Extremoduro. “So payaso”

Extremoduro es una de las bandas de rock más importantes que hay en España. Se formó en 1987, en Plasencia (Cáceres), en torno a Roberto Iniesta Ojea, más conocido como Robe Iniesta. Grabaron su primera maqueta utilizando un sistema de financiación que hoy denominaríamos crowdfunding: lograron vender doscientas cincuenta papeletas (cada una valía mil pesetas) que daban derecho, a quienes las habían adquirido, a una copia grabada y editada de dicha maqueta; la titularon “Rock Transgresivo”, sin duda una declaración de intenciones de lo que pretendía ser su estilo, basado en el hard rock y el rock urbano, con letras explícitas que hablaban de drogas, sexo, sufrimiento, amor o temas reivindicativos, todo ello envuelto en un sonido sucio mezclado con alusiones poéticas, metáforas y lenguaje irónico. Su primer álbum acabó llamándose igual, “Rock Transgresivo” (1989); en él se incluyó “Jesucristo García”, una melodía que ya apareció por aquí cuando este blog daba sus primeros pasos. Mejoraron el sonido a medida que fueron grabando más discos, también fue haciéndose más complejo, fueron incorporando más instrumentos y puliendo los arreglos y la producción musical, incluso incorporaron elementos de otros estilos, como el rock progresivo, el flamenco o el jazz; todo esto se hizo más evidente con la entrada en la banda de Iñaki “Uoho” Antón, guitarrista del grupo vasco Platero y Tú, en gran medida el responsable de pulir las composiciones de Robe Iniesta. El reconocimiento definitivo de Extremoduro se produjo con su sexto álbum de estudio, titulado “Agila”, que en castúo significa “espabila”; en él intervinieron músicos como Albert Pla, Fito Cabrales, el Maestro Reverendo o algunos de los miembros del grupo granadino Ratanera, y se pueden escuchar instrumentos como el órgano, la guitarra española, el cajón, el saxo, la flauta o el trombón. “Agila” encumbró a Extremoduro, llegaron a venderse trescientas mil copias de este disco y puede decirse que algunas de las canciones más conocidas de esta formación pertenecen a este álbum; temas como “Prometeo”, “El Día de la Bestia”, “Me estoy quitando”, “Buscando una luna” o “So payaso”, tal vez la más conocida de esta banda –junto con “Jesucristo García”- y de las más jaleadas en garitos y fiestas de pueblo. “So payaso” nos habla de lo mal que se pasa cuando estás locamente enamorado de una mujer, cuando estás dispuesto a ser un “perro fiel”, un “esclavo sin rechistar”, cuando te das cuenta que te “tiemblan los pies a su lado” y no paras de meter la pata hasta llamarte a ti mismo “So payaso”. En esta web dan una explicación más detallada de la letra.

Agila-cover.jpg

Joaquín Sabina / Antonio Flores / Porretas. “Pongamos que hablo de Madrid”

Hace algunos meses Íñigo Errejón se mostraba partidario de sustituir el himno oficial de la Comunidad de Madrid, compuesto por Pablo Sorozábal Serrano y Agustín García Calvo, por la canción de Joaquín Sabina “Pongamos que hablo de Madrid”; así lo explicitó y defendió en Onda Cero: “No hay madrileño que no se emocione con esa canción y esa sí que nos la sabemos”. No voy a entrar a polemizar sobre la idoneidad de la propuesta; a una España tan crispada y turbia en lo político sólo le faltaba que los blogs de música también entraran en disputas ideológicas. Sin embargo, no me es difícil comprender por qué Errejón entendió que esta melodía podría representar a los madrileños; llevo toda mi vida en esta ciudad, aquí nacieron mis padres, mis hermanos y yo, y todos nos sentimos orgullosos de nuestra procedencia, pero no hace falta ser de aquí para amar y ser amado por esta ciudad. Casi todos la queremos a pesar de sus imperfecciones o, más bien, precisamente por eso, porque es un lugar deliciosamente imperfecto, que puedes amar y odiar incluso en un mismo día debido a sus interesantes contrastes y, también, por esa opción que nos da para poder vivirla con cierta hostilidad y pausado desenfreno, algo que está a disposición de todos los que quieran acercarse para disfrutar de ella o sufrir sus incomodidades.

