Woody Guthrie / Almanac Singers / Johnny and the Hurricanes. «Red River Valley»

El Batallón Abraham Lincoln, formado por voluntarios estadounidenses de ideología socialista y comunista, fue una de las unidades integrantes de las Brigadas Internacionales, que participaron en la Guerra Civil española en apoyo de la Segunda República. Una de las compañías integrantes de este batallón, la conocida como «Columna Connolly”, estaba formada íntegramente por soldados irlandeses, que prefirieron luchar junto a los norteamericanos antes que con los ingleses. El Batallón Lincoln combatió en la Batalla del Jarama, una de las más cruentas de nuestra Guerra Civil, en la que murieron varios miles de soldados de ambos bandos, entre ellos un buen número (entre ciento veinte y quinientos) brigadistas de este batallón. Meses después de esta contienda, el irlandés Alex Mac Dade, miembro de la «Columna Connolly», decidió escribir una canción en homenaje a los miembros de su batallón que dejaron la vida en el Jarama; este cántico acabaría convirtiéndose en un himno para toda la brigada, de la que formaban parte no sólo estadounidenses, también soldados de otras nacionalidades. Alex Mac Dade utilizó la melodía de una vieja canción country de origen popular, probablemente compuesta durante el último tercio del siglo XIX en Canadá, de la que se conocen las primeras grabaciones en la década de 1920: el texano Carl T. Sprague, Kelly Harrell o Hug Cross and Riley Puckett; en 1937 fue grabada por The Beverly Hill Billies, en 1941 por “Texas” Jim Robertson y, en 1944, por Woody Guthrie, precisamente el primer vídeo que hemos querido destacar en esta entrada. Hay muchísimas versiones de “Red River Valley”, tal vez el nombre más popular con el que se conoció a esta canción: Jo Stafford, Lynn Anderson, Pete Seeger, Arlo Guthrie, Marty Robbins, Jimmie Rodgers, Roy Acuff, George Strait, Roger Whittaker, Suzy Bogguss, The Andrew Sisters, Connie Francis, The Ventures, Hurriganes, Cassandra Wilson, John Scofield, Mocedades, etc. Como se puede comprobar, predominan las versiones country y folk, aunque no son las únicas.

Volviendo a la adaptación brigadista de esta canción, conocida como “Jarama Valley”, su letra sufrió cambios a lo largo de la Guerra Civil, en función de las circunstancias que iban viviendo los combatientes; uno de los cambios más importantes se produjo cuando los brigadistas repatriados volvieron a Londres, entonces se escribió una nueva letra que, tal y como señala Clemente de Pablos Miguel, tenía “un toque menos festivo y de exaltación de la vivencia personal de los brigadistas, para tener un tono patriótico y antifascista mucho más claro”. La otra modificación importante de este tema, una versión más corta en tres estrofas, fue la que se realizó para homenajear a la Brigada Lincoln; ésta es la que podéis escuchar en el segundo vídeo destacado, interpretada por Almanac Singers, un grupo folk del que formaron parte músicos como Pete Seeger o Woody Guthrie. Los integrantes del Batallón Abraham Lincoln, a su regreso a los Estados Unidos, fueron acusados de simpatizar con la Unión Soviética y, durante la «Caza de Brujas«, se les consideró como un peligro para la seguridad nacional. La tercera versión destacada de hoy no tiene nada que ver con todo lo comentado hasta ahora, se trata de la adaptación que, en 1959, realizó el grupo de rock instrumental Johnny & The Hurricanes, bajo el título de “Red River Rock”.

Lincoln_BattalionIntegrantes del Batallón Abraham Lincoln

The Who. “Baba O’Riley”

