Bob Seger & The Silver Bullet Band / The Highwaymen / Brooks & Dunn. “Against the Wind”

La Silver Bullet Band se formó en 1974, con el cantante, compositor y guitarrista Bob Seger a la cabeza; ya hablamos de ello a finales de 2019, en un post centrado en el segundo álbum de estudio de esta formación, más concretamente en el tema “Till it Shines”. Entonces tratábamos de explicar el concepto de heartland rock, a la vez que poníamos en valor a esos rudos y sensibles trovadores de la América profunda, como Tom Petty, Bruce Springsteen o Bob Seger. El tercer álbum de este músico se tituló “Against the Wind” (1980), un trabajo que, en su día, recibió buenas y malas críticas, pero que hoy se considera como uno de los discos más representativos de Bob Seger & The Silver Bullet Band. Además de los componentes de la Silver Bullet Band (Drew Abbott, Chris Campbell, Alto Reed y David Teegarden), Bob Seger contó con la Muscle Shoals Rhythm Section y con otros músicos adicionales, como Sam Clayton, Laura Creamer, Dr. John, Bill Payne o los Eagles Don Henley y Glenn Frey, precisamente éste último intervino en las armonías vocales de la canción que hoy recordamos, “Against the Wind”, en la que también interviene el teclista Paul Harris.

Dentro de este ámbito, cercano al country y el country-rock, han hecho versiones artistas como The Starshine Orchestra & Singers, Jason Owen, Robby Longo, Rune Rudberg, Ronnie Dunn, The Highwaymen o Brooks & Dunn; éstos dos últimos son los que hoy completan la terna de versiones destacadas. The Highwaymen es el supergrupo country por excelencia, concretamente del subgénero conocido como outlaw country, pues formaron parte de él las principales figuras de este movimiento: Johnny Cash, Waylon Jennings, Willie Nelson y Kris Kristofferson, cuatro leyendas del country; grabaron tres álbumes de estudio entre 1985 y 1995, precisamente en el primero (“Highwayman”, 1985) es en el que incluyeron esta excelente interpretación. La versión de Brooks and Dunn, dúo formado por Kix Brooks y Ronnie Dunn, es de 1999 y formó parte de la interesante banda sonora perteneciente a la serie de animación “El rey de la colina”. Si queréis, también podéis escuchar versiones de esta canción en un estilo más melódico, como la de Paul Anka; en español, por ejemplo la de los argentinos Plus; en francés, por Sylvie Vartan; al piano o, incluso, en modo nana para niños. Nos os perdáis la letra (aquí la tenéis en inglés y español), un canto emotivo y sincero en torno a la juventud, la madurez, el amor y la dificultad de vivir siempre contra el viento o a contracorriente, como solemos decir en español. Aquí podéis ver a Bob Seger interpretando esta canción en 1980 y aquí un directo más reciente, que me recomendó hace tiempo el amigo Caito, en el que Seger comparte escenario con Jason Aldean.

Patti Smith Group / Bruce Springsteen / U2, P. Smith y B. Springsteen. “Because the Night”

Entre el tercer álbum (“Born to Run”, 1975) de Bruce Springsteen y el cuarto (“Darkness on the Edge of Town”, 1978) pasaron tres años, en los que The Boss trató de superar algunos problemas legales derivados de su relación con el que había sido su representante, Mike Appel. Este último proyecto musical fue grabado entre octubre de 1977 y marzo de 1978, en los Record Plant Studios de Nueva York, en el mismo lugar donde Patti Smith también se encontraba grabando, en este caso su tercer Lp de estudio (“Easter”, 1978).

