Mi tendencia a elevar el volumen de voz es algo que me viene bastante bien en las clases. No suelo necesitar micrófono y los alumnos no tienen dificultades para escucharme, otra cosa es que lo quieran hacer. No obstante, forzar la voz no es un buena cosa, sobre todo para la salud de las cuerdas vocales; eso sí, si alguna vez me tuvieran que operar pediría que me dejaran la voz como a Bonnie Tyler; ¿quién sabe?, a lo mejor acabo triunfando en la música como lo hizo ella. Gaynor Hopkins, nombre real de esta cantante galesa, nació en el seno de una familia protestante amante de la música. Con diecisiete años acabó segunda en un concurso de talentos; a partir de entonces formó su propio grupo con el que actuó por los bares y clubes del sur de Gales, primero con el nombre artístico de «Sherene Davis» y, más tarde, con el de Bonnie Tyler, elegido entre varios nombres y apellidos de la Biblia. Para entonces ya había fichado por RCA, grabando su primer Lp en 1977, aunque antes tuvo que ser operada al detectársele nódulos en las cuerdas vocales; al parecer, le recomendaron que no hablara en varias semanas pero hizo caso omiso, lo que le provocó una especie de ronquera permanente que, lejos de acabar con su carrera, terminó siendo su recurso más valioso. Su voz rasgada, al estilo de la de Rod Stewart, la llevó hacia el éxito con temas como «It’s a Heartache«; sin embargo, no acabó de encontrar su estilo hasta que abandonó RCA, firmó con Columbia y se puso en manos de Jim Steinman, compositor, cantautor y productor estadounidense. En 1983 grababa su quinto álbum de estudio («Faster than the Speed of night»), en el que se incluyó una versión de «Have you Ever Seen the Rain?» de John Fogerty y otro tema compuesto por el propio Steinman, «Total Eclipse of the Heart», al parecer inicialmente pensado para Meat Loaf pero rechazado por su discográfica, probablemente, por un asunto de dinero. Según algunas fuentes, se llegaron a vender ocho millones de copias de esta canción, una de las más exitosas de todos los tiempos, y puso a Bonnie Tyler en la cima de su carrera. Además de la versión original incluida en «Faster than the Speed of night», que duraba siete minutos, aquí os dejo el vídeo-clip promocional, muy ochentero, ya con una duración menor -como el resto de versiones que se hicieron después- y, también, la interpretación realizada a dúo con Meat Loaf, incluida en el disco «Heaven & Hell» que publicaron juntos en 1989.
Autor: Raúl
Crazy Horse / Rod Stewart / Billie Jo Spears. «I Don’t Want to Talk About it»
Diccineario es uno de los mejores blogs que conozco, tanto por la idea que lo gobierna como por su calidad literia y de crítica cinematográfica; Antonio, su creador, es también un gran aficionado a la música y, he de decir, que su gusto en este ámbito artístico es igual de exquisito que el que, día a día, nos muestra desde su web. Hace algunas semanas se ofreció a proporcionarme alguna canción idónea para estos miércoles de versiones; en concreto lo hizo el día dedicado a «Whithout You» y, probablemente, ya tenía en mente la canción «I Don’t Want to Talk About it». Hago esta especulación porque veo ciertas similitudes entre ambos temas: son dos canciones popularizadas por una buena versión de corte melódico; y los originales -en mi opinión insuperables y no excesivamente conocidos- presentan un desarrollo instrumental que se apoya en un fondo acústico destacable y están concebidos como melodías folk-rock o country-rock. «I Don’t Want to Talk About it» fue compuesta por Danny Whitten, el que fuera guitarrista y vocalista de la banda Crazy Horse, más conocida por su colaboración habitual con Neil Young; fue grabada en el primer álbum de estudio de los californianos («Crazy Horse», 1971) y lo que llama la atención de ella -lo mismo que destaca en el «Without You» de Badfinger- es su contención vocal, que se contrapone a la riqueza instrumental bien evidente del lado de las guitarras: Danny Whitten, Nils Lofgren y Ry Cooder, que colaboró con la slide guitar. En 1975 fue grabada por Rod Stewart en su álbum «Atlantic Crossing», obteniendo un gran éxito, tanto es así que ha llegado a publicar dos o tres versiones más. En el vídeo que os he dejado (el segundo de hoy) podéis leer, en español, la bonita letra de esta canción sobre corazones rotos: «No quiero hablar sobre eso, de cómo rompiste mi corazón. Si me quedo aquí un poco más, si me quedo, ¿escucharías mi corazón? (…) Si me quedo completamente solo, ¿esconderán las sombras el color de mi corazón? Azul por las lágrimas. Negro, por el temor de la noche». Con «Without You» me negué a poner una tercera versión; sin embargo, con este tema no voy a hacer lo mismo. Hay muchas y buenas versiones, como las de Everything But the Girl, Indigo Girls (incluida en la película Philadelphia), Rita Coolidge, Dina Carroll, Nils Lofgren (algunos dicen que fue el co-autor de la canción) o Blue. Sin embargo, para completar la terna, os voy a proponer la interpretada por la cantante de country Billie Jo Spears, poseedora de un timbre muy personal, una voz de esas que enamoran.