A Jerry Bruckheimer le encantan los Who, desde la web Partitule nos cuentan que siempre fue un seguidor de esta banda y que, incluso, ha soñado con que pudieran tocar en alguna de sus fiestas de cumpleaños. Este estadounidense de origen judío-alemán es el productor de la franquicia CSI, que tiene cuatro series de televisión con la criminología y la ciencia forense policial como protagonistas; las cuatro cuentan con una canción de The Who en su cabecera de presentación: “Who are you?” en “CSI (Las Vegas)”, “Won’t Get Fooled Again” en “CSI (Miami), “I Can See for Miles” en CSI (Cyber) y nuestra canción de hoy, “Baba O’Riley”, en CSI (Nueva York). Este tema forma parte del quinto álbum de estudio de los británicos, “Who’s next” (1971), que tiene su origen en una fallida ópera rock del guitarrista Pete Townshend titulada “Lifehouse”, un ambicioso y complejo proyecto difícil de entender incluso para su creador, en el que se mezclaba la política con la ciencia-ficción distópica y la música interactiva (Héctor Sánchez lo explica muy bien, y con detalles, en este artículo publicado en la revista Efe Eme). Era todo tan complicado en “Lifehouse” que no hubo otro remedio que cancelar el proyecto, para desesperación de Pete Townshend, que llegó incluso a valorar la posibilidad de abandonar The Who e iniciar una nueva aventura musical. Finalmente se logró reconducir la situación, y se utilizaron algunos de los materiales de “Lifehouse” para un nuevo álbum, que titularían “Who’s next”; los restantes fueron incorporándose a otros discos de la banda y a trabajos en solitario de Townshend. De hecho, “Baba O’Riley” duraba inicialmente media hora; el propio autor nos ha explicado (lo cual es de agradecer) el significado de este tema en el contexto de “Lifehouse”:

“Un grupo familiar autosuficiente que rompe con todo y que viven en una granja en una parte remota de Escocia decide ir al sur para investigar los rumores de un concierto subversivo que promete agitar y despertar a la sociedad británica apática y asustadiza. Ray está casado con Sally y esperan reunirse con su hija Mary, que se escapó de casa para ir al concierto. Viajan a través de las tierras baldías del centro de Inglaterra en una caravana, con un aparato de aire acondicionado que esperan que les proteja de la polución”.

En ningún momento se hace mención al título de la canción (aquí tenéis la letra, en inglés y español), por lo que a menudo se ha llamado, de manera errónea, “Teenage Wasteland”; en realidad en ella se recuerda a Meher Baba, un gurú indio cuyas enseñanzas fueron fundamentales en la creatividad de Pete Townshend, y a Terry Riley, un compositor de música minimalista cuya impronta puede apreciarse en los efectos sonoros de este disco y en el uso de sintetizadores y teclados sintetizados, algo novedoso para la época que, además, representaba un cambio importante respecto de lo que había sido el sonido de esta banda hasta entonces. “Baba O’Riley” comienza con un potente y pegadizo sonido de sintetizador, después van entrando el resto de instrumentos, como el piano, la batería, incluso el violín -interpretado por Dave Arbus-, una idea de Keith Moon, con aire de música clásica india en recuerdo de Meher Baba. En opinión de Héctor Sánchez (Efe Eme), “el ritmo de ‘Baba O’Riley’ era lo que Townshend imaginaba que sucedería si el espíritu de Meher Baba entrara en un ordenador y se transformara en música”.

the-who-whos-next-1

 

Loreena McKennitt. “Tango to Evora”

“Las Noches del Botánico”, evento musical que está convirtiéndose en imprescindible para quienes buscamos el frescor de la música en las calurosas noches del verano madrileño, acaba de publicar su programa de actuaciones; desde hoy sabemos que dos días estarán dedicados a Loreena McKennitt. Esta canadiense de ascendencia escocesa e irlandesa es una de las figuras más destacadas de la música celta y la «world music«. Tal y como ella misma señala en su web oficial, nació en una zona rural de Manitoba (Canadá), hija de una enfermera y de un comerciante de ganado; decidida a cursar los estudios de Veterinaria, abandonó la idea cuando conoció la música celta en la década de los setenta, viajó a Irlanda para conocerla mejor y aprendió a tocar el arpa céltica, sin duda influenciada por el gran maestro, el bretón Alan Stivell, al que ya tuvimos aquí en una vieja entrada publicada en 2014. Regresó a Canadá y comenzó a tocar en las calles hasta que consiguió financiación para grabar su primer álbum (“Elemental”, 1985). Desde entonces ha publicado una decena de discos de estudio, tal vez no demasiados para una carrera tan larga como la suya; esto puede deberse, en primer lugar, al complejo proceso creativo que envuelve a cada uno de sus trabajos, en los que se documenta e investiga a fin de conseguir los sonidos y el alma de aquellas comunidades a las que homenajea con su elegante y delicada instrumentación, y con esa inconfundible voz que parece acariciar los sentimientos; y, en segundo lugar, porque Loreena es también una mujer de negocios que tiene su propia discográfica, y a quien también le interesan asuntos como la musicoterapia, las relaciones entre fisiología, espiritualidad y música, y las iniciativas cívicas, caritativas y filantrópicas. En 1991 publicó su cuarto disco de estudio: “The Visit”; según ha comentado, porque

“Desde hace mucho tiempo considero a los impulsos creativos como una visita, una especie de bendición, quizá no tan impuesta o poseída, como esperada, para la que me preparo. Una especie, también, de misterio. Este disco se esfuerza por explorar algo de ese misterio”.