Because the Night” fue inicialmente compuesta por Bruce Springsteen y pensaban incluirla en “Darkness on the Edge of Town”; sin embargo, se le atragantó la letra y, cuando la tocaba en directo, apenas la balbuceaba, repitiendo el estribillo. Ante la imposibilidad de terminar la canción de manera satisfactoria, su productor musical (Jimmy Lovine) le convenció para cedérsela a Patti Smith, que escribió su propia letra a fin incluirla en “Easter”, además de lanzarla como single. Para Patti fue más sencillo escribir la canción; se encontraba inmersa en un amor a distancia con Fred “Sonic” Smith, de la banda BC5, él vivía en Michigan y ella en Nueva York, por lo que el teléfono era lo que les mantenía unidos; tal y como nos cuentan en la web Rock Fm, “Patty esperaba la llamada de Fred a las 7 y media de la tarde, pero el teléfono no sonaba. Entonces decidió ponerse a escuchar la maqueta de Springsteen en un casete. En aquel momento, la artista comenzó a escribir el primer verso de la canción: ‘Love is a ring, a telephone’. Para la medianoche, la canción estaba terminada”.

Bruce no grabó la versión original -la que desechó cuando publicó “Darkness on the Edge of Town”- hasta el lanzamiento del recopilatorio “The Promise”, en 2010 (podéis escucharla en el segundo vídeo destacado de hoy). Aunque lo cierto es que la cantaba habitualmente en sus directos (aquí tenéis uno de 1978), incluso llegó a grabar una de aquellas interpretaciones en vivo, la que formó parte del álbum “Live 1975/85”, comercializado en 1986 (la autoría que aparece es compartida: Bruce y Patti). Springsteen llegó a comentar que “no la podría haber terminado tan bien como lo hizo ella. Estaba en medio de su amorío con Fred Sonic y tenía la canción justo debajo de la manga. La terminó y la hizo suya de una manera maravillosa”.

Patti Smith interpretó por primera vez en directo esta canción en un concierto que ofreció en Nueva York, el 30 de diciembre de 1977, fecha de su treinta y un cumpleaños, con Bruce Springsteen como invitado, cantando y tocando la guitarra. Desde entonces ha sido uno de los temas habituales en los directos de la pionera del punk, tanto en solitario (aquí tenéis una actuación para televisión, de 1978, y aquí otras dos, una del año 2000 y otra del 2015) como con su amigo Bruce Springsteen: ésta es relativamente reciente, del 2018, y la que ofrecemos en el tercer vídeo de hoy es del 2009, grabada en el 25th Anniversary Rock and Roll Hall of Fame Concerts, una versión a cargo de U2, con Bruce Springsteen y Patti Smith como invitados.

Bruce Springsteen y Patti Smith. 25th Anniversary Rock & Roll Hall of Fame Concert. Madison Square Garden de Nueva York, 30/10/2009

Rick Wakeman. “Anne Boleyn”

Rick Wakeman probablemente sea el teclista más virtuoso y valorado, junto con Keith Emerson, del rock progresivo. Nació en Londres, en el barrio de Perivale, un lugar del que guardo muy buen recuerdo, pues allí viví durante mes y medio, a comienzos de los años noventa. Formado en la música clásica, trabajó en locales y pubs londinenses hasta que empezó a colaborar, como músico de sesión, con artistas como David Bowie o Al Stewart; entre 1970 y 1971 grabó un par de álbumes con el grupo Strawbs y, poco después, se incorporaría a la banda de rock progresivo Yes, en sustitución de Tony Kaye, para grabar dos de los álbumes más importantes de esta formación: “Fragile” (véanse las entradas dedicadas a los temas “Roundabout” y “Mood For a Day”) y “Close to the Edge”. Excepto en “Relayer” (1974), grabado cuando Wakeman había abandonado el grupo (volvería a él en 1977), bien podría decirse que ha estado en los discos más destacados de Yes y aún continúa siendo uno de los habituales en los proyectos musicales que sigue protagonizando esta banda. Su carrera en solitario también es muy destacada; comenzó en 1973, con el álbum “The Six Wives of Henry VIII”, cuando aún formaba parte de Yes. La inspiración para componer este álbum le llegó gracias a un libro que se compró para hacer más llevadera la espera en los aeropuertos, el titulado The Private Life of Henry VIII: a biography of his six Queens, de la escritora Nancy Brysson Morrison:

“Este álbum está basado en mi interpretación de las características musicales de las esposas de Enrique VIII. Aunque el sonido puede que no coincida con sus historias individuales, es mi concepción personal de los personajes a través de los instrumentos de teclado” (Rick Wakeman).

