Mis baladas favoritas

El amigo Juanlu (365 RadioBlog) nos lanza un nuevo reto, en el que nos pide que le digamos cuáles son nuestras cinco baladas favoritas -«baladas o canciones lentas (no tienen por qué ser necesariamente canciones de amor)»-. Con el ánimo de elaborar un ranking con los mejores temas de esta índole, nos solicita que hagamos llegar este juego a otros tres amigos para que, desde sus respectivas webs, nos comenten cuáles son sus baladas preferidas. Si no le parece mal a Juanlu, voy a modificar algo las condiciones de este reto:
1.- En alguna ocasión he comentado que me bloqueo cuando me preguntan cosas del tipo: «Cuál es tu grupo preferido? ¿Y tu tema preferido? Creo que es una de las razones por las que me decidí a abrir un blog de canciones, para tratar de responder a estas preguntas; el problema es que ya van doscientas y pico canciones … Por lo tanto, subo la cantidad de temas inicialmente propuestos, de cinco a diez.
2.- Con el ánimo de no destripar algunas de las próximas entradas pendientes en La Guitarra de las Musas, sólo voy a proponer temas que ya hayan aparecido en el blog. Además, me parece una bonita forma de recordar algunas canciones -sobre todo las primeras que publiqué- que ya han quedado sepultadas por las entradas más recientes.
3.- Dado que este blog es muy ecléctico en cuanto a estilos musicales, sólo voy a proponer temas procedentes del rock o, como mucho, con influencias bluseras. El country, el soul, la canción melódica, el jazz o el pop tendrán que esperar a mejor ocasión.
4.- También excluyo de la lista las canciones de artistas o grupos españoles, merecedoras de una lista propia.
5.- Finalmente, voy a dejar fuera los temas que formaron parte de una lista anterior («Las cinco canciones que cambiaron tu vida»), que fue publicada en el desaparecido blog Mentalparadise; en ella se incluían temas susceptibles de incluirse aquí, como «Hotel California» o «Wonderful Tonight». Es probable que, en el futuro, vayan apareciendo en este blog aquellos cinco temas, llenos de recuerdos muy especiales.

Éstas son las diez canciones seleccionadas (sin orden de ningún tipo). En el nombre de la canción enlazo con la correspondiente entrada realizada en su día.

1.- «Dust in the wind». Kansas

2.- «Parisienne Walkways«. Gary Moore

3.- «Elegy«. Jethro Tull

4.- «If You Love Me«. Van Morrison & B.B. King

5.- «Nights in White Satin«. The Moody Blues

6.- «Silence and I«. Alan Parsons Project

7.- «Still loving you«. Scorpions

8.- «Stairway to Heaven«. Led Zeppelin

9.- «Blues Tom Traubert (Waltzing Mathilda)”. Rod Stewart

10.- «Love of my Life«. Queen.

Mi reto va dirigido a:
Eduardo, de River of Country. Estaría bien conocer tus baladas country preferidas, incluso aquellos temas que están fuera de este estilo.
Alex, de RockTelegram. A ver con qué nos sorprendes.
Adrián, de Bonustrack Blog. En el otro reto (el de los conciertos) te hiciste el remolón, así que vuelvo a insistir.
No obstante, si alguien más quiere participar estaría muy bien; por ejemplo, Guecica (La Página de la Guecica), a quien le suelen gustar estas cosas.

¿Cuáles son vuestras baladas favoritas?

Wishbone Ash. «Throw Down the Sword»

