Eric Burdon / Eeels / ZZ Top con Jeff Beck. “Sixteen Tons”

A comienzos del siglo XX las condiciones laborales de los trabajadores, sobre todo en determinados sectores como la industria o la minería, eran a menudo abusivas, por no decir inhumanas. Una de las prácticas habituales llevadas a cabo en los Estados Unidos fue la conocida como truck system, un sistema de pago en especie mediante el cual las empresas pagaban a sus empleados, en lugar de dinero, bonos o vales para consumir productos en las tiendas de estas mismas empresas. El empresario conseguía así un doble objetivo: vendía sus productos a sus empleados y se aseguraba que el salario en especie que les daba volviera rápidamente a las arcas de donde habían salido. Si tenemos en cuenta que los precios eran establecidos por el empresario y que al obrero le detraían una parte de su sueldo para pagar el alojamiento en los barracones de las compañías, lo normal es que éste casi nunca dispusiera de dinero en efectivo, incluso solía consumir a crédito en estas tiendas para cautivos. Esta situación, que por ejemplo se puede ver en la película “Las Uvas de la Ira” (1940), es la que denuncia Merle Travis en su canción “Sixteen Tons”, por supuesto con toda la cautela que se podía hacer en 1947, cuando el propio autor publicó este disco. Parte de la letra de la canción fue escrita a partir de testimonios de familiares suyos, en concreto de su padre y de su hermano, trabajadores del carbón que, menudo, solían decir frases similares a las que aparecen en la canción: “Cargas dieciséis toneladas ¿Qué obtienes? Otro día más viejo y sumido en deudas (…) mi alma pertenece al almacén de la compañía”.

El lanzamiento de Merle Travis fue bastante exitoso, pero la interpretación más conocida de esta canción es la de Ernie Ford, de 1955, de hecho es la que se conserva en el Registro Nacional de Grabación de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, y la que ha servido como punto de partida para las numerosas versiones que se han hecho de este tema, como las de Ed Sovine, BB King, The Platters, Bo Diddley, Harry Nilsson, Stevie Wonder, Johnny Cash, Leon Russell, Willie Nelson, Tom Morello o Hayseed Dixie, por citar algunas. La mayor parte de ellas respetan el tono folk-country original, pero también las hay más melódicas, bluseras, incluso rockeras. Precisamente las tres que hoy proponemos como destacadas tienen ese perfil y, además, no son excesivamente antiguas; la de Eric Burdon es de 1990, publicada como single; de 2003 es la de la banda de rock alternativo Eels, fue incluida en su álbum en directo “Sixteen Tons (Ten songs)”, publicado en 2005; mientras que el directo de ZZ Top (con Jeff Beck) es de 2016. Finalizo con dos versiones más, esta vez españolas: la clásica de José Guardiola, de 1960, y una más reciente a cargo de Arizona Baby; también se la he oído tocar al guitarrista Twanguero, pero no he podido encontrar ningún registro sonoro que lo pruebe.

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Merle Travis (1917-1983)

Los Bravos. “Bring a Little Lovin’”

Una vez más, Quentin Tarantino nos ha vuelto a sorprender con la banda sonora de su última película: “Érase una vez en… Hollywood” (2019); en ella aparecen temas como “Hush” (Deep Purple), “The Letter” (Joe Cocker), “Mrs Robinson” (Simon & Garfunkel), “California Dreamin” (José Feliciano) o “You Keep Me Mangin’ On” (Vanilla Fudge), por citar sólo algunos. Además, en esta ocasión, también ha querido contar con un grupo español, el más internacional que tuvo nuestro país en la década de 1960: Los Bravos; de la banda liderada por el alemán Mike Kennedy nos hemos ocupado en dos entradas anteriores, dedicadas a los temas “Black is Black” y “Anouschtka”.

La canción elegida para esta película ha sido “Bring a Little Lovin’” (aquí tenéis un tráiler, con esta melodía como protagonista); fue compuesta por Harry Vanda y George Young, dos nombres que quizás resulten familiares a los seguidores del hard rock y el heavy metal, pues ellos fueron los productores musicales de los primeros discos de AC/DC, justo los que antecedieron a su gran éxito “Highway to Hell”. Antes de que se dedicaran a estos menesteres, el británico George Young y el holandés de origen Harry Vanda formaron parte de The Easybeats, una banda de R&R creada en Sidney (Australia) a finales de 1964, que fue disuelta cinco años más tarde. El gran éxito de estos Beatles australianos fue “Friday on My Mind”, pero lo cierto es que escribieron buenas canciones, como “Bring a Little Lovin’”, que fue grabada como maqueta antes de que fueran comprados los derechos discográficos para su explotación por parte de Los Bravos.