Para la grabación, realizada entre febrero y octubre de 1972, aprovechando las paradas en la actividad de Yes, se rodeó de muchos y muy buenos músicos, entre ellos sus antiguos compañeros de Strawbs y los de Yes, en concreto Bill Bruford (batería), Steve Howe (guitarra), Chris Squire (bajo) y Alan White (batería). La portada del disco se hizo a partir de una foto tomada en el museo de cera de Londres, en ella se puede ver a la figura de Richard Nixon al fondo, ya que la cortina no estaba completamente cerrada. En este álbum, quizás el mejor de todos los que grabó en solitario, Rick Wakeman nos muestra todo su poderío como teclista, utilizando todo tipo de instrumentos de este ámbito, como sintetizadores, mellotrones, órganos eléctricos, pianos electrónicos, clavecín, incluso un órgano de iglesia. El sonido de “The Six Wives of Henry VIII” es majestuoso y abrumador, un rock sinfónico de gran elegancia, aristocrático en sus influencias renacentistas y barrocas y, también, vigoroso cuando el rock se apodera de estas melodías frágiles de apariencia, pero que se conducen con determinación y energía.

Nos quedamos, como ejemplo de este disco, con el tema “Anne Boleyn”, dedicado a la segunda esposa de Enrique VIII, decapitada bajo la acusación infundada y manipulada de adulterio, incesto y traición. Según ha contado Rick Wakeman, esta canción surgió cuando soñó con la ejecución de Ana Bolena, en su ensoñación sonaba un himno religioso (“St Clement”), habitualmente atribuido al reverendo Clement Cotteril Scholefield. Utilizando como punto de partida esta melodía, Wakeman compuso (o arregló) un excelente tema, en el que tienen cabida momentos suaves de piano clásico y movimientos más potentes cuando los instrumentos del rock entran en acción. Además de los teclados de Rick Wakeman, en esta canción podemos escuchar el bajo de Les Hurdle, la guitarra de Mike Egan, la batería de Bill Bruford, las percusiones de Ray Cooper y las voces (coros) de Liza Stricke, Laura Lee y Sylvia Mcneill. Para terminar, os dejo dos directos para que veáis a Rick Wakeman con toda su parafernalia instrumental, uno de 1990 y otro de 2009.

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Barricada. “En blanco y negro”

Hay melodías que traspasan fronteras generacionales y clases sociales, que cantan niños pijos de familias bien y rockeros de barrio, temas que han sonado hasta el agotamiento en cadenas de radio de toda condición, en fiestas de pueblo, en los coches de lo amigos, en arrebatos alcohólicos y en esos garitos en los que puede cantar, a grito pelado, mientras suenan a todo volumen canciones como la que hoy protagoniza nuestra entrada.

“En blanco y negro” es un tema de la banda navarra Barricada, que fue publicado en su séptimo álbum de estudio (“Por instinto”, 1991). Según nos cuenta Chema Granados en su libro La Calle no calla!! Una historia del rock urbano en España, más de 100 bandas destacadas (Barcelona: Quarentena Ediciones; págs. 53-58), Barricada se formó en Pamplona, durante 1980, con los siguientes músicos: Enrique Villareal “El Drogas” (voz, bajo), José Landa (batería), Sergio Osés (guitarra) y Javier Hernández “El Boni” (voz, guitarra). La primera oportunidad importante les llegó en abril de 1982, en el concierto celebrado en la Plaza de Txantrea (Pamplona). Al año siguiente grabaron su primer álbum (“Noches de Rock and Roll”, 1983), con un nuevo batería ya que Mikel Astrain sustituyó a José Landa. Durante los ochenta continuaron grabando discos, con ese sonido tan característico de la banda, entre el heavy metal y el punk, aunque por sus combativas letras también podríamos posicionar a este grupo dentro los movimientos conocidos como rock urbano y rock radical vasco. En 1991, como ya hemos comentado, publicaron “Por instinto”, un trabajo más pulido que los anteriores, tal vez menos punk, menos áspero y menos aguerrido, capaz de llegar a más público, aunque para sus seguidores tal vez fuera algo decepcionante. Lo cierto es que sus discos anteriores tuvieron muchos problemas de censura, tanto por parte de su productora musical como de algunas cadenas radiofónicas, algo que les debió de desesperar hasta el agotamiento. “En blanco y negro” nos habla de esos habitantes de la noche que ven la vida sin matices, instalados en la autodestrucción y en la pelea diaria como recurso redentor; así nos presenta “El Drogas” esta canción:

“Habla de lo que había vivido en el casco viejo de Pamplona, de sus calles en los ochenta. El riff salió de la línea de bajo. Esto era muy habitual en Barricada, y me jode que parezca que pasé como una sombra por el grupo, porque aparte de haber hecho las letras, la gran mayoría de las canciones surgieron de empezar una melodía con mi bajo”.

Y acabo con un par de interpretaciones en directo de este tema, la primera en los conciertos de Radio 3 y la segunda en la Plaza de Toros de las Ventas (Madrid), con Rosendo y Aurora Beltrán (Tahúres Zurdos), como invitados.

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Supertramp. “Fool’s Overture”

Me consta que “Breakfast in America” (1979) es uno de los álbumes de Supertramp preferidos por el gran público, de hecho hay quien identifica a esta formación con el sonido pop de ese disco y, quizás también, con algunos de los trabajos que vendrían después, como “… Famous Last Words” (1982). Sin embargo, los que nos consideramos seguidores de este grupo británico, generalmente preferimos los tres anteriores (“Crime of the Century”,1974; “Crisis? What Crisis?”, 1975; y “Even in the Quietest Moments”, 1977), en mi opinión los mejores y los que mejor se ajustan a ese clásico e inconfundible estilo de Supertramp, entre el rock sinfónico, el pop y el art rock. “Even in the Quietest Moments”, al que ya aludimos en la entrada dedicada a la canción “Babaji”, con esa conocidísima portada en la que se ve un piano nevado, fue publicado en 1977 con gran éxito de público y crítica. Aunque todas las canciones están firmadas por sus dos líderes, Rick Davis y Roger Hodgson, lo cierto es que sólo el tema homónimo es una verdadera colaboración; mientras que “From Now On”, “Lover Boy” y “Downstream” fueron publicados por Davis, y Hodgson hizo lo propio con “Give a Little Bit”, “Babaji” y “Fool’s Overture, la melodía que protagoniza esta entrada.

Inicialmente se tituló “The String Machine Epic”; fue compuesta y grabada con un Elka Rhapsody String Machine, según nos cuentan en la web “The Logical Song”, “un primitivo sintetizador cuyo peculiar sonido sería un elemento vital en la alquimia creativa de Hodgson”. Entre los efectos de sonido que se incluyen en “Fool’s Overture”, se puede distinguir un extracto de la alocución de Winston Churchill sobre la entrada de Reino Unido en la II Guerra Mundial, además de sonidos de coches de policía y de las campanas del londinense Big Ben, un extracto del tema de Gustav Holst “Venus” (perteneciente a la suite “The Planets”) y la lectura del poema Jerusalem de William Blake. Según ha señalado el propio Roger Hodgson, no quiso dar ningún significado concreto a “Fool’s Overture”, “era una mezcla de ideas sobre diferentes acontecimientos históricos y cada uno puede interpretar la canción a su manera. No quiero limitarlo a mi propia interpretación, porque incluso ésta puede cambiar cada semana”. Os dejo con este épico y emocionante tema que, como ya dijimos en un post anterior, en lo musical es como una versión pulida de “A Soapboax Opera”, canción publicada en el Lp anterior. Y ya que “Fool’s Overture” es uno de los cortes habituales en los directos, también os ofrezco la posibilidad de escuchar, y en el segundo caso también ver, dos interpretaciones en vivo: la correspondiente al álbum “Paris” (1980) y otra orquestada a cargo de Roger Hodgson.

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