Simply Red. «Stars»
Manchester acogió, durante el verano de 1976, un par de conciertos de Sex Pistols que han pasado a la historia por la repercusión que tuvieron entre el público asistente; allí estuvieron, entre otros, algunos de los componentes de bandas que, años después, ejercerían su dominio en el ámbito musical, como Joy Division, Buzzcoks, The Fall, The Smiths o el cantante de Simply Red, Mick Hucknall. Éste último, impresionado por los Sex Pistols, acabaría formando parte de la banda punk The Frantic Elevators; en 1984, tras su disolución, decidió crear otra a la que bautizaron como «Red», en alusión a su color de pelo; el nombre final fue adoptado, al asumir como bueno, un error inicial de cartelería cometido por el dueño del local donde se presentó este grupo. Simply Red ya no era un grupo punk, practicaban un soul blanco («Blue-eyed soul») con elementos procedentes del jazz, el funky, el pop y la new wave, como bien quedó plasmado en sus primeros discos: «Picture Books» (1985), «Men & Women» (1987) y «A New Flame» (1989) en los que, además de canciones propias, abundaban buenas versiones de artistas y grupos como Harold Melvin & the Blue Notes, Barry White, Valentine Brothers o Talking Heads. Para entonces, Simply Red ya era un grupo famoso; su líder, Mick Hucknall, ha llegado a afirmar que, entre 1985 y 1987, llegó a acostarse con más de mil mujeres, algo de lo que no se siente muy orgulloso y que justifica por el abandono que sufrió por parte de su madre cuando tenía tres años: «Quería el amor de cada mujer en el mundo porque no lo tuve de mi madre. Fue una adición que me llevó a un período más oscuro, entre 1996 y 2001, en el que me acerqué a las alcantarillas, y en el que más que seducir, bebía (…) Nunca conseguí la cercanía emocional que ansiaba» (rollingstone.es); incluso llegó a pedir disculpas en público por el daño causado a aquellas chicas. Simply Red consolidó su éxito con el álbum «Stars» (1991), personalmente el trabajo que más me gusta de ellos; compuesto totalmente por Mick Hucknall, cuenta con un puñado de excelentes canciones: «Something got me Started«, «Thrill me«, «Your Mirror«, «For your Babies«, «Wonderland» y, por supuesto, la que daba nombre al grupo, la que hoy os propongo. «Stars» fue reeditado en 2008, en un lujoso producto compuesto por dos cds y un dvd en el que se recoge una actuación en el Festival de Jazz de Montreaux (8-VII-1992).