Como bien supo plasmar Sabina -jienense de cuna pero madrileño de adopción y corazón-, Madrid es ciudad de contrastes, un lugar “donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo”, donde puedes dejarte “la vida en sus rincones” tratando de buscar esas estrellas que “se olvidan de salir”; un enclave mágico, en el que “el deseo viaja en ascensores” y “los pájaros visitan al psiquiatra”; una ciudad difícil para los que vivimos en ella, con jeringuillas en los lavabos y la muerte viajando en ambulancias blancas. Sabina no dudó en terminar este tema con la siguiente estrofa: “Cuando la muerte venga a visitarme que me lleven al sur donde nací, aquí no queda sitio para nadie, pongamos que hablo de Madrid”. Con estos versos apareció publicada en su segundo álbum de estudio (“Malas Compañías”, 1980) y en el disco “La Mandrágora” (1981), grabado en directo junto a Javier Krahe y Alberto Pérez, acompañados del guitarrista Antonio Sánchez, precisamente el coautor de “Pongamos que hablo de Madrid”, como el propio Sabina reconoce al comienzo del tema:

“Esta canción se llama Pongamos que hablo de Madrid, y es una historia de amor y odio a una ciudad invisible pero insustituible. Es una letra que yo hice según la melodía de Antonio Sánchez, que es este chico (…)”.

En ese mismo año 1981, Antonio Flores grabó una excelente versión, más rockera, por supuesto con la estrofa final anteriormente aludida, que fue grabada en su disco titulado “Al Caer el Sol”. Con el paso del tiempo, Sabina decidió cambiar el final de la canción (aquí o aquí lo podéis escuchar), tal vez porque llegó un momento en que ya no sentía lo que cantaba, porque a nadie se le obliga a amar Madrid, simplemente sucede: “Cuando la muerte venga a visitarme no me despiertes, déjame dormir. Aquí he vivido, aquí quiero quedarme. Pongamos que hablo de Madrid”. Se han hecho versiones acústicas (Revolver), pop (Rosario), rock (Alhandal, Los Lebreles), latinas, de orquesta, flamencas (Enrique Morente, Carmen Linares), incluso pensadas para bebés (Nico Infante), sin embargo no podía dejar fuera del trío de cabecera a la realizada por Porretas, una banda de rock y punk rock creada en los años ochenta (aún en activo) procedente del barrio de Hortaleza (Madrid), precisamente el que da nombre al distrito en el que actualmente resido.

Felicidades para todos los Isidros, para todos los que se sientan madrileños y para todos aquellos que, aún viviendo en Madrid, sufren en esta imperfecta ciudad de la que -estoy seguro- se acabarán enamorando.

00020g.jpg

Jethro Tull. “My God”

“Al principio, el Hombre creó a Dios; y lo creó a su imagen y semejanza. Y el Hombre dio a Dios multitud de nombres, y el poder de que fuese el Señor de toda la Tierra cuando al Hombre le conviniera” (Consultado en Wikipedia).

No me he equivocado al transcribir el Génesis, estas frases, tal vez influenciadas por la obra del filósofo alemán Ludwig Feuerbach, padre del ateísmo antropológico, se pueden leer (por supuesto en inglés) en la cubierta correspondiente al Lp de Jethro Tull “Aqualung”, en concreto están situadas en la cara B de este álbum, titulada “My God”. Este trabajo es uno de los mejores de la banda liderada por Ian Anderson; publicado en 1971, tiene la apariencia de un álbum conceptual, aunque Anderson siempre ha insistido en lo contrario, incluso pergeñó el siguiente disco (“Thick as a Brick”), como ya tuvimos oportunidad de comentar, para tratar de ridiculizar a quienes mantenían que “Aqualung” era un disco conceptual. La cara A está ocupada con canciones que hablan de incómodos seres marginales: prostitutas infantiles (“Cross-Eyed Mary”), vagabundos pedófilos y alcohólicos (“Aqualung”), jóvenes olvidados por la sociedad (“Mother Goose”), etc.; mientras que la Cara B trata sobre la religión en un tono muy crítico, para muchos irreverente, poniendo el dedo en la llaga en las arbitrariedades y el dogmatismo de los cultos organizados. Esto es, por ejemplo, lo que manifestó Ian Anderson a propósito del tema que hoy nos ocupa, “My God”:

«No es una canción contra Dios, o contra la idea de Dios, pero es contra los Dioses y la iglesia hipócrita del Sistema; es una crítica del Dios que escogieron adorar. No me satisface que a los niños se les enseñe que sigan al mismo Dios que sus padres. Dios es una idea abstracta que el Hombre elige adorar. Él no necesita que lo adoren. A los niños se les enseña que sean Judíos, Católicos o Protestantes sólo por un accidente de nacimiento. Pienso que es algo presuntuoso e inmoral. La religión hace una línea divisoria entre los seres humanos y eso está equivocado. Pienso que es muy equivocado que nos laven el cerebro con una serie de ideas religiosas. Debería depender de ti pensar y que tomes tu propia decisión. Este es un blues para Dios, en forma de lamento».