En el mundo del heavy metal es bien conocido el término «guitarras gemelas», el empleado cuando una determinada banda cuenta con dos guitarras solistas en lugar de los clásicos roles de guitarra rítmica y primera guitarra. Quienes popularizaron este concepto fueron Iron Maiden y Judas Priest, aunque fueron más lo que participaron de esta modalidad: Whitesnake, Thin Lizzy o Lynyrd Skynyrd, por mencionar sólo algunas formaciones. Parece que existe un cierto consenso a la hora de hablar del grupo pionero en el uso de «guitarras gemelas»: los británicos Wishbone Ash; como ya he comentado en alguna ocasión, tal vez por deformación profesional, no me suelen gustar mucho estos juicios tan categóricos; probablemente sea así y a Wishbone Ash les debamos este festival guitarrero, pero grupos desconocidos hay muchos y, tal vez, alguno pudo utilizar este recurso con anterioridad. Por ejemplo -y no son precisamente unos desconocidos-, The Allman Brothers Band, en su primer álbum de estudio, grabado en 1969, tuvieron a Duane Allman y a Dickey Betts como guitarristas, nada más y nada menos. De lo que no hay duda es de que Wishbone Ash fueron quienes impulsaron el uso de las «guitarras gemelas», lo que debería haberles deparado un mayor suerte en su carrera musical; el suyo es uno de los casos más injustos que nos ha dejado la historia del rock, apenas son conocidos y eso que cuentan con un puñado de excelentes discos, sobre todo los cuatro primeros («Wishbone Ash», «Pilgrimage», «Argus» y «Wishbone Four»), además de los dos primeros registrados en directo («Live From Memphis» y «Live Dates»), todos ellos publicados entre 1970 y 1973. Su propuesta musical es francamente original; algunos los etiquetan como rock progresivo y otros como blues rock, pero también cuentan con elementos de hard rock y de folk, una mezcla de sabores y texturas dignas del mejor gourmet. Aún continúan en activo pero ya lejos de aquellos cinco años dorados, en los que fueron capaces de parir obras tan increíbles como «Argus» (1973). Aquí podéis escuchar el disco entero, del que me ha sido muy difícil elegir una canción porque todas son muy buenas: «Leaf and Stream«, «Sometime World«, «The King Will Come» o la finalmente escogida, «Throw Down the Sword», donde se pueden apreciar bien las guitarras gemelas de Andy Powell y Ted Turner (los dos últimos minutos son sensacionales).

Antonio Flores / La Guardia / Rosendo. «No dudaría»

A comienzos de los ochenta Lola Flores continuaba siendo una de nuestras folclóricas de más éxito; buena parte de los españoles de aquella época la adoraban, creo que por su temperamento, su entrega en el escenario y, tal vez, por representar cierto concepto anticuado de lo español. También conocíamos a su hija mayor, Lolita, cuyo primer single (“Amor, amor”) fue todo un éxito; parecía seguir la estela de la madre, aunque con un estilo más cercano a la canción melódica que a la copla. Un día vi aparecer en la tele al único hijo varón de La Faraona, Antonio Flores; alguien de mi familia, probablemente mi madre, dijo que había oído hablar de él, que también cantaba aunque era hippy, rockero o algo por el estilo. La verdad es que su aspecto no tenía nada que ver con el de su madre y su hermana mayor; tenía unos 19-20 años, llevaba el pelo largo y, efectivamente, iba vestido de modo hippy-rockero, además salía con su guitarra y cantando el conocido tema “Pongamos que hablo de Madrid”, de Joaquín Sabina. A mi me agradó mucho (a mi madre no tanto, no se le veía el “quejío” flamenco por ningún lado), así que me enteré que había sacado su primer disco (“Antonio”, 1980), en el que también se incluía “No dudaría”, una comprometida canción contra la violencia, sobre los remordimientos y la tristeza, en la que él mismo también se involucraba como partícipe de la historia: “Prometo ver la alegría, escarmentar de la experiencia, pero nunca, nunca más usar la violencia”. Pese a la declaración de intenciones subyacente en este atormentado y desgarrado canto, y a los intermitentes deseos de agarrarse a la vida, Antonio Flores falleció a los treinta y tres años de edad en la propia finca de la familia, el 31 de mayo de 1995, víctima de las drogas y el alcohol. El pasado domingo se cumplieron veinte años de su muerte. Su obra quedó inconclusa pero, aún así, está cargada de poesía urbana, de canciones sinceras que hablan del amor y de la nostalgia. “No dudaría” es un clásico del pop-rock nacional; han hecho versiones, entre otros, intérpretes y grupos como The Valdemembra’s, Iguana Tango, Los Lebreles, Saratoga y, por supuesto, su propia hermana Rosario; yo os voy a proponer, además de la original, la del grupo granadino La Guardia, con Manuel España a la cabeza, y la que hizo Rosendo, la más rockera y vibrante de todas.