La versión de Los Bravos fue la primera en comercializarse, primero como sencillo, en 1967, y después formó parte del álbum “Dame un poco de amor” (1968), en el que se recogieron las canciones que formaron parte de una película de título parecido, dirigida por José María Forqué (aquí tenéis nuestra canción de hoy, con imágenes de este largometraje). Aquí y aquí podéis ver a Los Bravos interpretando esta canción, y en este enlace tenéis una actuación en directo del año 1987, incluida en uno de los episodios que formaron parte del programa de televisión “¡Qué Noche la de Aquel Año!”, presentado por Miguel Ríos. Los Easybeats acabaron incluyendo su demo en la versión australiana de su álbum “Vigil” (1968) y, por supuesto, existen más versiones, como la del propio Mike Kennedy, la del grupo pop Los Flechazos, la de los vascos Zarama, incluso una de Ricky Martin.

Las Cinco Canciones de Antonio Chico (III): “Tunnel of Love” (Dire Straits)

“Tunnel of Love” es uno de mejores temas de Dire Straits, lo cual no es poco. Mereció una entrada en este blog, allá por enero de 2018. Entonces tratábamos de poner en valor el álbum “Making Movies” (1980) y su conexión springsteniana; en cuanto al tema que nos ocupa, recordábamos esa inolvidable música de carrusel de la intro -escrita por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II-,  la letra en torno a un amor intenso pero efímero, vivido entre tiovivos, tragaperras, norias y luces de neón, y esa guitarra final, que se torna épica en la versión en directo recogida en el disco “Alchemy” (1984), de imprescindible escucha para cualquier aficionado a la música.

«Esta canción para mí define lo que es el placer de escuchar música, está llena de emotividad, drama y un despliegue maravilloso de maestría interpretativa por parte de los integrantes de la agrupación y en especial por el sentimentalismo que Mark Knopfler impregna tanto a su voz como a su inconfundible guitarra. Además, “Tunnel Of Love” tiene interesantes cambios a lo largo del tema que hacen que su relativamente larga duración se pase en unos instantes. Es una de esas canciones que degusto y disfruto con cada segundo que va pasando. Es una joya en medio de infinidad de propuestas excepcionalmente buenas que fueron lanzadas en ese año, incluyendo el resto del álbum «Making Movies», que la contiene. No recuerdo el momento exacto cuando la conocí, pero no fue al ser lanzado el álbum, sino años más tarde, creo que alrededor del final de la década de 1980 a través de su álbum recopilatorio titulado «Money for Nothing». Lo curioso es que, aunque me agradó desde el principio, no fue sino hasta años después que comenzó a verdaderamente cautivarme y conforme más la escuchaba, más me envolvía en su encanto hasta que se volvió en una canción realmente importante en mi vida y de esas que me alegra cada vez que empieza a sonar».

Antonio Chico

Joan Baez / The Animals / The White Buffalo “The House of the Rising Sun”

Joan Baez grabó su primer álbum en el año 1960, se tituló “Joan Baez” y en él se incluyeron trece canciones populares arregladas e interpretadas por la cantante estadounidense; ya hemos hablado de este disco en una entrada anterior, dedicada al tema “Donna, Donna”, en la que también dábamos alguna pincelada en torno a su biografía más temprana. En este Lp podemos escuchar una de las versiones más conocidas de “The House of Rising Sun”, melodía de autoría y origen incierto, cuya primera grabación se remonta al año 1933, en el sello Vocalion, por Clarence “Tom” Ashley y Gwin Foster a partir de los recuerdos que tenía de esta canción el primero, transmitidos por su abuelo. La canción nos habla de una persona (puede ser hombre o mujer, en función de quien la interprete) que debió pasarlo mal en la ciudad de Nueva Orleans (Luisiana –EE.UU.-), no se sabe muy bien si debido al juego, al alcohol, a la prostitución o a una suma de todo; quizás en las interpretaciones masculinas son más abundantes las referencias al juego, mientras que en las femeninas lo es la prostitución. Tanto los historiadores como los antropólogos musicales han propuesto diferentes lugares en Nueva Orleans donde localizar esa casa del sol naciente; las más de las veces burdeles, aunque también  hay casas de juego, hoteles, cárceles o lugares donde a las prostitutas se las trataba la sífilis. Aquí podéis descubrir algunas de estas ubicaciones reales propuestas para esta “casa”, aunque a lo mejor se trataba de una metáfora y, en realidad, tal enclave nunca existió.