La portada de “Aqualung”, realizada por Burton Silverman, nos muestra un retrato en acuarela de Ian Anderson, ataviado como un vagabundo; la idea vino de su esposa, Jennie, cuando fotografiaba a vagabundos del Ejército de Salvación en Londrés. En España, este disco estuvo prohibido hasta 1975. Cuando finalmente se publicó, poco antes de que falleciera Franco, se hizo con una versión mutilada respecto del original: se eliminaron los textos que acompañaban a la cara B y, también, la canción “Locomotive Breath” –sustituida por “Glory Row”-, tal vez por su tono sexual, por emplear la palabra “cojones” o simplemente por obcecación del censor, en cualquier caso una decisión absurda; en primer lugar, porque este tema ya había sido publicado en España, en concreto en el álbum en directo “Living in the Past” (1972) y, en segundo lugar, porque existía una pieza más polémica, como era “My God”. En la imagen que aparece al final de la entrada podéis ver mi vieja cinta de “Aqualung”, en la que se pueden comprobar todas estas circunstancias que os acabo de comentar. Aquí tenéis una actuación en directo de Jethro Tull, en la que interpretan “My God”; es de 1970, es decir, anterior a su grabación en “Aqualung”. Estamos ante un disco sensacional, plagado de buenas canciones como ésta que presentamos hoy, que contiene uno de los solos de flauta más impresionantes que ha dado el rock.

IMG_20190116_090003.jpg

También en Deezeer

 

Buena Vista Social Club / Bebo & Cigala / Silvia Pérez Cruz. “Veinte Años”

La Revolución cubana propició el “cierre o nacionalización de tiendas de juego, clubes nocturnos y otros establecimientos asociados al estilo de vida hedonístico de La Habana”. Uno de aquellos clubs sociales que funcionaron con anterioridad al castrismo, sin duda de los más populares, fue el Buena Vista Social Club. Unos cincuenta años después de su cierre, el músico cubano Juan de Marcos González y el guitarrista estadounidense Ry Cooder decidieron crear un grupo, del que también formarían parte conocidos músicos cubanos, como Compay Segundo, Omara Portuondo o Eliades Ochoa, entre otros, algunos de ellos habituales del Buena Vista Social Club cuando éste local estaba en su pleno apogeo. Bajo la producción de Ry Cooder, se grabó un álbum en La Habana, finalmente publicado en septiembre de 1997 por la discográfica World Circuit. El grupo se presento en directo en un concierto celebrado en Amsterdam y, posteriormente, en el Carnegie Hall de Nueva York, que propició la filmación de un documental sobre estos músicos, dirigido por el cineasta Wim Wenders. El éxito de esta película dio a conocer e impulsó la música tradicional cubana en todo el mundo y, por extensión, también lo hizo con la música latinoamericana. Este histórico e imprescindible álbum está compuesto de catorce canciones, que forman parte de la historia de Cuba (aquí lo podéis escuchar). La número cuatro es la titulada “Veinte Años”, una habanera compuesta por la cantante, compositora y guitarrista cubana María Teresa Vera, aunque probablemente la letra fuera escrita por Guillermina Aramburu, una amiga de la infancia, abandonada por su esposo tras veinte años de relación, que debió entregar esta canción a María Teresa para que la cantara con el compromiso de que jamás revelaría su origen.