Concibió este disco tras visitar la exposición “Los Celtas. La primera Europa” (Palazzo Grassi -Venecia-), donde había piezas de arte celta procedentes de territorios como Hungría, España, Ucrania, incluso países de Asia Menor; para Loreena fue como una revelación:

“Hasta que fui a esa exposición, yo creía que los celtas provenían sólo de Irlanda, Escocia, Gales y Bretaña. Era como haber pensado siempre que en tu familia sólo existen tus padres y hermanos, para de pronto darte cuenta de que hay toda una parte de historia que es una extensión de lo que eres tú. Me sentí entusiasmada y quise saber más, por eso emprendí viaje a aquellos territorios. Esa exposición de Venecia fue para mí como una puerta que, al abrirla, me conduciría al pasado”.

El disco es una verdadera delicia, con temas tan interesantes como “Bonny Portmore”, “Greensleeves” (la leyenda dice que fue escrito por Enrique VIII), “The Lady of Shalott”, “Between the Shadows” o esa maravilla titulada “Tango to Evora”, un instrumental tarareado por Loreena que ya emociona desde que escuchamos los primeros acordes. Esta canción (aquí tenéis una versión en directo) fue compuesta por ella inicialmente como música de cabecera y cierre para el documental canadiense “The Burning Times” (1990), en el que se relatan los juicios sobre brujería en la Europa Moderna (aquí lo podéis ver).

R-488907-1166342848.jpeg

Ray Charles / Brenda Lee (con Jimmy Page) / John Mayall & The Bluesbreakers. “What’d I Say”

Ya lo comentábamos en una entrada anterior dedicada al tema “Hit the Road Jack”, Ray Charles fue un agitador musical en una sociedad, la de finales de los cincuenta, dividida entre blancos y negros y completamente dominada por los usos y costumbres puritanos. En el libro Brother Ray. La autobiografía de Ray Charles (Barcelona: Global Rhythm, 2007), escrito por el propio Ray Charles y por David Ritz, el músico estadounidense relata cómo compuso la canción que hoy nos ocupa, “What’d I Say”:

“Sucedió que estábamos tocando una de las últimas piezas de baile, en algún sitio en el Medioeste (de EE.UU), y todavía teníamos que ‘liquidar’ otros 12 minutos antes de que finalizara la sesión. Un concierto típico de esta clase se prolongaba unas cuatro horas, incluyendo los 30 minutos del intermedio. Era cerca de la 1 a.m. y recuerdo que ya habíamos tocado nuestro repertorio en su totalidad. No quedaba nada que se me pudiera ocurrir, entonces le dije a la banda y a The Raelettes (que formaban el coro): escuchen, voy a tratar de jugar un poco, tocando y cantando. Ustedes solamente síganme en lo que yo haga. Entonces, comencé a tararear algo, unos pequeños compases que estaban flotando dentro de mi cabeza. Me sentí bien y seguí tocando. Una cosa llevó a la otra, y me encontré cantando y pidiéndoles a las chicas que repitieran después de mí … Luego, podía sentir que toda la estancia retumbaba y se agitaba ferozmente” (texto tomado de la web En clave de recuerdo).

Es decir, había compuesto una canción en plena improvisación, llena de energía, con una letra inconexa y cargada de intención sexual, un diálogo entre el cantante y su coro que, como dijeron algunos críticos musicales de la época, “parece empezar en una iglesia y acabar en la cama de un dormitorio”. Decidieron grabar la canción y publicarla, ya con una letra algo más trabajada y con algunos retoques de autocensura. Sin embargo, no fue suficiente para evitar la polémica; a los colectivos religiosos no les gustó que se utilizara el góspel con esos fines, y las emisoras de radio se mostraban muy reticentes a radiar una canción tan “atrevida” y larga (más de seis minutos), aunque esto último finalmente se resolvió dividiendo la canción dos partes. A pesar de todo, “What’d I Say” fue todo un éxito, esa mezcla de góspel y R&B había dado lugar a un nuevo género: el soul. En la década de los sesenta se hicieron muchísimas versiones de esta melodía como, por ejemplo, las de Cliff Richard, Jerry Lee Lewis, The Anita Kerr Singers, The Crickets, The Searchers, Etta James, Dick Dale, Roy Orbison, Elvis Presley, The Ronettes, The Graham Bond Organisation, Gerry & The Pacemakers, Dione Warwick, Johnny Cash & June Carter, Solomon Burke, Tony Sheridan & The Beat Brothers, Jimmi Hendrix o las dos que acompañan al original: la primera de ellas a cargo de Brenda Lee (con Jimmy Page a la guitarra) y la segunda interpretada por John  Mayall & The Bluesbreakers. Por supuesto, después de los años sesenta se han seguido grabando versiones, os dejo las de Rare Earth, Freddie King, Eddie Cochran, Carl Perkins, Paul Revere & The Raiders, John Lee Hooker, John Scofield y Moris (en español).

