico, la que tomó el relevo de grupos como Bauhaus, The Cure o The Sisters of Mercy, precisamente la banda que dio origen a The Mission. Tal y como señalan las fuentes habituales, dieron su primer concierto el 20 de enero de 1986, con el nombre inicial de The Sisterhood. La banda se creó en torno a Wayne Hussey (voz, guitarra) y Craig Adams (bajo), una vez abandonaron The Sisters of Mercy, a ellos se unieron Simon Hinkler (guitarra, teclados) y Mick Brown (batería). Sus primeros álbumes se titularon “God’s Own Medicine” (1986), “Children” (1988), “Carved in Sand” (1990) y “Grains of Sand” (1999), que contiene canciones grabadas cuando se produjo el disco anterior pero que, finalmente, no fueron incluidas en él. Todos los temas fueron compuestos por los cuatro miembros del grupo, excepto dos versiones: “Mr. Pleasant” (de Ray Davies, líder de The Kinks) y “Love” (de John Lennon). Durante esta época, cuando se grabó “Grains of Sand”, ya empezaron a surgir las desavenencias entre Simon Hinkler y Wayne Hussey, que acabaron con la salida del primero y la inevitable primera reestructuración de un grupo que aún permanece en activo, después de separarse y volverse a unir en alguna que otra ocasión. “Bird of Passage” es el tema con el que se cierra el álbum, una bellísima melodía que, en palabras de J.L., “versa sobre un amante desolado que ve partir a su amor en otoño para verlo regresar en primavera, y que finalmente pide desconsoladamente que no se vaya, que se quede siempre con él”. En cuanto a la melodía, su tono etéreo y melancólico imprime tristeza y emoción, en un crescendo que se acentúa aproximadamente a partir del minuto 3:50, cuando los teclados se apoderan de la canción para conducirnos, con lágrimas en los ojos, a un final que se resiste, apagándose para volver a remontar. Wayne Hussey grabó “Bird of Passage”, sólo con guitarra acústica, sin teclados, para su primer álbum en solitario (“Bare”, 2009) ¿Qué versión os gusta más? Yo, desde luego, lo tengo muy claro.

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Henry Mancini / Sarah Vaughan / Emerson, Lake & Palmer. “Peter Gunn”

Pocas veces la música y el cine han caminado de la mano como en el caso de Blake Edwards y Henry Mancini; lo hicieron durante más de treinta años y en un total de veintiocho películas, con títulos tan destacados como “Desayuno con Diamantes”, “Días de Vino y Rosas”, “Chantaje contra una mujer”, “La Pantera Rosa”, “La Carrera del Siglo” o “Víctor o Victoria”, por mencionar algunas. Parece que todo comenzó en 1958, cuando Blake Edwards se fijó en el excelente trabajo que Mancini había hecho para la película de Orson Welles “Sed de Mal”; Edwards le contrató  para la serie de  televisión “Peter Gunn”, que estuvo en pantalla entre 1958 y 1961. Desde entonces no dejó de trabajar, y no sólo con Black Edwards, también con otros directores importantes, como Stanley Donen (“Arabesco”, “Charada”, “Dos en la Carretera), Howard Hawks (“Su juego favorito«, “Hatari”) o Vittorio de Sica (“Los Girasoles”); quizás le recordéis también por series como “Hotel” o “Remington Steele”. Henry Mancini estuvo nominado en diecisiete ocasiones para los Oscars, obtuvo cuatro, además de veinte premios Grammy y un Globo de Oro.

Aunque el estilo de Mancini era el jazz ejecutado con orquesta, él mismo ha reconocido que el tema protagonista de esta entrada, “Peter Gunn”, se aproximaba más al R&R que al jazz, por eso no es de extrañar que una de las primeras versiones se debiera al guitarrista de R&R y blues Duane Eddy. De esta misma época, es decir, finales de la década de los cincuenta, son también las versiones de Ray Anthony, Ted Heath, Bud Ashton o King Curtis. La primera interpretación cantada (nuestro segundo vídeo destacado) fue la de Sarah Vaughan, publicada en el álbum “Sarah Vaughan Sings the Mancini Songbook” (1965), con letra de Jay Livingston y Ray Evans. Entre las numerosas versiones de esta canción también me gustaría destacar las de The Kingsmen, Quincy Jones, Dick Dale, Blues Brothers, Roy Buchanan, Pulp, Jeff Beck y The Art of Noise, aunque es posible que a vosotros os gusten otras. Para acompañar a Henry Mancini y a Sarah Vaughan, he optado por la potente e irrepetible versión de los progresivos Emerson, Lake & Palmer, una interpretación en directo (nunca la llegaron a grabar en estudio) publicada en su álbum “Emerson, Lake & Palmer in Concert” (1979), que fue grabado a partir del concierto celebrado, el 26/08/1977, en el Olympic Stadium de Montreal (Canadá), aunque algunas de las pistas -sin ir más lejos “Peter Gunn”- no se tomaron de este concierto sino de otros de los que tuvieron lugar en la gira que realizaron durante los años 1977 y 1978.

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Queen. “Teo Torriate (Let Us Cling Together)”

“A Night at the Opera” (1975) es, para quien esto escribe, el mejor álbum de Queen; a él pertenecen temas inmortales como “Bohemian Rhapsody”, “Love of My Life”, You’re My Best Friend” o “Death on Two Legs”, por mencionar sólo algunos. Es normal que el siguiente disco, “A Day at the Races” (1976), fuera en cierto modo una secuela o continuación de aquel; también se tituló como una película de los Hermanos Marx, incluso la portada es bastante parecida. Las canciones que finalmente se lanzaron como sencillos fueron “Somebody to Love”, tal vez el tema más conocido de este Lp, “Tie Your Mother Down” y “Good Old-Fashioned Lover Boy”, aunque hubo otra melodía que también se publicó como single exclusivamente en Japón: “Teo Torriate (Let Us Cling Together)”, precisamente la que cierra el álbum. Esta emotiva y vibrante canción, mi preferida de este disco, fue concebida por Brian May como un homenaje a los fans japoneses de la banda, que siempre estuvieron con ellos incluso antes de que se hicieran muy famosos. En las giras eran recibidos como grandes estrellas del rock, y bien podría decirse que el fervor y la entrega que mostraban los aficionados japoneses era incluso superior a la que los miembros de Queen sentían cuando actuaban en Europa o Estados Unidos.

“Teo Torriate” es la transcripción fonética de la expresión japonesa “vayamos juntos de la mano” (手をとりあって). Fue escrita en inglés, aunque tiene dos coros en el estribillo cantados en japonés, lo que incrementa aún más la implicación del público nipón con esta canción, su canción, sobre todo cuando la interpretan en vivo (aquí lo podéis comprobar, en un directo grabado en Tokyo, en el año 1979); como puede verse en el vídeo, el piano no es tocado por Freddie Mercuy, como era habitual, sino por el guitarrista Brian May, de hecho es la única pieza del disco en la que May se pone al piano. En la parte final de la versión incluida en el álbum (la que preside esta entrada) se incluyen las voces de un coro japonés y un fragmento que, de alguna manera, recuerda el inicio de “Tie Your Mother Down”, el tema con el que comienza “A Day in The Races”, cerrando así el círculo al conectarse la primera y la última canción. “Teo Torriate” fue incluida en “Songs for Japan”, un álbum recopilatorio comercializado para apoyar a los afectados por el terremoto y tsunami de Tohoku de 2011. Como no podía ser de otra manera, esta canción tiene algunas versiones realizadas por artistas japoneses, como la debida a la cantante Kokia.

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