The Moody Blues. «The Voice»
Cuando el pasado octubre me ocupaba del tema «Nights in White Satin«, de los británicos The Moody Blues, mi amiga Begoña, desde facebook, me expresaba su admiracion por este grupo y los buenos recuerdos que tenía de ellos, en especial del tema «The Voice». En aquel momento me comprometí con ella a incluirlo en este blog; además, es un placer dedicárselo, fue una de las primeras seguidoras que tuve cuando empecé a aparecer en internet y, desde entonces, ha venido siguiendo, y participando, de este proyecto musical. Tras la publicación de «Days of Future Passed» (1967), el álbum más importante de esta formación y en el que se incluyó la mencionada «Nights in White Satin», realizaron algunos trabajos meritorios, como «In Search of the Lost Chord» (1968), «To our Children’s Children’s Children» (1969) o «On the Threshold of a Dream» (1969), recientemente adquiridos en vinilo por el amigo Vidal, responsable del blog Territorio Sonoro. Tras estos fértiles años sesenta, se disolvieron en 1974 y volvieron a reunirse en 1977, aunque pronto les abandonaría el teclista Mike Pinder, uno de los miembros fundadores de la banda. Fue sustituido por el suizo Patrick Moraz, un músico muy interesante que ya había formado parte de la banda progresiva Yes entre 1974 y 1976; entró a reemplazar al gran Rick Wakeman y, con él, Yes nos dejó uno de sus mejores discos: «Relayer» (1974). La mano del suizo se hizo notar en «Long Distance Voyager» (1981), con el que los Moody Blues regresaron a la calidad musical y, también, al necesario reconocimiento de los aficionados, que convirtieron este Lp en un gran éxito. Sin abandonar sus señas de identidad sinfónicas, supieron adaptarse a los nuevos gustos musicales y ofrecieron a su público un disco muy interesante, en el que el pop, los elementos acústicos y las bellas melodías vocales compartían espacio con los teclados, las flautas y los recursos electrónicos. En algunos temas me recuerdan a los californianos Eagles y, otras veces, su sonido se acerca al de la Electric Light Orchestra, como en el tema «Gemini Dream«, uno de los más conocidos de este disco; el otro fue «The Voice», con esa inolvidable intro a cargo de Patrick Moraz. Os recomiendo que escuchéis todo el disco (aquí lo podéis hacer); además de estos dos temas comentados, hay otros muy interesantes, como «Meanwhile«, «Talking out of Turn«, «In my World» o «Nervous«.
Albert King / Big Mama Thornton / Cream. «Born under a bad sign»
El renacimiento del blues clásico durante los años sesenta se vio favorecido por músicos, generalmente británicos, englobados dentro del movimiento de la psicodelia y el blues rock. Incluso podríamos hablar de un fenómeno simbiótico; artistas como Eric Clapton, Jimi Hendrix o Jim Morrison tuvieron como referentes a algunas de las grandes figuras del blues, y su repertorio está plagado de clásicos de este género; pero también hay que decir que genios como B.B. King, Muddy Waters o el protagonista de hoy, Albert King, se aprovecharon de este rock ácido, electrificado y vigoroso para renovar el blues. Albert King, sin ir más lejos, no logró adquirir fama hasta los años sesenta; su primer álbum lo publicó cuando tenía treinta y nueve y el segundo (“Born under a bad sign”, 1967), en el que se incluyó la canción homónima de la que nos ocupamos hoy, a los cuarenta y cuatro. Éste es uno de los discos de blues más conocidos e influyentes de esta época, con varios reconocimientos y premios, y cuatro o cinco canciones que son clásicos imperecederos de este estilo, como “Oh pretty woman”, “The hunter”, “Crosscut saw” o la ya mencionada “Born under a bad sign”. “The Velvet Bulldozer”, apodo con el que se le conocía debido a su envergadura, comenzó tocando la batería, aunque su faceta más conocida y destacada es la de cantante y, por supuesto, guitarrista; tocaba este instrumento con la guitarra invertida, como lo hacían la mayoría de los zurdos, aunque sin alterar el orden del encordado. “Born under a bad sign” es un tema compuesto por Brooker T. Jones y William Bell, que habla de aquellos que siempre han tenido la vida en contra, de los que han nacido con mala estrella, de los que no han logrado aprender a leer y escribir, continuamente luchando y con amigos de tan dudosa reputación como los problemas o la mala suerte; el estribillo de este tema no puede ser más irónico: “si no fuese por mi mala suerte, no tendría ninguna suerte”. Comenzamos con un directo de Albert King grabado en 1980, donde podéis leer la letra de esta canción; después pasamos a la poderosa voz de la cantante norteamericana Big Mama Thornton, que incluyó esta versión en su álbum “Stronger than dirt” (1969); y finalizamos con la que nos dejó el power trío por excelencia, Cream, en su álbum “Wheels of Fire” (1968). Se han quedado fuera otras versiones también muy interesantes, como las de Etta James, Koko Taylor & Buddy Guy, Jimi Hendrix (irreconocible) o la más melódica de la cantante de country Rita Coolidge (a partir del minuto 20:26).