No son pocas las versiones que se han hecho de esta canción anteriores a la de Joan Baez; en los años treinta lo hicieron, además de Tom Ashley y Gwen Foster, Callahan Brothers, Georgia Turner o Roy Acuff; en la década de 1940 la grabaron artistas como The Almanac Singers, Woody Guthrie, Libby Golman, Josh White, Leadbelly o Esco Hankins; mientras que en los cincuenta fue versionada por músicos como Glenn Yarbrough, Pete Seeger, The Weavers o Miriam Makeba. Posteriores a la de Joan Baez son las de Nina Simone, Carlyne Hester, Bob Dylan, Odetta y, por supuesto, la del grupo The Animals, la versión más conocida y mejor valorada de cuantas se han hecho de esta canción. La banda de Eric Burdon grabó “The House of the Rising Sun” en 1964, en un single cuya cara B estaba ocupada por el tema de Ray Charles “Talkin’ ‘bout You”. Tal y como ha reconocido en alguna ocasión Eric Burdon, estaban buscando una canción que captara la atención del público, y vaya si lo consiguieron; solían interpretar esta melodía en una gira que hicieron junto a Chuck Berry, la dejaban para el final, con el fin de concluir su actuación con una canción diferente, en tono folk-rock, para que contrastara con el estilo declaradamente roquero con el que habitualmente acababa este tipo de conciertos. En esta inmortal versión hay tres elementos que llaman la atención: el luminoso órgano de Alan Price, la voz agresiva y profunda de Eric Burdon y el arpegio de guitarra (compuesto a partir de la secuencia de acordes que utilizó Bob Dylan en su versión), especialmente llamativo al comienzo de la canción, imitado una y mil veces por músicos profesionales y aficionados que dan sus primeros pasos con la guitarra.

Para la tercera versión destacada de hoy propongo a un artista actual, The White Buffalo (ya hablamos de él en un post anterior) acompañado de la banda The Forest Rangers (conocida gracias a la serie “Hijos de la Anarquía”). Casi todas las versiones posteriores a 1964 suelen tomar como punto de partida la de los Animals; os dejo algunas, en concreto las de Lone Star (en español), Frijid Pink, The Everly Brothers, Conway Twitty, Alan Price, Santa Esmeralda, Tracy Chapman, Sinead O’Connor, Jerry García, David Grisman & Tony Rice, Bon Jovi y Muse.

Ten Years After. “I’d Love to Change the World”

Ten Years After fue una de las bandas triunfadoras en el mítico Festival de Woodstock con una interpretación frenética e irrepetible de “I’m Going Home”, canción que ya tuvimos aquí en una vieja entrada publicada hace casi seis años. Tal y como nos cuenta José M. Doménech en su interesante libro La música del diablo. Historia del blues británico (Barcelona: Curbet, 2012; págs. 121-126), este grupo fue creado por el guitarrista Alvin Lee en la ciudad inglesa de Nottingham; empezó tocando en bandas locales y, con diecisiete años, a comienzos de la década de 1960, formó el trío Jaybirds junto con Leo Lyons (bajo) y Dave Quickmire (batería), quien acabaría abandonando la formación en 1965; poco tiempo después, cambiarían el nombre de Jaybirds por el de Ten Years After, a la vez que se comprometían con un estilo menos rocanrolero y más cercano al blues-rock. Su primer álbum, titulado igual que la banda, se publicó en 1967, después vendría el directo “Undead” (1968), “Sssh” (1969), “Cricklewood Green” (1970), “Watt” (1970) y “A Space in Time” (1971), el Lp que contiene nuestra canción de hoy: “I’d Love to Change the World”. Tras este trabajo publicaron tres más: “Rock & Roll Music to the World” (1972), “Recorded Live” (1973) y “Positive Vibrations” (1974); después se separaron, aunque se han vuelto a reunir en varias ocasiones para ofrecer conciertos y grabar álbum más.

Podríamos decir que “A Space in Time” es un álbum más suave que sus trabajos anteriores, muy próximos al hard rock; es un disco más acústico y más hippie, como puede comprobarse en el tema que nos ocupa, en el que Alvin Lee (autor de la canción) realiza una deslavazada denuncia del sistema capitalista, de su desigual reparto de la riqueza, y de la paz, el amor y la ecología como valores a practicar y respetar: “Me gustaría cambiar el Mundo, pero no sé cómo hacerlo, así que te lo dejo a ti”. La parte musical es espectacular, sobre todo las guitarras (acústica y eléctrica), sobre las que se construye la melodía. Con tanto buen guitarrista como hubo en los setenta, a veces nos olvidamos del gran Alvin Lee que, en este tema, nos ofrece su faceta más delicada y pausada. Para finalizar, os dejo con la versión que, en el año 2007, publicó la banda estadounidense Tesla; fue incluida en un Ep titulado “A Peace of Time”, en el que se pueden escuchar versiones de temas propios y ajenos, al igual que hicieron en dos álbumes tributo publicados el mismo año: “Real to Reel” y “Real to Reel, Vol 2”.

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