Jimmy Buffett. «Margaritaville»

Jimmy Buffet es un tipo verdaderamente singular, famoso en los Estados Unidos por el estilo de vida que representa, conocido como «island escapism«. Además de músico, entre otras muchas actividades, es escritor de cuentos infantiles, periodista, empresario, productor de cine y de espectáculos musicales, mecenas deportivo, activista en favor de la fauna marina y defensor de todo tipo de actos solidarios y de obras caritativas de diversa índole, incluso ha aparecido en la conocida serie «South Park«. A menudo lo podemos ver situado en las listas de músicos más ricos del Mundo, gracias a su imperio del entretenimiento, uno de los más importantes de su país, conocido como «Jimmy Buffett’s Margaritaville«; fue creado en 1982 y está constituido por cadenas de restaurantes, resorts, bares, tiendas de ropa, etc., todo ello conseguido, en gran medida, gracias a una canción, «Margaritaville», una de las más lucrativas de la historia de la música. Fue incluida en su álbum «Changes in Latitudes, Changes in Attitudes», publicado en 1977, en el que también podemos escuchar temas como «Banana Republics«, bien conocido en España gracias a la versión que hiciera la cantante Ana Belén. «Margaritaville», que según ha manifestado el propio Buffett estaba pensada para Elvis Presley, fallecido el año de su lanzamiento, representa muy bien el estilo de vida desenfadado, ocioso, relajado y alegre que encarna Jimmy Buffett y su industria del entretenimiento; en el vídeo podéis comprobar el ambiente festivo de sus conciertos, no obstante también os dejó aquí la versión de estudio con subtítulos en inglés. Toma su nombre del conocido cóctel mexicano «Margarita», preparado a partir de tequila, zumo de limón y triple seco o Cointreau. La canción narra el día a día de los turistas en los resorts del Caribe: sol, comida, ociosidad y margaritas a todas horas, quien sabe si para aliviar el dolor por un romance malogrado. «Margaritaville» ha sido objeto de parodias, es utilizada de manera habitual en el merchandising de la empresa (bebidas, alimentos, picadoras de hielo, cuentos infantiles, calzados, ropa, muebles de jardín y playa, emisoras de radio, etc.) y, por supuesto, tiene versiones realizadas por otros artistas, como Alan Jackson, quien la ha llegado a cantar con el propio Jimmy Buffett, como puede comprobarse en este vídeo. Espero que disfrutéis con esta etílica propuesta.

Banco del Mutuo Soccorso. «L’Evoluzione»

El rock progresivo es un estilo rico y complejo, que se manifiesta de manera diferente en función de la cultura que lo acoge; en Reino Unido está muy influenciado por el blues-rock y la música folk-celta; en España tenemos una gran variedad, desde el rock laietano hasta el rock urbano, pasando por el rock andaluz; en Italia sucede algo parecido, existe un rock progresivo italiano portador de elementos y sonidos característicos de este movimiento, como la Ópera, la tradición pop melódica, el melodrama y el empleo del barroquismo como recurso compositivo e instrumental (piano, clavecín, violín, laúd, todo tipo de flautas, etc.) Tuvo su período de esplendor en la primera mitad de los años setenta, con grupos como Le Orme, Premiata Forneria Marconi, Il Rovescio della Medaglia, New Trolls o el grupo de hoy: Banco del Mutuo Soccorso. Formada en 1972 en torno a los hermanos Nocenzi, esta banda publicó sus dos primeros trabajos ese mismo año: «Banco del Mutuo Soccorso» y «Darwin!», dos obras maestras del rock progresivo. «L’Evoluzione» es un tema de catorce minutos, con el que se abre «Darwin!», trabajo dedicado al evolucionismo y a la figura de su principal impulsor, Charles Robert Darwin (1809-1882). «Darwin!» es un disco excepcional, ideal para quienes deseen empezar a conocer esta corriente progresiva, pleno de sensaciones, delicadeza, derroche instrumental y con una voz singular, de esas que no abundan en el rock. Francesco di Giacomo, fallecido el pasado mes de febrero, es uno de los mejores cantantes que ha dado el progresivo, aunque también tiene sus detractores precisamente por el tono lírico-operístico de su tesitura vocal; no os perdáis «750.000 anni fa … L’Amore?«, canción también incluida en «Darwin!» que, por cierto, podéis escuchar entero aquí, una hermosa balada con la voz de Francesco di Giacomo como protagonista. Pero volvamos al tema de hoy, «L’Evoluzione», pleno de intensidad, con un cóctel instrumental fabuloso, donde destacan, entre otros, el piano, el órgano, la guitarra y, por supuesto, la irresistible voz de Francesco; hacia el minuto 6 parece querer transformarse en un tema de ELP -fijaos en el sonido de los teclados, al más puro estilo Emerson-, para abandonar esta parte -hacia el minuto 8:45- con una magistral salida de batería; es entonces cuando todo se vuelve más vivo, hasta que el piano rompe este crescendo. Para entonces ya hemos recuperado la melodía inicial. «L’Evoluzione» se acaba, pero el que siga escuchando «Darwin!» no se va a sentir defraudado.