María Teresa Vera es una de las figuras más recordadas de la canción cubana; nacida en 1895, se dio a conocer en 1911 como cantante; aconsejada por el también cantante Manuel Corona, aprendió a tocar la guitarra y, entre 1914 y 1924, grabó unas doscientas canciones junto a Rafael Zequeira; tras su paso por este dúo, fundó el Sexteto de Occidente; dejó temporalmente la música para dedicarse a la santería y falleció en 1965. Ésta es la versión original de “Veinte Años” a cargo de María Teresa Vera y Rafael Zequeira y, a continuación, os dejo otras, como las debidas a Barbarito Díez, Fernando Albuerne, Omara Portuondo, Compay Segundo y Omara Portuondo, Mayte Martín, Marlango, Manu Chao, María Cristina Plata o Luis Frank Arias y Guillermo Rubalcaba. Para la segunda destacada de hoy he elegido la de otro excelente álbum, el que grabaron Bebo Valdés y Diego el Cigala titulado “Lágrimas Negras” (2003), ya aludido en este blog a propósito del tema homónimo. El tercer vídeo está protagonizado por la cantante Silvia Pérez Cruz -de cuya excelencia os hablé en ésta y en ésta otra entrada- y por su padre Càstor Pérez; es un documento sensacional, en el que se ve a ambos artistas improvisando la canción en el Casino de Palafrugell ante la indiferencia y la perplejidad de los parroquianos; me parece una interpretación emocionante, un instante mágico rodeado de cotidianeidad. Aquí tenéis otro directo, con mejor sonido, a cargo de los mismos intérpretes y de Alfons Carreras.

maxresdefault

Beth Hart y Joe Bonamassa. «I’ll Take Care of You»

Joe Bonamassa es uno de los mejores guitarristas que tenemos en la actualidad, sobre todo en el ámbito del blues y el rock. Ya hablamos de él a comienzos de 2017, en una entrada de versiones dedicada al tema “The Thrill is Gone”, que popularizara B.B. King en 1969; entonces decíamos que empezó a tocar la guitarra a los cuatro años, que a los siete ya hacía blues y que a los doce fue telonero del mencionado B.B. King. Según él mismo ha manifestado, «mi padre fue, además de guitarrista, comerciante de guitarras, así que las guitarras estaban siempre alrededor de la casa como parte de mi vida. Estaban por ahí como sillas o mesas, así que cada día las sentía como algo cotidiano en mi vida». Desde el año 1994 en que grabara su primer álbum (“Bloodline”) con la formación del mismo nombre, puede decirse que no ha dejado de trabajar y sacar discos al mercado, la mayor parte en solitario y algunos en colaboración con otros artistas, como la cantante Beth Hart, un milagro de la naturaleza que he tenido la suerte de ver en directo y que, por supuesto, ya ha tenido presencia en este blog con dos canciones: “If I tell you I love you”, tema de la también cantante Melody Gardot, y el clásico “California Dreamin’” de los Mamas & The Papas. Entonces, decíamos de Beth Hart que podría ser algo así como una especie de híbrido entre Janis Joplin y Billie Holiday; también comentábamos que, además de cantante, es compositora y pianista, y que fue diagnosticada de trastorno bipolar desde niña, situación que empeoró con el alcohol y las drogas; sólo logró sobreponerse a su enfermedad cuando abandonó el consumo de estas sustancias.

Beth Hart y Joe Bonamassa han grabado tres álbumes de manera conjunta: “Don’t Explain” (2011), “Seesaw” (2013) y “Black Coffee” (2018). La mezcla de ambos es irresistible: la técnica y, en ocasiones, la frialdad de Bonamassa queda perfectamente compensada con la garra y el temperamento de Beth Hart; creo recordar que alguien me dijo una vez (tal vez lo leí) que son como la bella y la bestia: la guitarra de Bonamassa es la bella y, por supuesto, Beth es la bestia. El primero de esos tres discos que acabo de mencionar, “Don’t Explain”, es un álbum de versiones a cual mejor; en él hay temas de Tom Waits (“Chocolate Jesus”), Etta James (“I’d Rather Go Blind” y “Something’s Got a Hold on Me”), Delaney & Bonnie (“Well, well”), Melody Gardot (“Don’t Explain”) o Brook Benton, el autor de “I’ll Take Care of You”, la canción elegida para esta entrada. Podéis probar con el original de Bobby “Blue” Bland o con otras versiones, las hay buenas (Junior Wells, Roy Hamilton, Etta James, Van Morrison, Elvis Costello, Mick Hucknall, Mark Lanegan, etc.), tal vez alguna os guste más que la de Joe y Beth, desde luego no es mi caso.

Beth_Hart_y_Joe_Bonamassa-Don_t_Explain-Frontal.jpg