115280538.jpg

Radio Futura. “Annabel Lee”

Edgar Allan Poe empieza a ser un habitual de este blog, a él recurrimos en las entradas dedicadas al tema “Descenso en el Mahëllstrong” (Crack) y al disco “Tales of Mystery and Imagination” (The Alan Parsons Project); desde el blog Rockologia nos hablan de otras canciones inspiradas en la obra de este autor. Falleció en 1849, aunque antes dejó escrito un poema completo que vio la luz poco después de morir. Con seis estrofas –tres con seis versos, una con siete y dos con ocho- “Annabel Lee” nos cuenta una bella historia de amor entre dos jóvenes, “en un reino junto al mar”. Su amor era tan fuerte y puro que desató la envidia de los ángeles del cielo, que se llevaron a Annabel Lee, helada por un viento que estalló de una oscura nube, para “encerrarla en un sepulcro en este reino junto al mar”. Sin embargo, era tan fuerte su amor que “ni los ángeles del cielo, ni los demonios del mar” lograron separar las almas de estos dos enamorados. En 1987, el grupo español Radio Futura, del que ya hemos hablado en las entradas dedicadas a las canciones “La estatua del jardín botánico” y “Divina”, decidió musicalizar este poema, con arreglos de Santiago Auserón (letra) y Luis Auserón (música).

“La sonoridad que tiene el poema de Poe en inglés es prácticamente rockera … cualquier autor contemporáneo podría agarrarla y hacer un rock ácido con ella, bien ácido. Creo que es un ejemplo de claridad, de medida, de sonoridad, que al pasarla al castellano, prácticamente, se conserva. Es de esas letras mágicas que tienen poder musical antes de ponerle música” (Santiago Auserón, consultado en wikipedia).

Incluyeron esta melodía en su cuarto álbum de estudio (“La Canción de Juan Perro”, 1987), uno de los mejores de esta banda, con canciones que hoy día ya son historia del pop y el pop-rock hispano, como “A cara o cruz”, “La negra flor”, “37 grados” o “En un baile de perros”; con él se confirmaron como el grupo español más importante del momento, iniciaron su despegue internacional en Latinoamérica y pusieron las bases para la creación de un estilo, el pop-rock latino, que acabaría triunfando en décadas posteriores. El vídeo de “Annabel Lee” que preside esta entrada fue estrenado en el programa “La Bola de Cristal”, de Televisión Española; en él se puede ver, en un ambiente gótico decimonónico, a Annabel Lee interpretada por la actriz Cristina Marcos, a Santiago Auserón como un noble en su mansión y a Enrique Sierra y Luis Auserón en representación de los ángeles del cielo y los demonios del mar aludidos en el poema. Acabo con dos versiones, una a cargo de Santiago Auserón (con la Original Jazz Orquestra) y otra interpretada por Enrique Bunbury, que fue incluida en el álbum “Arde la calle” (2004), publicado en homenaje a Radio Futura.

Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mí.

Éramos sólo dos niños mas tan grande nuestro amor
que los ángeles del cielo nos cogieron envidia
pues no eran tan felices, ni siquiera la mitad
como todo el mundo sabe, en aquel reino junto al mar.

Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche
para helar el corazón de la hermosa Annabel Lee
luego vino a llevársela su noble parentela
para enterrarla en un sepulcro en aquel reino junto al mar.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores
que saben más como dicen de las cosas de la vida
ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar
separaran jamas mi alma del alma de Annabel Lee.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

En aquel sepulcro junto al mar
en su tumba junto al mar ruidoso.
Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mí.

Aquí podéis leer el poema original de Edgar Allan Poe (en español e inglés).

_radiofuturalacanciondejuanperrodelantera_cfa7a90b.jpg